¿Cómo están? aquí traigo la actualización, cuando empecé a escribir esto me quede trabada en esta parte, simplemente sentí que era demasiado denso y preferí dejarlo, por eso esta historia quedo en"para" tanto tiempo dentro de mi PC, ahora que la edité no encontré que estuviera tan así, creo que en esa época solo exageraba, no he tenido muchos ánimos, acabo de perder a un ser querido (Mi perra) por lo que casi no llego a actualizar esto, pero en fin no me gusta dejar parados los proyectos que empiezo.

Las aclaraciones de algunos términos las pondré al final del capítulo.

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Se había ido… jamás olvidaría la triste tarde que volvió a su hogar y al abrir la puerta se encontró con la amarga sorpresa, la frialdad de ese lugar se sentía tal y cual como cuando la muerte casi se lo arrebata.

En un principio pensó que el ojo de águila había salido a alguna parte, pero al entrar en el cuarto que compartían vio la carta, la leyó con lágrimas en los ojos sin poder dimensionar el calibre de esas palabras.

En resumen le había dicho que se iba por su "bien" ¿Qué clase de idiota era Shun que pensaba que en un mundo sin él estaría mejor?

Inmediatamente se comunicó con Taiga y con los amigos de Izuki, nadie sabía nada, ni siquiera Kuroko quien era el que últimamente estaba más cerca de él.

—Taiga, debo encontrarlo, en su estado no está cuerdo, puede hacer cualquier cosa.

—Tampoco es tan así, cálmate, debes relajarte hombre, debe haberse ido por un tiempo, en cuanto vea que no tiene a donde estar volverá, tampoco es tan estúpido.

—No creo, se llevó todo lo importante y en su carta me lo dejó claro, lo conozco, se que iba en serio.

Comenzó a desesperarse, esa noche lo buscó en todas las partes que creyó en las que podía estar, incluso Kiyoshi y los demás de Seirin ayudaron, fue una terrible jornada.

Lloró, se frustró incluso buscó a la familia de Shun que jamás veía, pero nadie supo decirle nada.

Dieron parte a la policía por la desaparición, pero al saber sobre la existencia de la carta se tomó como un hecho voluntario por lo que no pudieron intervenir.

— ¿Cómo pudo hacerme esto?

—Él no está bien y lo sabes.

—No lo entiendo Taiga, por más que trato de arreglar las cosas nada resulta ¿Qué tan difícil es asumir que tuviste un accidente? estoy arto, me enferma su actitud ¿Se quiere ir? pues que lo haga, no voy a perseguirlo. —Comenzó a patear un basurero, Kagami conocía ese lado de su hermano, cuando se frustraba le daba por desquitarse con cualquier cosa.

— ¡Ya Tatsuya por Dios! Basta, deja eso, te vas a lastimar. —lo sujetó para que no siguiera—No digas eso, Shun es tu pareja, la persona con la que escogiste vivir, ahora estas muy enojado, pero mañana percibirás las cosas distintas y te arrepentirás de lo que estas pensando.

— ¡Que se vaya al carajo! ¡Váyanse todos a la mierda! estoy arto.

Esa noche optaron por regresar a la casa de Kuroko, Himuro no lograba manejar la situación, sentía una gran furia, los demás seguían tratando de ubicar infructuosamente a Shun.

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No pensaba regresar, amaba demasiado a Tatsuya como para atarlo a una existencia llena de desgracia, quería sentirse libre de llorar su dolor, estar solo sin que le presionaran para que se animara y siguiera adelante. Hasta ahora se había negado a la ayuda psicológica, no le apetecía compartir con nadie lo que traía dentro, si tenía que morirse de dolor lo haría.

Quizás se trataba de un arrebato de inmadurez, pero ansiaba esa paz que le era tan esquiva, tenía claro que pasaría mucho tiempo antes de que esa punzada en el corazón producto de la culpa desapareciera, quería castigarse, negarse el hecho de ser feliz y pagar por lo que hizo, era un egoísta que intentaba redimirse tratando de convencerse una y otra vez que haber abandonado a Himuro era lo correcto, siempre tenía esa dualidad de pensamientos.

Abordó un tren con rumbo a Kioto, no tenía familia ni nadie que lo conociera allá, su estado mental no era el mejor, pero sobreviviría, buscaría un trabajo y poco importaba si al principio pasaba hambre y frío en las calles, si se estaba equivocando o no el tiempo se lo diría.

Su teléfono lo dejó en el departamento de Tatsuya, pero antes se dio la tarea de anotar el número de algunos contactos, su madre y hermanas para avisarle que estaba bien y pedirles que no le revelaran a nadie su paradero, aunque su familia permanecía ajena a todo lo sucedido posterior al accidente puesto que vivían fuera del país desde hace mucho.

Empezaría de cero y viviría su vida como lo merecía, solo, únicamente con la culpa que cargaba.

Al llegar a la estación de Kioto bajó algo aturdido, había nevado el día anterior y un blanco manto cubría las calles.

Al encaminarse por las avenidas en un parque divisó a varios niños de corta edad jugando con nieve, hacían lindos muñecos mientras sus padres los observaban con cariño, seguramente su hija hubiera sido así, adorable pequeña y hermosa, no pudo evitar dejar caer un par de lágrimas en recuerdo a su criatura que jamás llegó a conocer.

Así lo sorprendió la noche, sentado en una banca sollozando sin saber bien a donde ir, mientras el impasible clima le calaba los huesos, no había comido y su condición física no era la mejor, hace poco tiempo había estado al borde de la muerte, seguía convaleciente.

Prefirió caminar a ver si encontraba algún lugar donde pasar la noche, de pronto en un negocio local vio un anuncio "Se busca personal para trabajar en Onsen"*

De inmediato se dirigió a la dirección indicada, estaba bastante retirado del centro de Kioto, no conocía nada de aquella zona, preguntó a las pocas personas que pasaban, tuvo bastante miedo porque creyó que alguien lo seguía, pero finalmente pudo llegar con bien.

Ya eran pasada las 11:30 PM, tendría que esperar hasta el día siguiente para presentarse, el lugar estaba cerrado y con las luces apagadas, se pasó la noche congelado en espera de que abrieran, apenas si pudo dormitar un par de minutos.

Finalmente obtuvo el puesto de trabajo, había tenido mucha suerte ya que lo escogieron de entre varios candidatos, no supo si fue por la lastimera imagen que trasmitía su semblante o porque alguna fuerza desconocida le ayudó, se sintió aliviado de conseguir un sitio donde trabajar, en ese lugar además del sueldo le proporcionarían techo y comida, estaría bien, aunque no sabía qué era lo que quería hacer de su ahora vacía existencia.

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Himuro se deprimió bastante, maldijo a la vida y al destino por haberle arrebatado a su familia, Shun era su mundo y quería ser feliz a su lado, no podía evitar tener resentimiento, estaba dolido ¿Que había hecho mal? Seguía queriéndolo y su forma de pensar era muy distinta a las palabras que habían salido de su boca la noche que Izuki desapareció, jamás podría odiarlo aunque quisiera.

Desde un principio estuvo preparado para lo difícil que sería enfrentar toda aquella situación, pero jamás para vivir el abandono de quien en su carta decía "amarlo" si así era debería estar a su lado.

Ya habían pasado algunos meses desde su partida, la madre de Shun le dijo que este le había llamado diciendo que estaba bien y que luego le había cortado sin darle más explicaciones, le consoló el saber que por lo menos estaba vivo.

Debería haberlo obligarlo a buscar ayuda psicológica, tal y como su hermano le exigió a él cuando su descontrol llegó a niveles poco soportables, fue tan blando, tan estúpido.

No se había rendido, seguía buscándolo, de manera paralela asistía a sus sesiones con el terapeuta, gracias a eso ya podía pensar con mayor claridad e intentar entender algo el actuar de su ex pareja.

Vivía con su hermano y Tetsuya, ellos no se encontraban esa noche en casa, recordó lo que le dijo el especialista en la sesión de la tarde, debía escribir lo que sentía… una total estupidez.

Tomó una pequeña libreta y garabateo algunas cosas.

"Estos meses sin ti han sido complejos, los peores de mi vida sin mentirte, ¿Dónde fuiste Shun? No puedo dejar de pensar en cómo estarás ¿Tus heridas habrán sanado? ¿Te duele tanto como a mí nuestra separación? Cada día me hago las mismas preguntas, sé que no tendré una respuesta hasta encontrarte.

Te echo de menos, hay momentos en que pienso que fuiste un egoísta decidiendo lo que era mejor para ambos, pero créeme que últimamente he podido llegar a comprenderte un poco más y yo también tengo mucha culpa, no fui lo suficientemente fuerte para contenerte.

Donde quiera que estés, espero te encuentres bien, que ya no tengas tanto miedo y el dolor se haya vuelto más soportable, ojala que las personas con las que te encuentres sean buenas contigo y la vida te vuelva a sonreír.

Aun te pienso y amo, desconozco cuando deje de doler tu partida y no quiero perder la esperanza de un rencuentro, volver a casa y que me des la bienvenida como antes, quiero volver a ver tu rostro cada mañana, estrecharte entre mis brazos y olvidar todo lo malo que ha pasado.

No quiero olvidarte, me niego, sé que debo avanzar, pero me cuesta dejarte atrás a ti y a lo que siento.

Donde quiera que estés te deseo lo mejor, te amo Shun"

Cuando terminó estaba llorando, tal vez Izuki era mucho más feliz ahora.

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Pensaba que su existencia era cada día más inútil, trabajaba de sol a sol para no tener que pensar en su miseria, de Himuro y los que había dejado atrás no sabía nada.

Ya eran 7 meses desde que los abandonó, pensó en llamar a Kuroko, pero seguramente este rastrearía su código de área y lo delataría, prefería esperar un tiempo más.

Se preguntaba porque no se quitaba la vida, no tenía nada y era lo que se merecía por haber matado a su hija.

Un día de esos que parecen más oscuros que otros, lo decidió, moriría, cualquiera diría que era una persona dramática, pero estaba tan sumido en su dolor que no veía en su destino otra manera de concluir con ese ciclo.

Salió de su trabajo de manera apresurada, ya eran pasada las 8PM, la manera más rápida de ponerle fin sería saltando de un paso nivel hacia la carretera.

Morir en su país no era gratis, la familia es quien debe pagar por los posibles daños que provoca el suicida. Es por eso que dejó todo previamente listo, el dinero en su cuenta corriente para que su madre y hermanas pagaran todos los gastos, ellas casi no sabían de su situación, y era mejor así, no quería arruinarle la vida a nadie más, le hubiera gustados verlas por última vez.

Caminó por la solitaria calle hasta llegar al lugar anticipadamente seleccionado, subió al barandal dispuesto a saltar , el viento tibio del caluroso verano le golpeo la cara, nadie podría interrumpir su acto, recordó lo feliz que fue en su vida, sus triunfos como deportista, a sus seres queridos, había tenido una bonita familia , madre y padre que lo amaron y sus hermanas que eran su adoración, él más que nadie sabía lo que era perder un hijo, le pidió perdón a su madre por causarle ese gran dolor, finalmente pensó en Himuro en lo bueno que había sido el destino al hacerle conocer a ese hombre y en lo mal agradecido que era al cometer ese acto de cobardía por ya no poder soportar el peso de sus actos.

Algunos dicen que "el suicidio es el acto más valiente de un cobarde" no pensaba ya en eso… se soltó dispuesto a dejarse llevar por la muerte, saltó al vacio, pero si como por un suceso milagroso se tratara su chaqueta se enredó en uno de los enrejados sueltos de la estructura aferrando el peso de su cuerpo a la vida, quedó colgando con el sonido de los autos pasando bajo sus pies.

Abrió los ojos y como si despertara de un sueño, el verse ahí parado frente a la imponente imagen que le provocaba los más de 30 metros del suelo le hicieron sentir un terror inexpresable, se echo hacía atrás buscando la seguridad de la plataforma, arrepintiéndose de realizar lo antes planeado.

Estaba temblando y sudaba frío, le costó aferrarse de nuevo y conseguir estabilidad para moverse y subir de nuevo, un grupo de chicos que pasaban por el lugar al observar la peligrosa escena le ayudaron devolviéndole la firmeza del suelo, él solo se levantó y corrió de vuelta por donde había venido, llorando por ser un gallina hasta para cometer un acto que se supone cometen los "cobardes", por algo pasan las cosas, por algo no murió esa noche, no lo sabía, no era capaz de comprender el porqué debía continuar vivo, en su cabeza rondaba la idea de que era porque tenía mucho más que pagar en este infierno.

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—Kuroko. — la voz a través del teléfono sonaba como ese amigo que desde hace tanto tiempo había perdido.

— ¿Izuki-kun? ¿Eres tú?

—Sí, pero júrame que no le dirás a nadie que te llamé, por favor necesito saber de ustedes.

—Claro, te prometo ser discreto.

—Júralo.

—Lo juro, no le diré a nadie.

— ¿Como está él?

—Muy triste, ha pasado meses horribles, ahora vive con nosotros, te ha buscado cada día, a veces siente mucha rabia en tu contra y te odia, pero luego se arrepiente y solo desea recuperarte, está con ayuda psicológica, ha pasado por mucho, afortunadamente nos tiene a nosotros, todos estamos preocupados, la policía no nos ha hecho caso, dicen que la carta prueba que te fuiste por que quisiste y así fue.

—Lo lamento, les he hecho tanto daño a todos. — No pudo evitar sus lágrimas, al escuchar lo que el peliceleste le había dicho, imaginó el tremendo daño psicológico que había provocado a psiquis de su ex novio.

—No, por favor no llores, apuesto que tú no estás nada bien, regresa por favor con nosotros, vamos a ayudarte, te lo prometo, nadie te dirá nada.

—No quiero volver a su lado, yo no lo merezco lo hago sufrir, estoy bien, no regresaré hasta que haya re hecho su vida. No te preocupes, perdóname por hacerte cargar con esto, pero necesitaba saber de todos.

—Espera ¡No cortes el teléfono! por favor.

— Te volveré a llamar, no traten de encontrarme, y no olvides que juraste que no dirías nada. —Colgó y tragándose sus lágrimas volvió al trabajo.

Era un buen empleado, había sabido ganarse a sus jefes debido a su gran esfuerzo, no hablaba mucho con nadie y se limitaba a realizar lo suyo, el resto de sus compañeros no le tenían simpatía cada vez que podían trataban de hacerle la vida algo mas difícil, les desagradaba que fuese tan prolijo en el trabajo ya que se les exigía mas a todos.

Lejos de tomárselo a mal Shun sólo recibía lo que venía, era parte de lo que consideraba "un castigo", algún día volvería a Tokio y les pediría perdón a todos y dejaría flores en la tumba de su hija, por ahora debía permanecer lejos.

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Un año y medio de tormentos, de no saber nada de él, seguía queriéndole, lo amaba como el primer día, si Izuki volviera no lo forzaría a estar con él, le bastaba con poder verlo y saber que se encontraba bien. Recién comenzaba a salir adelante, aprendiendo aceptar la realidad, decidió seguir con su vida, no podía dejarse caer así, eso deseaba Shun después de todo, hace poco recibió una propuesta de Alex quien preocupada le consiguió una entrevista para un buen puesto de trabajo en una empresa en estados unidos.

—Creo que es lo mejor que puedes hacer ahora, Tatsu.

—Comenzar de cero e irme lejos no significa que haya dejado de quererlo, pero no puedo seguir así, lo he buscado cada día desde que desapareció, estoy casi seguro que Kuroko sabe algo, la otra vez dijo con mucha seguridad que estaba bien.

—No lo creo, deja de pensar mal de él, después de todo también te ha ayudado mucho por lo demás nadie te pide que lo olvides, el camino es difícil pero debes continuar hermano, no puedes truncar tu vida, ya has dejado pasar una año y medio.

—Sí Taiga, tienes razón. —De no ser por Kuroko y Kagami se hubiese hundido sin posibilidades de salir, continuaría por ellos, seguro el tiempo haría lo suyo y podría olvidar ese pesado sentimiento de dolor y perdida… era tiempo de pararse y caminar.

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Y seguramente ahora me preguntaran ¿Qué tiene que ver con flores? más adelante se sabe, ya queda poco para que acabe el sufrimiento, después ya comienzan los matices.

Antes de juzgar a alguno de los dos personajes, recuerden que ambos tienen en parte culpa.

Aclaraciones:

*Onsen: para quienes no saben Se conoce como onsen a las aguas termales de origen volcánico que se encuentran en Japón.

Son los baños tradicionales japoneses, que aprovechan el calor natural de estas aguas procedentes de la gran actividad volcánica, no son lo mismo que los baños públicos que son más comunes y sus fuentes de agua son artificiales, pero el formato es parecido,