Gravity Falls no me pertenece, todos los derechos los tiene Alex H.

Temporada 2: Discordia.

Memorias Parte 5.

Habían pasado ya 2 semanas desde que ocurrió el incidente, durante ese tiempo mi cabeza solo tenía un pensamiento en mente, ¿Cómo puedo ayudar a Mabel?, la culpa y el dolor se habían hospedado en mí y me afectaban hasta tal punto que me costaba conciliar el sueño por las noches, me sentía vacío, un alma errante la cual fue condenada a vagar por la tierra como castigo por haber lastimado a la persona que más quería. Debí haber previsto esto, debí haberlo evitado, ¡debería ser yo quien este en esa cama y no… Mabel.

-Lo siento – Dije yo con la voz quebrantada - lo siento mucho Mabel, sé que no he sido el mejor hermano, que he sido un pesado y en estúpido muchas veces, sé que te he causado dolor. Y aun así tú siempre me sonreías, siempre me animabas cuando estaba mal, desde pequeños ha sido así y ahora… ahora no estas. Te extraño mucho Mabel, quiero que volvamos a estar juntos, que volvamos a jugar y a divertirnos como en los viejos tiempos – Mabel se encontraba recostada sobre una cama de hospital conectada a un montón de instrumentos médicos, se hallaba débil e inerte sobre el colchón, cada vez que la veía en ese estado podía sentir como una parte de mi alma se partía en pedazos, era una tortura constante – De verdad lo lamento, yo solo quiero… quiero que estés conmigo, te necesito – Esboce con dificultad mientras tomaba la mano de Mabel y la apretaba contra mi frente, podía sentir como lentamente una lagrima comenzaba a bajar por mi mejilla.

-Sr. Pines… Lo lamento, pero la hora de visitas se ha acabado – Dijo una enfermera la cual acababa de entrar al cuarto.

-Adiós Mabel… Por favor recupérate pronto – Pronuncie mientras me secaba las lágrimas y me levantaba con rumbo hacia la puerta.

Avanzaba lentamente por el largo corredor del hospital, el sufrimiento y la impotencia atacaban todo mi ser mientras yo trataba de mantener la compostura y no quebrantarme. Nunca imagine que me haría tanta falta Mabel, con el tiempo ella llego a formar una parte importante de mi vida, y ahora que no está, siento como si me faltara algo, como si estuviera incompleto. El sentimiento de soledad nunca había estado tan presente en mi vida como ahora, cada minuto que estoy sin Mabel es un martirio constante, necesito de ella, la necesito a mi lado.

-¡Sr. Pines! – Pronuncio un grito a mis espaldas, al darme vuelta pude ver como la enfermera que vi hace poco se acercaba corriendo, parecía estar muy agitada por alguna razón.

Llego hasta mí y descanso unos segundos para recuperar el aliento, cuando ya se había recompuesto comenzó a pronunciar:

-Sr. Pines, es su hermana – En ese momento pude sentir como mi corazón se detenía, ¿Qué pasa con Mabel?, ¿Le ha sucedido algo?, mi mente comenzó a estructurar los peores escenarios posible, cada uno peor que el anterior, las gotas de sudor comenzaban a descender por mi frente mientras que poco a poco se hacía más la ansiedad por saber que pasaba, el pensar que algo malo le pudiera haber pasado… Es demasiado para mí – Ha despertado.

Corrí apresuradamente por los pasillos del hospital hasta llegar a la puerta de la habitación en donde se encontraba Mabel, sentía mi pulso acelerado y mi respiración agitada por la carrera que acababa de realizar, al estar de frente a la puerta una ansiedad mordaz recorrió todo mi cuerpo, necesitaba ver a Mabel, necesitaba asegurarme de que ella estuviera bien. Rápidamente dirigí mi mano hacia la perilla de la puerta dispuesto a entrar en la habitación, pero antes de girarla otra preocupación invadió mi mente ¿Qué pensara Mabel acerca de lo que paso?, me pare en seco, la sola idea de que ella quede trastornada por lo que paso es… es demasiado para mí, no sabría cómo actuar ¿Qué se supone que le diga?, no es como si simplemente pudiera entrar y saludarla como si nada hubiera pasado, ¿Qué debería hacer?, esa es la pregunta que me atormenta en estos momentos.

Me quede unos minutos más en frente de la puerta mientras mi mente se debatía entre sí debería entrar o no. Al final, decidí que lo mejor sería dar cara al asunto, aunque con ello me arriesgue a confirmar los horribles pensamientos que atormentan mi mente en estos momentos.

Poco a poco fui girando la perilla de la puerta y la fui empujando lentamente, podía sentir como el miedo se estaba apoderando de mí, al punto de que por un momento estuve tentado a correr y salir huyendo, pero ya era demasiado tarde para eso, la puerta ya estaba abierta.

Al entrar a la habitación pude ver a una Mabel afligida, su mirada se encontraba vacía y perdida en el horizonte, sentí una fuerte punzada en el corazón la cual casi me hace caer al suelo, me destrozaba verla así. Me quede parado en la puerta unos segundos más hasta que por fin ella percato en mi presencia y dirigió la vista hacia mí, nuestros ojos se cruzaron, en ese momento pude sentir en carne viva por lo que ella estaba pasando, no había necesidad de palabras, su mirada expresaba claramente el dolor que habitaba en esos momentos en su corazón. Me sentí vacío, por un momento pareció que todas las razones para seguir luchando desaparecieron, y que solo había lugar para la desesperación. No pude aguantar más, rápidamente corrí hacia ella para proporcionarle un abrazo, necesitaba reconfortarla, necesitaba demostrarle que no se encontraba sola.

-Mabel… yo… Lo lamento, jamás quise que pasara esto – Pronuncie yo en un hilo de voz intentando con todas mis fuerzas bloquear el llanto que amenazaba con desbordarse en cualquier momento.

Ella correspondió el abrazo mientras poco a poco las lágrimas comenzaron a descender por su cara, era notorio el dolor por el que estaba pasando, el sentimiento de impotencia comenzó a aflorar en mí y me hizo sentir como la criatura más despreciable del planeta. Todo esto había sucedido por mi culpa, si no me hubiera obsesionado jamás con los misterios nada de esto hubiera pasado, Mabel y yo podríamos haber disfrutado de un verano normal y tranquilo si tan solo no hubiera encontrado el diario, si tan solo no hubiéramos ido a esa cueva, si tan solo… si tan solo hubiera una manera de reparar mi error. Ahora lo único que puedo hacer es quedarme junto a Mabel e intentar animarla, aunque no sé de qué manera hacerlo…

Pasaron los días y Mabel no mostraba signos de mejoría, se encontraba tan afligida que apenas si podía probar bocado alguno, sus ojos se veían vacíos y se podía apreciar en ellos un profundo sentimiento de soledad y desesperanza, la sonrisa alegre que siempre había caracterizado a Mabel había desaparecido, y ahora no parecía más que un lejano sueño… No sé cuánto tiempo pueda aguantar esto, el verla en este estado no hace sino más que aumentar el sentimiento de culpa e impotencia que en este momento alberga cada rincón de mi alma, me siento despreciable, ¿De qué me sirven todos mis logros hasta ahora?, ¿De qué me sirven todos los estudios que he realizado desde que llegue a este maldito pueblo?, ¡¿De qué me sirve ser el supuesto chico más listo de la clase… De que me sirve todo eso, si cuando la persona más importante para mí está en problemas no encuentro la manera de ayudarla… No sé qué se supone que debería hacer, ahora todo… todo carece de sentido, lo único que quiero ahora es ayudar a Mabel, devolverle esa sonrisa que portaba siempre, esa alegría que desbordaba desde que salía el sol hasta que se ocultaba. Quiero ayudarla, ¡debo encontrar la manera de reparar este error o si no… o si no será el fin, para ambos.

Después de unas semanas el hospital decidió dar de alta a Mabel, a pesar del estado en que se encontraba los doctores tomaron la decisión de dejarla ir, pensaron que, si se quedaba más tiempo en el hospital, era muy poco probable que su condición fuera a mejorar, por eso decidieron dejarla ir a casa, un ambiente más conocido aumentaría las posibilidades de que se recuperara, y la ayudarían a superar los traumas que carga consigo en estos momentos, o al menos, eso era lo que ellos creían. Ya nos habían advertido de antemano al tío Stan y a mí que siempre tuviéramos un ojo vigilante sobre ella, que no la dejáramos sola y que hiciéramos todo lo que estuviera a nuestro alcance para intentar mejorar la condición de Mabel… aunque para este punto esas advertencias están de sobra, hare todo cuanto pueda por ayudar a Mabel, aun si tengo que pasar el resto de mi vida intentándolo, no la dejare sola, no dejare que ella vuelva a pasar por esta situación de nuevo, me jugare mi vida si es necesario con tal de proteger el bienestar de Mabel, y de este modo… tal vez pueda redimirme por mis acciones.

-Asegúrate de no mostrarle esa expresión a Mabel cuando salga por esa puerta – Dijo la voz del tío Stan la cual me hizo salir de mis cavilaciones.

Nos encontrábamos parados frente a la puerta del hospital esperando a por Mabel, eran alrededor de las 11 de la mañana y el calor se hacía presente en todo el pueblo. Los doctores habían dicho que viniéramos a buscar a Mabel alrededor de esta hora para llevarla a casa.

-¿Crees… crees que ella vaya a estar bien? – Le pregunte al tío Stan, haciendo todo lo posible por mantener mi preocupación y sufrimiento a raya, y no sonar demasiado alterado por todo lo que estaba pasando. No podía mostrarme débil frente a Mabel, si quería tener al menos una oportunidad de ayudarla, debía ser fuerte, por los dos.

El tío Stan poso su vista sobre mí unos instantes, parecía estar estructurando mi expresión y teorizando sobre qué es lo que podría estar pasando por mi cabeza, al cabo de unos segundos respondió.

-No lo sé – Dijo entre suspiros mientras se acomodaba la corbata que tenía atada al cuello y se desabrochaba uno de los botones de su camisa a causa del calor que en ese momento estaba golpeando a todo el pueblo.

-Dipper… - Comenzó a esbozar el tío Stan con un tono de vos apagado y melancólico.

-¿Si? – Respondí expectante, atento a lo que el tío Stan fuera a decirme.

-Si Mabel no logra salir de esta… creo que lo mejor sería internarla en un psiquiátrico – Repetí esas palabras una y otra vez en mi cabeza, no podía creer lo que estaba escuchando. ¿Internar a Mabel en un psiquiátrico?, ¿es que el tío Stan ha perdido el juicio?

-¿Estas… estás hablando en serio tío Stan? – Aun seguía sin creérmelo, ¿Cómo es posible siquiera que el tío Stan pudiera pensar en algo así?, simplemente es una locura, Mabel y yo hemos estado juntos desde siempre, ¿y ahora quieren separarnos?, no lo permitiré, hare hasta lo imposible por salvar a Mabel, no permitiré que la aparten de mi lado.

-Dipper, sé que esto debe ser duro para ti, pero debes entender. En este momento Mabel está en un estado muy delicado, y francamente no creo que nosotros.

-¡No lo permitiré!, no dejare que separen a Mabel de mi lado. Tío Stan, lo que dices simplemente no tiene sentido, de verdad estás pensando en enviar a Mabel a una habitación acompañada de locos por años, ¿Cómo crees que se sentirá ella?

-Dipper, comprendo cómo te sientes, pero en esta situación lo mejor que podemos hacer por ella es buscarle ayuda profesional, nosotros no podemos…

-No, no, no, ¡No lo permitiré!, no dejare que condenes a Mabel a una vida de sufrimiento, hare hasta lo imposible por ayudarla. Tío Stan por favor, dame una oportunidad, prometo que la ayudare a recuperarse, pero por favor… No la apartes de mí, no creo poder seguir sin ella – Dije yo al borde del llanto, no podía soportar la idea de una vida sin Mabel, pensar que toda esta situación se había desencadenado por mi culpa solo hacía que el dolor de mi corazón creciera, no quería separarme de Mabel, quería que volviéramos a casa juntos, como hermanos, no quería alejarme de ella, no lo permitiría.

-…

En ese momento la entrada principal del hospital se abrió y de ella salió Mabel en silla de ruedas junto a una enfermera. Se veía peor de lo que pensaba, su cara había perdido color y había bajado peso a causa de la falta de apetito, me destrozo el verla así. Poco a poco las lágrimas comenzaron a escurrir desde mis parpados mientras que se me comenzaba a formar un nudo en la garganta, dificultándome bastante el acto de respirar. Me quede petrificado al verla, lentamente ella comenzó a alzar su vista y la poso sobre mí, de nuevo volví a sentir en mi piel el dolor y sufrimiento por el que estaba pasando Mabel, y, como la anterior vez, no pude hacer nada más que correr entre sollozos a abrazarla, necesitaba hacerlo, necesitaba demostrarle que no estaba sola, que podía contar con alguien, que ya no tenía por qué sufrir más.

Duramos unos minutos abrazados hasta que lentamente me comencé a separar de ella y, limpiándome las lágrimas de mi cara, le dije:

-Ven Mabel, vamos a casa – Articule esas palabras mientras forzadamente le mostraba mi mejor sonrisa y me colocaba detrás de la silla de ruedas para llevarla al carro, me era difícil permanecer optimista en esa situación, pero debía ser fuerte, por el bien de ambos.

Volví (se esconde tras un muro buscando refugiarse de las balas de escopeta con las que lo están atacando), esperen, esperen, alto al fuego. Sé que me he tardado un siglo en actualizar y que ya todos pensaban que esta historia había quedado inconclusa, pero la verdad es… que me daba pereza escribir (los lectores se lanzan al ataque contra Andrés en busca de su cabeza por hacerlos esperar tanto) Esperen, esperen, si me matan jamás sabrán que hizo Dipper y que paso con Mabel (Grito Andrés en un último intento por salvar su vida. Los lectores, ante estas palabras, se pararon a reflexionar sobre si debían o no dejarlo vivir, al final decidieron que, por muy h********* que Andrés sea, es buen escritor, y que si estaban hay era porque querían saber cómo sigue la historia, cosa harto difícil de lograr si lo asesinaban, así que lo dejaron libre, pero el resentimiento que se había formado en sus corazones no se borraría tan fácilmente).

Bien, ahora que ya todos nos hemos tranquilizado, tengo algunas cosas que decir:

1- Aunque parezca una broma no lo es, de verdad deje de escribir porque tenía pereza, ciento que si las historias no se hacen con motivación quedaran vacías y solo serán una más del montón, por ende espere hasta estar de ánimos para continuar escribiendo. Además, ¿Prefieren una historia semanal sin corazón y con una trama y redacción paupérrima, o una historia hecha con ganas que salga cada tanto?, yo la verdad, por muy duro que sea para mí, elegiría la segunda.

2- Como bien dije no he escrito en un tiempo, así que puede que haya perdido "el toque", por decirlo así. Si notan algún error o fallo que posea el capítulo les agradecería que me lo dijesen.

3- ¡Elice, ¿Qué me has hecho?!, he de aclarar algo, esta historia no es pinecest, el amor entre Dipper y Mabel no va más allá del fraternal… aun sabiendo esto no puedo evitar pensar lo que algunos de ustedes seguramente pensaron, pero debo decir que eso no pasara… al menos no en esta historia.

4- Si corremos con suerte y no me entra otro ataque de flogeritis aguda, el siguiente capítulo será el último de la saga Memorias, ¿que habrá hecho Dipper para reparar el daño cometido?, ¿que pasara con Mabel?, ¿es el gusano que se enredó en el cabello de Mabel la pieza clave para todo esto?, todo esto y más en Memorias parte… parte… ¿cuantas partes llevo ya?, se me alargo demasiado como para estar pensado contarlo en 3 capítulos en un inicio.

5 – Solo una cosa por si creen que el comportamiento de Dipper discrepa mucho con lo narrado anteriormente en la historia, recuerden que en este momento tiene 12 años, y por ende no tiene la madures que tendrá dentro de algunos años, y cosas que en ese momento no haría ahora, que es más joven, si las hace.

Por ultimo un agradecimiento especial a Oalexvlogs, el cual, gracias a un video suyo, me motivo a continuar escribiendo.

En fin, esto fue todo, sin nada más que decir me despido deseándoles una feliz semana.

Firma: Andrés Rey.

P.D: Algo que me falto mencionar. Otra razón por la cual deje de escribir fue porque no recibía reviews de parte suya, y esto me hizo pensar que no les interesaba la historia (aunque eso no fuera cierto). Así que, para evitar que esto vuelva a suceder, comenzare a pedir reviews por capitulo. Tranquilos, no tengo pensado pedir 100 reviews en cada capitulo ni nada por el estilo (aunque eso no estaría mal), por ahora me conformo con 3 reviews por capitulo, de esta manera sabre que si les interesa la historia y que quieren leer como continua. Espero que comprendan mis motivos y me apoyen en este pequeño favor que les pido (No hay nada peor para un escritor que creer que su obra no le gusta a nadie).