Ese día cuando volvió a su casa, estaba cansado, pero feliz, tenía esperanza en un futuro mejor.

—Himuro-kun ¿Cómo fue todo? — Preguntó Kuroko mientras mecía a la pequeña bebé que se negaba a dormir.

—Hablamos, pero no me quiere cerca, desde un comienzo sabía que no sería nada fácil, me impresiona por todo lo que pasó.

—Es comprensible, sé que te quiere, no lo dudes, inténtalo, cederá en algún momento.

—Claro, no me rendiré fácil.

— ¿Sabes? todos estos años he sido cómplice de su soledad, aceptando cada cosa que me dice para mantenerse lejos de nosotros, al principio creí que sería lo mejor para su tranquilidad, me duele verlo tan triste y hasta ahora me doy cuenta lo tonto que fui. — Confesó con pesar Kuroko.

—No te culpes, eres un buen amigo, hiciste lo que creías mejor, te agradezco que hayas cuidado de Shun, aunque sea desde lejos. —Dijo tomando a su pequeña entre sus brazos, la niña que ya se estaba rindiendo al sueño por fin, comenzó a reír y sacudirse de felicidad.

—Himuro-kun me había costado mucho que se quedara tranquila, tu bebé es demasiado activa, incluso más que su primo.

—Tiene mucha energía, no tengo idea de por qué. —La pequeña estaba inquieta, al parecer había extrañado a su padre, Himuro pensó en lo felices que podrían ser junto a Izuki, seguro este querría a su hija y la aceptaría. — Tetsuya te juro que haré lo posible por volver a ser feliz junto a Shun y darle una bonita familia.

—Eso espero, confío en que así será, ahora llévala a la habitación y hazla dormir, ya es tarde mi pequeño ya está dormido desde hace rato.

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Tatsuya debía actuar rápido, al día siguiente se dirigió de nuevo a la tiendita, estaba la señora y era justamente con ella con quien deseaba encontrarse para hablar.

—Hola joven ¿Viene por rosas blancas?

—Buenos días, en realidad quiero hablar con usted.

—Justamente quería preguntarte algo, no sé qué es lo que pasó con Shun ayer, pero entró casi llorando y no ha querido hablar del tema, espero que no hayas sido el causante de hacerle algún tipo de daño a mi muchacho, si no tendré que dejar la cordialidad de mi buen trato hacia ti. —le sonó a una amenaza encantadora, que bueno que Izuki tenía cerca a personas capaces de defenderlo.

—No, nada de eso, necesito hablar con usted justamente para contarle y pedirle su ayuda, bella dama.

—En estos momentos Shun no está, cerraré la tienda y podemos ir por ahí a tomar algo y me comentas.

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Se dirigieron a un pequeño café y le contó todo a la mujer, algo le decía que no era un error abrirle su corazón, empezó por lo que la Sra. Matsumoto ya sabía, el trágico accidente, prosiguió su historia con la desaparición de Shun y su vida en EEUU, no le omitió el hecho de que tenía una hijita, y por supuesto que le dijo que sus intenciones para con Shun eran serias y que deseaba recuperarlo.

—Todo lo que me dices calza perfecto con lo que él me confesó, no lo ha pasado nada bien, si quieres mi ayuda la tendrás, aunque es algo difícil llegar a su corazón sé que tiene un espacio para ti guardado, todavía conserva una fotografía donde aparecen los dos, recién ahora me doy cuenta que eres el chico de su mesita de noche. — Lo último lo llenó de esperanza, tuvo deseos de llorar, nuevamente se sintió culpable por haber intentado rehacer su vida con otra persona dejándolo atrás.

—Por favor, solo necesito tiempo, voy a insistir con él, me dijo que no me acercara a la tienda a menos que fuese a comprar, estoy dispuesto a ir todos los días con tal de verlo, aunque tenga que aceptarme por cansancio.

—Tendrás que ser perseverante, el muchacho es terco, muchos lo han intentando, tiene varios pretendientes hombres y mujeres, uno de ellos hasta ahora ha intentado por todos los medios que Izuki lo acepte. —A Himuro se le revolvió el estomago, le dieron muchos celos.

—Oh rayos, necesito apurarme entonces.

—No te preocupes, dime a qué hora irás y me aseguraré de no estar ahí.

—Muchas gracias señora.

—Él ha sido muy bueno con mi familia, merece recuperar la felicidad y salir de ese eterno estado de culpa, pero una cosa te diré, no te atrevas a llevártelo lejos de nosotros y mucho menos lastimarlo.

—Eso jamás, ustedes son su familia, por otro lado mi intención es solo devolverle un poco la vida que siempre debió tener, conmigo.

—Bueno joven Himuro, entonces tenemos un trato.

Salió del pequeño café con esperanzas renovadas, sería doloroso verse rechazado mil veces, pero lo resistiría, estaba seguro de que Izuki lo amaba, quería volver a verlo a sonreír, estrecharlo entre sus brazos, decirle cuanta falta le había hecho.

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Su niña era una preciosa chiquita de 6 meses, de cabellos azabaches y esa peca tan característica bajo su ojo derecho, era muy risueña de carácter afable, a Himuro le parecía tan extraño ese detalle de su bebé ya que ninguno de sus dos progenitores era así.

Se había hecho cargo de su nena desde que esta apenas tenía unos 3 días, ella cambio su mundo. Él que creía muerto todo tipo de sentimientos, que al perder a Izuki se prometió no volver a amar, y que solo se casó por la presión de su medio, podía arrepentirse de todo su pasado pero jamás de tenerla a ella, su pequeña Nanami, haría cualquier cosa por hacerla feliz.

Kuroko y Taiga habían sido muy amables en aceptarlos en su hogar, ya había conseguido un departamento cerca de la empresa donde trabajaría, a su hija la seguiría cuidando Tetsuya.

Con cuidado afirmó a su niña quien gateaba por la cama, era demasiado inquieta para su edad por lo que y debía tener mucho cuidado para que no se golpeara.

—Oye cuidado bebé, siempre eres tan imprudente. —Le habló suave estrechándola entre sus brazos. — Voy a contarte un secreto, tu papi está enamorado, siempre lo estuvo, si todo sale bien ya no seremos solo los dos. — La niña se la abalanzó sobre su cara para comérselo a besos, era muy cariñosa, con ese gesto de felicidad supuso que le había gustado la idea, su vida estaría completa si tan solo pudiera recuperar a Shun, al día siguiente empezaría en su nuevo empleo, luego iría otra vez a ver a Izuki, con cuidado puso a su bebé en la cuna, la nena se puso a llorar, no quería dormir, sería una larga noche como tantas.

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Esa tarde se apresuró en llegar a la hora acordada, la Sra. Matsumoto le dijo que a las 7 ella saldría para dejarlos solos, así fue cuando desde lejos vio a la mujer salir con la niña, se preparó mentalmente y entró al local.

—Bienvenido, en que puedo… Tatsuya, ¿Qué haces acá?

—Hola Shun, quiero un ramo de rosas blancas.

—No en serio, ¿Qué quieres? — Le confundía demasiado el comportamiento de su ex pareja, no creyó que lo que le había dicho fuese en serio.

—Rosas, de las blancas y frescas. —Observó como el otro se desarmaba con una de sus miradas, le divertía su comportamiento tímido, trataba de evadirlo.

—Está bien, pero por favor vete después que te lo dé. —Izuki le entregó el bonito ramo con cuidado, sin saber si de verdad solo venía para eso.

—Cuando estuve en Estados Unidos tuve una hija Shun. —Le soltó sin más, a Izuki se le congeló la sangre, le había dicho que no lo había olvidado y sin quererlo le hizo algo de ilusión aquella declaración, tal vez Tatsuya solo quería jugar un rato, vengarse de manera cruel, jamás le aclaró si era soltero o casado.

—No deberías venir entonces, seguro tu esposa se enfada si te entera que yo soy tu ex pareja.

—Me divorcie, ella me entregó la custodia de la nena, soy padre soltero. — Ahora estaba más confundido, no sabía cómo sentirse con eso último ¿Qué tan buena era la actual situación del ex Yosen?

—Pues que bueno, me alegra que tengas a alguien tan especial en tu vida. —Izuki le llenó una boleta mientras el pelinegro del lunar buscaba el dinero para pagar el ramo, Shun era incapaz de mirarlo a la cara, se notaba que estaba incomodo, se demoró a propósito en encontrar su cartera, hasta que por fin se dignó a darle el pago.

—Nos vemos mañana Shun, ten un ramo grande listo. — se despidió dejando al ojo de águila con sentimientos revueltos.