CAPITULO 17
POV KATNISS
Empecé a escuchar las voces de Johanna y Peeta ¿estaban discutiendo? Como pude me levante con la ayuda de los bastones. Me detuve en la puerta y la abrí un poco. Me apoye en el marco de la puerta. Estar parada y quieta, todavía me costaba. Pero no iba a dejar a Johanna lo molestara. A veces llegaba a ser realmente insoportable. Estaban a varios metros de distancia y ni siquiera me notaron. Pero podía escuchar su conversación. La expresión de desconcierto y molestia de Peeta, y la de burla en el rostro de Johanna era evidente. Si hubiera podido, hubiera corrido hasta alcanzarlos solo para apartarlos. Esto no estaba bien. No entendía porque Johanna disfrutaba tanto de incomodar a los demás o enfurecerlos a los que apenas conocía.
-Buen punto. –Dijo ella
Buen punto ¿de qué? ¿Qué me había perdido?
-Adiós, Johanna. –Peeta sonaba molesto y camino dándole la espalda a ella.
-¿Volverás? –Preguntó una divertida Johanna. Peeta se giro a verla.
-Creo que ya sabes la respuesta. Has escuchado toda la conversación.
¿Nos espió mientras hablábamos? No me extrañaba.
-Tienes razón y aunque no la hubiera escuchado, igual la sabría. –Dijo ella manteniendo la misma sonrisa sarcástica.
-¿Qué quieres decir? –Peeta arqueo las cejas en su dirección.
Casi me caigo, por suerte estaba apoyada contra la pared y con la ayuda que me brindaban los bastones. ¿Qué pensaba decir Johanna? Fuera lo que fuera, hoy la iba a matar.
-Nada, Peeta. Vete al trabajo o al hospital. O donde sea que debas ir. –Johanna se estaba divirtiendo con la reacción de él.
Suspire. Peeta la fulmino con la mirada a "mi amiga". Se dio vuelta y se fue sin siquiera contestarle. La relación entre ellos sería difícil de ahora en adelante. Él se contenía, pero no la soportaba. No lo culpaba. A mí también tendía a sacarme de quicio.
Me hubiera gustado disculparme por el comportamiento de Johanna, pero antes de que abriera la boca Peeta había desparecido de mi vista.
Johanna se dio vuelta y encontró con mi fría mirada y mi ceño fruncido en cuanto escuchamos la puerta de entrada abrirse y cerrarse. Peeta se había ido.
-Ahora tú también estas molesta. ¿Estabas espiando, Katniss?
-Sí. Al parecer tú también. ¿Por qué molestabas a Peeta?
-¿Por qué te importa tanto lo que haga o le diga a Peeta? –Me desafío.
-Porque lo estas incomodando. Siempre haces eso con todas las personas que conoces. Es como si constantemente los pusieras a prueba.
-Es divertido... –Se encogió de hombros.
-No lo es.
-Es divertido ver como el chico-sexy-excesivamente-amable-y-acaramelado-con-Katniss se incomoda cuando hablo… o habla de ti. Sobre todo cuando dice que entre ustedes no pasó nada. –Peeta había mentido. Intente mantener la misma postura de enojada, para que ella no notara mi alivio. –Vamos, Katniss, no nací ayer.
-Él te dijo la verdad. No pasó nada. –Dije con voz fría y neutral.
Johanna estuvo a unos pasos de distancia, estudiándome con los ojos entrecerrados. Mierda, esta Johanna era peligrosa. Me arrepentí de haberme metido en el asunto. Tomó mi rostro con algunos de sus dedos colocados en ambas mejillas y mirándome muy concentrada.
-Repítelo.
-Déjame.
-¡Oh, noo! Si quieres que te crea, lo tendrás que repetir.
Mi corazón latía con fuerza. Mi corazón empezó a bombear la sangre y empecé a sentir que llegaba a mis mejillas calentándolas.
-No paso nada. –Murmure.
-Tus mejillas están calientes y está empezando a aparecer algo de color. –Me soltó. -¡Lo sabia! Eres pésima mintiendo, Katniss. –Parecía estar satisfecha. –Peeta te afecto ¿no? O ¿cambiaste de opinión respecto a lo que hablamos sobre salir con otros hombres?
-No cambie de opinión. ¿Podrías dejarme en paz, por favor?
-No, hasta que me digas que paso.
-Casi me muero ¿no te importa?
-Oh, cierto. Entonces ve acostarte nuevamente. Debes hacer reposo y cuidarte mucho. Y mientras lo haces me cuentas que paso. Es eso o mi imaginación volara tanto que me imaginare cosas que no pasaron. Tú eliges.
¿Era en serio? ¿No veía el estado en el que me encontraba? Rodé los ojos y me metí en mi habitación. Sabiendo que ella me seguiría.
-Eres una insensible. –Me quejé.
-Bien. ¿Quieres que llame a Peeta? Según lo que me dijiste es muy sensible.
Gruñí. Johanna se rió.
-No te molestes tanto, Kat. Es solo una broma.
Volví a gruñir. No quería decir algo que la incentivara más.
Cuando me recosté, Johanna se sentó al borde de la cama, del lado que estaba acostada boca abajo. Mire hacia un costado y la fulmine con la mirada, pero ella ni se movió.
-¿Y bien?
-Jamas accedí a decírtelo.
-¿Quieres que se lo pregunte a él? Estoy segura que en algún momento cederá. –Me quede sin aliento. Sabía que era muy capaz de hacerlo. Y eso solo conseguía ponerme más en ridículo. No sabía que era peor.
-Eres la peor. –No se le podía decir que no a ella. Siempre encontraba una manera de que abrieras la boca y soltara lo que ella deseaba sabes, aunque fuera contra tu voluntad. Respire profundamente y sin abrir los ojos, se lo dije. –Nos besamos. Una vez. Eso fue todo. Ni siquiera lo planeamos, simplemente paso. Uno de los primeros días aquí, luego hicimos de cuenta que no pasó nada.
Abrí los ojos y la mire para examinar su reacción. Mordí mi labio inferior nerviosa. Johanna estaba sorprendida, pero poco a poco sus labios se formaron en una sonrisa.
-Ahora, ya lo sabes. Te lo dije. Ahora déjame en paz.
-No puedes soltarme esa bomba y luego exigirme que te deje en paz. Quiero detalles.
Parecía un niño emocionado con un nuevo juguete.
-Lo siento. No te lo mereces. –Ella me hizo un puchero en respuesta. Suspire. Todos estos días trataba de olvidarlo y resultaba difícil viéndolo a él todos los días. –No me dejaras en paz ¿no?
Negó con la cabeza.
-Él es lindo y realmente agradable. Me ayudado mucho estos días y la paso bien con él. Ese día simplemente paso. Pero no tuvo importancia. –Mentí con respecto a lo último, pero, no era algo que yo deseaba hablar con ella, ni siquiera admitirlo yo misma. No me sentía preparada para nada de eso.
-No te has involucrado con nadie desde "ese idiota". Y eso ni siquiera se podía llamar noviazgo, tú no lo amabas. –Johanna nunca lo llamaba por el nombre, pero no me importaba. Ella tenía razón. Y yo jamás lo quise. ¿Por qué todos se daban cuenta menos él? –Asique Katniss… Esto ya es un avance. Bien nunca has sido de muchas palabras. Empezare con preguntas.
¡Oh, no!
Tape mi rostro con una pequeña almohada extra, que estaba a mi lado. No quería escuchar esto, tampoco quería responder. Quería que me dejara en paz. ¿Tenía otra opción? Tal vez si le decía todo lo que quería saber lo conseguiría. Antes que dijera una sola palabra más le dije.
-Fue algo extraño. Besa increíblemente bien y lo disfrute. Pero eso fue todo. Estuvo mal. No debió ser asi.
-Pero me dijiste que no tiene novia ¿Cuál es el lado malo?
-Yo no soy asi. No entiendo que me paso.
Johanna rió entre dientes.
-No te rías. –Le lancé la almohada que tenía en mi regazo, pero ella la atrapó.
-Exageras mucho, amiga. Tu misma lo dijiste, solo fue un beso. No te lo compliques tanto. Alguna vez debías hacer algo loco como esto. Ahora descansa.
-Te dejare ir si me prometes que no molestaras más a Peeta y menos con esto.
-Lo prometo. Solo quería información. –Dijo antes de salir de la habitación y dejarme sola. Al fin.
Pase el resto de la mañana en la cama. Me obligue a salir para la hora del almuerzo. Gracias a Dios, Johanna no había vuelto a tocar temas incómodos. Se la paso toda la tarde hablándome sobre su viaje y mostrándome todas las cosas que había comprado. Incluso trajo algunas cosas para mí, su familia y algunos amigos.
Peeta no llamó en todo el día. Creía que tenía que ver con la llamada que había recibido, parecía estar preocupado.
-Deja de mirar el teléfono y llámalo de una vez. –Me dijo Johanna desde su lugar en la silla al lado de mi cama. Estábamos viendo televisión. –Estas preocupada por la llamada que recibió ¿no?
Asentí.
-Entonces, llámalo. Tal vez necesite un oído que lo escuche, si tuvo un problema.
Me quede mirándola indecisa por el horario.
-Se lo debes, Katniss. Te ha cuidado todos estos días. Que, por cierto, lamento no haber podido estar.
-Lo sé. Simplemente creo que es muy tarde para llamar.
Johanna me arrebato el teléfono y no se lo pude quitar. Se paró y caminó alrededor de la habitación, viendo con atención la pantalla mientras buscaba algo. Apretó el botón de "llamar" y se coloco el teléfono móvil en su oreja. Unos segundos después, ella sonrió. Deteniéndose a mi lado, me lo paso.
-Todo tuyo. Esta muy despierto. –Murmuró para que solo yo la escuchara. Salió de la habitación.
-¿Katniss?
-Sí, aquí estoy.
-¿Cómo estás?
-Bien.
-Disculpa que no te haya llamado. Están muy complicadas las cosas aquí. –Su voz sonó apagada y triste.
-Eso imagine. Yo solo quería saber si estaba todo bien o había pasado algo. Me quede preocupada con lo que me dijiste. Pero escuchándote creo que ya se la respuesta.
Él rió un poco.
-Gracias por llamar. De verdad. –Dijo un poco más calmado.
-¿Llamo en mal momento? –Si era asi, la iba a matar a Johanna.
-No. Es agradable escucharte, para variar. Ni siquiera he podido dormir.
-¿Qué ha pasado?
Escuche a Peeta suspirar del otro lado de la línea.
-Asaltaron a Brissia y una amiga suya. Las golpearon y dejaron inconsciente a su amiga. Un matrimonio que pasaba por allí, las socorrió y las llevo al hospital. Ella paso unas horas en el hospital. Mi hermana solo sufrió unos golpes y rasguños.
-Lo lamento. ¿Cómo están?
-Ahora están bien. Solo están asustadas después de lo que paso.
-Lo imagino. No es fácil. ¿Cómo te sientes?
-Con las emociones mezcladas. –Eso también lo entendía. Yo también me sentiría igual. –Mal por mi hermana y enojado con los hombres que las atacaron. Si los llegamos a encontrar, esto no les saldrá gratis. Pero no quiero hablar más del asunto. Creo que ya he tenido suficiente de eso para un día.
Con tan solo escuchar, sentí el deseo de ir a donde se encontraba, abrazarlo y consolarlo. Era como volver el tiempo atrás. Mas puntualmente en el momento del accidente, no sabía quién era, pero la tristeza en su voz y las lagrimas en él, me provocaron lo mismo.
-¿Puedo hacer algo por ti?
-Nada. –Peeta solo quería estar tranquilo, pensé en despedirme y decirle algunas palabras tranquilizadoras antes de cortar la llamada. Pero cuando estaba a punto de hablar, Peeta lo hizo. –Solo hablemos. Tal vez consiga un poco de tranquilidad y pueda dormir. –Reconoció.
-¿De qué?
–De lo que sea, Katniss. –Dijo en tono solemne. Espero un segundo y se rió. -Se que no eres buena iniciando conversaciones. –Había descubierto mis puntos débiles en pocos días. Increíble. –Empezare yo. Jamas te pregunte que género de música, bandas o actores te gustan.
Sonreí. Tal vez era lo mejor.
-¿Tienes curiosidad?
-Siempre y cuando no empieces hablar del modo que mi hermana hace cuando dice algo de Big Time Rush o Jonas Brothers. –Bromeó. Eso era bueno.
-Es la edad. Ya se le pasara. –Reprimí una carcajada. –Tienes suerte, yo nunca fui asi. Bueno, tal vez cuando era una niña, pero después ya no.
-Me gustaría haberlo visto. –Dijo riendo.
-Acabas de reconocer que odias el comportamiento de ella.
-En realidad me divierte… muchas veces. –Hizo una pausa. –Todavía no has respondido. –Reclamó. Su voz sonaba algo tensa aun. Pero había un toque de humor en ella. Aunque no era muy buena animando, iba a tratar de hacerlo por él.
Luego, de casi media hora de charla. Peeta pareció relajarse y se reía más veces de las que creí que él sería capaz en su estado por las experiencias vividas y las bromas que nos hacíamos. Era fácil conversar con él, no había silencios incómodos y era realmente divertida y fluida la conversación. Pero hubo un momento en que me arrepentí de haberle contado que uno de mis hobbies era cantar, ya que estuve varios años integrando una banda en la época escolar. Porque un segundo después me pidió que se lo demostrara.
Mierda. No estaba preparada para eso.
-¿Por teléfono? ¿En serio?
-¿Has cantado frente a cientos de personas y no te animas a hacerlo por teléfono? Yo creo que es mejor, no tienes la presión extra de que te este mirando.
En eso tenía razón. Pero aun asi…
-No lo sé.
-Vamos, Katniss. Solo un poco. O no podre dormir.
Pobrecito.
Me reí ante su insistencia e intensidad. Lo iba a hacer sufrir un poco.
-Buenas noches, Peeta. –Le corte sin darle tiempo a contestar.
Lo llame quince minutos más tarde.
-Pensé que no volverías a llamar.
No le hable. Empecé a cantar.
"I sit and wait,
Does an angel contemplate my fate
And do they know
The places where we go
When we're grey and old
'cos I have been told
That salvation lets their wings unfold.
So when I'm lying in my bed
Thoughts running throught my head
And I feel the love is dead
I'm loving angels instead.
And throught it all she offers me protection
A lot of love and affection.
Whether I'm right or wrong
And down the waterfall
Wherwever it may take me
I know that life won't break me
When I come to call she won't forsake me
I'm loving angel instead
When I'm feeling weak
And my paint walks down a one way street
I look above
And I know I'll always be blassed with love.
And as the feeling grows
She breathes flesh to my bones
And I when love is dead
I'm loving angels instead.
And throught it all she offers me protection
A lot of love and affection.
Whether I'm right or wrong
And down the waterfall
Wherwever it may take me
I know that life won't break me
When I come to call she won't forsake me
I'm loving angel instead
And throught it all she offers me protection
A lot of love and affection.
Whether I'm right or wrong
And down the waterfall
Wherwever it may take me
I know that life won't break me
When I come to call she won't forsake me
I'm loving angel instead."
Espere con nerviosismo a que respondiera, quedó mudo del otro lado de la línea apenas me escucho ¿Me había escuchado? Mire la pantalla, la llamada seguía activa. Tal vez, me escucho y no le gusto, pero, tenía miedo de confesarlo y herir mis sentimientos. Nunca había recibido una crítica negativa, pero obviamente podía tener mis falencias. No era una profesional, solo había sido un hobbie desde tiempos inmemorables.
-¿Peeta?
-Gracias.
¿Por?
-Porque, es extraordinariamente perfecto. –Su voz sonó emocionada y sincera. Eso me extraño, Posiblemente, porque me esperaba lo peor. –Eres perfecta… -Un pequeño estremecimiento me recorrió pero decidí ignorarlo. -… cantando, Katniss. –Su tono solemne me sorprendió. Nadie había utilizado ese tono conmigo antes. Por un momento desee verle el rostro. -¿Por qué esa?
-No sé. Creo que es una de las que más recuerdo. Mi profesora de canto hizo ciertos arreglos a la melodía especialmente para mí, para que la cantara en una presentación como solista. Algunos compañeros que sabían tocar instrumentos me acompañaban con la melodía. –La melodía era más lenta y dulce de lo que en realidad era la canción original, y la letra era adaptada perfectamente a esa melodía. Había hecho un buen trabajo mi profesora. -Tenía quince años cuando la canté en público. ¿En serio te gusto?
-Sería imposible que no me gustara.
Sonreí, un poco más relajada.
-Gracias. ¿Ahora te puedo dejar?
-Creo que sí. Deberíamos dormir. –Suspiró. –Buenas noches, Katniss.
-Buenas noches, Peeta. Ojala mañana salga todo bien.
-Gracias. Yo también espero eso.
Estaba a punto de cortar cuando el hablo apresuradame.
-Kat. No cortes.
-¿Qué pasa?
-Te agradezco que me hayas llamado y cantado. Me hizo bien escucharte. No entiendo muy bien porque, pero tienes el poder de tranquilizarme.
Mis mejillas se tiñeron de color rojo escarlata. Por suerte, el joven del otro lado de la línea no podía verme.
-¿Peeta Mellark me está elogiando?
-Peeta Mellark está diciendo la verdad. –Se rió, refiriéndose a él mismo en tercera persona. –Se nota que aun no eres consciente del efecto que causas en los demás. Eres fantástica, Katniss. Lo deberías saber. Ahora si te dejo dormir. Por mi parte, gracias a ti tendré una noche tranquila. Adiós.
Finalmente cortó, sin dejarme responderle. Aunque tal vez era lo mejor. Su declaración me había dejado sin palabras, con el rostro caliente, el corazón latiendo desaforado y la boca abierta.
¿Qué significa eso? Pensé.
