Holis, dejo la actualización.

Al día siguiente probó suerte de nuevo, esta vez más temprano asegurándose así de encontrarlo, le dolía el estomago, se pasó la noche entera pensando en que le diría y como sería su rencuentro, deseaba tanto verlo, tan estúpido se sintió al percatarse en todo el tiempo que había perdido, dejando que los demás decidieran lo que estaba mejor, recuperaría a Izuki sin importar qué, estaba consciente de que no sería nada fácil, haría todo lo posible por traerlo de vuelta a su lado. Se despidió con cariño de su pequeña hija quien todavía dormía, Tetsuya se haría cargo de nuevo, no quería abusar de él pero no veía oposición de su parte, Kuroko estaba encantado de cuidarla.

—Gracias por cuidarla.

—No hay porque, que te vaya bien.

—Gracias.

—No lo presiones.

— ¿Taiga te dijo algo?

—No se necesita ser un genio para saber lo que sucede, eres igual de inexpresivo que yo, pero puedo leer en tu rostro esa mezcla de ansiedad, miedo y felicidad.

— ¿Qué eres Tetsuya?

—Alguien que sabe observar, desde que llegaste supe que lo buscarías, incluso antes de que tú mismo lo supieras, ustedes jamás dejaron de quererse.

—Gracias. —salió por la puerta con un peso menos, Tetsuya también se sintió aliviado, solo quería que sus amigos pudieran perdonarse y quitarse toda la culpa y aminorar un poco el dolor de todos esos años.

/

Se dirigió directamente al lugar, las piernas le temblaban, todo el camino seguía pensando en cómo presentarse ante él, seguro sería una impresión muy fuerte, esperaba que se lo tomara de la mejor manera posible, miró su reflejo en una de las vitrinas de un local cercano y se acomodó el cabello, en esos 5 años físicamente no había cambiado mucho, pero psicológicamente nunca volvió a ser el hombre de antes, Izuki debía haber pasado por algo así también, seguro que ya no era como lo recordaba, su cerebro había bloqueado las pocas semanas que pasaron juntos luego del accidente, en su mente únicamente tenía el recuerdo de aquella persona feliz que contaba chistes malos, que poseía un carácter amable y dulce, recordaba con cariño los adorables pucheros, las lindas sonrisas, los dulces besos, se sentía enamorado de aquella memoria ¿Por qué lo negó tanto tiempo? si cada noche desde que lo perdió estuvo ahí, en sus sueños, en la remota esperanza que dormía esperando a que abriera los ojos y saliera de su letargo, tan equivocado y ciego estuvo, pero ya era hora de desprenderse de sus culpas, ahora debía de recuperar lo perdido.

Al entrar a la tienda estaba la señora mayor de ayer.

— ¿Vienes por mas rosas cariño?

— Sí, quiero otro ramo de las blancas por favor. —Mintió sintiéndose decepcionado por no encontrar a Izuki, no se rendiría, volvería una y otra vez hasta encontrarlo.

— Shun cariño, puedes traer las rosas blancas las puse cerca de la puerta, las que cortaste en la mañana están fresca y haremos un bonito ramo para este joven. — Ordenó la mujer, a Himuro se le aceleró el corazón ¿Había escuchado mal? ¡Pronunció su nombre!

Izuki entró cargando las rosas, al principio no se percató de su presencia, estaba demasiado sumido en sus pensamientos, no obstante pasó poco hasta que sus miradas chocaron, vio con sorpresa como el otro pelinegro soltaba las flores dejándolas caer al suelo y provocando que se esparcieran algunos pétalos.

Shun se cubrió la boca con ambas manos, no podía creerlo, era un sueño, eso debía ser, se paralizó unos momentos escuchando el golpeteo acelerado de su corazón mientras observaba a ese hombre que lo miraba fijamente, Himuro Tatsuya…

— Tú… eres, por Dios ¿Qué haces acá? — Preguntó con voz temblorosa intentando mantener la calma.

— Vine a comprar rosas y a hablar contigo Shun. —La voz estuvo a punto de temblarle, le costaba creer que Izuki estaba ahí.

— ¿Que es lo que deseas hablar conmigo? Pensé que entre nosotros a estaba todo claro.

— Tenemos una conversación pendiente y lo sabes. — Le hablo fríamente, mientras aguantaba las ganas de acercarse a y abrazarlo, era tan hermoso como lo recordaba, mirar sus ojos, verlos le dolió, la tristeza más profunda se reflejaba en ellos, ciertamente no era el mismo que dejo atrás hace unos años.

Shun meditó unos momentos, ¿Para qué negarle la posibilidad de hablar? Después de todo lo que había hecho sufrir al pobre Himuro, lo mejor era cerrar este capítulo de una vez, Tatsuya venía por eso, necesitaba ponerle un fin a todo para encontrar la paz, ahora debía ser valiente y enfrentarse una última vez a su doloroso pasado, haría lo correcto.

— Señora Matsumoto, saldré por un momento. — Se quitó el mandil encaminándose hasta la salida, las piernas le temblaban como gelatina, pero una especie de calidez le invadió el pecho, ver a Tatsuya otra vez era algo soñado, pensaba que moriría sin poder encontrarse de nuevo con él, tan guapo, tan perfecto como antes, tuvo que golpearse varias veces mentalmente para no demostrar lo feliz que estaba, no importaba si Himuro lo trataba mal y le gritaba o hasta lo golpeaba, se lo merecía , su corazón quedaría tranquilo después de pedirle disculpas.

Salieron ambos a la calle, el silencio incomodo acompañó sus pasos hasta que llegaron a un lugar que consideraron tranquilo.

Tatsuya tomó la palabra rompiendo el tenso momento.

— Primero quiero decirte que el haberte encontrado fue casual, volví a Japón y lo primero que hice fue visitar a nuestra hija, ahí te encontré, lo aclaro porque no quiero que culpes a Taiga o a Kuroko de no haber cumplido su promesa.

— Está bien, tranquilo. — Miró al piso, no era capaz de verlo a la cara.

— Shun, ese día te fuiste sin decir adiós ¿Por qué?

— En la carta que te deje explique mis razones, no estaba pensando claramente, debí terminar las cosas bien y no huir como una rata, perdóname.

— Sufrí mucho, pensé que mi vida se había terminado, yo no quería perderte.

—Quería que fueras feliz, a mi lado eso jamás pasaría.

— No he sido feliz desde que te perdí, el día que te fuiste junto a ti se desvanecieron mis sueños, mis esperanzas, nunca volví a ser el hombre que conociste, sé que todos te juzgan y te dicen que fuiste un egoísta y que lo último que querías escuchar de mi es eso, pero si lo fuiste, no me merecía tu abandono, pero yo también te deje atrás, perdóname Shun. —Se sinceró sin reparos a Izuki le dolió el pecho, no esperaba esa respuesta, quería oír que estaba bien, que tenía una familia, no esa verdad que le pareció horrible, encima le pedía perdón, esperaba un golpe un reclamo más agresivo, pero el tono de Himuro era suave, no levantaba demasiado la voz y le parecía que en momentos se le quebraba.

— Perdóname por tanto dolor, yo no te merecía, eras demasiado bueno para mí, además no sabía qué hacer, quería escapar , correr, de solo recordar esos momentos me siento ansioso, no fue la mejor decisión, lo he pagado muy caro y te hice pagar injustamente a ti también.

—Sé que te has encerrado en ti mismo, que has dejado de ver a tus amigos y familia, que te castigas constantemente ¿Crees que eso le devolverá la vida? — No quería sonar tan duro, pero era momento de decir todo lo que pensaba.

—No, claro que nada puede cambiar las cosas, pero así es como decidí vivir, hice mi vida y seguí adelante.

—Solo has estado sobreviviendo Izuki, eso no es vivir.

—Es cosa mía, además conocí a mi nueva familia, gane una bonita relación, no todo ha sido triste ni tan terrible.

—Me alegra oír eso, pero tienes a mucha más gente a tu alrededor que te quiere, a veces es imposible que el resto no te juzgue o no te presione para que salgas adelante, mi me pasó y muchas veces tuve ganas de alejarme de todo aquello, hemos pasado por lo mismo de formas diferentes, te entiendo, te comprendo, has sufrido más que yo, has estad solo, lleno de culpas, pero ya no tiene que ser así, estoy de vuelta, para ti. — Observo a Izuki, ese rostro lleno de dolor que apenas podía divisar. — ¿Por qué no me miras a la cara Shun?

—No puedo, no quiero mirarte, me duele que me digas todo esto.

—Todavía te quiero, he pasado cada día de estos últimos 4 años recordándote, soñando con este momento, merezco una oportunidad.

—No puede ser.

—En el corazón no se manda, y aunque hubiera podido decidir jamás desee olvidarte, ahora me doy cuenta ¡demonios! debí volver antes y buscarte.

— ¿Que sacas con venir y decirme eso? Ya pasó, si quieres una explicación de porque me fui, lo hice por tu bien, porque te amaba, porque yo no podía conmigo mismo, deseaba la soledad la necesitaba, fui un egoísta, perdón por causarte tanto daño, por arruinarte la vida, no me digas que me quieres ni que me amas, por favor. —Shun no pudo evitar llorar, ahí estaban esas lágrimas de nuevo que parecían haberse secado.

— Estoy aquí Izuki, mírame. — Le levantó el rostro con cuidado observando como las gotas resbalaban por sus sonrojadas mejillas, tan hermoso, tan triste como pájaro lastimado que ya no puede volar.

— Por favor, dejemos esto hasta acá, te pido disculpas por todo el daño que te cause, pero no hay nada más que pueda hacer, no soy capaz de responder a esos sentimientos equivocados. —Intentó alejarse e irse, pero Himuro lo sostuvo del brazo.

— Mírame a los ojos y dime que me olvidaste y que soy solo un viejo recuerdo para ti, ¡Dímelo! Que ya no me amas y te dejo ir, esta vez para siempre.

— Basta… no... No puedo. — que idiota, no supo mentirle, simplemente le era imposible decir algo así.

— Eso demuestra que me quieres todavía, Shun vuelve conmigo empecemos de cero, déjame ayudarte a salir de esto, quiero curar tus heridas, por favor.

— ¡NO!, Himuro aléjate de mí, suéltame, haz tu vida, me alegra verte de nuevo, pero lo de nosotros es historia pasada. — Con un brusco movimiento logró zafarse de su agarre, no podía creer las palabras que le dijo ¿Cómo era posible? — Por favor no vuelvas a venir a menos que de verdad tengas intenciones de comprar en mi tienda.

¿Así que esa era la condición? Lo haría aunque tuviera que comprar la florería entera, recuperaría a Izuki, desde que lo vio supo que no podría dejarlo ir jamás otra vez, estaba seguro que Shun todavía lo amaba, no se lo había negado.

— Vale Shun, entonces mañana nos vemos, necesito rosas blancas. — Le grito viendo como este se alejaba y entraba al pequeño local.

/

Gracias por leer, perdón si se me pasó alguna falta.