CAPITULO 21: DOS CONTRA UNO

POV KATNISS

-¿Qué está pasando aquí? –Gritó una voz dolorosamente conocida muy cerca de nosotras. Mire hacia un costado, sin cambiar la expresión de odio de mi rostro. Peeta estaba al lado mío. -¿Katniss? –Pregunto en tono más suave y preocupado. No le conteste, solo indique con mi mentón a la intrusa que había venido a molestar.

-¿Qué le hiciste, Cashmere? –Pregunto en tono amenazador. Se colocó frente a mí de modo protector. Estaba a unos centímetros a más altura que él.

-Yo nada. Solo estábamos hablando. –Mentirosa. –Le estaba ofreciendo compañía y presentándome, pero ella me insulto.

Peeta se rió, pero luego se puso serio.

-Tu… ¿solidaria? Cuéntame otro chiste.

-Me dijo que no tengo alma, sentimientos, mi cerebro. Como puedes tener a alguien asi.

Peeta giro su cabeza hacia un costado para mirarme un segundo y asentí. Intente contener las carcajadas, al notar lo ofendida que se sentía. Peeta solo me sonrió. Y volvió la mirada a ella.

-Ella no maltrata sin motivo, y tú no eres ninguna inocente. Todos te conocemos aquí, sabemos cómo eres y siempre estas metida en problemas. No sé que le viniste a decir, pero más te vale que nunca más… te vuelvas a acercar a ella. Además, tiene razón. Careces de las tres cosas. Y lamento profundamente informarte, que la veras mucho tiempo más por aquí. –La última frase la dijo de forma muy teatral, él no lo sentía en absoluto. La soportaba aun menos que yo.

Cashmere se rio sarcasticamente.

-Esto es peor de lo que pensé.

-¿De qué hablas? –Preguntó Peeta.

-Peeta… no. Déjalo. –Le pedí. Sabía lo que vendría y no me gustaba. Ya era bastante vergonzoso de por sí.

Peeta les gritó a las mujeres que se habían quedado viendo, para que se alejaran. Pero no lo hicieron, al menos no todas. Por un momento, me pregunte si eran las amigas de las que me había estado hablando. Parecían estar listas para intervenir si era necesario.

-La defiendes ciegamente. Ella solo se está aprovechando de ti. –Luego me dirigió una mirada envenenada a mi -¿No, Katniss? ¿Lo sedujiste en la entrevista, o te recogió en la calle y luego te insinuaste o le diste lastima para conseguir el trabajo echando por la borda a cualquier otra candidata que se lo hubiera ganado de forma limpia? Hubo entrevistas ¿sabías? Puedes soltarlo libremente ¿fue antes o después?

Si, de la calle me había recogido. Era en lo único que tenía razón, en parte.

-A ti no te incumbe lo que haya pasado o no entre nosotros. –Le solté. ¿Quién la había mandado a que se metiera en esto? No tenía derecho. No me conocía.

–La realidad está muy lejos de lo que tú crees. Aun asi, ninguno de los dos te debe ninguna explicación. – Ahora él estaba tan furioso como yo. –Además justo tú vienes a dar un sermón sobre ganar un trabajo de forma limpia. ¿Te debo recordar que estas aquí solo por tu padre? –Peeta estaba muy molesto. Yo no entendía nada. –Si no te hubiéramos echado hace mucho tiempo. De hecho, podríamos hacerlo, si sigues provocando más problemas. –Dijo como si lo meditara, sin cambiar su voz fría y vacía. Era la primera vez que lo escuchaba hablar de ese modo.

Dio un paso adelante y temí que ella le hiciera algo, o él a ella. Era evidente de Cashmere no tenia limites. Si alguien se iba a encargar de ella prefería ser yo. Notaba que Peeta estaba luchando por contenerse. Todos sus músculos estaban tensión. Hice lo único que se me ocurrió, me incline y rodee su cuello con mis brazos. Peeta suspiró.

-No vale la pena, Peeta. Déjala que piense lo que quiera. No me interesa.

-Tienes razón. –Coincidió aun sin mirarme. –Pero no creo que no importe el hecho de que injurie sobre ti. Ahora tú… -Dijo señalando a Cashmere. –Katniss a diferencia de ti, es honesta. Si te metes con ella, te metes conmigo. Te aseguro que no conviene tenerme en contra y lo sabes. No te quiero escuchar hablando mal de ella en ningún momento a partir de ahora. ¿Entendido? –Hizo una pausa, acaricio levemente mi brazo izquierdo, para tranquilizarme. –Si quieres seguir "trabajando" aquí, no nos des más motivos para que te echemos.

Cashmere de mala gana asintió, con un aire de cierta sumisión por primera vez.

Las tres mujeres a las que Peeta les había llamado la atención ahora estaban a pocos metros de nosotros.

-Karen, Julia, Esther. –Las llamó Peeta por su nombre. – ¿Me harían el favor de llevársela? Tal vez, se calme un poco y recapacite.

Las tres parecían estar ciertamente avergonzadas por el comportamiento de ella. Una morocha alta y delgada se acercó. No sabía quién de las tres era.

-Lo siento. –Se disculpo con Peeta y conmigo. –No sabíamos que Cash perdería el control, nos dijo que solo pensaba saludarte. –Dijo mirándome a mí. –Nos sorprendimos cuando ustedes empezaron a discutir, pensábamos intervenir si las cosas se ponían difíciles. –Miró a Cashmere con reproche. –Vamos. –Su tono de voz se volvió duro cuando la tomó del brazo y se alejo. –Tratare de hacerla entrar en razón, señor Mellark. De nuevo, discúlpeme. Debí haber intervenido antes.

-Tú no tienes la culpa, Julia. –La tranquilizó él. La chica le sonrió avergonzada en respuesta.

En cuanto las cuatro desaparecieron en el interior del edificio, Peeta se deshizo de mis brazos y se volteó a verme.

-¿Estás bien? –Me preguntó preocupado. –No debí dejarte sola.

-No tenías porque hacerlo.

-Yo sé cómo tratar con gente como ella. No pensaba dejar que te molestara. Me importas demasiado para dejar que alguien se meta contigo. –Yo me ruborice en respuesta. Peeta acaricio mis mejillas, me di cuenta que él también lucia cierto sonrojo, pero lo relacione con su furia.

-Me las estaba apañando bastante bien con ella.

-Lo sé. –Me sonrió. –No eres de las que se dejan pisotear por nadie. Pero tenía que saber las consecuencias si sigue molestando. ¿Se te acercó de la nada?

Asentí.

-Justo después de que te fuiste. Yo ni siquiera noté su presencia hasta que me habló.

-Quiero que me cuentes todo. No entendí como acabaron discutiendo. Me asuste cuando las vi y las escuche gritando. Imaginaba que ella había hecho algo para provocarte o se iban a golpear.

-¿Suele hacerlo con regularidad?

-Si, por lo general. Sobre todo con los nuevos o los que considera inferiores, débiles o simplemente diferentes a ella. Es así con casi todo el mundo, no lo tomes como personal. –Sí, eso era evidente.

-¿Y qué hace aun aquí?

-Es complicado. Mientras almorzamos, prometo contestar todas tus preguntas. ¿Te ayudo a bajar? –Se ofreció.

-Si, por favor.

-Sujétate. –Me indico mientras se volvía a poner de espaldas. Me colgué de su cuello, él pasó sus brazos por mi cintura lo máximo posible. -¿Lista? –Apoye mi cabeza en su hombro izquierdo e hice mas fuerte el agarre. Rodee su cintura con mis piernas. Un segundo después lo único que me impedía caerme era Peeta. Quien no tenía intenciones de soltarme y había confiscado mi bastón que estaba colgando en su mano detrás de mi espalda. –Pesas.

-Entonces suéltame. –Pedí. –No soy una pluma.

-Aún no. –Su postura tensa y su mal humor fueron olvidados. Estaba riendo.

-Hazlo. Ahora. –Insistí. Pero sin poder ocultar mi sonrisa. Se sentía bien estar tan cerca de él.

Me soltó con mucho cuidado hasta asegurarse que estuviera bien afirmada en el suelo y me devolvió el bastón.

Vi su Audi a tan solo seis metros de distancia. Caminamos hasta llegar a él, abrió la puerta del acompañante y me dejó entrar. Me coloqué el cinturón mientras Peeta entraba al auto y lo ponía en marcha.

-Esto fue algo intenso. –Comentó. –Te dejo diez minutos sola y ya estas metida en problemas.

-Me gané una enemiga.

-Ahora hará lo que sea para humillarte y hundirte, hasta que canse de ti y te dejé en paz. O tenga una nueva víctima. Pero, no te preocupes. No dejare que ella te perjudique.

-¿Hice mal en contestarle? –Tal vez debería haberme quedado callada después de todo, pero no pude controlarme.

-No. Por el contrario, hubiera sido peor que te quedaras callada.

-¿Por qué le dijiste que no le conviene tenerte como enemigo? ¿Y porque ella se quedo tan callada al escucharte? Como si tuviera miedo. La amenazaste con echarla. ¿Puedes hacerlo? –Sentí que aun me faltaban muchas cosas por conocer del chico que estuvo conmigo los últimos dos meses.

-Muy simple, mi madre puso en funcionamiento este lugar con ayuda de mi padre y dos colegas mas, mi madre tiene la parte mayoritaria. Mis padres prácticamente son los dueños.

-Jamás me lo dijiste.

-No me lo habías preguntado. –Se encogió de hombros.

Me quede realmente sorprendida. Sus padres eran dueños, en consecuencia Peeta podía tener cierto poder a la hora de tomar decisiones. Tenía sentido la sumisión de Cashmere y la chica que se disculpo por no haber intervenido.

-De la misma forma que entró, puede salir para siempre. Es la hija de unos de los dueños, pero mi madre puede hacer que la despidan con mucha facilidad, llegando a un acuerdo con su padre y planteándole la situación a él. No le gustara nada a su padre, pero tendrá que aceptarlo, tarde o temprano. De hecho, mi madre se lo planteo hace un tiempo, pero él se ofendió. Ella está siendo demasiado tolerante y le está dando la oportunidad de que cambie, pero evidentemente no sirve. Es inevitable que en algún momento suceda.

Eso explicaba muchas cosas. Si ella estaba aquí, no era por sus propios medios; era gracias a su padre, quien se negaba a sacarla. No porque lo mereciera.

-Ahora entiendo. –Le dije. -¿Quién es su padre? –Pensé en ese hombre que estaba a su lado esta mañana, era suficientemente grande como para ser su padre. Pero evidentemente, no era él.

-Trabaja aquí. Ya lo conocerás.

Solo teníamos veinte minutos, entre Mary que me retuvo unos minutos más y la discusión con Cashmere, seguida por la posterior intervención de Peeta. Se pasó la mitad de nuestro tiempo de descanso. Nos fuimos a un local de comidas rápidas cercano e hicimos nuestros pedidos. Le tendí dos billetes de veinte dólares a la mujer para pagar por ambos, adelantándome a Peeta.

-¿Nos quedamos? –Le pregunte.

-Posiblemente sea lo mejor. –La idea de volver a cruzarme con Cashmere no me agradaba, por lo que asentí. Tenía razón, era lo mejor. Antes debía tranquilizarme del todo.

-Pero llegaremos tarde.

-No pasa nada, no tengo ninguna cita hasta las próximas dos horas. Podemos llegar unos minutos tarde.

-¿Siempre eres tan permisivo? –Dije mientras observaba distraídamente las pantallas LED sobre el techo detrás del mostrador que mostraban alternativamente los precios de las comidas.

-No, hoy es tu día de suerte. –Me sonrió. Lo mire y le devolví la sonrisa.

Un chico con gorra roja, colocó las gaseosas, dos cajas con las hamburguesas, dos recipientes grandes de cartón con papas fritas y condimento separadas en nuestras bandejas. A mi lado había dos cajas de madera y metal que contenían sorbetes y servilleta. Cogí algunos de cada caja y los coloque en las bandejas.

Peeta llevo ambas bandejas hasta una mesa en una esquina frente a una a la zona de la cafetería del McDonald's. Nos sentamos en una mesa que estaba rodeada por un ancho sofá rojo en forma de U. Me senté a un costado y Peeta ocupo un lugar en la punta. El sofá era muy cómodo Coloque el sorbete en el agujero de la tapa del vaso. Me di cuenta de que este tenía hielo, cuando yo había pedí sin hielo.

-Sin hielo. Este es el tuyo. –Dijo Peeta desde su lugar. Intercambiamos los vasos.

-Gracias.

Al cabo de unos minutos, mientras comíamos. Peeta volvió a preguntarme respecto a lo que había pasado. Le conté muy superficialmente lo sucedido. Peeta no estaba contento, pero mantuvo la calma. Ya se había descargado antes, no tenia que agregar mucho más. Yo no estaba del todo molesta, la vergüenza estaba ganando la batalla en ese momento con él cerca de mí. También porque odiaba la idea de que tal vez él llegara a pesar asi de mí en algún momento.

-No tenía derecho a decir cosas tan horribles sobre ti. –Peeta estaba molesto aún.

-Tal vez se piensa que porque ella es asi, todas son iguales. –Clavó la vista en mi bandeja. Peeta se acercó y estiró su brazo hasta alcanzar mi rostro, sujetó mi rostro entre sus manos.

-Yo sé cómo eres, con eso me alcanza.

-Ella nos vio. –Susurre.

Peeta se quedo mirándome.

-En la mañana y hace un rato. Malinterpreto la situación. Pensó que yo… te seduje para conseguir el puesto.

-Eso supuse. Discúlpame por eso, a veces ni yo mismo entiendo lo que me sucede. –Confesó.

-Ya somos dos. –Coincidí.

Me maldije a mí misma, por decirlo en voz alta. Hable y pensé al mismo tiempo.

-No pasó nada.

-Sin embargo, podría haber pasado.

Peeta me dirigió una mirada apenada y aparto sus manos de mi rostro. La sensación de hormigueo que había sentido unos instantes antes, desapareció. Sin embargo, aun podía sentir el toque de sus manos en mi piel.

Se puso de pie y se alejó.

-Peeta… –Lo llamé.

-Solo iré al baño. –Me dirigió una cálida sonrisa, antes de voltearse de espaldas a mi dirigirse camino al baño, lo vi doblar hacia un pasillo de la izquierda, donde seguramente se encontraban los baños.

*.*.*.*.*.*.*.*

Nota de Autor: Gracias a Jamie Mellark Stark, dazulu y nadieimportante (me siento rara llamándote así, porque eres una persona, en consecuencia eres importante, todos lo somos) por sus reviews. Y si, Cashmere es una zorra, y si se preguntan porque una persona asi, ocupa un trabajo (que "debería" ser "serio") como asistente de un abogado, aquí en este capítulo, esta la respuesta. No fue ganado con esfuerzo. Katniss puso en su lugar a la mujer y eso la golpea en su gran ego, mucho peor si Katniss también cuenta con el respaldo incondicional de Peeta. ¿Creen que el problema acabe aquí o continuara el enfrentamiento entre ambas? ¿Cashmere se quedara muda o planeara una venganza contra ella? Es obvio que en ese caso, Katniss se defendería. Aun asi estaría bueno leer sus teorías xd

Tambien gracias a Guest, El Lector Cinefilo que también dejaron un review en el capitulo anterior, no respondí porque el archivo ya estaba en la cuenta de fanfiction y solo lo subí.

Guest: Muchas gracias, espero que te haya gustado el capitulo 20 también :)

El Lector Cinefilo: Eso parece, que será divertido tener a Peeta como jefe, sobre todo porque le gusta llamar la atención de Katniss, a veces molestándola un poquitín jajajaja Y lo segundo, tienes razón no será tan fácil, Peeta puede ser más claro con él mismo y con ella, pero Katniss es bastante cabeza dura ¿no? En su lugar hubiera aprovechado la evidente debilidad que Peeta siente por la chica. ¿Quién en su sano juicio no aprovecharía la oportunidad, si tienes a Peeta Mellark rendido a tus pies, completamente enamorado? No es una oportunidad para desperdiciar.

Jamie Mellark Stark: Estos días te cambiarte el nombre de usuario, me di cuenta, te prometo que muy pronto tendrás Finnick. Amo a Peeta, Katniss y Finnick juntos, asique habrá bastante sobre la amistad de ellos tres a partir del momento que Finnick se reencuentre con Katniss

Por cierto ¿Te gustaría a ti y a las demás que haga capítulos desde el punto de vista de Finnick? Si quieren ya mismo me pongo a trabajar con él. Tal vez podría hablar también sobre su relación con Annie y por supuesto cosas de su vida, si lo desean.

Eso sería todo por ahora.

El sábado tengo un examen de inglés. Por lo que publicare esto y volveré a seguir estudiando.

Los quiero.

Que tengan una buena noche.

Lucy.