Disclaimer: todos los personajes pertenecen a J. K. Rowling
"Este fic participa del Reto Semi-anual "Más allá del epílogo" del foro Hogwarts a través de los años".

Variables:

Enero: Callejón Diagon
Febrero: Sé quién era esta mañana cuando me levanté, pero creo que he debido cambiar varias veces desde entonces.-Alicia en el País de las Maravillas de Lewis Carroll.
Marzo: Pasión.
Abril: Varita de Sauco.


VI
Un rayo de esperanza

El escuadrón llegó al lugar donde encontraron el segundo cuerpo y decidieron lo que harían a continuación. Analizaron los lugares donde habían encontrado los dos estudiantes y llegaron a la conclusión de que los llevaban a callejones poco iluminados y sin salida. No tenían ninguna otra pista, así que empezarían por ahí.

—Si nuestros cálculos son correctos, falta poco menos de media hora antes de que aparezca el siguiente alumno. Ustedes dos van hacia el norte de la ciudad, nosotros hacia el sur —indicó Rogers.

Después de sincronizar sus varitas, Longbottom y Hopkins no perdieron tiempo y se movilizaron enseguida, mientras los otros dos tomaban la dirección contraria. Ambas parejas empezaron a revisar las calles cercanas con las varitas en la mano y en cada callejón que reunía las características que habían detectado lanzaban un hechizo para que les avisara cuando detectara magia. Si otro elfo doméstico aparecía, las varitas de los aurores empezarían a pulsar y ellos podrían aparecerse al instante.

—¿Crees que encontremos algo? Tal vez hoy decide dejarlo pasar por todo el asunto de los testigos de la última vez —el tono esperanzado de Hopkins no pasó desapercibido por Neville.

—Por un lado no quiero que encontremos nada, quisiera tener más tiempo para poder dar con el mago, pero estoy consciente de que no hemos hecho grandes avances, necesitamos algo para poder hallarlo finalmente —Neville expresó sus pensamientos en voz alta.

El otro auror asintió abatido. No quería encontrar otro cadáver, pero era la mejor oportunidad que tenían. Iba a abrir la boca para comentar algo más, cuando la varita de ambos empezó a pulsar, avisándoles del uso de magia. En pocos segundos, habían desaparecido y vuelto a aparecer en el callejón donde había sido detectada. Roger y Cauldwell llegaron al mismo tiempo que ellos y vieron el cuerpo recostado en el suelo.

—¡Maldición! No hemos podido averig…

Un quejido interrumpió la queja de Rogers y miró hacia el estudiante que yacía en el suelo.

—¡Está vivo! —exclamó Neville tocándole la muñeca para sentirle el pulso—. Necesitamos llevarlo a San Mungo inmediatamente, su pulso está muy débil.

Sin esperar la aprobación de su jefe, lo tomó entre los brazos y llevó inmediatamente al hospital.

Un par de horas más tarde, el sanador salía de la habitación del estudiante para informar a los aurores sobre la situación.

—Su cuerpo ha sido sometido a demasiadas maldiciones, hemos contrarrestado la mayoría de los efectos con algunas pociones y por el momento se encuentra estable, pero necesita descansar.

Los tres aurores abrieron la boca para replicar y decirle lo importante que era hablar con él para poder salvar a los demás estudiantes, cuando vieron al padre del niño salir de la habitación y acercarse a ellos.

—Estoy muy agradecido con ustedes por haber salvado a mi chico —comenzó a decir—, sé lo importante que es su declaración, pero no creo que esté en condiciones ahora. Su madre y yo creemos que mañana a primera hora podrían intentarlo.

Ellos asintieron, decidiendo que aprovecharía para descansar un poco, era probable que el siguiente fuera un día muy largo. Se encaminaron hacia los elevadores cuando una sanadora pasó a su lado.

—¡Pansy! —exclamó Neville al verla.

—Ahora no, Longbottom. Tengo trabajo que hacer —contestó ella sin siquiera voltear a verlo.

El chico se maldijo a si mismo por haberse olvidado completamente de la sanadora. Tendría que remediarlo cuando todo acabara.

A la mañana siguiente, el escuadrón se encontró en el hospital para hablar con el estudiante que había sobrevivido al ataque. Los padres del chico estaban sentados a su lado, tomándolo de las manos y animándolo a hablar sin miedo. Nadie ahí quería presionarlo, pero todos intentaban sonsacarle cualquier pequeña información que pudiera ayudar a encontrar el lugar. Después de unas cuantas preguntas, los aurores agradecieron a la familia por su ayuda y se reunieron en el cuartel.

—El chico mencionó un bosque y un lago, pero esto podría ser en cualquier parte —bufó Cauldwell.

—Pero dijo que estaban en una mansión y esto no se construye en un día —añadió Neville—, ¿cuántas mansiones conocen en medio de un bosque?

—¿Sheffield Park? No puede ser —dijo Cauldwell—, es una zona muggle.

Evidentemente el mago con el que estaban tratando era más listo de lo que creían. Habían supuesto que era parecido a Voldemort, con todo esto de la supremacía de la sangre y pensaron que nunca se habría mezclado en territorio muggle, pero se habían equivocado.

Sin pensar más, corrieron hacia el Departamento de Transporte Mágico para pedir con urgencia un traslador.

Cuando aterrizaron a la orilla del lago, vieron claramente la mansión que dominaba aquel lugar. Eso encajaba perfectamente con la descripción del chico y los aurores no pudieron evitar sonreír. Emocionados, se acercaron cautelosamente hasta topar con la barrera que rodeaba el lugar. Intentaron lanzar algunos hechizos para desactivar las protecciones, pero nada funcionaba.

—Este lugar está demasiado protegido, jamás lograremos entrar —exclamó molesto Hopkins pateando una piedra del suelo.

Longbottom posó las manos en su cabeza, intentando pensar en una solución. "Demonios Neville, piensa, ¿qué puede romper una protección así?" Repetía en su cabeza "Algo muy poderoso, algo como la Varita de Saúco" hizo una pausa "Merlín, estoy enloqueciendo, eso ni siquiera existe"

Creo que tengo una idea —interrumpió sus pensamientos Cauldwell y sus compañeros lo miraron esperanzados.

—Tenemos que regresar al cuartel, no debemos dejar que nos descubra —comentó Cauldwell con precaución.

Los demás tocaron el traslador y en cuanto llegaron a la oficina, lo asaltaron a preguntas.

—Creo saber cómo desactivar las protecciones —comentó él emocionado.