CAPITULO 16: UN NUEVO PROBLEMA
POV PEETA
Estaba en la cocina preparando el desayuno, Katniss seguía dormida en la habitación. Estaba casi seguro que ella había tenido una buena noche sin pesadillas, de lo contrario sus gritos me hubieran despertado. Estaba preparándole unos panqueques a Katniss, con los días descubrí que era unos de sus favoritos. Una voz me sacó de mis pensamientos.
-Eso huele bien. –Dijo una voz femenina gruesa y seria. No era Katniss.
Me sobresalte y casi grite antes de darme vuelta y enfrentar a la dueña de la voz. Una chica tal vez unos años mayor que Katniss estaba apoyada en el marco de la puerta. Su pelo negro corto que le llegaba a los hombros con pequeñas iluminaciones y usaba flequillo. Tenía piel blanca y parecía ser más alta que Katniss. Su sonrisa burlona se agrando al verme levemente asustado.
-Tranquilo, no soy una asesina serial. O tal vez sí. –Se rió.
Su rostro me parecía levemente familiar.
-¿Johanna?
-Parece que tuvieron tiempo suficiente para hablar de mí.
-Hay una foto tuya en el pasillo. –Explique. Me relajé un poco.
-Controla lo que estas preparando antes de que se queme. –Me recomendó.
Volví mi atención a la cocina, el panqueque ya estaba listo lo saque y lo deposite en un plato arriba de los otros. Y coloque más de la preparación en la sartén a fuego mínimo.
-Debes ser Peeta. –Su voz sonaba más cerca. Me di vuelta y la vi apoyada contra el borde de la mesa a escaso tres metros de mí.
-Sí.
-Debería matarte. Pero sé que no lo hiciste a propósito, y se por mi amiga que has cuidado mucho de ella. –Hizo una pausa. –Lo que no me dijo era que eras tan apuesto y joven.
No sabía cómo responder a su último comentario. No tenía ninguna relación con lo que dijo anteriormente. Y su aspecto seguía siendo algo amenazador.
-Mmm Gracias. –Sonó mas como pregunta.
-Encima humilde. Que ternura. Supongo que por eso le caíste tan bien a ella. –Sus palabras parecían ocultar algo más. Trate de no darle importancia. Saqué el panqueque y seguí preparando más.
-Lamento lo que paso con Katniss. –Dije mirándola a los ojos. – Durante estos días, he hecho todo lo que estaba en mis manos para ayudarla. –Johanna asintió y me sonrió.
-¿Cómo está ahora? –Preguntó preocupada.
-La doctora dice que va todo bien. Pero debe seguir haciendo reposo, tomar medicación y cuidarse de no hacer esfuerzos. Yo la veo bien. Ha ido mejorando con los días. Es cuestión de tiempo, para que se recupere completamente.
-¿Sigue dormida? –Asentí. –Bien. No la molestare.
-¿Acabas de llegar?
-Llegue en hace varias horas, en realidad. Me fui a descansar un rato.
-¿Quieres desayunar?
-Lo hare. Pero no te molestes. Yo me encargo. –Se fue hasta la heladera y se sirvió leche que luego puso unos segundos en el microondas. Saco crema de maní y mermelada y la deposito en la mesa. Luego se acerco hasta donde yo estaba. -¿Puedo? –Dijo señalando los panqueques que acababa de terminar de preparar.
-Toma los que quieras. –Había preparado suficientes como para cuatro personas, siempre dejaba preparados de más por Cinna, o por si Katniss deseaba algunos más tarde.
-Gracias, Peeta. –También saco un par de tostadas que había dejado en un plato de la mesa. Se sentó en una de las sillas mientras untaba las tostadas. –Disculpa por haberte asustado.
-No parecía que lo hicieras sin querer.
-Tenes razón. Aunque yo debería haber sido la que se asustara. Eras un intruso.
-¿Y porque no te asustaste?
-A mí nadie me intimida. –Se río. –Deberías ir sabiéndolo si pretendes formar parte de la vida de mi amiga a partir de ahora. Además… te vi salir de la habitación de Katniss. Katniss me dijo que tú te quedas con ella todo el tiempo y ella no conoce a casi nadie aquí. Tranquilo, no te preguntare que hacías en su habitación.
-No ha pasado nada. –Dije, aunque técnicamente, no era verdad. Tampoco me parecía correcto que yo le dijera que pasaba todas las noches con ella por las pesadillas que últimamente la atormentaban. Aunque tal vez ya lo supiera Johanna, eso le correspondía a Katniss. En su lugar dije algo que era creíble y también era verdad. –Solo me quedo con ella para cuidarla. Las primeras noches no han sido fáciles para ella. –Eso no era mentira.
-Dije que no preguntaría. Pero, bueno, acepto tu explicación. Mientras espero que Katniss despierte estaré en el living. –Se levantó con el vaso de leche y un plato que contenía las tostadas y los panqueques. Se fue.
Johanna definitivamente era rara.
Media hora después, luego de terminar de desayunar, fui a la habitación de Katniss con su desayuno ya preparado. Abrí un poco la puerta y parecía estar dormida, pero un segundo más tarde se giro para verme.
-Buenos días. –La salude.
-Buenos días. –Me contestó sonriendo. Se estiró bostezando y se acomodó en la cama apoyando su espalda en el respaldo. Me acerqué a ella y deposité la bandeja con cuidado en su regazo. Me senté a los pies de la cama. Le conté que su amiga había vuelto y que estaba en el living. Le dije que ahora que había despertado, le avisaría a Johanna que podía venir a verla.
Su cabello estaba muy despeinado, asique en un impulso que apenas logre controlar, me acerque a ella y pase mis dedos por su cabello con la intención de desenredar los nudos que se le habían formado y alisárselo.
-¿Está muy mal? –Preguntó avergonzada. Había un leve rubor en sus mejillas.
Reí entre dientes. Ella nunca se vería mal, ni aunque su cabello pareciera un nido de aves –que no era caso-. Era tan hermosa, y ella ni siquiera se daba cuenta.
-Solo un poco. –Continué peinándola. –Ahora está mejor. –Acaricie tiernamente su mejilla para tranquilizarla y le sonreí.
Me aleje, tratando de poner distancia entre nosotros, y mis extrañas nuevas emociones. Como hubiera deseado volver a donde estaba ella, cortar la distancia entre nosotros y besarla. Habían pasado varios días desde nuestro beso. Yo no había podido olvidar el suave y dulce contacto de sus labios sobre los míos. Las imagines de ese recuerdo me perseguían atormentándome a cada instante. Deseando solo un poco más. Estaba muy confundido.
Le avise a Johanna que había despertado, y ella salió prácticamente corriendo a verla. Regreso cerca de una hora después con la bandeja casi vacía.
-Puedes ir a verla, si quieres.
-Sí. –Me estaba a punto de ir, tenía que despedirme de ella.
Entre a la habitación. Katniss estaba sentada al borde de la cama, pero vestida con la ropa de uso diario y con el pelo aun húmedo cayendo sobre sus hombros. Seguro Johanna la había ayudado a lavarse, eso explicaba porque había demorado tanto. Katniss me hizo señas para que me acercara y me sentara a su lado. Lo hice.
-Espero que Johanna no te haya molestado mucho. –Comentó a modo de disculpa.
-Me dio un susto de muerte ¿eso cuenta? –Bromee.
-Sí. –Suspiró de forma audible. –Cuenta.
-¿Estas completamente segura con ella?
-Sí. Es algo extraña, pero con el tiempo te acostumbras. Es leal y buena amiga. Aunque a veces me saca de quicio. Es inofensiva la mayor parte de las veces… con los que quiere. –Sonrió. -¿Te vas ahora? –Me preguntó, cambiando completamente de tema.
-Sí. Debo irme. –Katniss no era demasiado demostrativa pero pude percibir en su mirada que no quería que me fuera. –Pero volveré. Te lo prometo. –Eso la hizo sonreír un poco. –Puedo pasar mañana o pasado mañana a verte.
-Me encantaría. –A mi también, la idea no verla nunca más me dejaba un gusto amargo. Me había acostumbrado a su presencia.
-Además… seguimos teniendo asuntos pendientes. –Dije mientras la miraba y hacia girar el ancho anillo de oro plata que pertenecía a mi difunto abuelo. Baje la mirada al anillo en mi dedo. Solo por hacer algo. Intentando concentrarme nuevamente, me costaba hacerlo cuando ella me miraba, e imposible cuando yo la miraba. –Hablare con mi secretaria y le informare que aceptaste. ¿Sigues pensando igual?
Ella se acercó y apoyó su mentón en mi hombro, su cabello recién lavado humedeció la piel de mi mejilla. Me estremecí, su repentino contacto me tomó por sorpresa. Inclino la cabeza hacia abajo y ahora descansaba su mejilla en mi pecho.
-Sí. –Murmuró. Estiró su mano para alcanzar la mía y observó mi anillo, era de oro con una pequeña figura en plata. Sonrió. –Que delicado.
-Fue un regalo de mi abuelo. –Decir que me lo había dado antes de morir no era muy agradable. No lo dije. –Me recuerda a él.
-Oh, lo siento. –Contestó cuando entendió que estaba muerto.
-No te preocupes. -Le sonreí tranquilizadoramente. Ella asintió.
-Te quería agradecer todo lo que hiciste por mí estos días.
-Creo que ya lo hiciste. –Tomé su mano entre la mía. Saber que no me odiaba, increíblemente era un alivio para mí.
El tono de mi teléfono nos interrumpió. Con un suspiro conteste la llamada, no conocía ese número.
-Hola.
-Peeta. –Mi hermana hablo del otro lado. Sonaba preocupada.
-¿Brissia? ¿Estás bien?
-Sí. Perdón por molestarte se que debes trabajar o todavía estés cuidando a esa chica. Como sea, no sabía a quién mas recurrir.
-¿Qué sucede? –Me estaba preocupando.
-A mi nada. Es mi amiga. Estábamos caminando hacia la escuela y de golpe empezó a sentirse mal. La tuve que traer al hospital.
-¿En el hospital? ¿Qué amiga?
-Hannah.
-¿No deberías llamar a sus padres?
-Lo intentamos, pero no contestan.
-Y quieres que yo vaya por ustedes.
-No nos dejaran irnos, si no viene un mayor.
-Bien. Iré. Solo envíame la dirección por mensaje. Ahora mismo salgo.
Corté la llamada, tras un agradecimiento de ella. Yo y mis hermanos éramos los que siempre la sacábamos de los apuros.
Katniss me miraba preocupada y confundida, mientras me observaba parado cerca de ella.
-¿Qué pasó?
-Le pasó algo a la mejor amiga de mi hermana.
-¿Es muy malo?
-No lo sé. Eso debo averiguar. Debo irme. –Besé su frente y me aparté. –Te llamaré mas tarde.
Katniss asintió.
-Adiós. –Se despidió.
-Igualmente. Cuídate. –Le dije antes de salir de la habitación.
Johanna estaba alejándose, por el pasillo a solo unos metros de distancia de mí al salir.
-¿Has estado espiando? –Le pregunté medio en broma, medio en serio cuando la alcance. Ella me dedico una sonrisa aterradoramente sarcástica.
-No se crean tan importantes. –Dijo quitándole importancia al asunto. –Solo me aseguro de que no seas un psicópata que se quiere aprovechar de mi amiga.
Rodé los ojos.
-Si lo fuera, Katniss no estaría viva ahora.
-Buen punto.
-Adiós, Johanna.
-¿Volverás? –Preguntó. Me gire a verla ¿Por qué preguntaba?
-Creo que ya sabes la respuesta. Has escuchado toda la conversación.
-Tienes razón y aunque no la hubiera escuchado, igual la sabría. –Dijo manteniendo la misma sonrisa sarcástica
-¿Qué quieres decir? –Arque las cejas. No le encontraba la gracia al asunto. Era como si se estuviera riendo de un chiste privado.
-Nada, Peeta. Vete al trabajo o al hospital. O donde sea que debas ir.
Suspire audiblemente con cansancio. Y mire para el frente, evitando la mirada de Johanna. Solo necesitaba salir. Por una vez, me preocupe de dejar a Katniss con Johanna. ¿Era asi todo el tiempo? Sin cuestionar nada más, salí del departamento.
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Brissia me estaba esperando en la sala de urgencias del hospital, que casualmente era el mismo en el que la habían atendido a Katniss. En cuanto la vi, me tensé. Ella me había mentido, ella no estaba bien. Estaba sentada en un banco de la sala de urgencias con los brazos alrededor de su cintura y la cara lastimada y colorada por sectores como si hubiera sufrido golpes. Caminé apresuradamente haciendo espacio entre la gente que se amontonaba en el camino hasta llegar a su lado.
-Bri. –Mi voz sonó ahogada por la angustia que repentinamente me recorrió al verla herida.
-Hermano. –Su voz apenas era un murmullo. Me pareció increíble que tan solo veinte minutos antes ella me hablara tan claramente por teléfono. Levantó la mirada hacia mí. Verla de cerca resultó aun peor. Alguien la había golpeado y tenía marcas de rasguños en la delicada piel de su rostro y cuello, su cabello largo rubio que caía en ondas sobre su espalda estaba desordenado y resultaba evidente que hace tan solo segundos antes había llorado. Se lanzó a mis brazos y yo la sostuve, mientras acariciaba su cabello.
-¿Qué sucedió?
-Nos asaltaron en la calle. –Una furia asesina me invadió, pero trate de mantener la calma. Por mi hermana. Primero deseaba saber cómo estaba ella.
-¿Cómo te sientes?
-Yo. Bien. Me atendieron los médicos y dicen que estoy bien. Hannah se llevó la peor parte.
Oh, no.
-¿Dónde está?
-Se la llevaron a una habitación, ella perdió el conocimiento. Ahora esta despierta pero la dejaran unas horas más en observación o hasta que nos podamos comunicar con sus padres para que la vengan a buscar.
-¿Por qué no me lo dijiste por teléfono?
-Porque no quería preocuparte. Ibas a venir desesperado y no quería eso. Preferí decírtelo en persona. –Sonreí un poco. Ella si me conocía. Intentaba protegerme.
Tomé su cabeza entre mis manos con delicadeza y apenas rozándola, para examinar los daños. Un pequeño trozo gasa adherida a su piel le cubría parte de su mejilla izquierda. Y estaba seguro que mañana mismo esas zonas coloradas se le convertirían en cardenales. También estaban los rasguños pero eran muy pequeños. No había notado eso hasta ahora. Les iba dar un ataque a nuestros padres cuando la vieran. La cuidábamos como a una princesa todo el tiempo; y en el momento que nos descuidábamos, llegaba un maldito y le hacía esto.
-Tu rostro… -Me debatía entre llorar y querer matar a alguien. No podía verla destruida como estaba y temblando de miedo. Pero tampoco podía dejar que esto quedara así. Quienes que les hubieran hecho esto a ellas, lo pagarían muy caro. Nadie se metía con niñas jóvenes sin sufrir las consecuencias. Y menos si una de ellas era mi hermana.
-Tienes esa mirada de "voy a matar a alguien". Te conozco. –Dijo aun temblando. La habitual gracia en su voz que adoptaba cuando me ponía en modo protector, no estaba.
-Lo hare en cuanto encuentre a esos idiotas. –Para dejar a dos chicas menores de edad completamente indefensas debían actuar en grupo. De otro modo, si actuaban en solitario era más difícil, porque una podría defender a la otra persona, y sabía que mi hermana era muy fuerte y determinada en proteger a los otros. No hubiera dejado que lastimaran a su mejor amiga, si estaba a su alcance. Y sabia que Hannah tampoco. Ellas eran como hermanas y se protegían mutuamente. -¿Quiénes fueron? –Sabía que debía consolarla, pero necesitaba saberlo.
-Un grupo de cuatro jóvenes de no más de veinticinco años, todos cercanos a esa edad, excepto un chico que aparentaba tener diecisiete o dieciocho. Creo que estaban drogados o habían bebido de más. Se acercaron a nosotras. Cruzamos la calle para ir a otra vereda, en cuanto vimos que se acercaron. Tal como ustedes me recomiendan. No había nadie cerca. Ellos nos continuaron siguiéndonos. No pudimos quitarnos de encima ese grupo de maleantes, hasta que nos alcanzaron y nos robaron todo, hasta las mochilas con todo lo que contenían. Y luego nos empezaron a golpear, creo que nos querían hacer algo peor que golpearnos. –Me quede sin aliento, entendiendo lo que quería decir. Mi corazón latió con fuerza, solo de imaginarlo. Dios, era horrible. Me estremecí. Me vi obligado a soltar a mi hermana antes de hacerle algún daño de la rabia que sentía. –Pero justo pasó una pareja relativamente joven con su hija y vio todo. El hombre dejo a su hija con la mujer, se acercó a donde estábamos y los amenazo con llamar a la policía sino nos dejaban en paz. Incluso golpeo a dos de ellos. Era muy fuerte y su aspecto físico ya les decía que no se debían meter con él. Y luego los cuatro escaparon. Nos salvamos gracias a él. No teníamos idea hasta que punto pensaban llegar. Fue aterrador. Luego su mujer llamó un taxi, y nos trajeron al hospital. Deben estar todavía por aquí. Están preocupados por Hannah aun, ella estaba inconsciente cuando vieron la horrible escena.
Esto era demasiado para procesar. Me senté al lado de mi hermana apoye mis codos en mis rodillas e incline mi cabeza hacia abajo, tapándome la cara con las manos. No podía estar calmado. Me sentía tan impotente por no haber estado con ella para protegerla. Pero al pensar en ese hombre desconocido y la mujer que habían ayudado a mi hermana y su mejor amiga, sentí alivio. Debía agradecérselos a ambos. Esperaba encontrarlos por aquí. Intente con todas mis fuerzas apartar todo pensamiento negativo de mi mente. Brissia me necesitaba. Cuando creí conseguirlo, me enderecé y abracé a mi hermana. Ella se acurruco bien pegada a mí, como si le fuera la vida en ello, escondió su rostro en mi pecho y lloriqueó. Pase mis manos alrededor de su espalda y su cuello consolándola mientras sus sollozos se hacían cada vez más fuertes. Esta experiencia había sido muy traumática para ella y seguramente más para Hannah.
-Todo va estar bien, princesa. –Susurré mientras besaba la parte superior de su cabeza. –Estoy contigo. Nada malo pasara. Y tu amiga estará bien. Solo necesita tiempo.
-No me han dejado pasar a verla. –Dijo entre sollozos pero esta vez más calmados.
-No pueden. Pero tal vez puedas verla desde fuera. ¿Quieres?
Pensé en Katniss. Pero el hecho de que me dejaran estar con ella, era una excepción. Ella no tenía a nadie.
Ella asintió fijando su mirada en la mía. Sonreí, mientras eliminaba los últimos rastros de lágrimas de su rostro con mis dedos. Ella había parado de llorar.
-Eso es. No llores. Vamos. –La ayude a levantarse y ella se sujeto de mi cintura como cuando era pequeña. Fuimos a ver a su amiga que estaba en una habitación sola, la pudimos observar a través le pared de vidrio. Eso la tranquilizó un poco. Estaba despierta hablando con una enfermera que la estaba atendiendo, estaba peor que mi hermana, pero no mucho más. En unas horas le darían de alta y estaría bien. Había una pareja mas allá hablando con un medico. Brissia siguió el camino de mi mirada.
-Son ellos. –Murmuró. Yo asentí.
-Quédate aquí. –Mi hermana asintió y yo me acerque a ellos. Necesitaba saber por el médico cómo estaba Hannah y los daños que había sufrido mi hermana aunque fueran insignificantes en comparación; también quería agradecerles a ellos lo que habían hecho.
Pasamos toda la mañana y parte de la tarde en el hospital. Había logrado comunicarme con los padres de Hannah luego de varias horas y vinieron casi de inmediato. Decidí que era hora de irnos, Hannah estaba con sus padres, y aunque Brissia deseaba quedarse, sabía que era peor para ella. Me preocupaba el estado emocional en el que este episodio la había dejado. Debía llevarla con mis padres.
Al día siguiente, iríamos a hacer la denuncia junto a los padres de la otra chica. Henry, el hombre que las había ayudado, se ofreció a presentarse como testigo, su esposa había alcanzado a sacar unas fotos sin que los otros se hubieran dado cuenta. Iba a ser de mucha ayuda. Pero en el momento, solo me interesaba que ellas pudieran tranquilizarse y tratar de olvidar lo que había ocurrido.
-¿No tienes que irte? –Preguntó mi madre cuando ya estaba cayendo la noche. Estábamos sentados alrededor de la mesa de la cocina. Mi hermana se durmió luego de que mi madre le diera un calmante, ya que seguía bastante alterada. Lo necesitaba.
-No. –Ella sabía que cuando terminaba de trabajar me iba directamente a cuidarla a Katniss.
-¿Por tu hermana?
-No. Su amiga llegó hoy. Esta cuidando de ella. –Me alegre de que fuera asi. Johanna había llegado en el momento justo. Ahora mi hermana nos necesitaba a todos.
-Hace varios días que no te veíamos.
-Sí. Lo lamento. –Hace más de una semana que no nos veíamos. Solo nos habíamos comunicados por teléfono algunas veces.
-¿Cómo está la chica?
-Katniss está recuperándose. Está bien. Incluso esta mucho más animada.
-Eres un buen chico. Estoy orgulloso de tenerte como hijo. Lo que tú haces por ella, no cualquiera lo haría.
-¿Te pondrás sentimental ahora? –Bromeé.
-Soy madre. Es mi trabajo. –Dijo sonriéndome desde el otro lado de la mesa. Le devolví la sonrisa.
-Deberías invitarla a salir. –Una voz ronca nos interrumpió.
Me di vuelta y vi a mi hermana parada a pocos metros de mí, con una mano en su cintura sonriendo. Pero algo somnolienta a causa del calmante.
–No me mires como si hubiera hablado en chino. Ya sabes, invitarla a cenar a un hermoso restaurante o traerla aquí. De algún otro modo, te debes disculpar, hermanito. ¿No te parece?
-¿Traerla aquí? –Pregunte confundido.
-Luego de lo que paso, nos gustaría conocerla. –Interrumpió mi madre. Evidentemente feliz, por el cambio de humor de su hija. Que parecía haberse recuperado lo suficiente emocionalmente… al menos. –Cuando se encuentre bien, por supuesto. –No había pensado en eso. Traerla a conocer a mi familia. Aun asi, no le di importancia en este momento, porque, ver a mi hermana más animada me sorprendió.
-Tal vez lo haga. –Contesté mirando a mi madre y finalmente a mi hermana, quien sonrió. –Parece que la pequeña siesta te ayudo. –Comente.
-Un poco. –Se sentó en la punta de la mesa entre mi madre y yo. Nuestra madre fue en busca de hielo. Y se lo tendió a mi hermana. –Gracias, mamá. –Se lo coloco sobre la mejilla para aliviar la molestia. Aparte la mirada de mi hermana. Verla directamente a la cara resultaba doloroso. Incluso Katniss tuvo mejor aspecto que mi hermana el día después del accidente. A mi hermana la habían golpeado y lastimado tanto adrede, que estaba irreconocible. Contuve mis ganas de llorar. Mis padres siempre me decían que mi tendencia a culparme por lo que le pasaba a la gente que amaba, era uno de mis peores defectos.
Quería matar a esos idiotas por hacerle esto a mi hermana. Y por haber intentado abusar de ella y Hannah. Cuando hable con ese matrimonio, no me quedo ninguna duda de que eso era lo que justamente intentaban hacer. Los médicos nos recomendaron que buscáramos algún psicólogo de confianza para ambas por las secuelas psíquicas, si era necesario.
Me levante de mi asiento y le prepare algo para que comiera, mientras mi madre preparaba más café. Vimos con alegría que le había vuelto el apetito. A pesar de que le insistimos no había querido comer nada en todo el día. Ya no parecía la chica emocionalmente inestable que me encontré en el hospital. Tal vez, fuera solamente por los calmantes, aun asi lo agradecía. Decidí decirle algo que posiblemente la alegraría aun más.
-Los padres de Hannah llamaron.
-¿Está bien? –Sus ojos se hicieron grandes, mirándome expectantes.
-Sí, ya está en su casa. No paso mucho más tiempo en el hospital desde que nos fuimos.
-Que bueno.
-Pero no la llames ahora. –Advirtió mi madre. –Posiblemente este descansando y necesita estar tranquila.
-De acuerdo. –Asintió y lanzo un suspiro aliviada. Antes de continuar comiendo. –Papá ¿Cuándo viene?
-Ya debe estar por llegar, cariño. –Contestó mi madre.
-¿Se lo han dicho? –Preguntó Brissia desviando la vista de uno a otro.
Con mama nos miramos, sabiendo que él se pondría loco en cuanto se enterara.
-No, aún no. –Contestó ella, en mi lugar. Él estaba trabajando, no quisimos darle las malas noticias de esa forma.
-No le gustara nada. –Comentó mi hermana con un suspiro.
-No. –Coincidí.
-A nadie le gusta, cariño. Pero aquí estamos para cuidarte. –Finalizó mi madre.
¡Hola! Aquí les traigo un nuevo capítulo. Las cosas fueron cambiando ¿no? Pobre Peeta. No termina de salir de un problema y se le suma otro más. Primero Katniss, luego su hermana. Porque quise escribir esto, bueno, la principal razón era que quería dar importancia a la relación hermano-hermana. Y que saliera a luz, el hermano cariñoso, preocupado y sobre protector que lleva dentro xD Ya sé que originalmente en los Juegos del Hambre no tiene hermana, solo dos hermanos mayores. Y la verdad no he leído ningún fan fic donde Peeta tenga una hermana menor. Siempre es hijo único o tiene hermanos mayores varones. Quise cambiar ese estereotipo. Además siempre me imagine que si tuviera una hermana menor, con su carácter y su personalidad, sería realmente dulce y cercano a ella, también que la cuidaría como si fuera su bebé y le consentiría todo. Ahora, fue realmente feo lo que les ocurrió a Brissia y Hannah, por suerte no paso a mayores, porque las salvaron a tiempo.
Virus 20 Cuando hay amor todo funciona. Además no se conocieron en el trabajo, técnicamente, sino en una situación bastante diferente y algo desgraciada.
El Lector Cinefilo "No conocemos a las personas por accidente, todas están destinadas a cruzarse en nuestro camino por alguna razón" Me gustó mucho la frase y suele ser muy certera en todos los casos.
Guest Muchas gracias. Y si la voy a continuar. La verdad me gusta mucho escribir esta.
THGKM Gracias, KM. A mí también me asusta lo que sucederá. Si fuera por mí, no lo escribiría. :( Pero toda historia debe tener su conflicto. Y este en particular será cualquier cosa menos agradable.
Dazulu Tienes razón, pobre Peeta. Está luchando por lo que siente constantemente. Me hiciste reír demasiado con eso de: "seguro con unas ganas enormes de saltarle encima". Ya me estaba haciendo la imagen mental jajajajajajajajaja. Pero no lo hace porque es un caballero y respeta a Katniss. Además desde que acabo la secundaria no sale con nadie en otro plan que no sea de amistad. Ahí está, quise conservar ese aire inocente de Peeta y Katniss. En muchos fan fics lo ponen a Peeta como mujeriego. En los míos, nunca lo será. Quiero conservar la esencia de cada personaje que Suzanne Collins nos dio el placer o desgracia de conocer. Y si, esa Johanna les hará la vida imposible a Peeta y Katniss solo por el gusto de incomodarlos, porque se dará cuenta inmediatamente lo que se está tejiendo entre ellos. Jajajajajajajaja. Y claro, también (a su extraño modo) los ayudara de ser necesario. Si… sufrirán mucho al no dormir juntos :(
Mi larga ausencia desde el 18 de julio se debió a que tenía que estudiar inglés. Pero ya estoy desocupada nuevamente. Y aprobé el mid-term, un examen que nos toman el último día de clases antes de las vacaciones de invierno (el examen escrito) y la primer clase después de las vacaciones de invierno (el examen oral). Sería la mitad del programa anual. Solo que en el examen oral, además del programa habitual, nos suman un libro (podemos elegir entre una lista de dos tres) que debemos leer y exponer en ingles. Estaba tan nerviosa, para el oral. Pensé que desaprobaría, porque cuando estaba repasando el libro en el instituto previo a mi entrada a rendir, era la única que había elegido "MILO" de Jennifer Bassett, y se me puso la mente en blanco. Pero durante el examen recordé las cosas que la profesora me preguntaba. Me fue bien en los dos exámenes, por suerte. Gracias a Dios, sigo manteniendo mis buenas notas en inglés. :)
Eso es todo por ahora. Hasta el próximo capítulo.
Los quiero.
¡Feliz inicio de semana!
Lucy.
