Disclaimer: todos los personajes pertenecen a J. K. Rowling
"Este fic participa del Reto Semi-anual "Más allá del epílogo" del foro Hogwarts a través de los años".
Variables: en negrita la del capítulo
Enero: Callejón Diagon
Febrero: Sé quién era esta mañana cuando me levanté, pero creo que he debido cambiar varias veces desde entonces.-Alicia en el País de las Maravillas de Lewis Carroll.
Marzo: Pasión.
Abril: Varita de Sauco.
II
Revuelo en el Ministerio
Como Hopkins había previsto, cualquier rastro el culpable hubiera podido dejar había sido borrado por las búsquedas de los padres. Intentaron relevar huellas de movimiento, pero había demasiadas huellas recientes para poder distinguir los últimos movimientos de los alumnos. Intentaron con hechizos de rastreo sin tener ningún resultado, como si los estudiantes hubieran desaparecido de la faz de la tierra.
—Pueden estar en una zona protegida por Fidelio —aventuró Neville.
—Desde el final de la guerra no ha sido un encantamiento muy común, pero es la única explicación posible por el momento. No pueden simplemente haberse esfumado —respondió Cauldwell, otro auror.
—Deberíamos regresar al cuartel —sugirió Hopkins—, no tenemos nada más que hacer aquí y necesitamos ver qué opina el jefe. Tal vez tenga alguna idea de donde podemos seguir nuestras investigaciones.
…
—Entonces no funcionó ningún hechizo —repitió el jefe en cuanto el escuadrón le resumió lo sucedido—, ¿intentaron también con la detección de huellas?
—Sí Señor, y con la detección de movimientos, con rastreos individuales, activamos el rastreo para menores de edad pero nada de eso dio resultado. —repitió Hopkins con paciencia.
—¿Cómo deberíamos proceder? —se atrevió a preguntar Cauldwell.
El jefe se quedó un momento en silencio, pensando. Los aurores no se atrevieron a moverse ni a hablar por temor a romper la concentración de su superior. Después de un momento, Rogers soltó un bufido.
—Intenten buscar a lo largo de las vías del tren en qué punto fue interceptado. Quizás podamos encontrar algún rastro de magia.
Asintiendo, el escuadrón se encaminó al Departamento de Transporte Mágico para pedir algunas escobas. La señora Edgecombe los recibió con una mueca de aburrimiento y le pasó los formularios de rigor. Cuando Neville los entregó con todos los datos del escuadrón, la mujer les dio los pases. Poco después, los aurores salían de la bodega con las escobas en la mano.
—Vamos a King's Cross.
Minutos después, se encontraban en la estación del tren con las escobas y los hechizos anti-muggles, listos para empezar el recorrido.
…
Mientras tanto, en el Ministerio, se estaba formando un alboroto. Los padres de los alumnos desaparecidos, exigían saber lo que los aurores estaban haciendo para encontrar a sus hijos, desconcertados después de ver que abandonaban la estación tan rápidamente.
—Silencio, por favor —exclamó Rogers usando un Sonorus en su propia voz. —. Los aurores están haciendo lo posible para encontrar a sus hijos, están siguiendo diferentes pistas en ese mismo momento, para garantizar la seguridad de los chicos.
—Quiero saber qué es exactamente lo que están haciendo —gritó uno de los padres.
—No podemos discutir una investigación en curso —respondió el jefe de aurores.
La respuesta no agradó a los padres que comenzaron a exigir a gritos que les dieran información. Rogers se alejó del tumulto y desapareció hacia el departamento de aurores. En cuanto se sentó en su oficina, el Ministro lo interceptó.
—Es normal que los padres se pongan histéricos, imagina lo que sentirías si fueran tus hijos.
—Lo sé —dijo suspirando—, pero mis chicos están haciendo lo posible para encontrar pistas. Además, si la investigación se está atrasando, es por culpa de ellos, que arruinaron cualquier prueba que pudiera haber habido en el tren.
El Ministro asintió y se dio la vuelta para regresar a su oficina. En el umbral de la puerta, hizo una pausa.
—Maneja eso con cuidado Rogers, nos puede costar el puesto a los dos.
…
—¿Estás seguro que encontraremos algo? —gritó Hopkins desde su escoba.
Los otros dos aurores se encogieron de hombros, sin dejar de lanzar hechizos a lo largo de las vías. Cuando la noche ya había caído, uno de los hechizos detectó algo. Los tres aurores se miraron entre ellos y bajaron para comprobar lo que estaba pasando. Tras varios encantamientos diferentes, no tuvieron ninguna duda, ahí se había usado magia oscura.
—¿Crees que Tu-sabes-quién haya vuelto? —preguntó en un susurro Cauldwell.
—Voldemort ha muerto —respondió con firmeza Neville—. Nos estamos enfrentando a uno nuevo.
Silencio. Ninguno de los tres se movió.
—Lo siento, necesito un momento a solas —y sin añadir más, Neville desapareció.
…
En cuanto la casa apareció frente a sus ojos, se dirigió a la puerta y tocó con insistencia. Poco después, le abrió el esposo de ella. Neville se quedó callado, con la mente en blanco y Rolf no preguntó qué pasaba. Se limitó a dejar la puerta abierta y fue a llamar a Luna. Mientras esperaba a que la rubia apareciera, pensó que había sido demasiado grosero con el hombre, podría haberlo saludado al menos, pero no se sentía con ánimos de hablar con nadie a excepción de su amiga.
En cuanto ella apareció en el umbral con su usual sonrisa, supo que había hecho lo correcto. Luna no habló, simplemente caminó hacia el jardín y Neville la siguió hasta la fuente. Se sentaron en el borde y se quedaron en silencio por unos minutos.
—Te ves diferente, no eres el Neville que conozco —rompió el silencio ella.
— Sé quién era esta mañana cuando me levanté, pero… —él dejó la frase sin terminar.
—A veces las personas creen que las experiencias son capaces de cambiar a uno, pero eso es mentira, somos nosotros mismos que decidimos como queremos portarnos.
Neville miró a su amiga con el ceño fruncido.
—¿Qué debería hacer para ser como antes, entonces?
—Sencillo, deja de absorber las partes malas de las cosas y quédate con las enseñanzas.
Neville pensó que Luna tenía razón. Habían pasado dos cosas terribles a lo largo del día, pero no debía dejarse caer. A pesar de no poder solucionar la muerte de su padre, ahora tenía la oportunidad de hacer algo bueno, regresar esos niños con sus padres para que pudieran disfrutar de lo que él nunca pudo.
—Eres la mejor —susurró con una sonrisa en los labios y tras despedirse con un beso en la mejilla, desapareció.
