Andy salió resignada de la habitación. En definitiva era su hermana y había viajado durante horas para estar con Sam, así es que poca cosa podía hacer –pensó encogiéndose de hombros-.
Nick: ¡Hey!
McNally: ¡Hola! ¿Qué haces aquí?
Nick: Acabo de traer a la hermana de Sam.
McNally: ¿Has sido tú? No sabía…
Nick: Sí, bueno… Después de todo lo qué ha pasado, era lo mínimo que podía hacer: me ha salvado la vida.
McNally: Como siempre, ha pensado antes en los demás que en él mismo –dijo Andy mientras las lágrimas volvían a asomar en sus ojos-. Cuando nos hemos dado cuenta que Ford había vuelto a la comisaría, en vez de ponerse el chaleco antibalas, ha estado buscando a Ford sin preocuparse por su vida.
Nick: Es un muy buen policía…
McNally: Sí, pero a veces podía pensar un poco más en sí mismo, ¿no? –dijo Andy entre sollozos-.
Nick: Ven –contestó Nick arropándola entre sus brazos-.
McNally: Siempre supiste que no había dejado de amarle, ¿verdad?
Nick: Fue bonito mientras duró. Se creó un vínculo muy fuerte entre nosotros cuando estuvimos encubiertos. Sólo nos teníamos el uno al otro y aprendimos a entendernos sin palabras. Y además los dos salíamos de una relación en la que nos habían decepcionado. Es normal que nos confundiéramos un poco con lo sentíamos,
McNally: Yo no me arrepiento de nada, ¿sabes? Estuvimos bien juntos. Y tú encontrarás a alguien pronto. Ya verás.
Nick: Sí –contestó Nick con una mirada llena de melancolía-. No te preocupes, él saldrá de esta.
McNally: Él está muy grave. No sabes lo indefenso que se le ve –dijo mirando por la ventana hacia el interior de la habitación de Sam-. Tengo miedo, Nick.
Nick: No pienses en eso, ¿de acuerdo? –le dijo Nick zarandeándola-. Tienes que estar con él ahora. Te va a necesitar cuando se despierte. No estoy muy seguro que su hermana vaya a durar mucho por aquí.
McNally: ¿Por qué lo dices?
Nick: No sé… ha sido todo muy raro. Casi he tenido que arrastrarla para que saliera de su casa, de camino hacia aquí se ha arrepentido varias veces de haber venido conmigo y cuando hemos llegado quería marcharse para casa.
McNally: A mí también me ha parecido un poco rara su actitud. Sabes una cosa Nick, Sam nunca me habló de ella.
Nick: Igual no se llevan bien.
McNally: Supongo…
Nick: Tengo que irme, Andy. Tengo como cinco llamadas perdidas del Detective Peck. Necesitan que preste declaración.
McNally: Es verdad… He perdido totalmente la noción del tiempo, no sé ni qué hora es.
Nick: Son las dos de la madrugada, Andy. Igual deberías pensar en descansar un poco –dijo acariciando los dos círculos negros que cada vez eran más evidentes bajo los ojos de Andy-. Has trabajado un doble turno. No sé ni cómo te mantienes en pie. Llevas más de 24 horas sin dormir. Anda, prométeme que te cuidarás y no harás ninguna locura.
McNally: Te lo prometo.
Flashback – Un día antes.
McNally: Sam, soy tan feliz… -susurró Andy mientras Sam le acariciaba la espalda-. Creo que me voy a volver a acostumbrar a esto pronto. Te he echado tanto de menos…
Swarek: Llevo semanas intentando acercarme a ti, pero no me lo has puesto fácil.
McNally: No tenía porque hacerlo. Tú estabas con otra persona y no evitabas las muestras de cariño en público. ¿Cómo crees que me sentía?
Swarek: Creía que le debía algo a Marlo y mostrarme cariñoso en público con ella, era como… no sé…
McNally: Querías que ella se sintiera querida y segura con la relación.
Swarek: Pero lo único que estaba haciendo era engañarme a mí mismo.
McNally: Y de repente comienzas a emitir señales, me persigues… y yo creo que me estoy volviendo loca. Sin poderme sacar de la cabeza la escena en el office, el día que volví de la misión encubierta, cuando le dijiste a Marlo que yo era tu pasado, ¿recuerdas?
Swarek: McNally, yo decidí mostrarte mis sentimientos y tú, ¿qué hiciste? Marcharte lejos.
McNally: ¿Vamos a volver a discutir sobre lo mismo?
Swarek: No –dijo él dándose la vuelta y aprisionándola contra su cuerpo-. No quiero volver a hablar sobre eso. Te amo y eso no lo va a cambiar nadie.
McNally: ¿Qué hora debe ser? Creo que voy a desfallecer. Ayer alguien me prometió una cena y no cumplió.
Swarek: Serás…
McNally: Ahora en serio, ¿qué hora es?
Swarek: Mi reloj salió volando otra vez. Eres toda una lanzadora profesional… -dijo lanzándose de cabeza por el hueco que había entre la cama y la mesilla de noche-. ¡Ya lo tengo!
McNally: ¿Y bien?
Swarek: Las doce y media. ¿Las doce y media? Oh no, entro en el turno dentro de dos horas.
McNally: Me quedé sin comer otra vez –dijo Andy desilusionada-.
Swarek: Nos podemos vestir y comer cerca de la comisaria.
McNally: No trabajo hasta mañana por la mañana. Tengo turno doble.
Swarek: ¿No te voy a ver hasta casi dentro de un día y quieres malgastar el tiempo comiendo?
McNally: ¿Tienes otra idea?
