Swarek: Umm, McNally –dijo Sam desperezándose.- Como sigas despertándome así, me vas a matar de un ataque al corazón.

McNally: ¡No cambies de tema, eh! Que nos conocemos…

Swarek: Bueno… quise decir que no estamos saliendo aunque tampoco hemos roto.

McNally: ¿Y eso cómo se entiende?

Swarek: Simplemente dejamos de vernos. Estuve cuidando de ella cuando tuvo la crisis, pero cuando Marlo mejoró, nos fuimos distanciando sin más. Somos adultos, no necesitamos certificarlo de ninguna manera.

McNally: Vale… es decir, que yo soy la única idiota con la que rompiste. Monica ya me dijo…

Swarek: ¿Qué te dijo Monica?

McNally: Bueno… Nada.

Swarek: Termina lo que comenzaste. ¿Acaso mis ex os reunís para hablar de mí a mis espaldas?

McNally: ¡No! Sólo coincidimos y surgió el tema.

Swarek: Claro, surgió el tema, así por casualidad.

McNally: No sólo… Bueno no quiero hablar de esto. Fue una conversación entre las dos. No me dijo nada que no supiera.

Swarek: Piensas que soy un desalmado, ¿no? Que no tengo sentimientos… ¿No es así? –preguntó Sam cogiéndola por las manos-. Yo… es la primera vez que siento algo así por alguien. Mi trabajo siempre había sido lo primero hasta que te conocí. A partir de ese momento comencé a hacer cosas que nunca había hecho. Me convertí en vulnerable y cuando Jerry murió y vi por lo que estaba pasando Traci, quise apartarte de mi fuera como fuera, para evitar que te encontraras en algún momento en la misma situación.

McNally: Pero…

Swarek: Déjame terminar –dijo Sam poniéndole un dedo sobre los labios para evitar que ella hablara-. Preferí hacerte sufrir por la ruptura y evitarte un sufrimiento mayor en un futuro.

McNally: Nosotros amamos ser policías. No seríamos felices haciendo otra cosa. Sabemos que nuestro trabajo conlleva peligros, que estamos expuestos a la muerte cada día, pero tienes que saber una cosa, Sam Swarek, prefiero vivir tres meses a tu lado que una vida entera sin ti.

Swarek: Te amo McNally.

McNally: Te amo Sam Swarek.


Se acercó a Sam. No podía soportar verlo así, tan vulnerable. Sintió como las lágrimas acudían a sus ojos y sin poder evitarlo, las gotas comenzaron a rodar por sus mejillas. Se giró. No quería que Sam la viera así. No es que la pudiera ver, pero había oído hablar de gente, que aún estando en estado de coma, podían percibir lo que estaba sucediendo a su alrededor. Más vale prevenir que curar, pensó.

La puerta se abrió de repente y por ella entró una chica a la que no conocía. Genial –pensó-. Otra de las exnovias.

McNally: Disculpa. Sólo puede haber un acompañante en la habitación.

Sarah: ¿Y tú eres? A menos que Sam se haya casado y yo no me haya enterado, cosa por otro lado bastante probable, creo que tengo bastante derecho a estar aquí.

McNally: Yo… yo soy sólo su compañera.

Sarah: Ah, pues yo soy la hermana.

McNally: No sabía que Sam tuviera una hermana.

Sarah: Tampoco me extraña. Veo que sigue como siempre. Sam en toda su esencia, haciendo lo que mejor se le da, su papel de hombre inescrutable.

McNally: No creo que sea inescrutable…

Sarah: Bueno –contestó Sarah molesta- creo que no es el momento que hablemos de esto. Llevo horas sentada en un coche para estar con mi hermano y me gustaría verlo.

McNally: ¡Claro, lo siento! –le dijo McNally retorciéndose las manos con nerviosismo-. Él está grave. Los médicos consiguieron sacarle la bala, pero perdió mucha sangre y tuvo dos paradas antes de entrar al quirófano. Han dicho que las primeras horas son críticas.

Sarah: Ya veo –contestó Sarah impasible-.

McNally: Pero yo sé que él va a salir de esta. Sam es fuerte.

Sarah: Sí, demasiado.

McNally: Esperaré fuera –dijo Andy girándose para mirar a Sam antes de salir-. Si quieres que te traiga algo, no sé, un café, lo que sea…

Sarah: Gracias, estoy bien.