Disclaimer: todos los personajes pertenecen a J. K. Rowling
"Este fic participa del Reto Semi-anual "Más allá del epílogo" del foro Hogwarts a través de los años".
Variables:
Enero: Callejón Diagon
Febrero: Sé quién era esta mañana cuando me levanté, pero creo que he debido cambiar varias veces desde entonces.-Alicia en el País de las Maravillas de Lewis Carroll.
Marzo: Pasión.
Abril: Varita de Sauco.
VIII
Juicio
—El juicio empieza en una hora —comentó Rogers.
Los aurores sabían que tenían que presentarse en el Tribunal del Wizengamot donde se juzgaría a los magos qua habían capturado. Afortunadamente, parecía que todo iba a ser de lo más fácil para ellos, pues los habían encontrado con los estudiantes secuestrados. El jefe había sugerido juzgar primero a los magos que habían encontrado en los pisos inferiores con la esperanza que delataran a la persona que ellos creían de mayor rango. Las pruebas que tenían hasta ahora eran circunstanciales y si ese mago jugaba bien sus cartas, quedaría libre.
Neville, Wayne y Owen caminaban por el pasillos nerviosos. Acababan de ir a ver a los prisioneros y todos ellos se mostraban demasiado calmados. Los aurores los habían mirado con sospecha.
—¿Creen que quieran fugarse? —preguntó Hopkins
—Los supresores de magia están funcionando correctamente —contestó Cauldwell—, no hay manera de que puedan escapar.
Eso no los tranquilizaba mucho, pero tendrían los ojos muy abiertos por si algo habían planeado.
...
Una vez que todo estuvo listo, prepararon a los acusados y se dio por iniciado el juicio. Después de las formalidades, empezaron con los interrogatorios.
—Adminístrenle Veritaserum —comentó el Ministro cuando el primer mago se sentó en la silla al centro del tribunal.
Un funcionario del Ministerio se acercó al prisionero y lo obligó a abrir la boca para tragar la poción. En cuanto el frasco estuvo vacío, se alejó un par de pasos esperando a que hiciera efecto. Pero en vez de asumir una posición relajada, el mago empezó a convulsionarse.
—¿Qué está pasando? —exclamó el Ministro levantándose de su asiento.
Un par de aurores se acercaron al prisionero, pero ya era muy tarde. Yacía recargado en la silla, con los ojos abiertos de par en par, sin respirar. Los sanadores fueron llamados inmediatamente y tras un rápido examen, descubrieron que la poción había actuado como veneno. El Ministro se apresuró a preguntar cómo era esto posible, pero no supieron contestarle. No conocían ningún hechizo o brebaje que pudiera hacer eso.
—Vamos a tomar una pausa. Reanudaremos el juicio en un par de horas —comentó el Ministro antes de salir del Wizengamot.
…
El jefe de aurores se apresuró a salir del Tribunal y siguió al Ministro hasta su oficina.
—¿Cómo vamos a proceder ahora? —preguntó Rogers al entrar al lugar. El Ministro soltó un suspiro de resignación.
—No podemos darles más Veritaserum, no sabemos si causará el mismo efecto en todos los prisioneros y no podemos arriesgarnos a matarlos. Además, el Ministro Munter pidió que "sus magos" fueran regresados a su país, pero le dije que debido a los crímenes cometidos aquí, serían juzgados por nosotros. Aunque tuve que ceder en cuanto a que, si son encontrados culpables, serán encarcelados allá.
—Será difícil sacarles la verdad —bufó Rogers con fastidio.
…
Los aurores estaban rojos de enfado por como se estaba desenvolviendo el juicio. Todos los magos enjuiciados hasta el momento habían alegado haber estado bajo imperius y debido a que no tenían ninguna forma de comprobarlo, parecía que iban a quedar libres.
—Me sorprende que el Ministro se deje embaucar de esta forma. Todos sabemos que es exactamente lo mismo que pasó con los mortífagos —murmuró enfadado Neville y sus compañeros asintieron con el ceño fruncido.
—¿Quién lanzó el hechizo? —preguntó por enésima vez el Ministro.
La respuesta fue la misma que todas las anteriores. No habían visto la persona que los había hechizado puesto que tenía el rostro tapado siempre que estaba en su presencia, no podrían identificarlo por voz porque esta estaba distorsionada y un montón de excusas más que para los aurores parecían de lo más evidente pero que el Ministro y los miembros del Wizengamot parecían creer.
—Haremos una pausa antes de interrogar al último acusado.
Neville, Hopkins y Cauldwell intercambiaron una mirada, intentando pensar en algo para que ese juicio no fuera un completo fracaso. El rostro de Neville se iluminó de improviso y los otros supieron que había tenido una idea.
…
—Neville ¿qué haces? Ninguno de los chicos está en condiciones de testificar —comentó Hopkins mientras seguía a sus compañeros por los pasillos de San Mungo.
—Los últimos rescatados no —intervino Cauldwell que había entendido el plan de su compañero—, pero el chico que sobrevivió puede sernos útil. Después de todo, nos dio una gran pista.
Al llegar a la habitación del estudiante, le explicaron brevemente a los padres la situación y ellos se mostraron muy cooperativos. Querían ver al monstruo que había torturado a su hijo pudrirse en una prisión y harían lo que fuera para ver sus sueños realizarse. Los aurores no tardaron en empezar a preguntar.
—Creo que ninguno de nosotros puede identificarlo —respondió mortificado el niño—, siempre que entraba al ático, nos cegaba. Lo único que podíamos escuchar eran los...
No pudo continuar, pero el escuadrón entendió que se refería a los gritos de sus compañeros.
—¿Cómo supiste que estabas en un bosque? —preguntó de pronto Cauldwell con curiosidad por el anterior testimonio del chico.
—Por la ventana que estaba en el ático. Cuando salía de la habitación, tardábamos unos momentos en recuperar la vista, pero no había mucho más que hacer en ese lugar, así que observábamos afuera para ver si alguien llegaba a rescatarnos.
Tras agradecerle por su ayuda, los tres hombres regresaron al Ministerio, preguntándose si esta información podría serle útil.
…
El escuadrón había llegado justo a tiempo para que empezara el juicio del último mago, el que ellos creían responsable de todo. Habían pasado un recado al Ministro con lo último averiguado, para que pudiera usarlo contra él durante el interrogatorio y tomaron asiento en el Tribunal. El chico que habían encontrado en el ático entró escoltado por dos aurores y se sentó al centro de la sala.
El Ministro empezó preguntando sus datos y los aurores descubrieron que se llamaba Piotr Poliakov, tenía diecinueve años y se había graduado hace un par de años del Instituto Durmstrang, tal como habían sospechado.
—¿Por qué estás en el país? —preguntó el Ministro.
—No sé, me trajeron aquí.
Neville miró a sus colegas. Todos estaban sorprendidos, el mago estaba usando la misma defensa de todos los demás. Mientras escuchaban como el chico les contaba como había sido raptado y encerrado en la mansión donde había sido encontrado, como había sido hechizado para que lo obligaran a hacer lo que "ellos" quisieran, ellos no podían hacer otra cosa que negar con la cabeza.
—Quiero ver como comprueba eso —bufó incrédulo Hopkins y no tuvo que esperar mucho.
El mismo Ministro mandó al jefe de aurores para hablar con Munter y verificar su historia. Tal y como el mago confirmaba, había una denuncia de desaparición hecha por su padre seis meses antes.
—¿Será cierto entonces lo que está diciendo? —preguntó confundido Cauldwell.
—Por supuesto que no —respondió Neville—, no sé como pudo prever esto, pero lo tenía todo preparado.
—Muy bien Señor Poliakov —continuó el Ministro—, Usted fue encontrado cerca de uno de los estudiantes, ¿qué estaba haciendo?
—No lo recuerdo, señor. Estaba bajo una maldición.
—Su varita fue encontrada junto a Usted. Vamos a revisar los últimos hechizos realizados y si cualquiera de ellos fue usado para torturar a los niños cautivos, no importa si estaba o no en sus cinco sentidos, va a ser condenado .
El acusado asintió y el jefe de aurores pasó al frente y tomó la varita que habían tomado de Poliakov. Lanzó el Prior Incantatem esperando ver el último hechizo y soltó la varita con una maldición cuando está se prendió en llamas. Rogers fulminó con la mirada al acusado y este se limitó a mirarlo fijamente, con una leve sonrisa en el rostro.
—Esto no me esta gustando —murmuró Hopkins—, el tipo es demasiado listo.
—¿Qué ha pasado, Rogers? —preguntó el Ministro incrédulo, pero el jefe de aurores no tenía la más mínima idea.
...
Una hora más tarde, después de una breve pausa para deliberar, uno de los miembros del Wizengamot se paró de su asiento.
—El Wizengamot encuentra que las pruebas presentadas por los aurores y los testimonios no son suficientes para condenar a ninguno de los acusados. Solicitamos la inmediata expulsión de los magos y, en caso de querer regresar a nuestra tierra, deberán pedir un permiso al Ministerio de Magia británico.
El Ministro dio por terminado el juicio, ante la indignación de los aurores.
Deb sé que te imaginabas a alguien más famoso, pero no jajaja necesitaba a alguien de afuera y le cree un hijo a Poliakov (aparece en el cuarto libro xD)
