Muchas personas creen que la suerte depende de algunas cosas. Cosas que usamos o tenemos y que pueden atraerla, ya sea buena o mala.
Janet no era supersticiosa, pero la evidencia era clara. Su papá le había regalado un lápiz de colores, que era hermoso. El pirmer día que pasó con él consiguió una prórroga individual en un trabajo, pasó 3 exámenes para los que no estaba preparada, obtuvo la última rebanada de pastel en la cafetería y supero a Tony en un mini concurso de ecuaciones en el salón, ganando unos puntos extra para sus tareas.
Janet nunca se separaba de us lápiz, pero no era egoísta. Un día se dió aviso de que habría salida temprano, asi que varios estudiantes decidieron no llevar muchas cosas consigo. En matemáticas fue necesario usar lápiz y cómo Janet era de las pocas que traía varios, se vió obligada a prestarlos a Steve, Darcy, Sharon y Betty.
Sólo le quedaba su lápiz de la suerte y una pluma...Con la suerte de su lado sabía que no se equivocaría así que se decidió a usar su pluma.
Luego llegó Hank Pym, él no traía con que escribir. Es bien sabido que las cosas prestadas rara vez regresan, pero Jane sufriría todo el día si no hacía algo por él.
Al final de la clase, Hank tenía todos los problemas correctos (hasta él estaba sorprendido) y Janet tenía todos equivocados.
Lo trató de alcanzar, pero viernes con salida temprano, era obvio que había escapado antes de que cualquiera lo pudiera ver.
Durante el fin de semana, Janet lo pasó mal. Su computadora explotó y sus papás la castigaron por romper un jarrón de la manera más estúpida (dejó la ventana abierta, la cortina se movió con el aire lanzándolo al piso y culpandola a ella).
Cuando salió con Virginia las pescó un aguacero, y el domingo estuvieron a punto de atropellarla 2 veces.
El colmo fue el lunes, el perro se comió su tarea, la secadora casi le arranca dos mechones de su cabeza, y cuando la tierra le entró a los ojos había olvidado que se había puesto delineador.
-Quiero mi lápiz.
Hank estaba rodeado de chicas hablando de como había conseguido un auto deportivo por capricho de su padre, 100 dólares que había encontrado en la escuela esa semana y sus otros triunfos de ese fin de semana.
-¿Cuál lápiz?
-El que te presté el viernes.
Hank abrió su mochila dispuesto a entregarlo, y si era la situación, en serio no sabia lo que tenía en sus manos.
-Toma.
En cuánto Janet lo sujetó en sus manos, sonrió y la pesadilla de Hank comenzó.
El director Pierce salió de su oficina visiblemente enojado.
-¡Pym!
Las chicas huyeron y el terror invadió a Hank.
-Alguien robó del fondo de ahorro para la graduación. Dime ¿de dónde sacaste ese dinero?
-¡Se lo juró director, no es lo que cree!
Fue castigado a pasar 3 semanas en detención, alguien asaltó su locker, Steve lo golpeó con el balón accidentalmente, el autobus escolar trató de matarlo y su auto nuevo tenia dos llantas ponchadas.
-Creo que deberías averiguar quién te hizo mal de ojo.
Eso le aconsejó Tony Stark, genio de la escuela y al parecer supersticioso sin remedio.
-Tony, no creo en eso. No es ciencia.
-Pues no, pero de alguna manera esas cosas gobiernan el cosmos.
-Hablas como Strange y mira que él hace mucho honor a su apellido.
-Cállate Hank, pero sigue mi consejo. Recuerda alguna cosa que no fuera normal el día de hoy...a parte de todo lo que te sucedió.
Una persona surgió en su mente.
Janet, Janet Van Dyne.
Al día siguiente Janet se sorprendió de encontrar a Hank Pym delante de ella. Sin cejas.
-¡Dios mio! ¿Qué te paso?
-La estufa explotó cuando intentaba hacer un desayuno. Estoy harto de esto, asi que más vale que me des ese maldito lápiz.
-¿Estás loco? Mi vida se derrumbó cuando te lo presté, además es MIO y no tienes porque reclamar eso.
Hank se abalanzó sobre ella y se lo arrebató en el momento en que la maestra entraba al salon.
-Janet, el director quiere verte ahora...
Al escucharla, se asustó y le quito el lápiz a Hank.
-...quiere que seas la nueva jurado en el concurso de ciencias.
Janet le enseñó la lengua a su contrincante y se retiró. 5 minutos después, Hank fue castigado por haber interrumpido la lectura con un estornudo.
-Piensalo bien, la mala o buena suerte no existe.
Por fin alguien razonable, pero Hank no queria la racionalidad de Steve, él quería que alguien le quitara el maldito lápiz a Janet.
-¿Y cómo explicas esto?- preguntó señalandole las cejas desaparecidas.
-Bueno, tal vez el destino quiere que estés con Janet.
La siguió todo el día, sin importar que su mala suerte a veces la alejara de ella. Al segundo día de persecusión y durante un cambio de clases, Janet reventó.
-¿No tienes nada mejor que hacer?
-No, seguiré aquí hasta que me des ese estupido pedazo de madera y carbón.- Algo atrajo su atención al ver que el lápiz estaba en su oreja.
-¿Eres supersticioso?
-No, ¿y tú?
-Tampoco.
-Entonces ¿por qué no me lo das?
Janet se indignó cuando lo escuchó. -¡Ese es mi problema!
Hank no lo dudó más y le quitó el preciado objeto de la oreja, pero Janet fue rápida y ambos comenzaron a forcejear. El timbre sonó y los demás estudiantes se fueron dejandolos pelear. De pronto un ruido se escuchó y los dos calleron al suelo con una mitad del lápiz cada quién.
-¡Mira lo que hiciste!
-Es tu culpa, si no fueas tan obstinada no habría pasado esto.
En ese instante, el director salió de su oficina y los miro exasperado. -¿No deberían estar en clase?
Al no obtener respuesta les hizó un gesto para que entraran a su oficina. Una vez adentro, tomó su lugar en la enorme silla de piel y los observó en silencio.
-Ya le había pedido a Janet que fuera jurado en el concurso de ciencias, y me parece que no debería estar sola. ¿Qué dices Hank? ¿quisieras ser su compañero? Ambos obtendrían puntos sobre su promedio.
No los necesitaba en realidad, pero el puro reconocimiento era bueno.
Cuando salieron Janet suspiró aliviada. -No fue tan malo como creí.
-No ¿sabes? creo que dejo de creer en eso de la mala suerte. ¡Es solo un lápiz!
-Tienes razón Hank.
-Ya se que haremos, te invito un helado y platicamos sobre que fue lo peor que pasó cuando teníamos mala suerte.
Janet soltó una risita. -Me parece perfecto.- Antes de irse lanzó ambas mitades del lápiz al piso.
Unos minutos después Darcy caminaba al baño cuando encontró los dos pedazos. -¿No es el de Janet?
Cuando los unió, una puerta se abrió atrás de ella. Era Jane. -¡Darcy! ¡Ven pronto!
-Pero iba al baño.
-¡Eso no importará cuando sepas que sacaste 96 en tu tarea!
