3

Noto como me ahogo, como me cuesta respirar, que el aire pase a través de mi garganta y me obligo a abrir los ojos, a despertar de una nueva pesadilla.

Llevo meses teniéndo pesadillas donde todo lo que he hecho desde que llegué a la Tierra me persigue, y parece ser que he añadido una nueva a la colección.

Ver como no podía hacer nada por Lexa tras su disparo, ver como finalmente moría en mis manos mientras me suplicaba ayuda y su cuerpo se deshacia, me había hecho gritar, llorar y ahogarme antes de que despertara.

Trato de normalizar mi respiración y que mi corazón se estabilice mientras la busco y me convenzo de que no ha sido más que un mal sueño, que Lexa está bien. Por suerte la tengo a mi lado. He dormido con ella toda la noche y entre pesadilla y pesadilla me he asegurado de que su fiebre estuviese a raya.

Verla dormir a mi lado me ayuda a tranquilizarme y consigo relajarme mientras la observo apoyada en mi mano izquierda. Debe ser todavía muy temprano, ya que el sol está empezando a salir ahora, así que me regalo unos minutos para quedarme a estudiar cada pequeño rasgo de su cara.

Trago saliva antes de armarme de valor y con mi otra mano rozar su mejilla con cuidado. El contacto con su piel me ayuda a guardarla en mi memoria con exactitud. Paseo por sus cejas, por sus ojos, su nariz, me entretengo repasando su mandíbula y termino en su boca, en esos labios que consiguieron hacer caer las paredes en las que había enterrado mis sentimientos.

Sonrío al pensar en ese beso que compartimos y como consiguió que ese momento fuese perfecto. Hacer el amor con Lexa fue perfecto, había sido mi pequeño momento de felicidad dentro de aquel desastre en el que estábamos metidas.

-Buenos días, Clarke. - dice Lexa en un susurro cuando dejo mi mano en su cuello durante unos minutos, sorprendiéndome al ver que está despierta y no había dicho nada hasta ahora. Al ver que sonríe de medio lado, casi aguantando la risa aún con los ojos cerrados quiero que la tierra me trague al saber que ella se ha dado cuenta de que he estado observándola y recorriéndo su cara y su cuello mientras pensaba que dormía.

-Buenos días, Heda. - digo retirando mi mano de ella tras un leve carraspeo por mi parte, provocando que abra los ojos y supongo que ve mis mejillas algo rojas. - No sabía que ya estabas despierta...

-Ha sido un buen despertar, no quería arruinarlo... - me dice mirando mis ojos con esa dulzura que siempre tiene para mí. La sonrisa idiota en mi cara no se hace esperar.

-¿Que tal has pasado la noche? - le pregunto sabiendo que el dolor no debe ser un buen acompañante durante la noche.

-Bien.

-Siempre respondes con un bien, no puedo creerte, necesito que seas sincera.

-Creo que en mi vida me ha dolido tanto algo como este disparo, pero cada vez me noto mejor. - dice tras un largo suspiro. - ¿He sido lo suficiente sincera ahora? - me pregunta enarcando una ceja.

-Todo se puede mejorar, pero no ha estado mal. - le digo algo divertida, a lo que ella responde con su media sonrisa. - No sé como aguantas tanto dolor sin apenas quejarte, Lexa. - le digo esta vez en serio.

-Me entrenan para eso. Toda mi vida me han enseñado a no dejar que el dolor te pueda. - me contesta con un suave encogimiento de hombros, como si eso fuese lo más normal y simple del mundo, pero yo sé que no lo es y no puedo evitar pensar en una pequeña Lexa entrenando con espadas y sin poder mostrar dolor. Un trocito de mi corazón se parte al imaginarlo. - ¿Tú como has pasado la noche? - me pregunta sacándome de mis pensamientos.

-Bien. - le contesto sin más.

-Pensaba que estábamos sieno sinceras la una con la otra. - dice Lexa y yo respondo elevando una de mis cejas sin saber porque me dice eso. - Te he escuchado durante la noche quejándote, despertándote nerviosa... - me comenta y es entonces cuando la entiendo. - No has parado de tener pesadillas durante la noche, Clarke. - sentencia.

Lexa me mira, pero yo he retirado la mirada, reviviendo cada una de las pesadillas que me comen y me persiguen sin tregua durante las noches. Aprieto la mandíbula con fuerza y entonces me incorporo de la cama para sentarme en ella, con las piernas fuera y dándole la espalda a la comandante.

Si Lexa quería sinceridad no podía dársela mirándola a los ojos porque me rompería y no quería eso.

-¿Te acuerdas de lo que me dijiste después de haber matado a Finn? - le pregunto con la voz algo rota. Su silencio me indica que sí, que se acuerda de ese momento. De todas formas yo se lo recuerdo nuevamente. - Me dijiste que lo que había hecho me perseguiría hasta el final de mis días. Bien, pues tenías razón... No quise creerlo, pero tenías razón. Finn me persigue cada vez que cierro los ojos, pero no solo él... Desde que puse un pie en la Tierra no he parado de hacer cosas que me recuerdan cada noche que me he convertido en un monstruo... - le cuento casi sin voz. Escucho a Lexa a mis espaldas con ganas de decir algo, pero niego con la cabeza y entonces noto su mano insegura en lo hondo de mi espalda, una leve caricia que se queda pegada a mi piel y supongo que es su forma de darme fuerza para que continúe. - Maté a trescientos de tus hombres, los quemé vivos en un momento... Maté a todos los habitantes de Mount Weather donde había niños, donde había gente ayudando a mis amigos a salir de allí, donde había personas importantes para ellos. Abandoné a mi gente de forma egoísta para no lidiar con mis actos. Quizás, si no me hubiera ido, Arkadia ahora no estaría en manos de gente que va a conseguir que todos acabemos muertos. Y eso sin contar a la gente que he matado a sangre fría... - digo soltando una risa triste.

Es algo curioso como me siento tremendamente devastada diciendo todo esto en voz alta, sacando todos mis fantasmas y no tengo ganas de llorar apesar de todo. Pero supongo que es hasta normal cuando lo has hecho durante meses.

-Y parece ser que tu muerte también vendrá detrás de mí a partir de ahora... Ni siquiera puedo salvarte.

-Yo no he muerto... - me dice y noto algo de desconcierto en su voz.

-Pero podrías haberlo hecho, podrías haber muerto por una bala dirigida a mí. - digo de forma seca.

-Pero estoy viva, me salvaste. Clarke. - me llama Lexa. - Mírame. - me pide, pero yo no le hago caso. Sigo sin moverme, en la misma postura en la que me he sincerado con ella. - Por favor, mírame. - vuelve a pedirme, pero al ver que pasan los segundos y sigo igual, oigo como suspira y la noto soltar un pequeño quejido mientras se mueve, lo que consigue hacerme reaccionar de inmediato.

-No te muevas o te harás daño. - le digo girándome y viendo como intentaba incorporarse en la cama. La sujeto por los brazos y entonces ella aprovecha para descansar y coger mis manos en las suyas.

-Pues mírame. - vuelve a pedirme y esta vez le hago caso. Quedo sentada en la cama con sus manos acariciando las mías y viendo como me mira con una mezcla de preocupación y tristeza que me deja con un nudo en la garganta. - Tú no tienes la culpa de nada, tú no eres ningún monstruo y te lo digo yo que he conocido a algunos. - me dice con el ceño fruncido, seria y con la voz firme, haciéndome ver que cree cada una de las palabras que salen por su boca. - Tú no has matado a nadie a sangre fría, tu corazón no te lo permite. Has sufrido y llorado a cada una de las personas que has matado. Mataste a trescientos de mis hombres porque yo los envié a mataros, mataste a Finn por compasión y por amor, porque sabías que lo habriamos torturado hasta su muerte... Acabaste con la gente de Mount Weather porque no tuviste otra opción, te dejamos sin ellas, yo la primera... fue su presidente el que sacrificó a su gente por ser incapaz de llegar a un acuerdo y por supuesto, tú no tienes la culpa de lo que está pasando con Arkadia ahora, no puedes culparte por la estupidez de algunos.

Yo quiero creer sus palabras, quiero dejar de culparme por todo, quiero dejar de consumirme cada noche, pero no puedo y se lo muestro negando con mi cabeza mientras cierro los ojos.

-Mírame. - vuelve a pedirme mientras acerca su mano a mi mejilla, frenando mi negación y cuando abro mis ojos para mirarle no la aparta y yo me sorprendo un poco.

Lexa ha respetado mi espacio de forma impecable este último tiempo. El único momento en el que se atrevió a dar un paso adelante fue cuando me besó por primera vez, pero al rechazarla y después lo que pasó con su huída en el Mount Weather no se ha atrevido nunca a iniciar ella un acercamiento, de hecho, fui yo la que inició ese beso al que tanto nos habíamos negado antes de acabar en su cama. Creo que Lexa nunca esperaría por algo o alguien, si lo quiere, lo tiene, al fin y al cabo es la comandante, sin embargo conmigo siempre antepone mis necesidades a las suyas. Conmigo a solas la comandante deja de existir y solo es Lexa, una chica insegura sobre como tratarme por miedo a dar un paso en falso y estropearlo todo y yo me derrito cada vez que la veo de ese modo.

Lexa tiene mil caras y cada una de ellas tiene algo que aportarme. Lo extraordinario es que sabe casi siempre cuando mostrarse de una manera o de otra conmigo y este momento era un claro ejemplo desbordándome con su seguridad.

-Eres muy inteligente, Clarke y además eres valiente, una de las personas más valientes que he conocido. Sabes lo que significa ser un líder pero no lo asumes y ese es el problema. La noche que mataste a Finn, podrías haberme matado, o al menos haberlo intentado. - al escucharla decir eso mis ojos casi se salen de sus órbitas. - ¿De verdad crees que no vi la cuchilla que llevabas escondida? - me dice sin resentimiento, tan solo con una fina sonrisa dibujada en sus labios. - No me mataste siendo lo más lógico para ti y no lo hiciste porque sabías que aunque consiguieras matarme no ibas a conseguir la paz ni la alianza que buscabas para sacar a la gente de la montaña. Lo que hiciste son decisiones que solo los buenos líderes toman. Has cometido algunos errores, como todo el mundo, pero eres una buena líder, Clarke y eres buena persona. - termina diciéndome, acariciando con su pulgar mi mejilla.

-No soy una buena lider y mucho menos soy una buena persona. - le contradigo.

-Desde que tengo uso de razón, toda mi vida ha estado rodeada de oscuridad y desilusión, pero tú has cambiado eso, Clarke... Has traído un pequeño rayo de luz a mi vida y te aseguro que la persona que ha conseguido eso no es mala persona, si no todo lo contrario. Eres maravillosa, Clarke, me encantaría que pudieras verlo...

Y esas palabras son las que consiguen traer un poco de calor a mi pecho, son las que me calman y apacigüan por primera vez toda esa angustia que me consume y todo lo que quiero hacer es echarme en los brazos de Lexa y decirle que quiero quedarme ahí para siempre.

Quiero besarla. Mi mirada me traiciona buscando sus labios y ella lo nota, pero a pesar de tener su mano en mi cuello, veo en su mirada que no me acercará a ella, que soy yo la que debe volver a dar el paso. Paso mi lengua por mis labios inconscientemente y me dejo llevar una vez más.

Junto mis labios a los de Lexa en un simple roce que me hace temblar y que le hace suspirar. Mantengo mis labios presionados unos segundos más antes de separarme unos centímetros para poder mirarle a los ojos y ver que está sonriendo, por lo que rozo mi nariz con la suya antes de volver a juntar nuestros labios, pero asegurándome de que esta vez el beso sea un poco más profundo.

En el momento en que mi cuerpo me sacude con un escalofrío de arriba a abajo al sentir su lengua rozar mis labios, oímos la voz de Titus que se acerca y mi mente sufre un cortocircuito inmediato, separándome de Lexa a la velocidad de la luz, quedando de pie de espaldas a la puerta justo cuando el hombre entra en la habitación.

En cuanto escucho la puerta me giro y veo a Titus mirar a Lexa sorprendido al verla despierta y yo también la miro. Quiero desaparecer de la habitación cuando veo que intenta esconder la sonrisa por lo que acabábamos de hacer, pero sus ojos son incapaces de disimular el brillo de felicidad y diversión. Sé que Titus lo sabe, pero no me dice nada. Eso sí, se asegura de echarme en cara mi falta de atención.

-Heda, estás despierta... ¿Porque no me has avisado? - me pregunta molesto.

-No sabía que tenía la obligación de informarte de nada. - le digo seca, cortante y sin mirarlo y Lexa clava su mirada en mí al escuchar mi tono de voz.

-Deberías haberme dicho inmediatamente que...

-Titus, no pasa nada. - le corta Lexa antes de que continúe regañándome como si fuese una niña. - Clarke ha estado asegurándose de que me encontraba bien.

-Sí, ya veo. - dice mirándome de reojo. - ¿Como estás, Heda?

-Bien. - le contesta Lexa y el parece creerla.

-Siento mucho lo que pasó, Heda, yo... - se disculpa el hombre arrepentido a lo que no puedo evitar mirarlo con asco y alucinar al instante ante la respuesta de Lexa.

-Está bien, Titus, ya ha pasado. ¿Como está todo con Arkadia? - pregunta cambiando radicalmente de tema y yo la miro sin comprender como puede hacer eso con el hombre que casi la mata. Al ver que me ignora intento prestarle atención a Titus, pues por puro orgullo no le he preguntado que había pasado con el bloqueo en esos días.

-El bloqueo está en marcha y su líder sabe que si se rinde se establecerá la paz y se volverá a aceptar a la gente del cielo como el decimotercer clan, Heda. - le explica agachando la cabeza.

-¿Y?

-No se rinde. Su lider sigue adelante sin importarle el bloqueo y amenazando a nuestros soldados...

Titus y Lexa me miran de reojo y yo agacho la cabeza desliusionada. Por un instante pensé que Pike había entrado en razón. Esto no pinta bien y comprendo que si Pike no cambia su actitud la guerra y el fin de Arkadia será inevitable. El miedo que me invade de pensarlo me sacude.

-Necesito saber que órdenes debo hacerle llegar al ejercito y hay algunos asuntos de Polis que necesitan ser revisados, Heda. Nadie, excepto un par de guardias saben lo que ha pasado y que estás herida, pero si no te recuperas pronto, la gente empezará a hacer preguntas y no es un buen momento para que la vean más débil. - le advierte y yo niego con la cabeza enfadada. ¿Le da un tiro y ahora le exige que se recupere?

-La comandante está gravemente herida, tendrás que ganar tiempo, porque ella ahora no puede moverse de aquí. - le digo mostrando mi enfado.

-Heda... - insiste ignorándome.

-Te he dicho que no...

-Estaré lista pronto, Titus para hacerme cargo de todo, no te preocupes. - me corta Lexa.

-¿Que? - le digo indignada, pero ella sigue hablando.

-En cuanto a Arkadia, las órdenes son las mismas, no atacar a menos que sobrepasen el límite.

Titus asiente y sin más sale de la habitación, dejándome a solas nuevamente con Lexa. Durante unos minutos doy vueltas por la habitación sin que el enfado por la actitud tanto de Titus como de Lexa consiga dejarme. Y mientras tanto, la comandante no me dice nada, tan solo me mira y eso consigue elevar mi rabia un grado más.

Cojo un trapo y una venda y decido echarle un vistazo a la herida de Lexa mientras cambio el vendaje para hacer algo.

-Voy a cambiarte el vendaje. - le digo sin mirarla mientras me acerco a la cama. Retiro un poco los cobertores y rápidamente tapo su pecho con el trapo. No quiero que se de cuenta de que me he puesto nerviosa, pero sé que es inútil ocultar que verla desnuda me hace temblar.

Retiro el vendaje que lleva con su mirada pegada a mi rostro, pero sigue sin decir una palabra. La herida parece estar cicatrizando bien y eso junto con que la fiebre ya no aparece tan seguido me tranquiliza un poco.

-Estás molesta. - dice finalmente después de temblar al sentir mis manos en su tripa. No es una pregunta, si no a la conclusión a la que ha llegado tras observarme y juro que en ese instante me dan ganas de ahogarla por lo terriblemente lenta que es para coger los motivos de mis enfados.

-Estoy enfadada. - le contesto todavía sin mirarla.

-¿Porque?

-¿De verdad me preguntas eso? - le digo indignada y esta vez sin poder esquivar sus ojos. - Me ignoras mientras hablas con ese hombre como si fuese un cero a la izquierda, pues siento decirte que soy lo más parecido a un médico que tienes y no puedes levantarte de esta cama hasta que te recuperes y ya te adelanto que no será pronto como tu has dicho.

-Si lo será. - dice sin inmutarse y yo la fulmino con la mirada. - ¿Porque estás enfadada con Titus también?

-Lexa... en serio... - empiezo a decirle tras coger todo el aire que soy capaz para tratar de calmarme. - A veces creo que te ríes de mí...

-Yo no me río de nadie.

-¿Entonces porque crees que estoy enfadada con Titus?

-Es que lo del disparo ya ha pasado, estoy bien.

-Te disparó, Lexa. - digo elevando el tono de voz mientras vuelvo a cubrirla tras haber limpiado la herida y colocado un nuevo vendaje. - Mientras intentaba matarme te dio un balazo que casi te mata y tú estás tan tranquila y encima viene a exigirte que tienes obligaciones pendientes y debes cumplir con ellas. Por supuesto que estoy enfadada, estoy mucho más que eso y tú también deberías estarlo.

-Titus no volverá a atacarte porque...

-Me importa una mierda la promesa que te hizo. - la corto. - No confío en él. No me gusta que esté cerca de tí.

-Titus ha estado con mis antecesores y seguirá a mi lado. Es un buen guía. Se ha equivocado pero está arrepentido.

-¿Y ya está? ¿Como está arrepentido se le perdona y punto? ¡Merece un castigo!

-¡Se le perdona porque yo soy la comandante y es mi decisión! - dice Lexa elevando la voz por primera vez enfadada.

-Por supuesto que sí, Heda.

La miro mientras echo fuego por los ojos y doy por zanjada la conversación abandonando la habitación por primera vez después de tres días.

Odiaba dejarla allí sola. Odiaba haber peleado con ella por culpa del imbécil de Titus. Y sobretodas las cosas, odiaba que Lexa no supiera ver mi preocupación por ella, por su seguridad y por su vida.