Gravity Falls no me pertenece, todos los derechos los tiene Alex H.

Feliz año nuevo.

La chica de mis sueños.

El sol se estaba levantando y con él una emoción crecía en mi pecho, este era oficialmente mi primer día de noviazgo con Rose, no podía esperar a verla, así que me levante lo más rápido que pude y me aliste lo más pronto posible, no quería pasar un segundo más sin ella. Estaba a punto de irme cuando una pregunta cruzo por mi mente ¿A dónde te diriges?, todavía no sabía dónde se estaba hospedando Rose, en ese momento recordé que ella me había dado su número de teléfono la noche anterior, sin más dilación salí corriendo en busca del móvil y del papel en donde había anotado su número, una vez en mi posesión empecé a marcar.

-Bueno – Hablaba una voz somnolienta al otro lado de la línea, al parecer la había despertado.

-Hola Rose, soy Dipper – Espero no haber sonado demasiado ansioso en ese momento, de verdad me alegraba el oír su voz.

-¿Dipper, que pasa para que me llames a estas horas? – Sonaba confundida, aunque bueno, en parte es mi culpa por llamarla apenas se levanta el sol.

-Es que… Bueno… Yo… - Estaba sumamente nervioso y avergonzado, no podía completar una oración sin tartamudear, del otro lado de la línea solo se escuchaba un silencio expectante.

-"Suspiro", me estaba preguntando si podía verte – Hay esta, se lo dije, la verdad no sé porque me pongo tan nervioso, ella es mi novia, se supone que es normal querer verla, y aun así, eme aquí, inquieto por la respuesta que estaba a punto de darme.

-…¿Por qué no lo dijiste antes?, anota mi dirección de hotel, yo me iré alistando mientras tu llegas – Acto seguido me dio la dirección del hotel y el número de habitación.

-Ok, ya lo tengo, estaré hay enseguida – Mi impaciencia estaba en su límite, quería verla lo más pronto posible.

-Vale, te estaré esperando Dipper Pines – Contesto para luego cortar la llamada.

Mi euforia tomo el control de mi cuerpo, salí corriendo de la cabaña del misterio para dirigirme hacia el hotel de Rose, pasados unos 20 minutos al fin pude llegar a la entrada, me senté en un banco que estaba en la acera un momento, había corrido varias manzanas de camino aquí, no quería que Rose me viera en un estado tan deplorable, ya una vez recuperado me dirigí hacia la puerta del hotel, era sorpresivamente lujoso, debía de tener cuando mínimo unos 15 pisos de alto y la entrada era de cristal, parecía el tipo de lugar en donde se quedarían los noroeste.

El vestíbulo era amplio, tenía unos candelabros colgados y algunas pinturas colgadas en las paredes las cuales le daban un toque de refinamiento al lugar, el centro de la sala había una gran circulo de cerámica blanca colocado en el suelo, rodeado por una cerámica café en el resto del lugar, me costaba trabajo creer que hubiera un hotel tan lujoso en Gravity Falls, y más aún, que Rose pudiera pagarlo, sin duda su banda ha de ser muy famosa para poder pagar algo así, me pregunto porque no abre escuchado antes de ella.

Me dirigía hacia la recepción y pude ver a una empleada en su computador ordenandos algunos archivos detrás de un escritorio de caoba, me acerque a ella para preguntarle sobre la habitación de Rose.

-Disculpe – Ella dejo lo que estaba haciendo y alzo su mirada hacia mí – Buenos días, vengo a hacer una visita.

-El señor Pines supongo, ya se nos informó que vendría con anterioridad, la señorita Rose lo está esperando en su habitación, está en el piso 12 al final del pasillo, si le resulta complicado llegar puede pedir asistencia de alguno de los empleados, ellos estarán encantados de atenderle – Aunque dijera eso su tono de voz denotaba todo lo contrario.

-Creo que eso no será necesario, muchas gracias. – Dije para luego dirigirme a un ascensor que se encontraba al lado del escritorio y presionar el botón con el número 12 grabado encima, a medida que iba subiendo mis nervios iban aumentando, podía escuchar claramente el latido de mi corazón y sentía que este retumbaba en mi cabeza, al final fue el sonido de una campana la cual indicaba que ya habíamos llegado lo que me saco de mis pensamientos.

Pude ver un amplio pasillo que era iluminado por los mismos candelabros que se encontraban en el vestíbulo, avance con paso titubeante hacia la puerta que se encontraba al final de ese pasillo, una vez enfrente pude ver que el número de habitación era el 301, toque la puerta con una mano temblorosa obra de los nervios, porque me ponía así se preguntaran, la verdad es que ni yo mismo lo sé, lo único que sé es que el solo hecho de pensar en Rose hacia que mi corazón se acelerara y mis sentidos se opacaran, para mi ella era lo más valioso que tenía en ese momento, después de Wendy perdí completamente la esperanza de volverme a enamorar, pero eso quedo en el pasado, porque ahora era ella quien ocupaba mis pensamientos, el dolor que sentía había sido sustituido por el gran amor y aprecio que tengo hacia Rose, ella era mi salvación, mi segunda oportunidad…

Ensimismado en mis pensamientos no me di cuenta cuando la puerta se abrió, y hay en el marco de la puerta estaba ella con su típica sonrisa juguetona mirándome directamente.

-Bienvenido de vuelta Romeo – Dijo ella cuando noto que volví en mí, en ese momento mis instintos se apoderaron otra vez de mí y la bese como si este fuera el último beso que le daría en toda mi vida, al cabo de unos segundos nos separamos.

-Tranquilo Dipper, a mí también me da gusto verte – En ese momento una cálida sonrisa se dibujó en ella, fue entonces cuando me fije en lo que traía puesto, una camisa negra con el logo de una banda que desconozco y unos bluyines azul oscuro, no sé porque pero ese tipo de ropa, aunque sencilla, lucia muy bien en ella.

-Lo siento, mis instintos se apoderaron de mí – Respondía un poco nervioso por lo que acababa de hacer, de la nada ella se acerca a mí y rodea con sus brazos mi cuello.

-Dipper, somos novios ahora, no tienes que disculparte por cosas como esas – Decía ella para luego darme un apasionado beso francés.

El momento era perfecto, mis sentidos estaban completamente extasiados por el beso de Rose, nada podía arruinarlo, o eso creía yo, como si el mundo hubiera conspirado en contra mía en ese momento mi estómago hiso un ruido como el de un león intentando asustar a su presa, con las prisas se me había olvidado completamente desayunar.

Nos separamos, me sentía sumamente apenado por haber arruinado el momento, dios si existes llévame en este momento.

-Parece que alguien tiene hambre – Decía Rose en un tono juguetón.

-Lo siento, con las prisas se me ha olvidado comer el desayunado.

-Quieres comer algo en mi habitación – Asentí con la cabeza y acto seguido entramos a su habitación, era muy espaciosa, tenía una cama matrimonial en medio de una de las paredes, una mesa para 4 personas en el centro, un televisor de plasma colgado al frente de la cama, un candelabro central que iluminaba toda la sala, la habitación estaba conectada a otras 2 puertas, uno supongo que es la puerta de baño, pero no sé qué puede haber detrás de la segunda.

Rose hiso un gesto con la mano para que me sentara en la mesa, yo obedecí.

-¿Qué quieres comer? – Preguntaba ella mientras traía un vaso de agua de la segunda puerta, al parecer era una cocina.

-No sé, ¿Qué tiene disponible el servicio a la habitación? – Pregunte yo mientras le daba un sorbo al vaso de agua.

-Dipper, desde hace algún tiempo que yo misma me preparo lo que como, dime que quieres que te haga – Respondía ella mostrándome una dulce sonrisa.

-En ese caso sorpréndeme, comeré lo que me hagas, seguramente ha de estar delicioso – Dije yo intrigado por el platillo que me fuera a hacer.

-Gracias por el cumplido Romeo – Dijo para acto seguido propinarme un dulce beso en la mejilla y dirigirse hacia la cocina, de la nada el pensamiento de ella vistiendo únicamente un delantal mientras cocina apareció en mi mente, un leve sonrojo apareció en mi cara, pero que rayos estás pensando Dipper Pines, apenas llevan saliendo un día, aún es muy pronto para eso, aunque… , no, saca esas ideas de tu mente, ella es lo mejor que te ha pasado en estos últimos años, no lo arruines.

Pasaban los minutos y un agradable olor comenzaba a inundar toda la habitación, mi expectativa subía más y más con el pasar del tiempo, al fin, después de unos minutos que parecieron interminables, Rose salió de la cocina con 2 platos en la mano, mi curiosidad aumentaba a medida que ella se iba acercando.

-Aquí tienes, espero que lo disfrutes – Decía mientras ponía el plato en la mesa y se sentaba en la silla que estaba al frente mío, me sorprendí un poco al ver el contenido.

-Que pasa, ¿no te gusta el huevo? – Preguntaba ella angustiada por mi reacción ante la comida.

-No, no es eso, es solo que no me es muy común desayunar este tipo de cosas. – El desayuno consistía 2 arepas con revoltillo de huevo, me pregunto si ella no tendrá familia Venezolana.

-Pruébalo, a lo mejor y te guste este cambio de rutina – Decía ella casi con ojos suplicantes.

Sin más dilación partí un pedazo de arepa, le unte un poco de revoltillo encima y me lo lleve a la boca.

-¿Y? – Preguntaba ella con obvia preocupación en su voz.

-Esta delicioso – Es increíble, ¿cómo es que un desayuno tan simple podía estar tan bueno?

-Ya vez, te lo dije – Decía ella con una sonrisa ganadora en el rostro.

Pasamos unos minutos comiendo en silencio, estaba preocupado porque creí que la situación se estaba estancando, de improviso y como respuesta a mis plegarias mire la guitarra de Rose la cual estaba en un estuche en el suelo, fue entonces cuando se me ocurrió preguntar.

-Rose, ¿Qué te inspiro para dedicar tu vida a la música? – Esa pregunta pareció haberla tomado desprevenida, puesto que por un momento paro de comer y se quedó en silencio, parecía que estaba meditando lo que iba a decir, de la nada el silencio se rompió.

-Cuando era pequeña vivía en una ciudad muy cerca de nueva york, mis padres eran unos asalariados que estaban trabajando constantemente para poder llevar pan a la mesa, en esos momentos de mi vida era cuando me sentía más sola, la mayoría del tiempo estaba en la casa jugando con muñecas o haciendo cualquier otra cosa que una niña pequeña haría, cierto día escuche que iba a venir una de mis bandas favoritas a dar un concierto en la ciudad, emocionada le pregunte a mi madre si podíamos ir, mi madre respondió que ese día tenía mucho trabajo y que no podríamos ir, aun así mis ganas de ir al concierto eran muy grandes como para perdérmelo, así que decidí escaparme la noche del concierto he ir a verlo, me la pase increíble, jamás me había divertido tanto antes, al terminar decidí volver a mi casa pensando que mis padres no se habían dado cuenta de que salí, al llegar vi como mis padres estaban en la puerta alterados por mi ausencia, con un poco de miedo me acerque hacia donde estaban, ellos al verme corrieron hacia mí y me jalaron del brazo hacia la casa… lo que dijeron al verme todavía perdura en mi memoria.

En ese momento Rose para su historia, parecía que estaba recordando algo muy doloroso para ella, en ese momento me sentí mal por haber preguntado sobre este tema.

Flashback Rose:

-Donde estabas, tienes ideas de cuantos problemas nos has causado niña, ¿en que estabas pensando cuando decidiste escaparte? – Decía mi madre mientras me gritaba.

-Lo… lo siento… - Decía yo comenzando a llorar con un llanto incontrolable.

-Encima de que te damos todo tu aun así nos desobedeces – Esta vez fue mi padre quien hablo.

-Todo es tu culpa, si no hubieras decidido abandonar la escuela en busca de chicas lindas habríamos evitado esto – Le gritaba mi madre a mi padre mientras se ponía enfrente de él.

-Disculpa, te tengo que recordar que una de esas chicas resultaste ser tú, y heme aquí ahora, con un salario de mierda y teniendo que cuidar a 2 mujeres incompetentes – Respondía mi padre mientras daba fuertes zancadas por toda la sala.

Yo solo podía quedarme llorando en medio de la pelea, hasta que algo que dijo mi madre me espanto.

-Yo nunca quise tener una hija contigo, no entiendo como pude ser tan estúpida para terminar con un hombre como tú – En ese momento algo dentro de mí se rompió, no podía soportar más, salí corriendo a mi habitación y me quede llorando en la habitación toda la noche, ¿cómo era posible que mi propia madre no me quisiera?, me sentía peor que nunca, en esos momentos pensé que lo mejor hubiera sido nunca venir a este mundo.

Fin del flasback de Rose.

Rose POV.

-Mis padres tuvieron una discusión, desde esa noche nuestra relación se deterioraba cada vez más - En ese momento una lagrima empezó a bajar por mi mejilla - Era un infierno permanecer en esa casa, cada día era peor que el otro y las peleas se hacían cada vez peores y más violentas, había perdido completamente las ganas de vivir. Fue entonces que llego año nuevo los familiares de mis padres vinieron para celebrarlo junto con nosotros, en la cena un tío por parte de mi padre me dio un obsequio, era el último álbum de unas de mis bandas favoritas, entras circunstancias me hubiera emocionado por el obsequio, pero esta vez era diferente, acabada la cena los familiares que habían venido se fueron pues tenían que volver a sus ciudades para trabajar, estaban recogiendo los platos cuando de nuevo mis padres comenzaban otra discusión por alguna otra estupidez, cansada de eso fui a mi habitación y me puse a escuchar el álbum, no sé porque pero escuchar esa música hacia que todos mis problemas desaparecieran, parecía que me transportara a otro mundo y me hacía sentir mejor conmigo misma. Desde ese día cada vez que escuchaba a mis padres buscaba refugio en la música, fue así hasta que ese incidente ocurrió. Mis padres venían de vuelta de sus trabajos en el mismo coche puesto que trabajaban en la misma empresa, de la nada un camión se les cruzo en medio, llevándoselos de este mundo, mi custodia paso a ser del hermano de mi padre el cual me había regalado el álbum, estaba destrozada, aunque se estuvieran peleando todo el tiempo eran mis padres y los amaba, mis notas en el colegio empezaron a bajar y cada vez me volvía más asocial, después de unas semanas deje de tener ganas de ir a estudiar y me quedaba encerrada en mi habitación escuchando esas canciones que ya había escuchado tantas veces con anterioridad, mi tío me permitía esto porque comprendía el dolor por el que estaba pasando, una noche estaba en mi habitación a costada boca abajo en mi cama escuchando música, de la nada escuche la puerta de la habitación abrirse, era mi tío.

-Rose querida, no has comido nada últimamente, estoy preocupado por ti – Decía mientras se sentaba en el borde de la cama.

-No tengo hambre – Conteste con la mirada perdida, simplemente no tenía ganas de nada.

-Rose sé que por lo que estás pasando, y créeme que te entiendo, yo también quería mucho a mi hermano y a su esposa aunque ellos no sintieran lo mismo por mi… - Seguía inerte escuchando con atención cada palabra – Mientras mejor van las cosas más fuerte es el golpe, pero tenemos que seguir adelante y tener fe en que todo mejorara.

Fe, como era posible tener fe en esta situación.

-Avísame cuando quieras comer, te quiero Rose – Dijo mientras se levantaba y se iba por la puerta.

Las palabras de mi tío resonaron en mi cabeza, en ese momento vi la caratula de ese álbum, el cual había sido mi confort por todo este tiempo, había sido mi refugio y me había hecho seguir adelante a pesar de todo, fue en ese momento que me decidí, quería hacer música, una música que fuera capaz de ayudar a la gente como ese álbum lo había hecho conmigo, una música que los animara a seguir adelante a pesar de todo, una música que diera fe.

A partir de entonces las cosas comenzaron a mejorar, poco a poco me fui reintegrando a la sociedad, mi vida volvió a ser como era antes, salvo por una cosa, estaba decidida a hacer música y llevarla a gente de todo el mundo, comencé a tomar clases de guitarra y de canto, con el tiempo forme mi banda y nos fuimos haciendo famosos cada vez más rápido, al fin podía llevar mi música a la gente.

Fin de Rose POV.

-Esa es mi historia – Dijo ella al finalizar.

De inmediato me pare del asiento y corrí a abrazarla.

-Lo siento Rose, no debí haber preguntado eso, pero te prometo que ya no tienes que sufrir, yo estaré aquí contigo.

-Lo sé Dipper, lo sé – Decía mientras me correspondía el abrazo.

Nos quedamos así un rato hasta que ella rompió el silencio.

– Deberíamos terminar de comer antes de que se enfrié.

-Está bien – Respondí yo mientras rompía el abrazo y volvía a mi lugar.

-Dipper… gracias – Dijo ella con una sonrisa sincera en la cara.

-Cuando quieras.

Acabado el desayuno era momento de regresar a la cabaña del misterio, todavía tenía que seguir cubriendo turnos como cajero para el tío Stan, ya en la puerta un sentimiento de vacío entro en mi interior, realmente odiaba separarme de ella, de la nada ella me abrasa por la espalda y me planta un tierno beso en medio de esta.

-No te preocupes Dipper, no será la última vez que nos veamos – Dicho esto hiso más fuerte su abrazo – A mí tampoco me gusta alejarme de ti.

Yo la tome de las manos y las separe de mí para poder voltearme y darla un cálido beso en los labios, aunque fue corto y un poco torpe, sentí que ese beso estaba lleno de sentimientos, después de eso me quede perdido de nuevo en sus ojos, ¿que tendrán de especial que los hace tan hipnotizantes?, no sé cuánto tiempo estuvimos así, pero no me importaba seguir así por siempre, desafortunadamente siempre hay algo que me tiene que volver a la realidad, en ese momento sonó el teléfono que traía en el bolsillo, era el tío Stan, seguramente era para saber en dónde me había metido.

Muy a mi disgusto tuve que romper el abrazo que teníamos y contestar la llamada.

-Bueno.

-Eh chico, ¿dónde estás?, tu turno está a punto de empezar.

-Lo siento tío Stan, voy en camino – Acto seguido colgué la llamada y me gire para ver a Rose de nuevo.

-Parece que te tienes que ir – Decía Rose con un toque de tristeza en la voz.

-Sí, lamento no poder quedarme más tiempo – Realmente odiaba esto.

-No te preocupes, da tu mejor esfuerzo en el trabajo – Dicho esto su cara volvió a ser la de la Rose de siempre, con esa sonrisa juguetona que la caracteriza.

Dicho esto le di un último beso antes de salir por la puerta, ya una vez en el vestíbulo pude ver a uno de los compañeros de banda de Rose, lo salude con una inclinación de cabeza y luego salí por la puerta principal.

A duras penas pude llegar a tiempo para cubrir mi turno, estaba exhausto por la carrera que había hecho para llegar hasta aquí.

EL resto de la mañana y gran parte de la tarde pasaron con algunas complicaciones, al parecer hoy era el aniversario de no sé qué de Gravity Falls, eso había atraído a una gran cantidad de turistas a la cabaña y por ende, el trabajo estaba sumamente apretado.

Ya una vez pasada la oleada de turistas que habían venido, el trabajo de tranquilizo de nuevo, gracias al cielo, no sé cuánto hubiera aguantado de haber seguido al ritmo que iba, ya era hora de cerrar, así que ordene algunas cosas en la tienda y luego fui a la cocina para cenar.

-¿Y a donde fuiste hoy? – Pregunto Mabel a la cual le había parecido sospechosa mi salida matutina, no sabía que responder, si le decía la verdad seguramente iba a ser objeto de burla por ella por lo que quedaba del verano, así que decidí decir lo primero que se me vino la mente.

-Salí a… trotar, si trotar, hoy hacia un buen clima así que pensé que sería buena idea – Mabel me miraba con cara de ¿en serio es lo mejor que se te ocurrió?

-…De acuerdo – Obviamente se había dado cuenta de que era una mentira, pero para mí fortuna decidió no insistir más en el tema, hubo unos minutos de un silencio incomodo que luego fueron rompidos por el tío Stan.

-Chicos, hay algo que tengo que decirles.

-¿Que es tío Stan? – Pregunte yo intentando cambiar de tema aunque con algo de fastidio y desinterés.

-Esta mañana recibí una carta de Wendy, dice que vendrá a quedarse unos días en Gravity Falls.

-Um ya veo… Espera, ¿qué?, ¡Wendy!

Este es el primer capítulo largo que escribo, déjenme en sus reviews si les gusto o si tiene algún problema.

¿Qué les pareció la historia de Rose?, espero que esto les haya ayudado a conocerla mejor.