Oliver: ¿Y entonces qué ha pasado? –preguntó Oliver-.

McNally: Es una larga historia y…

Oliver: Y estás agotada.

McNally: Ayer todo era perfecto y hoy… Mi mundo se ha desmoronado bajo mis pies.

Oliver: Pero todo volverá a su sitio, ya verás –dijo Oliver arropándola con un brazo-.

McNally: Eso espero. ¿Hablaste con Sam?

Oliver: ¿Cuándo?

McNally: Cuando estábamos buscando a Ford. Antes que él te secuestrara.

Oliver: Sólo un momento, cuando nos cruzamos en la comisaria. Me dijo que había ido a ver a Marlo a casa de su hermana y que tenía que contarme algo. Hacía tiempo que no lo veía tan contento.

McNally: Así es que habló con Marlo…

Andy pensó en la petición que le había hecho a Sam aquella mañana y que no había terminado como ella esperaba.

Flashback – Un día antes.

McNally: Sam, vas a conseguir que muramos de inanición. ¿Cuántas horas llevamos en la cama?

Swarek: He leído en algún lugar que existe un record, pero nos podíamos aplicar un poco y superarlo-dijo levantando las cejas con cara de pillo-.

McNally: ¿Podemos hacerlo después de comer un poco?

Swarek: El record ya no sería válido.

McNally: Pero no habríamos muerto de hambre.

Swarek: ¡Muy graciosa! Ahora en serio, tengo que irme. Voy a llegar tarde al turno –dijo levantándose de la cama-.

McNally: ¿Y nuestra comida?

Swarek: Nos quedamos sin tiempo.

McNally: Sam.

Swarek: ¿Sí?

McNally: Quiero pedirte algo.

Swarek: Dime –dijo mirándola fijamente-.

McNally: Quiero que hables con Marlo.

Swarek: ¿Otra vez con eso? Ya te dije que no había nada de qué hablar.

McNally: Pero Sam…

Swarek: ¿Puedes dejarlo ya? Ya está todo hablado. No te metas en esto, ¿vale? –y dicho esto se marchó dando un portazo-.


Andy volvió a la realidad. ¿De qué habían hablado Marlo y Sam? ¿Le había hecho caso finalmente Sam o por el contrario había retomado su relación sin complicaciones?

¿Por qué seguía sintiendo esos estúpidos celos? ¿No le había demostrado él que la quería?

Oliver: ¿Qué está pasando, Andy?

McNally: Nada Oliver, solo tenía curiosidad.

Oliver: ¿Seguro? No tienes buena cara. ¿Seguro que no quieres que nos sentemos? –preguntó Oliver mientras Andy pagaba los cafés-. Yo no tengo hambre, pero tú deberías comer algo. Parece que vayas a desmayarte en cualquier momento.

McNally: Eso es lo que toda chica quiere escuchar.

Oliver: No estás en tu mejor momento.

McNally: Todo mejorará y entonces me tendrás que sacar a los moscones de encima.

Oliver: Sí.

McNally: Volvamos a la habitación. Vamos a ver cómo está Sam.

Cuando llegaron a la ventana de la habitación de Sam la vio. Estaba hablando amigablemente con Sarah y Sam aunque con cara de cansado, parecía sonreír al verlas.

McNally: ¿Qué… qué hace ella aquí?

Oliver: ¡Vamos! Parece que Sam está despierto.

McNally: Creo que somos demasiados. Mejor espero aquí.

Oliver: Pero Andy… tú deberías entrar.

McNally: No creo que sea un buen momento –dijo mientras sentía una punzada de celos al ver la estampa familiar de los dos hermanos y Marlo-. Necesito ir al baño. Creo que el café no me ha sentado demasiado bien –dicho esto se marchó en dirección al servicio-.

Oliver se la quedó mirando mientras desaparecía por el pasillo. Algo pasaba y tenía que averiguarlo pronto.

Oliver: ¡Hey Sammy! Necesitas afeitarte con urgencia, hombre –dijo Oliver en tono de broma-. ¡Hola chicas!

Sam sonrió débilmente desde la cama.

Swarek: Tú tampoco estás en tu mejor momento, hombre.

Oliver: No seas envidioso. Ya verás cuando le pongan unas ruedas a tu suero y podamos hacer una carrera por el pasillo.

Swarek: No me hagas reír que me duele todo el cuerpo –dijo Sam arrastrando las palabras por el esfuerzo-. Ollie, ¿podemos hablar un momento?

Sarah: Os dejamos solos. Mejor las visitas de poco en poco.

Oliver espero a que cerraran la puerta para volver a hablar.

Oliver: ¿Qué pasa Sam?

Swarek: ¿Dónde está Andy? ¿Quién es esa chica que estaba aquí con Sarah cuando me he despertado? –preguntó agobiado-.