A/N: Hola. No he respondido sus reviews en el capitulo anterior, porque, era de madrugada prácticamente y quería irme a dormir pronto. Pero ahora lo haré.

Jamie Mellark Stark: Yo también espero que Finnick lo logre. Yo creo que sí jajaja y supongo que en algún momento se descubrirá.

BrbaraMazza: Gracias, Barbi :) ¿Cómo no amarlo a Finnick? *O*

Pao C: ¿Lloraremos juntas? :'( Ha pasado mucho tiempo desde que leí Sinsajo por primera vez, y aun no supero lo de Finnick Odair, tampoco lo de Cinna.

Jenny990: Lo siento. Es que tengo tantas historias que me tengo que repartir.

Nadieimportante: Finnick es un entrometido importante xD

dazulu: No te preocupes, me ha pasado algunas veces con los fics que leo, cuando estoy desde el celular, pero luego me aparecen. Igual que raro, te quedaste en el Capítulo 20, tal vez fanfiction estaba fallando. Y por lo otro, sí que lo es. Lo amo. :3

El Lector Cinefilo: En algún momento se sabrá eso. ;) Pero no esperes que sea bueno, Gale es un estúpido posesivo -.-

Misa (Guest): Muchas gracias ;) Aquí tienes más para leer.

Buenas tardes,

Lucy.


CAPITULO 25: RECOMENDACIONES

POV KATNISS

-PARTE II-


-¿Nos podemos ir, Peeta? –Le pregunte aun recostada en la camilla observando a Finnick y Peeta mirando todos los papeles.

-Dentro de unos minutos. –Me contestó mirándome de reojo. Quédate un rato mas así y enseguida nos vamos. Te lo prometo. Debes seguir mareada.

-Sí. –Contesté.

-Eso imagine.

-¿Quieres que vaya a comprar esto ya mismo? –Interrumpió Finnick sosteniendo las recetas. –Mientras esperamos a que ella se recomponga.

-¿Irías? –Finnick asintió y Peeta sonrió. –Gracias, Finn. Cuando vuelvas dime cuanto gastaste.

-No te preocupes, va por mi cuenta. –Le contestó. –Volveré pronto. –Dijo antes de salir.

-¿Qué tienen ustedes con pagarles las cosas a las mujeres?

-Bueno, respecto a mí. Te lo debo, Katniss. Al menos, en lo referente a tu salud. No estarías asi, de no ser por mí. Y Finnick, bueno, puede ser muchas cosas pero no se puede negar que es un caballero cuando la situación lo requiere.

-Pero tú también pagas cosas extras.

-Tal vez, yo también sea un caballero. –Me sonrió. – ¿Cómo te sientes?

-Mejor, supongo. –Ya discutiríamos eso luego. Hace relativamente poco estaba aceptando que pagáramos todo a medias los dos.

Peeta se sentó al borde de la camilla que yo ocupaba.

-Fue solo un breve momento de debilidad. No te preocupes.

Él inclino su cabeza y besó mi frente.

-Eso espero.

Peeta se quedó sentado a mi lado, acariciando mi rostro y mi cabello. Yo solo me permití cerrar los ojos unos minutos, adormeciéndome con sus caricias.

Finnick llegó pocos minutos después, encontrándose con la escena de nuestro pequeño momento. Pero si sorprendió, no lo exteriorizo. Peeta le indicó que guardara la medicación en mi cartera del mismo modo que él había metido unos minutos antes, todas las indicaciones para mí.

Luego me ayudaron a ponerme de pie y Peeta me alzó, para que no tuviera que hacer ningún movimiento, me sujete con fuerza colocando mis brazos alrededor de su cuello y acurrucándome en su pecho, donde siempre me sentía bien, hasta en los peores momentos. Escondí mi rostro en su cuello y aspire su esencia. Olía a canela, combinado con el perfume amaderado y suave que se había puesto. Sonreí contra su piel, mientras seguíamos avanzando. No abrí los ojos hasta sentí a Peeta detenerse, el ruido de coches y olor a humo, invadiendo mis sentidos.

Mire a Finnick de reojo, el cual estaba abriendo las puertas del auto de Peeta con la llave, que seguro en algún momento, Peeta le había dado sin que yo me diera cuenta.

-¿Asiento trasero o delantero? –Me preguntó Peeta.

-Trasero. –Le contesté.

-Mejor. –Respondió.

Finnick mantuvo la puerta abierta mientras Peeta me introducía del lado del conductor para poder vigilarme sin dejar de prestar atención a la carretera. Arrodillado en el asiento me puso el cinturón de seguridad y me pasó mi cartera, dejando su maletín en el asiento de al lado. Salió del auto, cerrando la puerta. Y dirigiéndose a Finnick.

-¿Vas a poder manejarte solo?

-Sí, no habrá problema. Aparte probablemente, Cinna este ya en el departamento y podrá ayudarme si necesito ayuda.

-Entonces, nos despedimos. Finnick metió su cabeza por la puerta del conductor y fijo su mirada en mí.

-Espero que nos volvamos a ver muy pronto, Chica en Llamas. –Dijo dirigiéndome una mirada burlona.

Me ruborice, pasaron tantos años y seguía acordándose del incidente que lo llevo a apodarme así. Era increíble.

-Espero que sí, sex symbol de todo el campus.

-Eso fue un golpe bajo, Katniss. –Se hizo el ofendido, pero acabo riendo.

-¿Y eso por qué? –Nunca antes le había molestado que todos lo llamaran asi.

-Bueno, digamos que cambie de vida. Esa etapa quedo atrás para mí.

-¿Tú? –Ahora sí que estaba sorprendida.

-La gente a veces cambia, Katniss. Tengo novia y estoy realmente enamorado. No haría nada que la lastimara a ella.

-¿Eso quiere decir que vas en serio?

-Muy en serio. –Contestó. No había nada de duda en su voz. –Pero en otra oportunidad podremos ponernos al día con todo. Ahora trata de descansar y recuperarte. Agendé mis números de teléfono en tu móvil, por si luego quieres llamarme.

-¿Cuándo lo hiciste?

-Recién, mientras salíamos.

-Está bien. Luego me fijare. –Le sonreí.

Finnick me sonrió y luego saco su cuerpo del auto.

-Por cierto, casi me olvide. –Dijo mirando de Peeta a mí alternativamente. –Este fin de semana están invitados a una boda.

-¿Qué? –Pregunté.

-¿La de la hermana de Annie? ¿Y que se supone que haré allí? No es como si conociera a su familia.

-¿Quién es Annie?

-La novia de Finnick. –Contestó Peeta. -¿Cómo podemos estar invitados siquiera?

-Annie quiere que vayan, hay tres personas que dijeron que no irían y la comida, los lugares, todo está reservado. Su hermana le dio las tres invitaciones para que invitara a cualquier persona que deseara. Se le ocurrió que podías ir tú, con Katniss y tu hermana. Me parece buena idea.

-Pero Finnick no conozco a nadie. –Me quejé. Me iba a sentir incomoda de seguro. Ir de colada a una boda cuando no tenía nada que ver con ella, además que era muy pronto y no me había recuperado al completo.

-La idea es que conozcas. –Me dijo Finnick mirándome a través de la ventanilla bajada. –Acaso no tienes curiosidad por conocer a la chica de la que me enamore.

-Sin duda eso, sería interesante. Pero ¿en una boda?

-Sin peros. Es solo una fiesta, Katniss. Prometo que tendremos cuidado contigo, no te obligaremos a que bailes, saltes o vayas a intentar agarrar el ramo, sería algo delicado en tu condición. –Le puse mala cara. ¿De verdad creía que era tan estúpida como para intentar esas cosas? –Además, -Dijo en voz baja y tono confidencial para que solo yo lo escuchara. -¿Piensas dejar a ir Peeta solo? Es algo incomodo ir sin pareja a una boda, por no agregar que habrán miles de arpías intentando cazarlo, y créeme cuando digo que Peeta odia eso.

Sentí deseos de golpear a Finnick por tal insinuación. No quería que nadie lo tocara, la simple insinuación me desesperaba. ¿Qué era lo que me pasaba? ¿Acaso eran… celos? Nunca había sentido celos, al menos no de un hombre. Tal vez de mi hermana cuando prefería confiar en otros más que en mí y me dejaba fuera de sus problemas y acaba enterándome por terceros, o tal vez cuando salía con algún chico y yo no estaba de acuerdo. O celos de mi padre cuando no me prestaba la atención, que yo consideraba que debía darme, en los primeros años de vida de Prim. Pero esto era diferente, estos celos me hacían desear acabar con alguien que se interpusiera entre Peeta y yo.


Como la vez que Peeta me llevo a un parque y luego comer en un restaurante y una mesera exuberante que nos atendió se le insinuó abiertamente a Peeta y pesar de que él no le prestó la mínima atención, la chica lo intento una segunda vez cuando pagamos la cuenta y le pasó una tarjeta con su nombre y numeró, por si quería buscar en otra ocasión. Y Peeta entre incomodo y molesto, tomó mi abrigo y mi cartera y me ayudo a ponerme de pie y apoyarme en las muletas. Diciéndome solo cuatro palabras:

"Nos vamos, mi amor." Recalco las últimas dos palabras para que la chica que se estaba ofreciendo tan descaradamente las escuchara.

Era un truco, una mentira.

Y rompió la tarjeta frente a la mesera, para luego tirarla en el centro de la mesa, junto a la propina y el costo total de la cuenta. La mesera pareció avergonzada y parecía que la habían golpeado muy fuerte y por su puesto haberla herido en su orgullo gravemente.

A pesar de que había pasado toda esa cena, imaginando y pensando en las mil maneras de matarla, no pude sino sonreír cuando escuche a Peeta rechazándola y diciéndole que gente como ella no eran su tipo, antes de que Peeta me guiara a la salida. Cuando estuvimos fuera del restaurante, no pude contenerme más y empecé a reír como loca.

"¿Que sucede?"

"No había visto hacer eso a nadie, desde mi padre." Dije. Continúe riendo.

"¿Tu padre?"

"Él hizo lo que tú hiciste un par de veces, cuando se acercaba alguien a insinuarse, mientras estaba con nosotras y nuestra madre."

"Tiene lógica. No deberían molestarte cuando vas con tu pareja o tu familia."

"Pero yo no soy ninguna de las dos cosas ¿Por qué lo hiciste? Eres libre."

"No del todo, vine aquí contigo. Te escogí a ti, no a ella para cenar. Al menos, debería respetar o suponer que si vengo con compañía femenina es por algo. A la vista de los demás, debería suponerse que eres mi cita, sin importar que sea cierto o no."

"Entiendo. ¿Y que fue para ti?"

"Una cena con una chica maravillosa que conocí por accidente. Una cita se planea y esto definitivamente no fue planeado. Cuando caímos aquí, fue porque ya era tarde y estábamos hambrientos. Prometo esmerarme, la próxima vez." Me sonrió y besó mi frente.

Sus palabras en vez de incomodarme, sorprendentemente me embriagaron de emociones y sentimientos que no aun semanas después no pude describir con palabras.

Peeta había abierto una puerta en mi vida, que ya no sabía cómo cerrar. Todo era nuevo, brillante y hermoso, también intenso. Me sorprendió darte cuenta de todo lo que me él me provocaba cada día, estando lejos o cerca de mí.


-Iré. –Casi gruñí la respuesta. –Si él va, yo iré. –Y definitivamente, aunque no quisiera reconocerlo, quería mantenerlo alejados de las "arpías", como Finnick las llamaba. Mucho más teniendo en cuenta que había conocido a un par de ellas recientemente.

Peeta estaba completamente fuera del auto, algunos metros más alejado, pero se giro a verme en cuanto me escucho gritar. Finnick y Peeta se sorprendieron por la forma violenta en la que lancé la frase, pero Finnick se empezó a reír en cuanto se recupero, Peeta me miraba intentando adivinar que pasaba por mi mente. Claro, Finnick había hablado en un tono tan bajo la última frase sobre él, que era imposible que entendiera mi reacción.

-Ya la escuchaste.

-Está bien, Finnick. Iremos. Si Katniss, quiere. No me voy a negar. ¿Quieres ir Katniss?

-Solo si tú vas. –Repetí, tratando de tranquilizarme.

-De acuerdo, piénsenlo y después me dicen. Mañana traeré las invitaciones para ustedes tres. A mí me gustaría mucho que vayan. Mejórate, Katniss. –Me dedicó una sonrisa entre satisfecha y divertida, antes de despedirse de Peeta y marcharse. No entendía que le parecía tan divertido, aunque posiblemente era mejor no saberlo. Peeta se metió al auto un minuto después.

-¿Por qué gritaste? –Se giró hacia mí, mientras me miró con curiosidad.

-Somos amigos pero, cuando éramos amigos hace unos años, solía conseguir sacar mi lado malo muy a menudo.

-No eres la única. A veces me dan ganas de matarlo, pero, es un buen amigo. ¿Qué te dijo esta vez?

Miente, Katniss. Miente.

Me partí la cabeza pensando en alguna cosa creíble para decirle y que no lo involucrara a él, ni a mis estúpidos celos.

-Prácticamente me está obligando a ir. –Eso no era mentira, eso fue justamente lo que hizo cuando insinuó que las mujeres intentarían seducirlo, si iba solo.

-No tenemos que ir si no quieres, Kat.

-¿Tenemos?

-No voy a ir sin ti.

-¿Por qué? Irías con tu hermana.

-No conozco a nadie, salvo a Finnick y Annie. Mi hermana igual. Ellos estarán más tiempo juntos. Mi hermana suele es muy sociable y seguro se hará algunas amigas de su edad allí. Y yo… -Dijo fijando su vista en la mía. –Me sentiría más cómodo, si vas tú.

-¿Por qué yo?

-Porque… no lo sé, Katniss. –Murmuró, tratando de ocultar alguna emoción en su mirada. –Solo sé que te quiero a mi lado en esa fiesta.

Me ruborice al escuchar sus palabras, me sorprendió notar que él no estuviera mejor que yo. En su pálida piel se notaba al instante. Pestañeo y giró su rostro hacia el frente.

-Si tú no vas, no voy. Solo piénsalo.

-Pero no tengo vestido que ponerme. –Le dije. –Adecuado a mi estado actual.

-Bueno, eso es simple. –Dijo Peeta mientras ajustaba el espejo retrovisor interior para que apuntara directamente a mí y a él. –Creo que en tres días, Cinna podrá conseguirte uno adecuado. Estoy seguro el que te dé, te quedara genial.

-Cierto ¿Cómo pude olvidarlo?

-Supongo, que no lo pensaste. ¿Te conté que le está haciendo el vestido a mi hermana?

-No. ¿En serio? –Estaba sorprendida.

-Sí, la lleve con él la semana pasada. Como ella estuvo fuera unos meses, no le pudimos festejar los dieciséis años.

Asentí, al entender el motivo.

-Y con la ausencia indefinida de mis hermanos… estamos esperando a que regresen para organizarle una fiesta, pero estamos viendo algunas cosas para que no se nos venga encima todo de repente. Cinna nos invito a su casa y le mostró un montón de fotografías, diseños hechos por el mismo, catálogos con modelos de vestidos, para darle ideas a ella. Vio tanto que todavía está pensando que pedirle que le haga. Te lo debí haber dicho antes, pero realmente me olvide.

-¿Cuándo piensan festejarlo?

-En cuatro meses, tal vez.

Le sonreí.

-Va adorar conocerte. –Agregó devolviéndome la sonrisa a través del espejo retrovisor.

-¿Tu hermana a mí?

-Sí. Tiene curiosidad por saber quién es la chica con la que paso la mayor parte del tiempo. Pero te advierto que te prepares para una larga ronda de preguntas. A veces puede volverse muy intensa. Supongo que es la edad.

-Creo que me las podre apañar con tu hermana. –Le contesté. –Estoy acostumbrada a eso.

-Claro. Vives con Johanna y eres amiga de Finnick. Si toleras eso, mi hermana te parecerá un angelito.

Peeta se rió y emprendió el camino de vuelta al departamento.


Katniss esta celosa. Si tan solo se diera cuenta que no tiene porque preocuparse. Jajajajaja