CAPITULO 18: MI ÁNGEL

POV PEETA

*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*

"De tanto pensarte y pensarte, me estoy agotando,

Y en mis sueños transitan tu nombre y tu inmensidad.

De tanto quererte mi amor me mal acostumbrado,

Y ahora mis cinco sentido no coordinan más.

No entienden más. Y cómo ves

Que este mundo va siempre al revés,

Que este amor nos ha atado a los pies

Que te conozco desde siempre y vas siempre conmigo.

Infinita tú, que mi cielo eres

La felicidad, vienes tú y la enciendes

Infinita tú, con esa mirada

Que inspiras mi historia, tatuándome el alma.

Infinita tú, que mi cielo eres

La felicidad, vienes tú y la enciendes

Infinita tú, con esa mirada

Que inspiras mi historia, tatuándome el alma.

De tanto quererte, de tanto pensarte,

De tanto, de tanto, con tanto y por tanto,

No hay hueco en mi mente, que no quede espacio.

De tanto quererte, de tanto, de tanto.

Tranquilízate, en mis brazos ya puedes caer

Este amor es tejido con Fe

Nos conocemos desde siempre

Y vas siempre conmigo.

Infinita tú, que mi cielo eres

La felicidad, vienes tú y la enciendes

Infinita tú, con esa mirada

Que inspiras mi historia, tatuándome el alma.

Infinita tú, que mi cielo eres

La felicidad, vienes tú y la enciendes

Infinita tú, con esa mirada

Que inspiras mi historia, tatuándome el alma.

Tatuándome el alma…

Oh. Oh. Oh.

Tatuándome el alma…

Infinita…

Infinita…

Infinita tú…

Infinita tú…

Infinita…

Infinita tú…

Infinita tú…

Infinita tú…

Infinita… "

"INFINITA TÚ"

CHAYANNE

*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*

Hablar con ella fue lo mejor que me pudo pasar en ese momento.

Aunque estaba en mi habitación en la casa de mis padres desde hace varias horas, no podía conciliar el sueño. Todo el asunto con mi hermana me tenía alterado. En tres horas había tenido tiempo ver a mi hermana dormida en su habitación cuatro veces, ir a la cocina por leche tibia, leer, navegar en internet y dar vueltas en la cama. No podía dormir. Tomar uno de esos somníferos que mi madre le dio a mi hermana era tentador, pero seguía siendo una mala idea, debía estar muy despierto para mañana y no bajo los efectos de una pastilla para dormir. No fue hasta que Katniss me llamó, que logré encontrar la tranquilidad que necesitaba. No esperaba que hablara tan tarde, pero lo hizo solo para saber que había sucedido. Creo que necesitaba que alguien me escuchara y un poco de distracción. Pero me corto en cuanto la desafié en broma a que cantara, aunque en el fondo deseaba que lo hiciera.

Estaba a punto de dormirme cuando ella volvió a llamar, le conteste pero ella ignoro mi comentario, en su lugar una suave, melódica e hipnotizante voz reemplazo cualquier comentario que pudo haber dicho. Katniss estaba cantando una versión diferente de una canción muy conocida. Su voz lleno cada espacio vacío y borro la angustia que sentía en mi interior. No podía concentrarme en nada más que su voz. Tenía un efecto tranquilizante sobre mí. Podría haber pasado horas escuchándola y no me hubiera cansado de hacerlo. Ella era tan dulce a veces. Pero la canción terminó y ella se quedó en silencio. Seguro esperando una respuesta de mi parte. Sin embargo, literalmente me había quedado sin habla. Mentalmente agregue el canto a la lista de cosas que me gustaban de ella y a las que aun no le encontraba explicación por las emociones que me provocaban.

-¿Peeta? –Su voz preocupada me trajo nuevamente a la realidad

-Gracias. –Le conteste sin pensar.

-¿Por qué me agradeces?

-Porque, es extraordinariamente perfecto. –Oí un suspiro. En verdad ¿creía que le diría algo malo? –Eres perfecta cantando, Katniss. –La tranquilice. Por un momento desee verle el rostro. -¿Por qué esa? –Preguntó finalmente. Una explicación debía haber para que la eligiera.

-No sé. Creo que es una de las que más recuerdo. Mi profesora de canto hizo ciertos arreglos a la melodía especialmente para mí, para que la cantara en una presentación como solista. Algunos compañeros que sabían tocar instrumentos me acompañaban con la melodía. Tenía quince años cuando la canté en público. ¿En serio te gusto?

-Sería imposible que no me gustara. –Sí, definitivamente había malinterpretado mi silencio. No entendía porque. Ella era realmente buena.

-Gracias. ¿Ahora te puedo dejar? –Preguntó. Mire la hora en la pantalla del despertador, eran las dos de madrugada. Katniss debía estar aun más cansada que yo. Lamentaba tener que dejar de hablar con ella, pero tampoco la podía retener por siempre.

-Creo que sí. Deberíamos dormir. Buenas noches, Katniss.

-Buenas noches, Peeta. Ojala mañana salga todo bien.

-Gracias. Yo también espero eso.

-Kat. No cortes. –Quería decirle algo más. Fue un impulso, un deseo.

-¿Qué pasa?

-Te agradezco que me hayas llamado y cantado. Me hizo bien escucharte. No entiendo muy bien porque, pero tienes el poder de tranquilizarme.

Me ruborice un poco. Me alegraba que Katniss no me pudiera ver.

-¿Peeta Mellark me está elogiando? –Dijo en tono de broma y sorpresa.

-Peeta Mellark está diciendo la verdad. –Me reí. Era muy fácil reír con ella, aunque todo a mí alrededor se estuviera desmoronando. –Se nota que aun no eres consciente del efecto que causas en los demás. Eres fantástica, Katniss. Lo deberías saber. Ahora si te dejo dormir. Por mi parte, gracias a ti tendré una noche tranquila. Adiós.

Las palabras salieron a borbotones de mi boca y no las pude retener. Fue muy jugado y arriesgado. En pocas frases reconocí el efecto que ella tenía en mí. Me invadió un miedo ante la reacción que pudiera tener ante tal declaración. Si seguía al teléfono acabaría diciéndole que la quería y no precisamente como amiga. No podía hacerlo, no podía decírselo, cuando ni yo tenía claro mis sentimientos del todo.

Corte, sin esperar escuchar una respuesta de su parte con mi corazón latiendo con fuerza y mi cuerpo caliente por la vergüenza de haberle confesado casi todo.

Me tomó unos minutos tranquilizarme. Cuando lo conseguí, me volví a recostar en la cama y taparme con las mantas.

Pero faltaba ella.

Faltaba Katniss.

Faltaba ese cuerpo cálido, prendido del mío cada noche durante las últimas semanas.

No pude evitar sentirme vacio de cierta forma. Dormir sin ella no era lo mismo.

Cerré los ojos e intente recordar su melodiosa voz.

"Me siento y espero

¿Un ángel contempla mi destino?

¿Y saben ellos? ¿Los lugares a los que vamos

cuando somos canosos y viejos?

Porque me han dicho que la salvación,

les permite desplegar sus alas.

Por eso cuando estoy acostado en mi cama

Con pensamientos corriendo por mi cabeza.

Y siento que el amor está muerto,

En vez de eso amo a los Ángeles.

Y a través de todo, ella me ofrece protección,

Un montón de amor y afecto,

Aunque esté bien o mal

Y bajo la cascada

Dondequiera que me lleve,

Sé que la vida no me arruinara

Cuando llegue el momento,

Ella no me abandonara

En vez de eso, amo a los Ángeles.

Cuando me siento débil,

Y él dolor camina, en una sola dirección.

Miro hacia arriba,

y sé que siempre seré bendecido con amor.

Y a medida que el sentimiento aumenta,

Ella le otorga carne a mis huesos,

Y cuando el amor esta muerto

En vez de eso amo a los Ángeles.

Y a través de todo, ella me ofrece protección

Un montón de amor y afecto.

Aunque esté bien o mal.

Y bajo la cascada

Dondequiera que me lleve,

Sé que la vida no me arruinara.

Cuando llegue el momento, ella no me abandonara

En vez de eso, amo a los Ángeles.

Y a través de todo, ella me ofrece protección

Un montón de amor y afecto.

Aunque esté bien o mal.

Y bajo la cascada

Dondequiera que me lleve,

Sé que la vida no me arruinara.

Cuando llegue el momento, ella no me abandonara

En vez de eso, amo a los Ángeles."

El recuerdo de la canción cantada por Katniss me ayudo a sentirla un poco más cerca. Y solo recién comprendí el verdadero significado que la canción tenía para mí.

Ella.

Katniss era mi Ángel.

Había aparecido en mi vida, para dar vuelta mi mundo. Todos mis pensamientos, deseos, sentimientos que nunca creí que sentiría. No porque no creyera en el amor, sino por idealizarlo, por desear más, mucho más y no conformarme con poco. Quería vivir una verdadera historia de amor donde estuvieran involucrados los sentimientos como: el amor, el cariño, el afecto, el deseo de proteger y estar siempre con esa persona hasta el fin de mi vida. De respetarla, adorarla y cuidarla siempre como si fuera el tesoro más preciado del mundo. Entregarle mi cuerpo, mi alma y mi corazón enteramente a esa persona.

Y tal vez, solo tal vez… Katniss estaba empezando a ser esa persona especial para mí.

El tiempo lo diría.

Pocos minutos después, me dormí.

*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*

No la volví a ver hasta cinco días más tarde, pero ella siguió llamándome un par de veces, para saber cómo estaba todo y preguntarme por mi hermana. Estaba muy ocupado poniéndome al día con el trabajo atrasado y estando con mi familia. No tenía tiempo para nada más. Habíamos acompañado a mi hermana a un par de citas con un psicólogo de confianza que nos recomendaron para ambas. Bri con el paso de los días estaba mejorando anímicamente, y aunque seguía quejándose de dolor ya no era con tanta frecuencia gracias a las medicinas. Seguía doliéndonos a mí y a mis padres, verla tan lastimada, pero como decía mi hermana. Había que olvidar, de todos modos, no había pasado nada demasiado grave de lo que nos tuviéramos que lamentar. Admiraba a mi hermana, por ser tan pequeña y tan fuerte. Me sentía orgulloso de ella.

Llegue al departamento de Johanna a la hora del almuerzo, solo para buscar a Katniss y llevarla a nueva cita programada con la doctora. Johanna me llamó avisándome que no podría acompañarla. Katniss abrió la puerta.

-Hola. –Me saludo mientras me dejaba pasar.

-¿Estás sola? –Le pregunté, una vez que la salude.

-Johanna acaba de irse. Le dije que no era necesario que se quedara en cuanto recibí tu mensaje de que venias en camino.

Le sonreí. Era maravilloso tenerla nuevamente junto a mí. La extrañe y añore tanto los últimos días.

-¿Lista?

Katniss asintió. Tomó la cartera blanca que estaba a un costado del pasillo sobre una mesa cerca de nosotros y volvió acercarse a mí. Le arrebate la cartera. Por el momento, no quería que ella cargara nada. Por un momento nuestras manos se rozaron e intente ignorar con todas mis fuerzas el hormigueo cálido que me recorrió al tocarla. Durante el camino hasta el departamento me pregunte si volvería a sentir lo mismo, la respuesta era sí. Era tan desconcertante.

-La llevare yo. –Le explique. Ella parecía querer replicarme. –Se llama caballerosidad y tú no estás sana todavía. ¿Siempre eres tan difícil? –Le pregunté entrecerrando los ojos y en tono de broma.

-Eso dicen. –Suspiro, pero luego de unos instantes me sonrió. Note que volvió a usar las muletas que le dieron en el hospital. Buena elección teniendo en cuenta que andaríamos en la calle y caminaría mucho.

-Vamos. –Insistí, mientras quitaba las llaves del cerrojo. Deje que ella saliera primero y luego cerré la puerta con la llave. Guarde el llavero en un bolsillo exterior de su cartera.

Había pasado una semana desde el último control, esta vez no supe lo que la doctora le había dicho –al menos no directamente- pero Katniss me aseguro que estaba todo bien y que debía volver a la siguiente semana.

Ya en el aparcamiento que se encontraba en la parte trasera del hospital, mientras le abría la puerta del acompañante; y ella sujetándose en la puerta me pasaba las muletas, le hable:

-Te llevare a almorzar. –Katniss se paró en seco y siguió sujetándose en la puerta abierta.

-¿Das por sentado que aceptare? Que considerado. –Dijo con ironía.

-Teniendo en cuenta que yo soy el chofer y mi auto es tu único medio de transporte disponible. Creo que no tienes otra opción. –Le sonreí siendo consciente de que se molestaría.

-Oh, sí tengo otros medios. Tengo dinero en mi billetera. Puedo llamar a un taxi si quiero volver a mi hogar.

-Te olvidaste del detalle de que tu cartera está en mi poder, ni siquiera podrás entrar al departamento sin ella. Ni podrás llamar a nadie. Todo está ahí, hasta tu móvil.

-Te la puedo quitar. –Me miro desafiante y de reojo miraba su cartera colgada desde hace un segundo antes en mi hombro.

-Yo no lo haría si fuera tú. También tengo las muletas. ¿Cómo llegarías a mí? ¿Arrastrándote? Soy más rápido. Por no contar que te harías un gran daño y te tendrían que volver a internar. Estas en desventaja, Katniss. –La reté mirandola desafiante.

-Entonces ¿me tienes de rehén? –Me miró con furia.

Sonreí. Disfrutaba mucho molestarla. Se veía hermosa enojada.

-Algo asi. –Reconocí inocentemente. –Eso y que realmente odio almorzar o cenar solo en un restaurante, un bar o un local de comidas rápidas. –En realidad, eso era mentira. Me daba igual comer solo o no fuera de mi departamento. –Y aun no he almorzado y sé que tú tampoco. Me lo dijiste apenas te fui a buscar.

-Bien. Tú ganas. –Me gruño y se sentó en el asiento. Cerró la puerta, mientras seguía mirándome molesta. No importaba, en unos minutos se le pasaría. Pero la ventanilla estaba baja, podía continuar hablando y ella escucharme.

-No soportas una broma. –No me respondió. –Vas a tener que controlar tu carácter, Preciosa. Si quieres trabajar con personas, claro.

-¡Ya metete al maldito auto! –Dijo molesta.

-Los rehenes no mandan.

Quería ver si con eso aflojaba.

-Pero yo sí. –Podía notar que intentaba ocultar una sonrisa. – ¡Al auto, Peeta!

Lo estaba consiguiendo, decidí seguir intentándolo.

-Sabes, no soy tu perro de la infancia. Ocultar emociones es perjudicial.

-No. –Se quejo gruñendo. -¿Y qué oculto? ¿Se puede saber, Mellark? –Me miró con odio fingido.

Mantuve mi sonrisa intacta.

-Reconoce que esto te divierte. Casi estas sonriendo. –Me agache para estar a la altura de su rostro. Me miró enarcando las cejas. Toque una zona de su cuello en la que sabía que sabía que sentiría cosquillas. Con satisfacción note como se estremecía y levantaba el hombro intentando apartar mi mano. También como involuntariamente empezaba a reír.

-Eres un tramposo. –Dijo sonriendo entre risas mientras seguía haciéndole cosquillas.

-Lo sé.

-¿Algún día me dejaras en paz? –Preguntó en cuanto me detuve.

"Lo siento. No creo que sea capaz de hacerlo". Pensé.

Ella me atraía como un imán. Había pasado los últimos cinco días deseando volver a verla y poder hablar con ella en persona. Su voz cantándome desde el otro lado de la línea, se repetía en mi mente una y otra vez.

-No, por el momento. –Reconocí sin dejar de sonreír.

Acaricie los costados de su nariz desde el puente hasta la punta con dos dedos. Todo en ella era tan hermoso. Me di cuenta que había estado conteniendo el aliento, porque en cuanto aparte mis dedos de su cara ella espiro enviando un fuerte aire cálido a las puntas de mis dedos. Su piel era tan suave.

Habían dos opciones: la estaba incomodando, o yo tenía un efecto especial sobre ella, como ella en mí.

Pensé en la historia que me contó Finnick, tal vez había terminado hace poco con su ex novio; tal vez ella había descubierto algo de su oscura personalidad y se llevó una gran desilusión; tal vez él se había cansado de usarla y la había dejado por otra u otras. Ella no estaba acostumbrada a este tipo de trato de parte de alguien casi desconocido, y siendo sincero yo tampoco. Nunca me había sentido tan tentado a tratar a una mujer de aquel modo. Solo una vez, había sentido algo similar, pero solo era un niño inexperto e inocente.

No quería empeorar las cosas. Me aparte de ella. Sentí su mirada clavada en mí mientras caminaba por el frente del auto, depositaba las muletas y el bolso en los asientos traseros y después como abría la puerta del conductor. En cuanto estuve dentro, permití que nuestras miradas se cruzaran. Estaba tranquila.

-¿Alguna sugerencia? Debes tener algún lugar preferido.

-Sorpréndeme. –Contesto. –No conozco mucho de aquí.

Bien. Pero… eso no era de mucha ayuda.

-Que no sea muy sofisticado.

-¿Qué tienes en contra de esos restaurantes?

-Nada. Simplemente suele ser un gasto innecesario.

-O necesario. Según la ocasión.

-Ahora me parece innecesario.

-Bien. Los tachare de la lista. –La verdad era que lo había estado considerando. Pero no significaba que nunca la llevaría a uno. Pensé en otras posibilidades. –Ya lo tengo.

-¿Dónde?

-Me pediste que te sorprendiera. No te lo diré. –Le conteste con voz seductora.

Le guiñe un ojo y note a Katniss ruborizarse.

Media hora más tarde estábamos en el recibidor de un restaurante de tenedor libre. Katniss miró alrededor parada a mi lado fascinada ante las diferentes y variadas comidas que estaban colocadas en mesas en el centro y los costados del gran salón.

-De repente siento hambre. –Reconoció.

-Mejor que un restaurante sofisticado y caro ¿no?

-Mucho mejor. –Sus ojos se le iluminaron. –Aunque en serio, con una pizza me conformaba.

Lo sabía. Era muy simple en ese sentido. Pero se merecía algo mejor.

-No te iba a llevar una simple pizzería, para eso volvíamos al departamento y la pedía por delivery. –La tomé del brazo unos segundos indicándole con la cabeza una mesa que se encontraba en una esquina en el otro extremo del salón. Esa zona estaba completamente vacía. Todos se amontonaron a comer en las mesas más cercanas a la entrada o en el medio. Aunque no había mucha gente. Ella asintió y me siguió. Corrí la silla para que se sentara, cuando lo hizo, tome las muletas y las coloque cerca de Katniss contra la pared. No paso mucho tiempo hasta una mesera se acerco a nuestra mesa.

-Buenas tardes. –Saludo la mesera. Hablando más alto de lo normal para llamar nuestra atención. La voz me sonaba familiar, la mire y la reconocí. Ella también debió haberlo hecho porque sonrió aunque pasaron nueve meses desde la última vez que vine con Finnick, Darius y Seneca. Darius había salido con ella una vez luego de ese día, pero no antes de flirtear casi dos horas con público presente y luego ella insinuarle que tenía un descanso y que la buscara, susurrándole seguramente el lugar en el oído y Darius no rechazaba nunca ese tipo de ofrecimiento, razón por la que la siguió casi inmediatamente. Realmente me olvide que ella trabajaba aquí. Debí haber pensado en esto, antes de traerla a Katniss. No me enorgullecía de ninguno de los dos: ni de mi hermano, ni de ella. No recordaba si su nombre era Mags, Rue o Venia; pero tampoco era que importara. No me moleste en ver su identificación.

-Dos personas. –Le dije en tono cordial. Nos paso el menú con las bebidas y postres especiales.

-¿Qué se les ofrece para beber?

Nos observamos el menú, luego de unos segundos Katniss hablo.

-Sprite y agua mineral, por favor.

-¿Y usted? –La voz de la camarera me trajo nuevamente a la realidad, debido a que la estaba observando a Katniss mientras hablaba.

-Lo mismo. –Conteste, mientras ella anotaba en una libreta nuestros pedidos.

-En unos minutos volveré. –Dijo antes de alejarse.

-Creo que quería servirte algo más que unas bebidas. –Comentó en cuanto se encontró lo suficientemente lejos. –Pero la mirabas con tanta indiferencia que desistió.

-No exageres. –Sonreí.

-¿Con respecto a ti o a ella?

-A ella. Me mira porque me conoce, tuvo una breve aventura con mi hermano una vez que vine a cenar con él aquí.

-¿Breve aventura? ¿Aquí?

-No entrare en detalles. Pero, si. –Le explique. Ella pareció entender.

-Entiendo. –Arrugo la nariz con cierto asco. No la culpaba, yo también sentí lo mismo ese día.

-Digamos que a Darius le da lo mismo con quien esté o no, o donde.

-¿Y a ti? –Preguntó con curiosidad.

-Estoy esperando a la persona correcta. Supongo que soy el más serio de los tres. Somos muy diferentes. –Estaba siendo sincero, pero ¿me creería luego de lo que había pasado entre nosotros?

-Suele pasar entre hermanos. –Respondió. Suspiro como si mi respuesta la hubiera relajado.

¿Acaso ella había creído que era igual a mis hermanos? Yo no fui asi. Nunca.

-¿Se resolvió lo de tu hermana? –Cambio de tema radicalmente, un poco incomoda.

-No los han encontrado, pero unas calles más abajo la policía encontró algunas de las pertenencias, la mochila con el material de la escuela de ambas. Robaron todas las cosas de valor que contenían y dejaron el resto tirado en el patio de una casa. Al parecer temían que la policía los estuviera siguiendo. No es la primera vez que ellos roban o hieren, pero aun asi la policía nunca los deja encerrados en la comisaria más de una semana. Los liberan como si no hubieran hecho nada. Uno de ellos ha estado en la cárcel cinco años por asesinato o cómplice de asesinato. Jamas se esclareció esa causa.

-¿Cómo lo sabes?

-Investigue por mi cuenta.

-¿Solo cinco años?

-Tiene contactos, Katniss. Contactos poderosos. No se puede hacer nada. Y Brissia prefiere que deje las cosas asi, al fin y al cabo están vivas. No quiere que me meta con gente tan peligrosa.

-¿Y tú que harás? –Katniss estiro su brazo a través de la mesa y apoyo su palma sobre una de mis manos cerrada levemente en un puño sobre la mesa. ¿Pensaba que estaba molesto y quería tranquilizarme? Si era asi, estaba tan equivocada. Solo con su presencia lograba aplacar el noventa por ciento de cualquier sentimiento o emoción negativa que pudiera sentir. Relaje mi mano y deshice el puño de mi mano. Ella no aparto su mano cuando lo hice. Casi sin pensar en mi siguiente movimiento, cogí su mano en la mía y entrelace nuestros dedos. Ella no me detuvo, ni se sorprendió. Fui yo el que internamente se sorprendió. ¿Qué me pasaba?

-No lo dejare asi. Te lo puedo asegurar. Sé cómo tratar con ciertas personas.

Pude identificar algo en la mirada que me dirigió posteriormente.

¿Miedo?

Katniss abrió la boca para hablar, pero la camarera nos interrumpió. Katniss por alguna razón, apretó más mi mano. Me fije en su cara sobresaltada. Ni siquiera la sentimos acercarse. Me reí entre dientes mirándola, luego desvié la mirada a la camarera al igual que Katniss.

-Disculpen. –Nos dijo con amabilidad al notar la reacción de Katniss y nuestras manos entrelazadas. –No era mi intención asustarlos.

-No te preocupes. –Dijo Katniss. Volví mi mirada a ella y sonreí. Ella aún no soltaba mi mano, ni siquiera cuando empezó a colocar los platos, cubiertos, copas, servilletas, bebidas y una canasta con pequeños bollos de pan blanco e integral. Me alegre que no lo hiciera.

-Estaré por aquí si se les ofrece algo más.

-Gracias. –Le dije. Solo dedicándole la mirada un segundo. Me costaba concentrarme en otra cosa que no fueran nuestras manos unidas y en las sensaciones que aquello me transmitía.

Solté su mano y la ayude para ponerse de pie en cuanto la camarera se fue. Nos acercamos a las mesas y cogí una bandeja de acero para colocar ambos platos uno al lado del otro.

-Dime tú. –Me tocaría servirle a ella también.

-Me comería todo. –Reconoció.

-Eres una de las pocas mujeres que conozco que no se obsesiona por contar las calorías que consume. ¿Cómo haces para mantenerte?

-Yo me controlo, Peeta. Estos días que pase contigo, fueron una excepción por decirlo de algún modo. Pase mucha hambre en el hospital y me sentía muy débil. Aparte tengo un método muy eficaz, todas esas calorías las quemo realizando actividad física.

Me reí. Le funcionaba, ella ni siquiera llegaba a los cincuenta kilos de peso.

-Me gusta. –Recordé el día del accidente, ella venia andando en bicicleta. -¿Asi te provocaste la fractura?

Asintió, haciendo una mueca.

-¿Cómo?

-Jugaba con un grupo de compañeras de la universidad, estaba corriendo, estaba tan concentrada en el juego que tropecé con algo que no vi y caí. Me dolía tanto el pie, que me llevaron al hospital, y el resto ya lo sabes. No estaba completamente bien cuando llegue aquí. Fui muy estúpida al seguir haciendo ejercicio y andar en bicicleta desde que llegue aquí. Tú solo tuviste la mala suerte de toparte conmigo en ese instante, pero podría haber sido cualquier otra persona.

-Prométeme que esta vez serás más cuidadosa y consciente. –Le dije.

-Lo intentare.

-Nada de paseos en bicicleta por un año. –Insistí. Esta vez tuvo suerte, la siguiente tal vez no la tendría. –De hecho, deberías escoger lugares tranquilos, las calles de esa zona son muy transitadas. Solo es una recomendación.

-Sí, papá. –Contesto en un modo inocente e infantil. La mire entrecerrando los ojos y me sonrió.

-Es algo serio. –Le idea de que le sucediera algo más grave, me pareció insoportable.

-Lo sé. Prometo tener más cuidado. ¿Me ayudaras a escoger esos lugares?

-Dentro de unos meses. Por el momento no te quiero dar ideas.

-Uf.

Su falsa queja me hizo reír.

-Por el momento, solo podrás escoger algo de aquí. Estoy esperando.

-Bien. Empecemos. –Acepto sonriendo.

Aunque no se lo confesara, solo ella podía animarme en estos días y lo agradecía. Necesitaba distraerme.

Como la primera noche luego de la llegada de su amiga, conversamos sobre cosas irrelevantes o cotidianas y sobre nuestras vidas que hasta el momento no nos habíamos preguntado.

Luego de poco más de dos horas, regresamos al departamento. Johanna aun no había llegado, por lo que me quede con ella. Nos sentamos en el sofá, pero ella estaba tan agotada que se termino recostando con su cabeza en mi regazo. Nada había cambiado en estos cinco días. Empecé a juguetear con su cabello, envolviendo mi dedo entre pequeños mechones de su cabello ahora suelto que caía en ondas por debajo de su hombro. Ella me miro en un momento con curiosidad.

-Jamas me dijiste de dónde eres, donde vivías antes de mudarte aquí.

-Cierto y tu tampoco. No nos hemos preguntado puntualmente eso. Nací y viví en Columbus, Ohio la mitad de mi vida.

-¿Columbus? –Preguntó sorprendida clavando su mirada en la mía.

-Si ¿Por qué?

-Yo también vivía ahí.

-¿Tu familia está en Columbus?

-Siguen ahí. –Asintió. –Debí suponerlo luego de lo que Finnick me había dicho. La Universidad se ubicaba en Ohio. Katniss no había querido alejarse tanto de su familia.

-Pero naciste en Dallas, Oregón.

-Al parecer te memorizaste mi curriculum.

-Lo tenía que hacer. No puedo contratar a cualquiera. –Le dedique una sonrisa casi seductora.

-¿Habías considerado las otras opciones?

-Vi algunos curriculums. –Le dije. Aunque era en cierto modo mentira. No las considere seriamente. –Pero sigo escogiéndote.

-¿Cambiara algo?

-Aparte de que trabajaras conmigo y nos veremos cinco o seis días a la semana por ocho horas seguidas… No. No tiene porque cambiar nada. Podemos seguir siendo amigos, si quieres.

Amigos. Podía intentarlo. Aunque en el fondo sabia que tal vez al pasar el tiempo, no me conformaría con una amistad. Empezaba a sentir algo más intenso que eso. Algo a lo que aun no le encontraba un nombre y era realmente sorprendente.

-Quiero. –Acepto. Clavó sus hermosos grises en los míos.

Definitivamente lo intentaría… por ella.

*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*

Letra original de

"ANGELS"

de Robbie Williams

"I sit and wait,

Does an angel contemplate my fate

And do they know

The places where we go

When we're grey and old

'cos I have been told

That salvation lets their wings unfold.

So when I'm lying in my bed

Thoughts running throught my head

And I feel the love is dead

I'm loving angels instead.

And throught it all she offers me protection

A lot of love and affection.

Whether I'm right or wrong

And down the waterfall

Wherwever it may take me

I know that life won't break me

When I come to call she won't forsake me

I'm loving angel instead

When I'm feeling weak

And my paint walks down a one way street

I look above

And I know I'll always be blassed with love.

And as the feeling grows

She breathes flesh to my bones

And I when love is dead

I'm loving angels instead.

And throught it all she offers me protection

A lot of love and affection.

Whether I'm right or wrong

And down the waterfall

Wherwever it may take me

I know that life won't break me

When I come to call she won't forsake me

I'm loving angel instead

And throught it all she offers me protection

A lot of love and affection.

Whether I'm right or wrong

And down the waterfall

Wherwever it may take me

I know that life won't break me

When I come to call she won't forsake me

I'm loving angel instead."

*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*

Nota de autor: ¿Les gusto el capitulo? A mí personalmente me gusto escribirlo, porque poco a poco, se van dando cuenta que sus sentimientos son reales aunque aun no estén seguros cuales son. Me gusto la idea de que Katniss apoyara a Peeta cuando no se siente muy bien por lo que paso con su hermana, que Peeta empiece a extrañar a Katniss en todos los niveles y que sea más consciente que la necesita en su vida. Que ella sea capaz de darle paz incluso a la distancia y que por primera la escuche cantar un tema tan profundo y lleno de sentimiento con "Angels" de Robbie Williams. Personalmente es un tema que amo. Y tampoco me pude contener de poner un tema de Chayanne en la introducción, tiene un significado muy especial y profundo el tema "INFINITA TÚ". Me pareció que iba bien con lo que quise dar a entender en todo el capitulo.

Gracias a El Lector Cinefilo y KM por sus reviews :)

Otro aviso: Empecé un nuevo fanfiction de Los Juegos del Hambre. Se llama "TE AMARE SIEMPRE POR TODA LA ETERNIDAD". Pueden buscarlo en mi perfil. Espero que sea de su agrado.

O copiar y pegar el enlace que pongo a continuación:

s/11442584/1/TE-AMARE-SIEMPRE-POR-TODA-LA-ETERNIDAD

Por ahora, solo tengo subido el prólogo.

Buenas noches,

Lucy N. Mellark Eaton.