Por favor, díganme si les interesa la historia y si quieren que continúe con más capítulos. Muchas gracias.
Andy comenzó a moverse con los primeros rayos de sol que se filtraban por la persiana. El estómago le gruñía como si hiciera días que no comía, pero la noche anterior Sam le había hecho la cena. Sonrió aún con los ojos cerrados. Sam cocinaba de maravilla… Entonces comenzó a recordar: algo andaba mal. No recordaba nada de la cena. Sólo una ducha con agua calentita y hacerse tumbado un momento en la cama. De pronto se dio cuenta que un brazo la tenía agarrada por la cintura. Levantó un poco la sábana y se incorporó lo suficiente para reconocer un tatuaje que le era muy familiar ¡Sam! ¿Cómo…. cómo habían acabado en esa situación? ¿Había pasado algo entre ellos? Levantó de nuevo la sábana para ver si llevaba algo de ropa ¡Genial! –pensó-. El camisón que ella misma se había puesto debajo del albornoz. Pero después de eso… no lograba recordar nada.
Sam notó como Andy se movía. La noche anterior, una vez había acabado de guardar la comida que necesitaba estar en la nevera, no se había podido resistir a meterse en la cama con ella. No sabía cómo iba a reaccionar Andy una vez se despertara y viera que él había dormido con ella. Había estado toda la noche tenso temiendo por su reacción, así que hasta bien entrada la madrugada no había sido capaz de conciliar el sueño.
Andy intentó moverse, pero Sam la tenía demasiado bien sujeta. Cogió el brazo de Sam e intentó apartarlo sin éxito. Mientras Sam hacía lo imposible por aguantar la risa, parecer dormido y que ella no sospechara. Al tercer intento de Andy, Sam comenzó a reír sin parar. Ella lo apartó a la fuerza, echando a un lado la delicadeza de la que había hecho gala hasta ese momento y le echó una mirada asesina.
McNally: ¿Cuánto rato llevas despierto? Y lo más importante, ¿qué haces aquí? –preguntó Andy girándose hacia Sam-.
Swarek: Sólo un minuto. No siempre intentan despertarlo a uno con una llave de judo.
McNally: ¿De qué estás hablando? No… no intentes desviar el tema. Se puede saber, ¿qué haces aquí?
Swarek: Dormir… bueno o intentar dormir, porque con tanto movimiento por la mañana es imposible.
McNally: ¡Ya sabes a qué me refiero! ¿Qué haces aquí?
Swarek: ¿Aquí, aquí? –dijo Sam señalando la cama mientras se incorporaba y apoyaba su cabeza con un brazo.
McNally: ¡Sí, aquí!
Swarek: Bueno… Me cansé de esperarte en el salón. Vine a ver si estabas bien… Y una cosa llevó a la otra.
McNally: ¿Qué… qué quieres decir con que una cosa llevó a la otra?
Swarek: Pues que estás irresistible en albornoz con una toalla enrollada en la cabeza.
McNally: ¡Deja de hacer eso! –exclamó Andy mirando fijamente los hoyuelos que se le formaban a Sam en la cara cuando reía-.
Swarek: ¿El qué? ¿Decir la verdad?
McNally: No, sonreír de esa manera.
Swarek: ¿De qué manera?
McNally: ¡Esa! –contestó ella señalándolo con un dedo-. ¡Aleja esos hoyuelos de mi vista! –dijo Andy tapándose los ojos con ambas manos-.
Swarek: Sé el poder que ejercen estos hoyuelos en ti… Sé que te encantan. Tu misma me lo dijiste una vez.
McNally: Sí. Hay veces que estaría mejor calladita.
Swarek: ¿Sabes qué es lo que me vuelve realmente loco de ti?
McNally: ¡No, nunca me lo has dicho!
Swarek: Este precioso lunar que tienes debajo del labio –dijo él acercándose para acariciarlo-.
McNally: Y ahora, ¿en qué situación nos deja todo esto?
Swarek: En que tengo ganas de besarte –contestó Sam quedándose a tan sólo unos centímetros de ella-.
McNally: ¡Sam Swarek no me hagas esto!
Swarek: ¿El qué? ¿Esto? –preguntó él besándola sin dejarla responder-.
McNally: Sam –dijo ella cuando recobró el aliento después del beso-.
Swarek: No digas nada McNally, solo siente.
Andy se despertó por segunda vez esa mañana. Miró a su lado donde Sam dormía plácidamente y sonrió. Finalmente se había dejado llevar por los sentimientos tal y como le había dicho Sam, y estaba contenta por ello. Las cosas tenían que ir bien. Ella ya no estaba con Nick desde hacía unos meses, era una persona libre y Sam… Sam también. Él mismo había dicho que Marlo ya no era técnicamente su novia. ¿Técnicamente? –se preguntó-. ¿Qué había querido decir él con técnicamente?
McNally: ¡Sam Swakek! –gritó Andy mientras zarandeaba a un profundamente dormido Sam-. ¿Qué quisiste decir exactamente con que Marlo ya no es técnicamente tu novia?
