La vida duele.

Me impresiona que a la gente le guste esta pareja, digo es de lo mas crack que hay dentro del fandom y me alegra que hayan escritores que admiro que se hayan atrevido a escribir sobre ellos, también estoy contenta porque cuando entre al fandom casi nadie le tomaba importancia a Tatsuya y ahora hasta un mes en su honor hubo repleto de fanfics HimuAll, Kure es feliz.

Con respecto al capítulo, no es nada feliz, bueno la historia en si es DRAMA, pero no todo es tan malo, mas adelante verán la luz.

— ¿Dónde estoy? ¿Qué sucedió?

—Tuvo un accidente muy grave hace dos semanas, estuvo sedado todo ese tiempo para que su cuerpo se recuperara, ¿Cómo se siente?

— ¿Dos semanas?

— Entiendo que todo le parezca confuso, pero le explicaré mejor en cuanto hagamos algunos exámenes neurológicos.

— ¿Qué pasó con mi hija? — Se miró el plano abdomen con terror, de golpe la memoria de ese día entró en su cabeza, el atropello, la sangre, el dolor punzante.

—Lamentablemente no pudimos salvarla, falleció, y usted estuvo a punto de perder la vida, tuvimos que operar de urgencia, yo no debería decirle esto en su estado, mantenga la calma por favor.

—Mi hija esta… Muerta, es mi culpa, yo no miré al cruzar yo… — Gruesas lágrimas se deslizaron por su rostro, todo ese tiempo estuvo ajeno a la realidad mientras a su alrededor se desmoronaba el mundo tal y como lo conocía, ahora recordaba claramente los sucesos de ese día.

—Tranquilícese, le explicaremos con detalle. — El médico siguió tomándole los signos vitales, mientras la enfermera salía en busca del otro especialista.

Shun no podía detener su llanto, sentía la culpa de haber matado a su hija, ¿Cómo estaría Tatsuya?

—Avisaremos a su familia.

— ¡NO!, por favor, espere hasta mañana, por lo que veo es de noche, necesito tiempo para enfrentarme a ellos, no los llame todavía.

—Está bien, ahora vamos a hacerle unas pruebas, luego podrá seguir descansando.

Esa noche fue demasiado triste para él, haber perdido a su pequeño bebé y arrebatarle la felicidad a Tatsuya, destruyéndole la vida, cuánto debe haberle dolido, todos debían estar muy preocupados por él, tal vez hasta enojados.

Estaba muy débil muy débil, no deseaba ver a Himuro por ahora, llegado el momento pensaría como enfrentarlo, si se hubiera muerto no tendría tanta culpa ¿Por qué sobrevivió? era un castigo, no se sorprendió cuando el médico le dio la noticia de que ya no podría gestar nuevamente, era una condena más que justa por el terrible pecado que cometió.

Al día siguiente cuando se encontró con Tatsuya tuvo que aguantar las lágrimas y no mencionar lo terribles pensamientos que tenía, pensó que estaría enojado, pero fue todo lo contrario, se le iluminó el rostro al verlo despierto, no lo comprendió entonces… ¿Por qué seguía queriéndole? ¿Acaso no se daba cuenta de que había matado a su hija?

—Shun, que bueno que estas mejor, tenía tanto miedo de perderte. —Cuando Himuro le tomó la mano quiso alejarse, pero no podía comportarse de mala manera después de todo lo que le había hecho, solo resistió el terrible dolor de su pecho y las ganas de salir corriendo de ese frío lugar.

— ¡Perdóname! siento mucho todo esto, es mi culpa, a causa de mi estupidez ella…

— Fue un accidente desafortunado, he llorado mucho su perdida, pero son cosas que pasan, lo importante es que salgas adelante y podamos continuar con nuestras vidas.

Debía permanecer en el hospital dos semanas, su condición era delicada, pero se recuperaría sin más secuelas que las que ya tenía.

Cada día era un calvario en ese hospital, no soportaba los cuidados que su pareja y amigos le daban, no los merecía, odiaba ser una molestia, un lastre en la vida de todos, su manera de ver la vida cambio radicalmente, ya no había esperanzas ni sueños, solo deseaba desaparecer, ni siquiera mencionaba su sentir, prefería mantenerse callado, encerrado en sí mismo, recordando lo estúpido que fue, esa imagen del impacto se repetía una y otra vez, quitándole el sueño y las ganas de seguir viviendo.

Mientras tanto Tatsuya retomó su empleo en la empresa, luego de cada turno lo iba a visitar, siempre contento, a Shun le molestaba que le llevara flores u obsequios, que le hablara bonito tal y cual lo hacía antes de accidente como si nada hubiera pasado, como si todo lo acontecido no fuese más que un anécdota de fin de semana, no podía ser, no debía ser… y lo que era peor ¿Por qué Himuro lo perdonaba sin siquiera un reproche? era demasiado bueno, merecía ser feliz y a su lado eso era imposible ahora.

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La distancia entre ambos aumentaba cada día, para Himuro era muy evidente, ya no habían sonrisas y frases graciosas, es mas parecía que al otro le molestaba que lo visitara, intentaba mentalizarse en que era producto del trauma, que cuando pasara algo de tiempo todo sería igual que antes, Izuki no era ni la sombra de lo que fue antes, apenas si le hablaba lo justo y necesario, se negaba a mirarlo a los ojos.

Para Shun no era falta de amor, claro que amaba a ese hombre que cada vez que podía intentaba sacarle una sonrisa, se daba cuenta de que poco a poco el otro se iba desencantando de él, odiaba hacerlo sentir de esa manera, pero era lo mejor, ya no podía estar a su lado, pensaba en que quería huir, irse lejos estar solo donde nadie pudiera ver como se consumía en su miseria, en su negativismo y el afán de auto castigarse a cada momento.

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—Dale algo de tiempo Tatsuya, nadie puede quedar bien después de lo que pasó, es terrible. — intentaba animarlo Kagami mientras cocinaba algo para los todos, había estado viviendo con su hermano desde el accidente.

—Yo hablé ayer con él, tiene un ánimo depresivo horrible y se culpa mucho, por favor Himuro -kun ten paciencia con él, esta aterrado. — Intervino Kuroko, hasta ahora Shun había querido hablar de lo sucedido únicamente con él.

—Lo amó, claro que sabré esperar, no importa cuánto le tomé volver a ponerse en pie.

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El día que salió de alta lo primero que hizo fue visitar la tumba donde descansaban los restos de su pequeña, tenía la necesidad urgente de encontrarse con esa realidad que hasta ahora parecía un mal sueño, pero ahí estaba la prueba, en esa fría tierra convertida en cenizas descansaban los restos de su bebé, se arrodilló tocando con cuidado la lapida que tenía escrito el nombre de su niña "Himuro Nozomi", no pudo evitar las lágrimas, ¿Por qué tuvo que terminar todo así? era su culpa no importaba cuanto el resto le dijera que no, de no ser por sus estupidez ahora la tendría entre sus brazos.

Pronto se iría muy lejos, ya no podría seguir soportando más esa mentira en la que se habían convertido sus días, Tatsuya interpretaba su lejanía como un proceso natural al trauma que, pero estaba muy lejos de ser así, él ya tenía otros planes que no incluían a nadie de su círculo.

—Shun hace frío, vamos a casa, necesitas descansar. — Le dijo amable el del lunar, pero se negó, ahí estaba su vida, ya nada tenía sentido, debía protegerla, pero no lo hizo estaba muerta y era su culpa, debía pagar por eso.

—Solo un poco más, por favor Himuro. —Le pidió en un susurro mientras continuaba llorando silenciosamente, a Tatsuya se le apretó el pecho.

Llegar a la casa donde vivían fue peor que estar frente a la lapida de su criatura, ver la habitación antes llena de vida que albergaría a su niña fue devastador, ya no estaba la cuna, los juguetes, ni la ropa, Kuroko y Kagami se encargaron de deshacerse por completo de todo por petición de Tatsuya.

El espacio seguía ambientado con ese color rosa y algunos dibujos infantiles, no habían alcanzado a pintarla, estaba vacía, fría, sin vida igual que su dueña quien jamás llegó a utilizarla, solo un pequeño juguete había sobrevivido a la purga masiva que hicieron sus tíos, era un león de color morado que Tatsuya había conseguido en una de esas maquinas expendedoras de peluches justo el día que les dieron la noticia que serían padres.

Lo tomó entre sus manos, era lo único que le quedaba, incluso las ecografías y exámenes habían desaparecido.

— ¿Por qué te deshiciste de todo? — Preguntó en tono triste, mirando al animal de peluche.

—Porque es la mejor manera de empezar de cero, hay que seguir adelante, los recuerdos solo dañan más el alma.

— Tatsuya, es difícil para mí asimilar lo ocurrido, no puedo confrontarlo tan fácil, no vi su cuerpo, ni estuve en su funeral, no quiero olvidarme tan fácil, es como si quisiera negar que alguna vez existió, es muy triste, eras su papá ¿No te da lástima?

—Es mejor que sea así, mientras más rápido mejor Shun.

—Eres tan frío… no puedo, era nuestra hija, tú pudiste llorarla todo el tiempo que estuve dormido, debo procesar el duelo ¡No entiendes nada!

—Lo hago por tu bien. —Intentó abrazarlo, pero este no se dejó, no deseaba ser tocado, se encerró en su habitación a llorar.

Ni siquiera un altar en su memoria, nada…

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Para Tatsuya tampoco era simple, tenía claro que lo apoyaría y seguirían juntos, lo amaba, perder a su hija fue un duro golpe, pero ¿De qué servía seguir lamentándose? pasó, fue un accidente.

Las cosas fueron de mal en peor, por más intentara sacarlo de su estado de tristeza le era imposible, Izuki ni siquiera dejaba que lo tocara, no escuchaba razones y parecía no poder soportar su nueva realidad, seguía aferrado a sus recuerdos, a lo que pudo ser, las peleas se habían vuelto demasiado comunes, en cualquier momento perdería la paciencia, estaba agotado de lidiar con ese estado de ánimo tóxico que comenzaba a contagiarlo también a él.

Hasta que un día se lo dijo.

—Creo que te estás pasando, necesitas ayuda Shun, no podemos seguir así, estoy cansado de discutir todos los días, de que cada cosa que haga no sea suficiente para ti.

—Lo lamento, nunca he querido hacerte sentir de esa manera, no es que no sea suficiente lo que tú me entregas, yo soy el problema, está bien, prometo que buscaré ayuda, tranquilo no sigas mortificándote por mí, hablaremos bien cuando vuelvas del trabajo, ¿Sí? Escúchame Himuro, te amo, siento que esto haya terminado así, has sido lo mejor que me ha pasado en la vida, lamento de corazón estos malos días que te hecho pasar, prometo que desde ahora en adelante las cosas van a cambiar para ti, todo mejorará, lo juro.

Le dio un suave beso seguido de un abrazo, Tatsuya se quedó algo más tranquilo después de eso, al menos se daba cuenta de que su actuar no estaba bien y quería cambiar, salió por la puerta rumbo a su trabajo, algo dentro suyo le decía que mejor se quedara, un sexto sentido que se arrepentiría de haber ignorado.

Cuando cerró la puerta, Shun estalló en llanto, era su oportunidad, ya estaba decidido, se marcharía, se iría de su vida, era lo mejor para ambos.

No debía amarrar a Tatsuya, ya no podía darle una familia, ni siquiera conseguía entregarle un ambiente tranquilo donde vivir, le había arrebatado a su hija por uno de sus descuidos, no podía permitirse seguir arruinándole la existencia, la decisión ya estaba tomada desde que estaba internado en el hospital, pero debió esperar a recuperarse un poco, ya había pasado tiempo desde el alta y su cuerpo estaba más fuerte, tenía algo de dinero guardado.

No sabía muy bien a donde ir, la desesperación de saberse culpable de todo lo tenían al borde de la locura, no quería arrastrarlo con él, lo amaba demasiado.

Con todos esos sentimientos destructivos y contradictorios rondándole en la cabeza guardó algunas cosas en un bolso, solamente lo esencial, sus documentos, el dinero, una fotografía de ambos y el animal de peluche, dejó la carta que la noche anterior había escrito sobre la cama y dio el último vistazo a esa casa que había albergado sus momentos más felices.

"Tal vez ahora estarás odiándome, quisiera poder haberte engañado y decirte que ya no te amo, pero no deseo mentirme ni mentirte, me voy porque no te merezco, eres demasiado para mi, debes hacer tu vida al lado de una persona que te entienda, que te pueda dar una familia y te haga feliz, eres bueno, comprensivo, estuviste dispuesto a perdonarme pese al terrible error que cometí , te amo y por eso me voy , sé feliz, muy feliz, lo mereces y a mi lado jamás lo conseguirás .

Gracias por todo, he sido inmensamente feliz todo este tiempo, me has mostrado los días más soleados, quisiera que hubiera sido diferente, permanecer hasta el final de mis días contigo, pero ya ves como es el destino, prefiero que sufras ahora un poco que mucho el resto de tu vida.

No me busques acabo de dejar de existir para ti, cuando leas esto ya me habré ido y estaré muy lejos."

"No te culpes, no hiciste nada malo, te amo."

Solo una simple nota en contraste a todo lo que habían vivido y así era como se terminaba esa historia que comenzó siendo un maravilloso cuento de hadas y culmino como una tragedia de telenovela.

Se fue tan rápido que ni siquiera alcanzó a despedirse de su pequeño ángel que yacía en esa fría tierra.

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Espero no haya sido tan aburrido y no contenga tantas faltas.

Algunas aclaraciones porque me lo preguntaron por interno, en las ciudades de Japón a la gente se la crema y la urna que contiene las cenizas es la que se deposita en pequeñas lapidas y altares en los cementerios ya que por ser Tokio un lugar con una densidad poblacional estrepitosa no hay espacio para depositar los cuerpos como se hace en occidente.

Saludos.