Advertencia: No soy dueña de los personajes de DBZ son de Akira Toriyama

Se detuvo frente a Kakaroto, este se veía feliz como de costumbre, "bueno que este hombre no tiene conciencia de la realidad" pensaba, pues parecía que vivía en un mundo lejos de todo, pues siempre sonreía

-Oye Kakaroto dime algo, es de tu amiga, la de las cartas- Dijo indiferente

-Oh, bueno dime, ¿Qué quieres saber Vegeta?- Contesto él con una sonrisa

-¿Cómo es tu amiga?- Pregunto igual de indiferente

-Uhmm- Pensaba mientras tomo su barbilla –Pues, no sé qué quieres saber, pero ella tiene ojos azules, es de piel blanca, un poco más baja que tu, ella… bueno también tiene cabello azul, y antes no le agradaba, creo que le molestaban por eso, pero no sé, ella es psicóloga, de hecho trabaja aquí…- Lo interrumpió

-¿Aquí, como que aquí?, en esta cárcel no hay mujeres Kakaroto- Eso sí le intereso

-Bueno veras, ella viene aquí, da terapias grupales, dos veces por semana viene y a estado en contacto con algunos de los presos- Comento el tranquilo

-Y, dime ¿no te interesa que sepa quién es ella?, ¿No crees que podría dañarla o algún otro de los presos aquí?- Pregunto ahora con una sonrisa sínica

-No, tu no lo harías, estoy seguro de eso, y por los demás, bueno ella sabe cuidarse, es fuerte, no se dejara que la lastimen, ni yo lo permitiré- Contesto con una sonrisa –Tu no mataste a nadie por gusto, bueno si, pero eran personas inocentes tampoco- Continuo

-Es todo Kakaroto, no me interesa más nada de tu amiga- Dijo mientras se alejaba

Fue al patio, ahí estaba solo, sentado en una banca mirando todo lo que pasaba a su alrededor, el llevaba ya años ahí, desde su adolescencia, todavía tenía una condena que pagar por lo que hizo, pero seguía intrigándole esa chica, por una parte era bueno saber que no le mintió, si era ella la de la foto, por otra parte, no le agradaba mucho la idea de que estuviera ahí, rodeada de todos esos tipos que estaban ahí por asesinar, por violar, por destrozar vidas

"¿Porque lo haces?, que tienes tú que venir y perder tu tiempo con personas como nosotros, no entiendes que ya no tenemos salvación chica, y si vienes, eso quiere decir que si voy…. No que idioteces… pero al menos sabría como eres en persona… tu voz… tal vez" Pensaba mientras miraba a un joven que había llegado recientemente, el era extraño, no hablaba no se metía en problemas, no parecía peligroso, pero algo tenía en sus ojos, odio puro, algo que él conocía bien

-0o0-

Después de todo lo que recopilo de la familia Ouiji, se sintió un poco mal, tal vez presiono mucho a aquel chico, el debía lidiar con esos recuerdos, eso podría ser la razón de que su condena fuera relativamente corta, así que decidió que le escribiría una última carta, al menos le pediría una disculpa, bueno ella no lo conocía, pero podía tratar de entender que no quisiera hablar del tema con ella

Escribió, la mañana siguiente se levanto más temprano, preparo panqueques demasiados, tantos como para 5 personas, fue a casa de sus amigos, sabía que ese día Kakaroto entraría de mañana, así que era la hora perfecta, paso rápido le entrego una carta y un recipiente

-Bulma no creo que pueda dárselo- Contesto sincero

-Vamos yo se que puedes, tu siempre puedes todo, anda es lo último que te pido eh- Dijo tratando de convencer a su amigo

-Por cierto, dime ¿Cómo vas con las terapias de grupo?- Pregunto mientras desayunaba

-Bien, han llegado varios de los reos, mas de los que esperaba, eso les ayuda sabes, sacar lo que sienten, hacer a un lado todo el daño…- Suspiro

-¿Bulma te pasa algo?- Pregunto suave Milk acercándole un plato con el desayuno también

-No, es solo que ay veces me imagino sí, bueno como seria todo si mis padres estuvieran sabes, ellos eran buenas personas, los mataron y porque, por robarles, por cosas insignificantes- Hacia tanto que no pensaba en ellos, pero en una semana seria el aniversario de sus muertes y no podía dejar de pensarlo

-Tranquila cariño, sabes es normal que estés sensible para estas fechas, pero mira lo que has logrado, has ayudado a tantas personas, Bulma sigues ayudando a quienes incluso no lo merecen pero tu estas ahí, créeme es lo mejor que puedes hacer- Dijo Milk sacándole una sonrisa a su amiga

Goku dejo la casa, tenía que irse, era aun temprano, la mayoría de los reclusos estaban aun durmiendo, el llego directo a la celda de Vegeta, tenía que aprovechar antes que alguien más lo viera, si sabían que además de las cartas llevaba otras cosas podrían reprenderlo, pero él pensaba igual que Bulma, tal vez Vegeta si tenía otra opción

-0o0-

Vegeta se levantaba muy temprano, aun cuando no había salido el sol, y como saber la diferencia en esa maldita cárcel , si todo estaba encerrado, pero bueno, ya se había acostumbrado, pero le sorprendió que noto una sombra conocida acercarse, llevaba algo en sus manos

Kakaroto se acerco, el lo miro extrañado

-Buenos días Vegeta- Susurro

-¿Por qué susurras y que haces aquí tan temprano?- Dijo en tono serio, esto si era extraño, no eran horas de ver a Kakaroto, por lo regular a él lo veía más tarde, pues a esas horas sus asignaciones por lo regular lo mantenían lejos de las celdas

-Veras mi amiga, Bulma mando esto, pero no pueden verme, así que he pasado rápido- Y extendió su mano, tan pronto como Vegeta lo tomo se retiro

El desconfiado tomo lo que le entrego, era un trasto con una carta arriba, no pensó que la chica le escribiría, pues él no le había contestado, pero abrió la carta, tal vez era para exigir una respuesta

-Señor Vegeta, le pido una sincera disculpa, no pensé que mis preguntas podrían molestarle, yo me dedico a analizar y ayudar para que las personas puedan lidiar con los dolores que en ocasiones el alma no deja salir, si usted ha optado por no seguir escribiéndome lo entiendo, si algún día sin embargo se siente preparado para hablar de eso con alguien, recuerde que estoy al alcance de una carta

Tome esto como muestra de que no era mi intención ofenderle, espero que lo disfrute, sé que es difícil estar encerrado, sin poder salir, sin tener lo que deseas, solo el simple hecho de sentirse libre, pero no puedo hacer más que esto, solo espero que sea suficiente, por cierto aun voy a esperar que me devuelva aunque sea el anillo, créame es muy importante para mí.

Bulma B.

Después de leer la carta, vio el trasto, levanto la tapa y un aroma delicioso apareció, eran panqueques, una sonrisa sincera apareció en su rostro, desde que murió su madre, no los había probado, eran su comida preferida, pero en donde estuvo jamás los conseguiría, y ahora aquí encerrado no pensó verlos al menos en un par de años mas

Pero esa chica le había enviado, como que, ¿una disculpa?

Los probo, era lo más delicioso que pudo comer en años, al menos desde que murió su familia, eso sabia a gloria, había tantos, se los comió todos no dejo nada, esa chica sí que era especial, rara, loca, atrevida bueno eso aumento solo su curiosidad por ella

Decidió que después de todo, tal vez si podía contestar un par de preguntas, si ella le iba a corresponder de esa forma, tal vez podría decirle algunas cosas, y que mejor que verla ahí, si era cierto que era la chica que llegaba, podía verla

Recordó que ese día era el de las dichosas platicas, saco las hojas y el lapicero, contesto su carta, pero no se la daría a Kakaroto, esperaría a verla en persona, por lo visto ella no sabía quién era el, pues ciertamente después de lo sucedido el no volvió al foco de la prensa hasta que lo arrestaron siendo un adolecente y después, nada, simplemente se perdió en esa cárcel

-0o0-

Bulma permaneció con Milk un rato mas, ese día, tenia día libre de la clínica, así que se quedo con su amiga, solo tendría que ir mas tarde a la cárcel, para la terapia, no quería pero era su deber, después de estar con su amiga toda la mañana, de ver al pequeño Gohan, que era un niño tan dulce, se imagino que ella no podía permitirse nunca una familia, ella no quería que pasara lo mismo que ella o peor, tantas cosas que veía, se preocupaba

Fue a la cárcel, se sentía más tranquila, entro a aquel cuarto, vio a todos lo que acostumbraban a ir, pero le llamo la atención algo, un hombre que había visto al entrar, era de piel bronceada, con el traje naranja de la prisión, tenía el cabello en forma extraña, parecía una llama, estaba recostado en la pared, con los brazos cruzados, con los ojos cerrados, pero cuando ella llego el la miro, su mirada era fija en ella, penetrante, se clavo con sus ojos azules, no dijo nada solo la vio, como si quisiera preguntarle algo, pero no, el solo se quedo ahí

-0o0-

Vegeta espero, fuera de el lugar donde se daban las terapias, vio venir a la mujer, era ella, la misma de la foto, solo que venía con un pantalón color beige, una blusa lila, ceñida al cuerpo, su pechos parecían salir de esa blusa, sus curvas eran perfectas, su cabello azul, suelto caída por debajo de sus hombros, iba con unos papeles en la mano, ella se detuvo a mirarlo, pero claro no lo reconoció

El tampoco dijo nada, solo esperaría a que terminara de su dichosa terapia, y vio quienes entraban, entre ellos aquel chico, ese que no hablaba nunca, seria que con ella era diferente, "¿Por qué vendría ese tipo?, ¿Por qué incluso me importa quien venga?, es su asunto" Pensaba mientras espero

Termino la terapia, vio salir a todos, ella no salía, pero cuando vio girar la perilla se movió un poco, salió ella iba mirando unos papeles, el aprovecho eso y choco con ella "accidentalmente", haciendo que su papeles se regaran, y ella se fuera de espaldas, al caer, no pudo evitar notar como sus pechos rebotaron

-Disculpe, no lo vi, estaba distraída- Dijo ella disculpándose, mientras se medio paro, pues tenía papeles que recoger

El se inclino, la ayudo a recoger sus papeles, y entonces ella lo volvió a mirar, el mismo tipo que vio antes de entrar –Es usted demasiado tonta, aquí no te puedes distraer- Le dijo tosco

Ella solo asintió, era cierto, está en una cárcel, pero no pensaba que alguien tratara de dañarla –Bueno pero no es que me van a venir a matar verdad, además no fue solo mi culpa, usted tampoco se fijo que venía, ¿o sí?- Lo miro –No verdad, pues fue un accidente-

Él le entrego los papeles, entre ellos puso la carta, quería tocarla, saber cómo se sentía, pero no podía, porque la tocaría, ella lo vio el se veía molesto, bueno no fue solo su culpa

-Mucho gusto, mi nombre es Bulma- Le extendió la mano

No había nadie más en el pasillo en el momento, solo ellos el tomo su mano y de manera tosca la atrajo hasta él, la tomo de la cintura, y se acerco a su odio

-Es un placer Bulma- Susurro, y la soltó –Chica ten más cuidado, nunca sabes con quien te puedes encontrar- Dijo el hombre y se fue

Ella seguía paralizada, al principio la asusto la forma tan tosca con que ese tipo la tomo, pero sus palabras fueron suaves en su oído, como si el viento mismo fuera, solo un roce, y luego se fue, sin duda tenía un aire salvaje aquel tipo

Una sensación extraña cruzo por su cuerpo con aquel contacto, algo tan excitante, algo misterioso en aquel hombre, lo vio irse, y después de unos momentos reacciono y se fue del lugar