Sin darse cuenta ya habían pasado 5 años desde que su pequeña falleció, seguía siendo igual de doloroso, pero más llevadero, no estaba tan enfocado en castigarse, al contrario tenía fuerzas para seguir adelante, en su interior había nacido un sentimiento se surgir y continuar de la mejor manera posible, esa bonita familia le había ayudado tanto, el señor Matsumoto falleció hace un año dejando a la señora y a la niña muy tristes, sin embargo gracias a su compañía habían podido aceptar esa gran perdida.
—Izuki, cariño si yo llego a morir quiero que cuides de Mei, soy su única familia y no quisiera que se quedara sola. —Le dijo mientras confeccionaban unos arreglos blancos para una boda.
—No diga eso, a usted le quedan muchos años por vivir, pero si algo sucede cuente conmigo, sabe que son como mi familia.
En todos esos años Shun jamás había hablado sobre su pasado, consideraba algo innecesario y demasiado triste contarlo, menos ahora, siempre cambiaba el tema cuando le preguntaban, pero ese día simplemente no pudo hacerlo.
—La tumba que visitas en el cementerio es de tu hija ¿Cierto? —Preguntó la mujer, la respuesta era más que obvia, ya lo sabía, no obstante era necesario oírlo de labios del muchacho.
—Sí, lo lamento, no es algo de lo que me guste hablar, son cosas que pasaron hace mucho.
—Está bien cariño, no te voy a forzar a que me cuentes nada, nunca había querido preguntarte tan directamente.
—Todavía es doloroso.
—Supe desde la primera vez que te vi entrar a mi tienda que cargabas con algo tan fuerte, mi esposo también lo hacía, ¿Recuerdas su personalidad huraña? Bueno la razón es que también perdió a alguien importante, nunca te hablamos de la madre de Mei, ella siempre fue una chica rebelde y poco podíamos hacer para controlar su carácter difícil, cuando tenía 18 años se embarazó, mi esposo no la aceptó y la corrió de casa, yo no lo permití , era nuestra hija después de todo, cuando Mei nació ella asentó cabeza, comenzó a trabajar y decidió retomar sus estudios, pero mi su padre seguía rechazándola , así fue hasta que un fatídico día en que salió a trabajar y un conductor ebrio la atropelló, falleció instantáneamente, como comprenderás para mi marido fue doblemente difícil de aceptar ya que nunca le concedió su perdón. Ese dolor lo llevó hasta el día de su muerte.
Dolorosamente similar era lo que a esa familia le había sucedido, por eso decidió que había encontrado a quien le podría comprender sin juzgar, era hora de contar su verdad.
Relató todo lo que en esos años se había guardado a esa buena mujer, por sorprendente que pareciera no derramó ni una sola lágrima, la anciana se mantuvo impávida, pero podía ver reflejado en los ojos del contrario el gran dolor que le provocaba recordar los sucesos con detalles, muchas cosas le calzaron, el temperamento del joven, su extrema mesura al callar todo tipo de sentimientos, la soledad de su entorno, los amigos a los que se negaba a traer a su hogar, todo era parte del castigo auto impuesto por aquello de lo que creía que era culpable, por eso rehuida las invitaciones tanto de hombres como mujeres que quedaban encantados de él cada vez que visitaban la tienda, podía comprender porque la decisión de permanecer soltero, todavía amaba al padre de su criatura.
—Sé que parece idiota, muchas de las personas con las que me relaciono han dejado claro lo estúpido que soy, no pueden comprender como es que me aferré tanto a un ser que no había nacido, piensan no era un ser humano, creen que porque jamás le vi la cara no puedo sentir amor, se lo toman muy a la ligera y me molesta, son igual de egoístas que yo al cuestionar lo que siento, dicen que exagero, que arruiné mi vida y la de Himuro y eso último no lo niego.
—Nadie puede juzgarte, no lo entienden porque no han pasado por algo así.
—Ahora me arrepiento de haber hecho algunas cosas como las hice, debí terminar bien las cosas con Tatsuya, pero fui cobarde y hui.
—No te diré que no te sientas culpable, fue un accidente, lo tienes claro, debes aprender a perdonarte, tal vez sería bueno que lo hablaras con él, que le dijeras que lo sientes.
—El está muy lejos ahora, no creo que lo vuelva a ver.
—No te juzgo, es tu vida y creo que has avanzado mucho, esta es tu familia y lo será hasta cuando tú lo desees, solo te pido que si algo me llega a pasar, no abandones a mi pequeña nieta.
—Jamás, nunca lo haría, sin ustedes yo habría muerto, sin su cariño, sin su apoyo y lo han hecho sin siquiera saber de mí, me han aceptado por lo que soy ahora.
Esa tarde se sintió libre, su alma se alivianó, las cosas se podrían bien, seguiría adelante con más ganas que antes, y protegería a esa pequeña, en el fondo de su corazón estaba muy feliz porque alguien decidiera confiarle algo tan preciado.
5 años desde el fatídico día, 3 años desde que llegó a esa hermoso hogar y comenzó a renacer de nuevo, no podía evitar pensar en que estaría haciendo Himuro, lo último que supo era que estaba bien, el pacto que fijó con sus amigos por petición de él mismo era no conocer nada de la vida de su ex pareja, cada noche lo pensaba y le deseaba lo mejor, miró el pequeño retrato de su mesita de noche, era un acto masoquista tenerlo tan cerca, un bonito marco que tenía una fotografía de ellos en los buenos tiempo, la sonrisa de ambos era radiante como si toda la felicidad del mundo los bendijera, de un momento a otro terminó de forma violenta, Izuki tenía mucho miedo de que algo así le arrebatara lo poco que tenía ahora, no pudo evitar fijar su vista en el feliz Himuro de la imagen, lo amaba, lo amaría hasta su último día de vida, jamás se volvería a enamorar de nadie, su corazón estaba cerrado para ese tipo de sentimientos.
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En otro lugar del mundo Himuro Tatsuya se preparaba para regresar a Japón, 3 años en estados unidos le había dejado un saldo agridulce en su vida.
Allí consiguió un empleo fenomenal en una empresa de publicidad, su trabajo era muy bien remunerado, los primeros meses fueron difíciles, acostumbrarse esa nueva realidad lejos de Taiga y Kuroko quienes habían sido su gran apoyo en ese año y medio de infierno, ahora que tenía la completa seguridad de haber perdido para siempre a Shun únicamente le quedaba adelante por el recuerdo de su antiguo amor, era lo que él quería, le daría en el gusto, aunque parte de su ser seguía sintiéndose terriblemente culpable por haberlo "abandonado" a su suerte, No podía obligarle a estar a su lado, solo quedaba avanzar .
Su familia lo recibió con los brazos abiertos, así también Alex su maestra y gran amiga, estaba rodeado de personas que lo querían y lo apoyaban, por lo que su estadía en L.A. Fue acogedora de principio a fin.
Continúo construyendo un castillo de naipes que en cualquier momento se derrumbaría, a veces se cuestionaba la realidad de su presente, su corazón le decía que no era eso lo que quería.
Entre encuentros sexuales ocasionales conoció a una mujer, mentiría si dijera que se enamoró profundamente de ella, pero si le hacía olvidar un poco la desagradable sensación de tener algo pendiente con alguien en un lugar del mundo, como un acto de desahogo pasó noches de pasión con ella, un mero revolcón con intenciones de impregnarse de ese aroma tan poco familiar, comenzaron una relación basada en la pasión, por más que se esforzaba no lograba experimentar ni un poco de la chispa de sentimientos que había tenido con Izuki, engañándose a si mismo tomó la mala decisión de casarse poco después, la mujer parecía una buena persona, que equivocado estuvo, ojalá hubiera tenido a alguien racional para decirle que tomar aquella determinación no era correcto, al contrario todos sus cercanos estaban encantados con su boda pensando que había dejado atrás al desgraciado sujeto que le había jodido la vida.
A un año y medio de eso y ya se estaba divorciando, así de rápido, nunca había logrado centrarse en esa relación vacía, lo único verdadero de esa unión era su hija, una pequeña de ahora 6 meses de edad que desde que nació supo que cambiaria el mundo ensombrecido en cual que vivía.
La chica con la que se había casado le cedió la completa custodia de la criatura, ella quería seguir su vida con la mitad de los bienes y dinero que consiguió con el divorcio, eso estaba bien, después de todo fue él quien insistió en que le diera un hijo, pensando en que eso salvaría su matrimonio.
Le hacía feliz poder hacerse cargo de su hija, la madre de la niña se fue lejos pidiéndole que no la buscara, diciéndole que todo ese tiempo juntos fue una perdida, jamás se habían amado, no obstante le costaba comprender el desapego que su ex mujer le tenía a su bebé, así era mejor, no le importaban los bienes materiales, si ella se llevó la mitad de estos sólo debía trabajar el doble para producir y recuperar lo perdido, tenía un buen pasar gracias a su talento en el trabajo, lo que más le importaba era que ahora su pequeña era solo suya.
Himuro se había convertido en el hombre que siempre odió, el sujeto que vive por los demás, para complacerlos, para evitar que lo vean destrozado nuevamente, ya no se reconocía a sí mismo, tuvo mucha gente alrededor apoyándole, dándole ánimos, les agradecía mucho a sus amigos y familia, aunque había algo que le dolía y le molestaba, la forma en la que se referían Shun, como si este les hubiese hecho algo a ellos, lo llamaban "cobarde" "traidor" "mala persona" y un montón de cosas que le disgustaban, sabía que era por el cariño que le tenían a él, pero eran esos instantes en los que se daba cuenta que no lo había olvidado, era como si su entorno se empecinara en que también debería aborrecer al que había sido y sería el amor de su vida.
Tatsuya había aprendido a perdonar, a perdonarse, y hasta pudo comprender el "porque" de las decisiones destructivas de Shun, pese a todo esto seguía sin encontrar la paz completa, quien iba a decir que recibir tanto apoyo podría volverse algo tedioso, y no es que fuese un mal agradecido, muchas veces necesitaba su espacio, pero si no era su madre, era su tía o Alex quienes no le permitían estar triste y a quienes no podía decepcionar, negando lo que sentía y tratando de matar a la imagen que le acompañaba cada vez que se iba a dormir, intentando olvidar su voz, su rostro, ya estaba arto de eso, haría lo que debió hacer desde hace mucho, cerrar ese capítulo, volver, era hora de dejar de esconderse en los brazos de "mami" y ser otra vez un hombre de verdad.
Volvería y arreglaría algunos asuntos, visitaría la tumba de su hija, y tal vez solo tal vez buscaría a Izuki y aclararían las cosas, solo así sería capaz de estar en completa armonía consigo mismo.
