A/N: Hola :) Por fin puedo actualizar esta historia :D

Nadieimportante: Eso fue bien dramático, pero si desesperan bastante jajajaja No te preocupes, pronto cambiaran las cosas ;)

Misa: Muchas gracias :3 Si, es tan perfecto, bueno es Peeta, es perfecto por naturaleza.

Jamie Mellark Stark: Tal vez no tanto jajajaja Tengo planeado algo, ya lo leerán en los siguientes.

Pao C: ¿Y qué mujer no estaría celosa teniendo a Peeta o Finnick? Awww tiene toda la lógica del mundo xD Si tengo cuanta en wattpad, pero no me he puesto a subir tanto allí ¿Qué tan confiable es con los derechos de autor? Porque suelen haber muchos plagios allí.

Mi usuario en wattpad es: LucyMellark.

Saludos a todas, en los próximos días actualizo. ¿Qué creen que pasara en el siguiente capítulo? Jajaja

Lucy.


CAPÍTULO 26: SÓLO ELLA

POV PEETA


"El sonido de tu voz, tu rostro encantador

Y tus ojos que son reflejo de tu corazón.

¿Qué más puedo expresar que no haya dicho ya?

Basta con que sepas que lo que siento por ti es verdad.

Quisiera ser más que tú amigo,

Pero no sé si tu por mí sientes lo mismo

Envíame una señal…

Soy feliz porque conocí a alguien como tú,

Tan llena de luz, sonríe más.

Porque esa sonrisa quiero proteger.

Este amor, intenso amor que siento hoy por ti

Comienza a crecer, por eso quiero

Pronto hacértelo saber. Poder expresar al fin,

Estas palabras de lo más hondo de mi corazón.

La paciencia no sé porque empiezo a perder.

Te veo siempre en calma y tu mente no puedo leer,

He llegado a llorar pensando que jamás

Corresponderás mis sentimientos por ti, es triste.

Y aquí estas bajo la luz del sol

Al sonreír alumbras mi sombrío corazón,

Me haces recobrar la fe en el amor.

Al cerrar los ojos pensé, en un futuro, juntos tú y yo

Y tu sonrisa quisiera dibujarla en mi imaginación.

Eres tú, solamente tú, la única a quien yo,

Siempre amare y eso nunca cambiara en mi corazón.

No hay más palabras que decir,

Es el momento en que este amor,

Tengo que demostrar.

Todas tus facetas son algo encantador,

Cada una de ellas me ha tocado el corazón.

Y aunque parezca algo tonto,

Me ha dado el valor para poderte abrazar.

Si alguna vez llegaste a sufrir,

Ya no tendrás que volverte a preocupar,

Aquí estoy yo, te haré muy feliz con mi amor.

Antes no lo pude decir pero ahora hasta,

Lo pienso gritar, ¡yo te amo!

Y eso he estado guardando en mi corazón.

Este amor, intenso amor que siento hoy por ti

Comienza a crecer, por eso quiero

Pronto hacértelo saber.

Por fin pude descubrir,

Esas palabras ocultas en mi interior.

Y ahora intentare que lleguen pronto,

A lo más profundo de tu corazón.

Llegaran… Yeah!

Na na na na na na na

Na na na na na na na

Llegaran… Yeah!


"Llegaré a ti"

Live Action ED


Cuando llegamos al departamento, Cinna aun no había llegado. Ayude a Katniss a caminar hasta el living y se recostó en el sofá.

-Bueno, ha sido un largo día. Ahora descansa como te han recomendado.

Katniss me miró.

-Lo siento. A veces siento que soy una carga para ti, siempre acabo sumándote problemas.

-Ya hablamos de esto, jamás serás una carga para mí. –Le conteste.

-Pero soy una idiota, debería haberte escuchado y nos hubiéramos ahorrado muchos problemas.

Me senté a su lado y la obligue a mirarme poniendo mi mano en su mejilla.

-Tal vez, pero eres Katniss Everdeen, la chica mas terca que conozco. Y por increíble que parezca no me molesta en absoluto que seas así… bueno… cuando eso no supone un peligro para ti, claro. ¿Pero ahora me escucharas?

Asintió.

-Tomaras la medicación que te recetaron y descansaras. En algunas horas te sentirás mejor.

Ella no puso ninguna objeción y me dejo alejarme, saque de su cartera la bolsa de la farmacia con la medicación que Finnick le había conseguido y las examine. Leí las indicaciones y seleccione lo que tenía que darle, fui a la cocina en busca de agua y volví con Katniss. Le ofrecí el vaso de agua y un comprimido. Lo tomó obedientemente. Guiándome por el prospecto, en una media hora le empezaría a hacer efecto.

-Gracias. Te tomas demasiadas molestias, no es necesario.

-No hago nada gratuito, Katniss Everdeen. Un día te las haré pagar una por una. –Bromeé.

-Suenas como un mafioso. –Respondió ella reprimiendo una risa. Me senté en el borde del sofá que ella ocupaba. Acaricie su cabello.

-Tal vez lo sea. –Le sonreí. – ¿No lo has pensado? –Le seguí el juego.

-No das con el perfil de un mafioso.

-¿Ah, no? –La desafié.

Negó con la cabeza. Pero esta vez se empezó a reír a carcajadas. Era la primera vez que reía tan animadamente, desde que me encontré con ella al final de la jornada. Eso debía ser un buen signo. En el auto se paso todo el trayecto con los ojos cerrados y la cabeza apoyada sobre la ventanilla tratando de soportar el dolor.

-Bien, no lo soy. Pero aun asi me debes muchos favores. –Le asegure.

-Solo avísame cuando quieres que te los devuelva. –Me dedicó una media sonrisa adorable.

-No en lo inmediato. Ahora solo quiero verte bien del todo.

-Eres tierno ¿ya te lo he dicho? –Me preguntó, entrecerrando los ojos.

Negué con la cabeza.

-Entonces solo lo pensé. –Confesó con una sonrisa.

¿Por qué ese simple comentario hacia que todo en mi interior se movilizara? Rogué que ella no notara mi sonrojo. Sólo ella provocaba todo eso en mí.

Si tan solo lo supiera… Pensé.

Katniss se corrió y me hizo espacio para que me recostara a su lado. Agradecí que el sofá fuera lo suficientemente amplio para que ambos entráramos. Ella apoyo la mayor parte de su cuerpo en el mío. Y yo procure mantener mi respiración regular, al igual que los latidos de mi corazón. Luego de unos minutos no me costó mucho. El sólo tenerla en mis brazos, -luego de conseguir convencerme un par de veces de que no pasaría nada más y el estado de extrema euforia bajara… -era relajante.

Luego de varios minutos de silencio, ella levanto la mirada hacia mí.

-Estaba pensando… -Empezó a hablar. Concentre toda mi atención en ella. Sonrió algo incomoda. -¿Por qué un chico como tú no tiene novia?

Su pregunta me tomó por sorpresa.

-¿De verdad quieres saberlo? ¿O tiene algo que ver con lo que te dijo ella? –De verdad me asustaba que hubiera calumniado sobre mí, y si lo había hecho mañana la mataría, me importaría nada que fuera hija de un socio de mis padres.

-Las dos cosas. Podrías tener a cualquier mujer que desearas y hacerla muy feliz. Pero estás solo.

¿Podría tenerla a ella?

-Supongo que soy un poco exigente. –Bromee. No podía decirle que la única mujer por la que estaba completa y perdidamente enamorado estaba entre mis brazos en este momento. Que jamás había permitido que alguien del sexo opuesto se acercara tanto a mí como ella. No ahora.

-Peeta. –Se quejó reprimiendo una sonrisa. –Cashmere me dijo… me insinuó que eras intocable, que jamás te vio interesado en ninguna mujer del trabajo y has rechazado a todas.

-¿Parezco intocable? –Pregunté. Bueno, al menos hizo algo bueno Cashmere. No mintió. Hubiera quedado muy mal parado si hubiera mentido solo para arruinarme lo que podía llegar a tener con Katniss. No era intocable, para nada intocable cuando me enamoraba. Como ahora, con ella.

-Tú dime.

-No soy intocable. Pero lo que dijo es cierto, llevo años sin fijarme en nadie en realidad, puntualmente desde que empecé la universidad. No me interesaba y menos las relaciones pasajeras. Estaba enfocado en otras cosas. Como el poco tiempo que podía pasar con mi familia y el estudio y ahora el trabajo. No me he enamorado en el pasado, Katniss. Tan simple como eso.

-¿Nunca? –Pregunto. Podía ver la curiosidad reflejada en su mirada.

-Una vez, poco antes que nos mudáramos a esta ciudad, conocí una niña en una fiesta. Yo no tenía más de trece o catorce años. La vi y quede completamente fascinado. Estaba disfrazada de una manera adorable. Me quede horas observándola, creo que ni siquiera preste atención a lo que hablaban mis amigos, hasta que la nombraron. Para ellos no había pasado desapercibido él hecho que le prestaba más atención a esa misteriosa niña que a ellos. Tomé la decisión de acercarme y hacerle frente a pesar de los nervios que sentía. Fue mi primer beso. Jamas la volví a ver, se fue antes de que le pudiera preguntar cualquier cosa o invitarla a salir. Hubiera deseado volver a verla. Pero probablemente fue lo mejor, porque un par de meses después vinimos aquí.

-¿Te gustaría saber quién era? –Me preguntó.

-Era un niño, Katniss. Por un tiempo sentí curiosidad. –Sentí que no podía decirle que pase años obsesionado con saber quién era esa niña de ojos grises y aparentemente peluca rubia, porque resultaba evidente que era parte del disfraz de princesa. Pero sus ojos… yo podía jurar que eran idénticos a los de Katniss. –Pero después termine resignándome. Además… -Me detuve. Maldición ¿Qué tenían que ver los ojos de esa niña con los de esta Katniss adulta? Tal vez era solamente que ambos pares de ojos me cautivaron por igual, pero los de Katniss en mayor proporción. Además, Katniss despertaba tantas cosas nuevas que no podía describirlas con palabras adecuadamente.

-¿Qué?

-Eso es pasado. –Mantuve mi mirada fija en la suya. –Por otro lado, lamento lo que paso hoy. No debí dejarte sola. No puedo creer que te haya dicho todo eso. No tiene ningún derecho a meterse contigo. Pero, encontrare una solución. Te lo prometo.

-No te preocupes. Lo que me dijo apenas me afecto. Como dices, no tiendo a hacer caso a los demás, menos a alguien que no conozco. Pero no me mintió respecto a ti. Solo te hizo ver como un idiota, según su "visión".

-No me importa su visión. No me importa ella. Punto. Solo me importas tú, mis otros amigos o mi familia piensen de mí. Los demás pueden pensar lo que quieran.

-Bien, yo no pienso que seas un idiota. Me agrada como eres. Solo que hay gente que no lo entiende. ¿Te puedo hacer una pregunta más? –Asentí. – ¿Por qué te odia tanto? ¿Paso algo? –Hizo una pausa como si su pregunta le incomodara hasta a ella. –Olvídalo, no quiero saberlo. –Negó con la cabeza echándose atrás.

-Te lo diré, pero sólo para dejarte las cosas claras a ti. –No quería que pensara mal de mí. –No pasó nada de mi parte. Jamás me metería con alguien así. Jamás lo hice. Pero si ella me estuvo tratando de acosar un par de años, pero siempre conseguí evitarla. Luego se cansó y me dejó en paz. Pero por algún motivo me odia. En el último tiempo cada vez que nos cruzamos me mira con desprecio.

-Por orgullo. Heriste su enorme ego una y otra vez. –Katniss parecía divertida con la idea. –Sí, lo note.

-Alguien tenía que hacerlo ¿no? –Yo no era cruel, jamás lo había sido, pero esa mujer si lo era… y no podía sentir otra cosa que no fuera desprecio por ella. Creo que eso se debía en gran parte a lo que le había hecho a Katniss hoy.

-Completamente de acuerdo. –Coincidió. -¿Por eso se metió conmigo?

Asentí.

-Cree que tenemos algo.

-¿Cree?

-Peeta. –Murmuró. Nuestros labios estaban peligrosamente cerca. –Solo somos a… amigos. –Parecía que se había repetido esa frase en su mente una y otra vez antes de decirla en voz alta. En su mirada vi el temor reflejado.

-Sí. –Conteste. –Sin embargo pasó algo. Ninguno de los dos puede negarlo. Y hoy…

No supe como continuar. Yo, Peeta Mellark, que era considerado como alguien que suele tener el don de la palabra y que sabía que decir –cuando nadie más lo sabia –y siempre en el momento adecuado… me había quedado sin palabras. Por una mujer en particular. Por Katniss.

Mi padre me había dicho algunos años antes que el día que conociera a una mujer que me hiciera sentir vivo y diera vuelta mi mundo por completo, que hiciera que mi corazón saltara con cada roce o una simple mirada o una sonrisa, que me dejara sin palabras tan solo con su presencia y por la que sintiera que era capaz de sacrificar todo, hasta mi vida solo por su bienestar y felicidad. Ese día sabría que estaba perdidamente enamorado y que esa persona sería la indicada. Que por más difícil que fuera llegar a ella, no me debía rendir. No sin haber luchado antes.

Ya no tenía ninguna duda que esa persona era Katniss.

Lo que pasó a continuación no lo vi venir.