Disclaimer: todos los personajes pertenecen a J. K. Rowling
"Este fic participa del Reto Semi-anual "Más allá del epílogo" del foro Hogwarts a través de los años".

Variables:

Enero: Callejón Diagon
Febrero: Sé quién era esta mañana cuando me levanté, pero creo que he debido cambiar varias veces desde entonces.-Alicia en el País de las Maravillas de Lewis Carroll.
Marzo: Pasión.
Abril: Varita de Sauco.


IV
Conflictos internos

—En cuanto me entreguen los resultados les aviso, ahora vayan a descansar.

El escuadrón no se lo hizo repetir dos veces, desanimados con la nueva noticia, solo querían ir a descansar y esperar que la autopsia revelara algo para poder atrapar al asesino del niño.

Neville esperó a que sus compañeros se fueran antes de viajar a través de la red flu hacia el Hospital San Mungo. En cuanto llegó a la planta que quería, buscó a Parkinson en su consultorio, pero no estaba. Se dio la vuelta y regresó por el pasillo por el cual había venido, pensando que había sido una tontería ir hasta allí. Cuando se encontraba a unos pocos pasos del elevador, se encontró con la mujer que había venido a buscar.

—Longbottom, ¿vienes por más pociones? —preguntó la medimaga.

—No —respondió haciendo una pausa—, ¿tienes tiempo para hablar?

La chica lanzó un tempus y le informó al auror que su turno terminaba en menos de una hora. Él asintió y dijo que la esperaría.

Mientras esperaba, Neville decidió ir a ver el cuerpo del niño. Se encaminó hacia el elevador y bajó a la morgue. Uno de los sanadores que estaba ahí, lo miró con el ceño fruncido, pero el chico sacó su pase de auror y el empleado del hospital volvió a sus asuntos.

Busco el nombre de la víctima entre las camillas metálicas y cuando llegó frente al cuerpo, respiró profundo para armarse de valor. Con temor, levantó la sábana y lo que vio lo dejó horrorizado. Dio un paso atrás haciendo que la tela resbalara más y soltó un jadeo. El cuerpo tenía varias mutilaciones a medio cicatrizar y el auror pensó inmediatamente en alguna tortura. Se preguntó cómo alguien podría hacerle eso a un chico indefenso y la única conclusión a la que llegó es que estaban tratando con un monstruo.

El sonido de unos pasos acercándose lo hizo volver a la realidad y buscó un escondite a toda velocidad. Dos medimagos aparecieron pocos segundos después y miraron extrañados el cuerpo destapado. El auror se maldijo interiormente por haber cometido ese descuido, pero los dos hombres no le dieron mucha importancia. Volvieron a tapar el cadáver y lo llevaron a la sala lateral, donde le harían todas las pruebas pertinentes.

Esperó unos minutos y cuando pensó que nadie volvería, salió a toda prisa y tomó el elevador. En cuanto regresó al piso donde había quedado con su ex compañera y se abrieron las puertas, se encontró frente a frente con ella. La sanadora entornó los ojos y lo examinó minuciosamente. Al ver la palidez del auror y el ligero temblor de sus manos, supo donde había estado fisgoneando.

—¿Te apetece ir a tomar algo? —preguntó intentando distraer al chico. Después de lo que había vivido en los últimos días, lo último que necesitaba ver era el cuerpo desfigurado de un niño. Necesitaba hacer algo para hacerle olvidar, aunque fuera por un momento, todo lo ocurrido.

—Vamos a Cabeza de Puerco —propuso Neville.

—¿No crees que ya son suficientes whysky de fuego? —preguntó Pansy un poco preocupada al ver el estado del auror. Neville se limitó a soltar una risita y negó con la cabeza—. Te voy a llevar a tu casa ahora.

Dejando unas monedas sobre la mesa, ayudó al chico a levantarse y a salir del local. Una vez afuera, le preguntó dónde vivía, pero el otro se limitó a abrazarla. Parkinson iba a preguntar de nuevo, cuando sintió como era llevada a otro lugar.

—Aquí vivo —comentó Neville con una sonrisa.

—No debiste aparecerte estando ebrio, podrías haberte lastimado —comenzó a replicar Pansy—. Será mejor que me va…

Neville no la dejó terminar. La tomó por la nuca y acercó sus labios a los de ella, besándola. Ella dio un paso hacia atrás y abrió la boca para decir algo, pero el auror la calló.

—Shh —y en un susurro añadió—, quédate, por favor.

El picoteo en la ventana despertó a Neville, que tardó un poco en abrir los ojos. Se levantó para abrir la ventana y recibir el recado, cuando vio una nota sobre su mesita de noche. Olvidando momentáneamente al ave, tomó el pergamino y lo leyó.

Tómate la poción, te ayudará con la resaca.
P.P.

Miró el frasco y en ese momento se dio cuenta que no traía ropa puesta. Una avalancha de recuerdos de la noche anterior se abrió paso en su mente aún adormilada y recordó la noche de pasión que había compartido con Pansy. La lechuza volvió a picotear el vidrio, molesta de que no le hicieran caso y el chico se apresuró a tomar la nota. Esta vez, el mensaje era del jefe y anunciaba que ya tenía los resultados de la autopsia. Se vistió velozmente, tomó la poción y se dirigió al trabajo a toda prisa.

Luego de que el escuadrón al completo estuviera presente, Rogers les comunicó lo que habían averiguado los sanadores. Les explicó que el niño había sido torturado con diferentes hechizos oscuros que, por el daño provocado a los órganos, parecían formulados para mejorar la resistencia del cuerpo. Al parecer algo había salido mal durante esos experimentos y el cuerpo del niño no había podido resistir.

—Tenemos que lanzar un comunicado, este tipo está loco —gritó escandalizado Hopkins.

—No podemos hacer esto, necesitamos mantener estos detalles en secreto y así evitar que cunda el pánico —respondió con calma el jefe

—No podemos ocultar que hay un mago que quiere ser el siguiente Señor Tenebroso —exclamó Cauldwell.

—No sabemos esto con certeza, por lo pronto vamos a mantener esto en secreto, no queremos que los padres de los chicos vengan a armar un escándalo y hacernos perder el tiempo. Necesitamos enfocarnos en encontrar a ese mago —replicó Rogers.

—¿Esta es una idea del Ministro? Pensé que después de lo sucedido con Fudge habían aprendido algo —replicó Neville.

Rogers soltó un suspiro.

—No es eso, chicos. Simplemente necesitamos mantener la ventaja. Ese tipo no sabe que nos estamos acercando y si lo descubre, podría volverse demasiado cuidadoso y nosotros no encontraríamos nunca a los niños.

—Supongo que notificaremos a los padres del fallecido al menos —murmuró Hopkins.

—Por supuesto.


¡Deb no me odies! Ya sé que querías acción pero no quedaba con la trama.. ok no, solo no supe que escribir xDDDD