A/N: Pido mil disculpas por la tardanza, pero no he podido actualizar todos los fics, por temas de estudio y tiempo. Ahora que empezaron mis vacaciones intentaré ponerme al día con todos. En estos días los recompensaré con un capítulo más y me pondré a trabajar también con los otros. :)
¿Han visto "Sinsajo" Parte 2? ¿Qué les pareció? Yo la vi y me encantó, sin embargo me hubiera gustado un final más largo. Corre el rumos de que el DVD o Blu-Ray de Sinsajo Parte 2. Incluirá 40 minutos de escenas eliminadas. Espero que sea verdad e incluya más escenas Everlark. Y me gustaría que alguna contuviera el beso que falto en "Me amas ¿real o no real" "Real". :( El final se me hizo muy cortó para mi gusto, sin embargo el epílogo me encantó. No me quejó por los niños que buscaron para los hijos, porque son los sobrinitos de Jennifer Lawrence y eso fue lo que más amé. Además se nota que el más grande ama a Josh, porque lo conoce y le tiene confianza. La interacción entre ellos fue tan linda en el epilogo. Morí de amor cuando el pequeño se lanzó a sus brazos o se reía mirando a Josh. Si hubieran buscado otra actriz pequeña para hacer de hija de Peeta y Katniss, no se hubiera visto tan real, creo yo. En fin, me gustaría saber sus opiniones.
Buenas noches.
Lucy N. Mellark Eaton
P.D.: *Deja este capítulo y se va lentamente para escapar de los mutos que seguramente le mandarán.*
CAPÍTULO 30: VESTIDO
POV KATNISS
Me senté en un sofá mullido de la boutique de Cinna. Él me fue a buscar al departamento para traerme aquí y elegir un vestido para el casamiento al que asistiría con Peeta. Había estado hablando con Peeta y Finnick por teléfono el día anterior y acabaron convenciéndome de forma definitiva. Cinna se ofreció a buscarme el vestido perfecto para mí. Por lo que estaba esperando a que llegara con los vestidos que había pre seleccionado. Cinna apareció poco después con dos de sus empleados arrastrando una alta estructura de metal de donde colgaban al menos diez vestidos.
-Un gusto, volverla a ver señorita Everdeen. –Dice el modisto llamado Flavius, al que vi la primera vez que Cinna me trajo aquí unas semanas atrás.
-Hola, Flavius. Puedes llamarme, Katniss. –Le digo sonriendo.
-De acuerdo, Katniss. Se la ve mucho mejor. ¿Cómo va su recuperación?
-Bien, pronto me sacarán el yeso y seré libre. Pero estoy bastante mejor.
-Me alegro de escucharlo. Ella es Octavia. –Dice señalando a su compañera. –El día que usted vino, ella no estaba. Pero también trabaja hace bastante con nosotros.
Octavia, era una mujer regordeta, de piel blanca y el cabello teñido de colorado salvo en las puntas que de un rubio platino. Era una mujer agradable y parecía que no existía nada que pudiera arruinarle el dia, al menos en ese momento, porque me miraba con una sonrisa amable.
Flavius por otro lado, era alto, tenía la piel tostada por el sol y el cabello negro. Lo único fuera de lo normal era un arete en su ceja derecha y otros en sus orejas, y un tatuaje negro ubicado entre su hombro y su cuello, parecía ser un nombre escrito con los simbolismos chinos.
-Hola, Katniss. Cinna nos hablado mucho de ti. Te tiene un gran aprecio. Es bueno conocerte al fin. Eres muy hermosa, creo que cualquier cosa que elijas te quedará perfecta.
-Hola, Octavia. Muchas gracias.
-Bien ¿estás lista? –Me dijo Cinna acercándose a mí.
Asentí.
-Pensé que ibas a seleccionar unos pocos. –Rio al vez cada uno de los conjuntos o vestidos.
-Te selecciones diez modelos para que puedas elegir y no soy yo el que va usar el vestido, pensé en darte varias alternativas y que tú elijas con el que te sientas más cómoda. De varios de estos modelos tenemos en otros colores, excepto en blanco puedes pedirnos cualquier otro. Hablé con Peeta hace unas horas, me dijo que la fiesta será en la noche, nos adaptaremos a eso.
Cinna me ayudó a pararme y me dio las muletas que ya casi no necesitaba salvo para mantener el equilibrio por si acaso y caminar tramos largos.
Cinna, Octavia y Flavius fueron descolgando los vestidos y mostrándomelos, todos están protegidos con fundas gruesas transparentes para evitar que me manchen o dañen. Eran tan hermosos y elegantes que me costó mucho decidir cuál sería la mejor opción. Todos eran largos, lo que ayudaba a disimular mi estado. Cinna me dijo que no me preocupará, por cómo me quedaran -muy ajustados, muy sueltos o demasiado largos –porque podía hacerle algunos arreglos.
-¿Quieres ir probándote algunos?
-Sí. –Contesté.
-Octavia acompáñala necesitará ayuda. Les iremos llevando algunos de a poco. ¿Por cuál quieres empezar?
Miré a Cinna, sorprendida y luego hacia el perchero. Habían tres vestidos que realmente me cautivaron. Le indiqué a Cinna cuales eran y él se los dio a Octavia.
-Que se ponga estos tres, por ahora. Los otros los llevaremos después. Mientras ella se viste, buscaremos algún abrigo y calzado.
-Por supuesto, Cinna. Ven, Katniss. Tenemos una larga jornada por delante.
La seguí, ella se detuvo ante una puerta y la dejó abierta para mí. Pasé primero. Ella pasó después y cerró la puerta. Dejó los tres vestidos extendidos en la superficie de un diván ancho y largo.
-Buena elección. También son algunos de mis preferidos. Empecemos por el azul francia. –Dijo aunque arrastró la frase de tal manera que pareció una pregunta. Su acento era extranjero y tenía una tendencia a arrastrar la "s" y "z" en cada frase, haciéndola más larga. –Quítate tu vestido y quédate en ropa interior. Yo te ayudaré a colocártelo, puedes sujetarte en el respaldo del sofá que tienes detrás de ti, para evitar caerte. Y sentarte cuando te indique. Entiendo que no puedes hacer mucho esfuerzo ahora.
-De hecho, no. –Contesté.
-Lo sé. Cinna pensó que te sentirías más cómoda con una mujer. Como ya te dije. Será un día largo. Debes estar perfecta.
Me quité el vestido. Últimamente era lo que me resultaba más cómodo usar porque no tenía que luchar por intentar sacarme un pantalón. Me quedé en ropa interior y Octavia se acercó a mí. Eleve un poco las piernas para que ella pudiera pasar la parte inferior del vestido y ella me indicó cuando podía pararme. Ella me acomodó la falda del modo adecuado, era más suelta y caía en cascada, el largo era justo el adecuado. Después ella me ayudó a colocarme un corsé con incrustaciones de pequeñas piedras y bordados de hilos en plateado y dorado. Me pidió que me sujetará del sofá mientras ella ajustaba el corsé desde atrás con las tiras de cinta raso gruesas que iba pasando por los agujeros en los bordes de los costados.
-Dime si te ajusto demasiado o está muy flojo.
-Aún está flojo.
Ella me ajustó un poco mas y tocó con sus dedos el final de mi espalda sujetando son fuerza la cinta en el punto que debe unirla.
-Enderézate y suelta el respaldo. Dime como está ahora.
Asentí e hice lo que me pidió.
-No puedo respirar. –Dije intentando pasar el aire. Porque ella lo había hecho en exceso.
-Eso suele pasar con estos vestidos. Es normal. Pero creo que puedo aflojarte un par de centímetros para que no resulte tan molesto. Pero no mucho más, querida.
-Gracias.
En cuanto aflojó levemente el corsé, pude respirar un poco mejor y dejé de sentirme tan aprisionada. Le dije que estaba bien y ella hizo un moño con el resto de cinta y se aseguro de que no se soltará. Ella me colocó en el cuello una gargantilla de plata con un diamante grande incrustado en el medio y varios pequeños alrededor.
-¿Y esto?
-Cinna me dio esta gargantilla para que te la probarás con los vestidos. Hace que tu aspecto sea aun más elegante y con vestidos tan hermosos como estos, lo ameritan. Podrás elegir lo que quieras de todos modos.
-Tengo algunas joyas.
-Entonces, cuando te decidas respecto al vestido, fíjate cual combina más con él. Por cierto ¿con quién irás?
-¿Eso importa? –Le pregunté sorprendida.
-En parte, si. Porque tal vez quieras impresionar a la persona con la que irás.
-Yo… -Me ruboricé al pensar en Peeta. Luego de los besos del día anterior, no sabía en qué lugar estábamos parados. Él ya no era mi amigo, tal vez nunca lo fue realmente, porque desde el primer momento sentimos una conexión muy difícil de explicar con palabras, sólo que poco a poco se fueron haciendo más claras las cosas. –Yo… iré con alguien.
-Y ese alguien es un joven, ¿no? –Agregó Octavia sonriendo al notar mi incomodidad.
-Sí. –Contesté.
-Entonces deberás estar deslumbrante. Lo cual no será difícil con los diseños de Cinna.
Pensé en la formas que me había visto Peeta desde que nos conocimos, con ropa de dormir, camisones, ropa cómoda, vestidos, incluso en bata de hospital y él nunca pareció preocuparle mi aspecto, siempre me miró de manera especial, con fascinación. Pero el primer día de trabajo fallido fue revelador. Y lo comprendí, aunque yo no tenía claro que hacer al respecto.
-Supongo… -Le contesté.
Me paré frente al espejo a observarme, el vestido era hermoso y no había que hacer ningún cambio. Pero aún así me quedaba mucho por probarme.
Mi teléfono móvil sonó, pero no conteste, sin embargo volvió a sonar una segunda y tercera vez. Le pedí a Octavia que me lo buscara para no tener que agacharme y ella me lo dio.
"Dos llamadas perdidas."
"Un mensaje nuevo."
Leí en la pantalla.
Me fijé y me di cuenta que los llamados eran de Finnick y el mensaje de Peeta.
Instintivamente abrí el mensaje, con una sonrisa en mi rostro.
"Hola, Kat. Supongo que estas muy ocupada. Sé que tenías una cita con Cinna, asi que no quise molestar con un llamado. Quería preguntarte algo. ¿Me puedes llamar en cuanto tengas un momento libre?"
Estuve a punto de hacerlo, cuando el teléfono volvió a sonar.
Rodé lo ojos, sabiendo quien era al ver la fotografía de Finnick aparecer en la pantalla.
Siempre tan oportuno. Pensé con ironía.
Contesté.
-Hola, Finnick. –Lo saludé.
-Hola, Chica en Llamas. –Dijo en tono burlón. Él sabía cuanto me molestaba que me dijera así, pero me acostumbre a ello del mismo modo, que me había acostumbrado a Johanna.
-No recordaba que fueras tan insistente. ¿Tres llamadas?
-La tercera es la vencida. –Me explicó. -¿Qué estabas haciendo que no contestabas?
-Estoy en la tienda de ropa de un amigo, Finnick. Imagino que sospechas porque.
-O claro. Vestidos. Me alegra que te hayas decidido a ir.
-No me dejaron opción ustedes dos.
-No mientas. Vas sólo por él. Sabes que lo que dije es verdad, y te mueres de celos, ante la simple idea de que alguien se le acerque. Aunque él no sea ese tipo de persona. Es todo lo contrario a sus hermanos o a como era yo.
-¿Y eso a mí que me importa? –Le contesté aún parada y con las mejillas encendidas.
-Eres una pésima actriz, Katniss. Una muy mala. Cualquiera que te mire se daría cuenta de lo que tú sientes por él. Y Peeta tampoco puede disimularlo.
-¿Podemos dejar este tema? –No me gustó el rumbo de la conversación. No quería hablar de eso con Octavia presente. Apenas lograba asimilarlo yo misma.
-Por supuesto, supongo que es mejor dejarlo. Tu rostro te debe estar delatándote y la gente que tienes a tu alrededor debe estar mirándote raro. –Dijo riendo.
Miré hacia un costado, y Octavia estaba sentada en el diván simulando poner atención en los vestidos y mirándome de a ratos de forma extraña.
-¿Querías decirme algo importante ahora mismo?
-Me debes una explicación sobre ya sabes qué. Me gustaría que nos reuniéramos otro día, posterior a la boda, los dos solos. De verdad, hay cosas que aún no acabo de entender.
-Nos reuniremos. Te lo prometo. –Le contesté. –Se que tenemos muchos asuntos pendientes.
-Varios. Pero los hablaremos en persona. El día de la fiesta acordemos un día.
-Está bien.
-Bueno, entonces te dejo… Adiós, Katniss.
-Adiós, Finn.
-No espera… antes de que me olvide.
-¿Qué?
-Elije algo naranja y tendrás a Peeta a tus pies. Más que de costumbre. Algunas tonalidades te pueden favorecer.
-Como un atardecer. –Murmuré.
-Entonces, creo que ya te dijo que es su color favorito.
-Hablamos de muchas cosas, Finnick.
-Ya veo que tú tienes muy presente lo que te cuenta. En fin, sólo es una recomendación. Haz lo que quieras con ella.
-No prometo nada, recién ahora empecé a probarme vestidos.
-Sólo considéralo, si ves algo realmente bueno. Peeta lo amará. Suerte.
Y él cortó la llamada antes de que yo pudiera contestar. Todo el mundo parecía estar conspirado a unirnos a mí y a Peeta. Y sorprendentemente no me desagradaba. Miré el vestido en escala de naranjas que por algún motivo inconsciente había escogido y continuaba tendido en diván junto a un verde que no era ni claro, ni oscuro, era como el azul que tenia puesto de dos piezas, pero el corsé variaba en la forma y los bordados y la falda parecía tener un poco mas de volumen y más vuelos por las capas extras de tela de seda y de algún material que no reconocí que se encontraba entre medio de ambas capaz. Debía preguntarle a Cinna en cuanto lo viera que era. Era Johanna la experta en moda, yo nunca me preocupe demasiado por ello. La capa superior no cubría todo el sector, porque, en uno de los costado de la parte delantera, le habían hecho a ambos lados un corte en forma curva a la altura de los muslos y luego descendía, este dejaba a la vista la capa inferior de un naranja tan claro que casi podía pasar por blanco estando a mucha distancia. El detalle era simplemente perfecto.
Decidí escuchar a Finnick, tal vez había encontrado el vestido adecuado.
