A/N: Hola ¿Cómo están? Me demore en actualizar pero estuve ocupándome de mis otras historias.

¿Ya vieron el tráiler final de Sinsajo parte 2? Juro que me partió el corazón la parte en la que aparecen los mutos :( Los que leímos el libro sabemos que pasa, no voy a tolerar verlo en pantalla grande, al menos no sin llorar :´( ¿Qué les pareció el tráiler a ustedes?

Responderé los reviews del último capítulo:

Barbi: Que bueno que te creaste cuenta :) Es mucho mejor porque tenes todos los ff que te gustan almacenados en tu cuenta y de ese modo no corres el riesgo de no encontrarlos más porque te olvidas el nombre o algo por el estilo y además te llegan notificaciones de cuando los actualizan a tu mail directamente. Yo me cree la cuenta por ese motivo al principio. Son muy linda pareja los dos. Katniss y Peeta; Finnick y Annie son mis favoritas :3 Va a ver más de ellos, te lo prometo.

Jamie Mellark Stark: Lo que le ocurrió a Annie, es horrible y si esa gente no debería existir directamente. Las personas abusadas quedan con secuelas de por vida y es muy humillante pasar por eso. :( Por suerte, ella tiene gente que la ayuda a intentar superarlo.

El Lector Cinefilo: Ya te conteste por privado tu duda, pero puede ser que otros la tengan, por lo que lo aclarare aquí. Katniss y Finnick iba a la misma universidad y estudiaban la misma carrera pero en años diferentes. Ahí se hicieron amigos y por casualidades del destino se vuelven a encontrar. xD Pero jamás hubo nada entre ellos. Aunque harían linda pareja, también. No lo niego. Peeta y Finnick son perfectos

Pao C: Muchas gracias, espero que te guste este capítulo :)

Buenas noches,

Lucy.


CAPÍTULO 24: REENCUENTRO

POV FINNICK


Corté la llamada con Annie y me acerque a ellos. Pero tan pronto como me acerque, me di cuenta que algo iba mal. Katniss se aferraba a Peeta como si fuera lo único que la mantenía en pie, y su rostro aun con los ojos cerrados estaba pálido. Peeta la sostenía fuertemente entre sus brazos y parecía ajeno al mundo también.

-¿Qué sucede aquí? –Pregunte al estar cerca.

Peeta levantó la cabeza de inmediato y me miró de reojo. Mientras Katniss se removió en su regazo, aun con la cabeza apoyada en su hombro.

-Hola, Finnick. –Forzó una sonrisa.

-¿Finnick? –Murmuro Katniss en voz apenas audible. Giro el rostro manteniendo ahora su mejilla pegada en el hueco del cuello y mentón de Peeta. Evidentemente, Katniss estaba no solo débil, sino descompuesta, se notaba en sus facciones, su piel más pálida de lo que recordaba y sus ojos húmedos. Fijó su mirada en la mía. –Finnick Odiar, eres tú realmente. –Se formó una pequeña sonrisa en su rostro.

-¿Quién mas voy a ser? –Le devolví la sonrisa. –Bienvenida a Canadá, Katniss. Creí que nunca te volvería a encontrar.

Me senté al lado de Peeta en uno de los escalones, después de quitar un poco de tierra con mi mano.

-Peeta me dijo que trabajabas aquí, que tú le dijiste que me conocías. Casi no le creí, cuando me lo contó.

-Lo comprendió después de media hora. –Agregó Peeta riendo. –Supongo que estaba demasiado cansada y bajo el efecto de la medicación.

-O tal vez porque sigue siendo desconfiada por naturaleza. –Agregó intercambiando una mirada con Peeta y riendo.

Katniss gruño.

-No se hagan los graciosos ustedes dos. –Dijo Katniss quien aun no dejaba de agarrarse del cuello de mi amigo. A él no parecía importarle el contacto. Estaba cómodo y a gusto teniéndola entre sus brazos. Como si ambos estuvieran en el lugar donde deseaban estar.

Interesante.

-¿Qué sucedió? Te ves muy pálida, Katniss. –Acaricie su rostro, hasta llegar a su frente. No tenía fiebre.

Alejé mi mano con la mirada atenta de Peeta y Katniss sobre mí.

-Se descompuso. –Contestó Peeta por ella con preocupación. –Ha sido un dia largo. Le dije que esperara a empezar o que trabajara media jornada. De hecho, insistí en llevarla nuevamente al departamento durante el almuerzo, pero no quiso. En cuanto salió, se empezó a sentir mal y creí que se iba a desmayar. La alcancé a tomar entre mis brazos a tiempo. Me dijo que le dolía la pierna.

Mire hacia abajo. Las piernas de Katniss estaban entre medio de Peeta y de mí. Usaba pantalón largo, por lo que solo pude el pie envuelto en una férula. Asentí. Katniss intentó hacer un leve movimiento y su rostro se retorció en una mueca de dolor.

-No la muevas, Kat. –Le recomendé, agarrándola suavemente por la rodilla y extendiéndose tanto como fuera posible. –Tal vez deberías llevarla al hospital. –Le dije a Peeta.

-No quiere. Dice que estará bien, que solo necesita descansar y tomar su medicación, que por cierto, hoy no tomó.

Tan terca como siempre. Pensé con un suspiro.

-Pero deberíamos llamar a alguien para que la atienda aquí, al menos. –Continuó. –No me quedare tranquilo hasta que alguien la vea.

-No es necesario, Peeta. –Se quejó Katniss.

-Yo estoy de acuerdo con él. Sera rápido, solo te controlaran y luego podrás ir al departamento.

-Oh, vamos Kat… No será nada. –Insistió mi amigo fijando su vista en la de ella. Se quedaron mirando unos segundos hasta que ella cedió a la oferta.

-Está bien. –Aceptó Katniss y Peeta sonrió.

-¿La puedes alzar, Finn? No quiero que se mueva demasiado hasta que la vean.

-Claro.

Me puse de pie y me incliné hacia ellos, tomé a Katniss entre los brazos de él y la acomodé hasta que estuve seguro que no se caería, Katniss se sujetó de mi cuello con uno de sus brazos. Había olvidado lo poco que pesaba. Peeta se puso de pie, y entramos nuevamente al edificio. Él pidió la llave de la sala de enfermería a una de las recepcionistas de la entrada y pidió que llamaran a un servicio médico para que viniera de inmediato. La chica hizo rápidamente la llamada y le dio llave. Los tres nos dirigimos hacia un pasillo, en uno de los costados del edificio en la planta baja. Cuando llegamos al final del mismo, nos encontramos frente a una puerta que decía "ENFERMERÍA". Peeta abrió la puerta y me dejó pasar. Recosté a Katniss en una de las dos camillas que había en la sala. En los costados había varios estantes con medicación elemental y elementos para curaciones o atención primordial en algún caso de emergencia.

-No pensé que aquí tuvieran todo esto. –Dijo ella mirando todo el lugar.

-Es para casos de emergencias, Kat. Como el tuyo. Mis padres siempre creyeron que debemos estar prevenidos. –Contestó Peeta. –Tenemos la medicación que te receto la doctora.

-¿Cómo estás tan seguro, Peeta? –Le pregunté sentado en el borde de la otra camilla libre.

-Porque yo la compre esta semana. –Contestó, rebuscando en el estante entre frascos y cajas de medicación, hasta que encontró una bolsa de papel madera pequeña.

-¿Por qué? –Pregunto Katniss sentada sobre la camilla con las piernas extendidas sobre la superficie acolchonada.

Yo me reí, porque era bastante evidente el motivo. Peeta pensaba en todo lo que la involucraba a ella.

-Para estar prevenido, quería tener tu medicación de reserva aquí, por si te pasaba algo.

Peeta se giro a vernos a ambos y me descubrió, riendo aun más. Ambos me miraron. Katniss con curiosidad y Peeta avergonzado, seguro imaginándose lo que pensaba.

-¿Pasa algo, Finnick? –Me preguntó Katniss.

-Oh, nada ¿verdad, Peeta? –Me burle. Dejando de mirar a Katniss, para centrarme en él.

Peeta se ruborizó aun más y se giró para que no pudiéramos verlo, buscando alguna cosa más en el estante.

-Eres tú el que se reía, no yo. –Simuló buscar más hasta que encontró una pomada.

Se acerco a nosotros, cuando recupero el color natural de su piel, o algo parecido. Dejó todo en una mesita ubicada entre ambas camillas fijas. Le tendió un vaso con agua y una pastilla para el dolor de su propia medicación. Katniss la tomó sin dudar.

-Gracias. –Le dijo Katniss tras terminar de beber el contenido del vaso y tragar la pastilla.

-De nada, Kat. –Peeta se acercó y acarició su cabello con ternura sonriendo, mientras Katniss lo miraba con fascinación también sonriendo. -¿Quieres algo más?

-No. Estoy bien.

-De acuerdo. Solo esperaremos a los médicos para que te atiendas, y nos vamos. Lo prometo.

Era un espectáculo digno de ver. Nunca había visto comportarse a ninguno de los dos de esa forma. Katniss, parecía más accesible a lo que él le recomendaba, lo miraba con un cariño y admiración semejante a la manera que la miraba Peeta, para quien no parecía existir nadie más que ella en el mundo. Sonreí. Esto prometía una larga y duradera relación. Solo faltaba que ellos se dieran cuenta.

Tal vez… con un empujoncito extra, el proceso sería más rápido. Tal vez yo y Annie podríamos ayudarlos a dar ese paso.

Me aclaré la garganta, solo por el gusto de analizar sus reacciones al ser interrumpidos. Ambos se giraron a verme bastante avergonzados, y por primera vez Katniss recupero el color en su rostro. Sonreí divertido ante sus reacciones sorprendidas e incomodas. Peeta cuando se recuperó, rodó los ojos y se alejó de Katniss.

-Iré al hall, a hablar con la recepcionista y preguntarle qué sucede. Ya deberían haber llegado. –Avisó, antes de salir de la sala sin siquiera voltear a vernos y sin darnos tiempo a contestarle. Pero se detuvo cuando estaba en el pasillo cerrando la puerta. –Finnick, me olvide de decirte algo. –Dijo en tono aparentemente amable, que generalmente ocultaba los más terribles deseos de matarme.

Camine hasta él, y salí al pasillo. Peeta cerró la puerta y me indicó que lo siguiera, hasta que se detuvo a unos metros.

-¿Qué piensas que estás haciendo? –Me pregunto conteniéndose.

-Yo, nada. –Contesté inocentemente.

-Te conozco y sabes todo sobre mí. Pero no Katniss.

-Eso lo sé.

-Oye, si le dices algo, cualquier cosa… Te mató ¿entendido?

-¿Por qué? Parecían muy acaramelados ahí dentro, e incluso fuera. Casi como una pareja que lleva tiempo junta. –Me crucé de brazos sin apartar la sonrisa de mi rostro. –Mientras la cargaba, Katniss no me sujetó del modo que lo hizo contigo, por ejemplo.

-Pero no somos pareja y al parecer Katniss lo quiere así, y no la pienso presionar. Así que, hazme el favor de no arruinarlo.

-¿Se lo has dicho?

-No.

-¿Entonces como lo sabes? Porque ustedes dos, se ven bastante bien… juntos. De hecho, desde que la conozco, Katniss jamás miró a un chico de la forma en que te mira a ti. Ni siquiera a mí, y eso soy irresistible para todas las mujeres… bueno casi todas. –Agregue al notar la expresión dura de Peeta. –Katniss no formaba parte de ese grupo, supongo que por eso se convirtió en mi amiga en un principio. Podía pasar tiempo con ella, conversar, compartir cosas sin tener que preocuparme de herir sus sentimientos, porque ninguno tenía interés en el otro. Nos ayudábamos y nos dábamos consuelo o consejos, cuando lo necesitábamos como simples amigos que éramos. –Hice una pausa antes de continuar. –Sin embargo, los veo a ustedes, se nota todo lo contrario. Creo que ni siquiera deberían ser amigos.

-¿Entonces?

-Está claro que entre ustedes existe algo más que una amistad. Nadie trata a un amigo de la manera en que ustedes se tratan. Si me guío por todo lo que me contaste y lo que acabo de presenciar hoy, te diría que le confieses lo que sientes de inmediato, Katniss jamás fue dar el primer paso en nada, salvo quizás cuando se trata de su hermana. Hagamos un trato.

-No estoy para tratos.

-No importa. Si tú le confiesas pronto lo que sientes, yo no le diré nada a Katniss.

-No es justo. –Se quejó fulminándome con la mirada y cruzándose de brazos.

-La vida no es justa. Y aun así no me quejo tanto. ¿Te has dado cuenta que estas adoptando ciertas actitudes de Katniss? Es adorable. –Bromeé, consiguiendo que me mirara con más odio.

-¿Si le hablo, te quedaras callado ahora?

-Por supuesto. Además no eres el centro del universo, y hace tres años que no la veo, estoy seguro que tenemos otras cosas para conversar, más importante que tú.

-Más te vale que sea así. –Me soltó entre dientes. –Luego encontrare el momento para hablarle. Pero tú no abras la boca. –Dijo dándose vuelta y alejándose. –Oh… y por favor, cuida de Katniss bien mientras no estoy. –Gritó cuando ya estaba varios metros más adelante.

-Prometido. –Contesté. –Está en buenas manos.


P.D.: Finnick es un entrometido ¿no? jajajajajaja Al menos su intención es buena y solo quiere hacerlos reaccionar a ambos ¿lo conseguirá?