A/N: Hola ¿Cómo están? Esta es solo la primera parte del capítulo, o tal vez publique el siguen como otro apartado. Ya veré que hago, pero será un POV Finnick.

El Lector Cinefilo: A mí también me pareció cómico lo del gato negro de ojos grises, pero a Katniss no le pareció muy gracioso jajajajaja La espera acabo, aquí hay mucho Finnick :3 Creo que hare más seguido lo de agregar otros puntos de vista en la historia, cuando sea necesario.

Jamie Mellark Stark: Tienes razón, pero como dices todo tiene un porqué. A partir de aquí las cosas irán más rápido entre ellos. Pero será un cambio gradual creciente. En la próxima actualización habrá interacción entre Katniss y Finnick.

dazulu: Se pertenecen, todos se dan cuenta menos ellos. Finnick, será un poco como Johanna versión masculina, solo que más agradable. Siempre ame a Finnick y Johanna en los libros xD

camiladetomlinson/nadie importante: OK. Si llego a necesitar responderte por privado lo hare a tu cuenta. Gracias por avisar. Espero que también te guste este.

Barbi: Yo he empezado a leer fics de Harry Potter este año, pero siempre me gusto la historia. Es verdad, solo falta un mes y veintidós dos días ahhh *-* Por un lado no quiero que acabe la trilogía y por otro quiero ver ya la última película. Son emociones encontradas. Gracias, que a ti también te vaya bien.

A TODOS LOS TRIBUTOS LES AVISO QUE HOY NATALIE DORMER ESTUVO CONTESTANDO PREGUNTAS DE FANS EN TWITTER A TRAVES DE LionsgateUK, CON EL HASHTAG # AskCressida.

Yo me lo perdí, porque lo vi tarde pero pueden revisar todas las respuestas y preguntas en Twitter:

twitter LionsgateUK

(Solo quiten los espacios y copien el enlace)

Espero que hayan iniciado bien la semana y hayan disfrutado la el eclipse con la luna roja ayer en la noche :)

Saludos.

Lucy.


CAPITULO 23: AMIGOS Y AMOR

-POV FINNICK-


Sentí el teléfono vibrar en el bolsillo de mi pantalón cuando estoy llegando al hall de entrada del edificio. Me detuve unos momentos y contesté sin mirar el número o nombre del que llamó.

-Hola. –Contesté.

-Hola, Finn. –Una voz femenina y adorable me contesta. Una sonrisa se formó en mi rostro tras reconocer.

-Annie ¿Cómo estás, cariño? Te extrañado mucho esta semana.

-Pero si nos vimos hace dos días. Fuiste a cenar con mis padres ¿recuerdas?

-Debí haberlo olvidado. –Me reí. Podía imaginarla rodando los ojos en respuesta.

-Yo estoy bien. Te llamaba para preguntarte si vas a ir a la boda de mi hermana el viernes. Ella quiere confirmar cuantos serán los invitados, y me dio tres invitaciones extras, debido a que unos invitados cancelaron ayer, y no sé qué hacer con ellas. Tal vez podrías invitar a Peeta y que él vaya con alguien más. Me has dicho que esta viéndose con tu antigua amiga de la universidad.

-Sí, de hecho te lo dije. Aunque él lo sigue negando de dientes para fuera. –Me reí al recordar las discusiones que Peeta y yo teníamos, él intentando negar sus sentimientos hacia mi antigua amiga, pero bastaba con ver lo incomodo que se sentía al hablar sobre ella cuando le preguntaba directamente alguna cosa; ese brillo en los ojos, o la sonrisa que se le formaba cuando hablaba sobre ella, o escuchaba su nombre, para darte cuenta que de verdad estaba enamorado. Incluso lucia más vivo y feliz, desde esa primera vez que lo vi cuando volvió al trabajo y me hizo esa confesión de que no sabía lo que sentía por ella. Era como si el Peeta, que yo conocía hubiera desaparecido y hubiera sido reemplazado por una nueva versión de él mismo. Una que me gustaba mucho mas, sobre todo teniendo en cuenta en quien se había fijado.

Pero aún me costaba asimilar el hecho Katniss estuviera en Canadá, tan cerca de mí y tan lejos de la familia, estudiando a distancia. Me preocupaba lo que pudo haber pasado para que tomara esa decisión. Me preocupaba que Gale tuviera algo que ver en toda esa historia, él jamás fue un tipo de fiar y su familia estaba metida en temas turbios, sobre todo desde que empecé a ejercer la profesión pude interiorizarme en algunos de esos asuntos por pura casualidad y ninguno tenía buena pinta. No me hubiera extrañado encontrar algo en contra de Gale, aunque no conseguí dar con nada. Estuve tentado a enviarle alguna cosa a Katniss por correo, pero esa información era confidencial y existía la posibilidad de que no me creyera o fuera a contarle a él para que le diera una explicación. Y eso definitivamente no era conveniente.

Aun con causas penales o no, era una persona horrible, retorcida y manipuladora, y solo Katniss parecía no darse cuenta. Tal vez por fin ahora había abierto los ojos y eso me alegraba.

-Sería perfecto, se las daré a Peeta y le diré que la lleve. Y yo también estaré allí. Y la que sobra, fíjate que haces con ella.

-Estaba pensando en Brissia Mellark, de hecho. Adore a esa chica.

-Te dije que la ibas a amar. –Sonreí. –La cuidan como a una princesa en la familia, por ser la única mujer y la más pequeña. Entonces ¿Quieres que le dé a Peeta las tres?

-Sí.

-No te preocupes, en cuanto lo vea le aviso. –Dije al salir al exterior del edificio. –Y pasare por tu casa a buscarlas mañana de camino al trabajo.

-Se las dejare a mi madre para que te las dé. Mañana tengo doble turno en el trabajo y dudo que este en casa para cuando vayas.

Odiaba sus dobles turnos en la compañía en la que trabajaba, eso reducía considerablemente las oportunidades de verla.

-De acuerdo. –Le conteste. -¿Cuándo estas libre?

-¿Pasado mañana en la tarde? Podríamos salir a cenar, también.

-Me parece un plan perfecto.

Nuestra relación no había avanzado mucho más que eso, salidas, reuniones familiares, cenas, almuerzos, eventos y besos. Aun asi disfrutaba de cada uno esos momentos junto a ella. Ella solo era tres años menor que yo. Pero lamentablemente la vida que le había tocado vivir no fue fácil. Como víctima de abuso desde los ocho años hasta el comienzo de su vida adulta, era capaz de comprender de cierta forma sus temores y yo la respetaba. Era consciente de que la chica estaba rota, que todo lo que le había pasado dejo marcas en lo más profundo de su alma y que posiblemente nunca desaparecerían del todo, pero yo estaba dispuesto a sacarla de ese pozo, de hacerla feliz y lograr algún cambio en ella. Quería protegerla y no dejar que nadie más le ponga las manos encima, como lo hizo toda la vida su abuelo. Sentía rabia de solo pensar en todo lo que ese maldito le había hecho pasar y gracias a mi hoy se estaba pudriendo en la cárcel, donde siempre debió estar. Veinte años de condena desde hace diez meses, lo suficiente para que ella nunca tuviera que volver a verle la cara nuevamente, después de todo era un anciano, de setenta y cinco años y en algún momento tenía que morir. Aparte dudaba que lo estuviera pasando bien, era bastante común que los presos por delitos de ese tipo, tuvieran su castigo en la cárcel por parte de otros presidiarios. Muchos hicieron cosas muy malas como matar o robar; pero abusar de un niño y mucho mas siendo un familiar propio estaba muy mal visto, por la mayoría, porque muchos amaban a sus familias y a sus hijos, a pesar de que pudiera parecer que nada les interesaba. A veces me encontraba deseando que él sufriera en carne propia algo del dolor que le provoco a Annie. Me costaba ser parcial, cuando se trataba de la persona que amaba.

Me distraje de mis pensamientos cuando vi una figura muy conocida a unos quince metros de mí, sentada en el primer escalón, de espaldas al edificio. Y al lado de la misma, una figura femenina, de pelo oscuro y piel unos tonos más oscura de la del hombre. Apenas con piel expuesta, lo pude ver fue su cuello y la parte trasera de su cabeza. La cabeza apoyada en hombro del chico y las manos caídas en las piernas de él también.

Peeta y ¿Katniss? Intente recordar alguna cosa que me haya dicho Peeta en los últimos días. Ella quería empezar a trabajar esta semana y Peeta no estaba muy de acuerdo. Él quería que se recuperara del todo para empezar a trabajar, pero al parecer ella había ganado. Conocía a Katniss, de perfil, frente o espalda, era imposible no reconocerla cuando habíamos sido amigos por tantos años. La estatura, el color de cabello y de piel… era Katniss. Además Peeta jamás había sido tan cercano a una mujer hasta que ella apareció. Uno de los brazos de Peeta envolvía protectoramente la cintura de la chica, mientras que con la mano libre sostenía un teléfono móvil contra su oreja.

Me moví lo suficiente para estar de costado y ver con más claridad la escena que se desarrollaba frente a mis ojos.

Peeta cortó la llamada, y un minuto después la chica estaba en su regazo. Fue en ese momento que pude ver su rostro y confirme lo que ya sospechaba. Él la atrajo hacia su cuerpo y besó su frente con amor susurrando palabras en su oído y contra su piel, acariciando su espalda con delicadeza. Katniss rodeando con sus brazos el cuello de Peeta y escondiendo su rostro en el cuello de Peeta, quien apoyaba su cabeza en el hombro de Katniss, cerrando los ojos y suspirando contra su abrigo.

-No puede ser. –Murmure casi riendo.

-¿Pasa algo, amor? –Me preguntó mi novia del otro lado de la línea.

-No. No. Bueno, sí. –Dije confundido mirando con fascinación a mis dos amigos.

-¿De qué hablas? –Preguntó confundida.

-Recuerdas lo que estábamos diciendo de Peeta y Katniss hace un rato.

-Claro.

-Bueno, tal vez la boda de tu hermana no sea la última que se realice en el planeta. –Contesté con extrema emoción al imaginarlos juntos.

-¿No estarás diciendo que…?

-Oh si, cariño. Aquí huelo y veo amor. –La interrumpí.