Oliver: Lo estás diciendo en broma, ¿no? –preguntó Oliver acercándose a Sam para que no tuviera que esforzarse.

Swarek: No, hombre. Yo no la he visto en mi vida –contestó Sam confuso-.

Oliver: Claro Sam. En lo único que tienes que pensar ahora es en recuperarte.

Swarek: ¿Dónde está Mc Nally?

Oliver: Ahí fuera. Ella ha estado todo el tiempo aquí, esperando que te despertaras.

Sam sonrió y mostró sus inseparables hoyuelos.

Swarek: Buena chica.

Oliver: Sí.

Swarek: ¿Ella está bien? No recuerdo bien cómo me hirieron.

Oliver: Sí, yo no estaba allí, pero me han contado que ella nunca estuvo en peligro.

Sam volvió a sonreír y su cara mostró una mueca de dolor.

Swarek: ¿Y Gail? ¿Ya apareció?

Oliver: ¿Gail?

Swarek: La secuestraron en casa de Andy… Jerry está llevando el caso. ¿Me atacó el secuestrador? ¿Jerry lo ha atrapado?

Oliver: Sam, ¿qué… qué estás diciendo? Deja de preguntar cosas. Ahora tienes que descansar y olvidarte de esas cosas –dijo Oliver preocupado por las cosas incoherentes que estaba diciendo Sam.

Swarek: Está bien, creo que vuelvo a tener sueño –dijo Sam resignado-.

Oliver: Bien.

Swarek: Sólo una cosa, ¿quién es esa chica?

Oliver: Sammy, hablamos más tarde.

Swarek: ¿Quién es esa chica Ollie?

Oliver: Sam…

Swarek: Oliver, ¡dímelo!

Oliver: Habéis estado saliendo durante los últimos meses…

Swarek: No Ollie, yo estoy con McNally, llevamos juntos desde que ella volvió de Temagami.

Oliver: Sam, no…

Swarek: ¿Por qué me miras así?

Oliver: Sólo estás confuso, Sammy.

Swarek: No, yo no estoy confuso, yo lo recuerdo todo perfectamente –dijo Sam subiendo la voz e intentando levantarse de la cama-.

Oliver: Será mejor que hablemos con el médico y le preguntemos, seguro que pasan estas cosas cuando te disparan –le contestó Oliver intentando mantenerlo tranquilo en la cama con ambas manos-.

Swarek: ¿Cuándo te disparan en el abdomen?

¡No, no le digas nada al doctor! No querrás que piensen que estoy loco, ¿no?

Oliver: Tú no estás loco, sólo desconcertado.

Swarek: No me van a dejar volver a trabajar, voy a tener que ir a terapia. ¡Tú sabes que odio ir a terapia! Y lo peor es saber que Andy ya no está en mi vida.

Oliver: El trabajo no es tan importante ahora… Y en cuanto a Andy…

Swarek: ¿Qué ha pasado? ¿Por qué nos separamos?

Oliver: Ahora no, Sam –dijo Oliver mirando al suelo-.

La puerta se abrió, y por ella entró Monica con una sonrisa en la cara.

Monica: ¿Cómo está la bella durmiente? –preguntó Monica acercándose mientras le tomaba el pulso-.

Swarek: Cómo si me hubiera pasado un camión por encima.

Monica: Te creo. Menuda herida fea te han hecho. Un poco más arriba y hubieses estado perdido. –dijo tomándole la temperatura.

Swarek: Supongo que tuve suerte.

Monica: El que te disparó no tuvo tanta suerte.

Swarek: ¿Yo le disparé?

Monica: No, fue el chico nuevo, el novio de…

Oliver la interrumpió antes que terminara la frase.

Oliver: Monica, ¿podemos hablar un momento? –preguntó Oliver indicando la puerta con un gesto de la cabeza-.

Monica: Sí claro. Vamos ahora… déjame revisar a Sam y mirar los gráficos antes.

Swarek: Chicos, no habléis como si yo no estuviera.

Andy salió del baño precipitadamente y chocó con un despistado Dov que venía en sentido contrario. Se encontraba verdaderamente mal después de tantas horas sin dormir y sin comer nada sólido; y el hecho de haber visto a Marlo en la habitación de Sam tampoco ayudaba demasiado.

Dov: ¡Andy, qué susto me has dado!

McNally: Dov, lo siento no estaba mirando.

Dov: Tienes una pinta horrible.

McNally: Llevo mil años sin dormir.

¿Cómo está Chloe?

Dov: Nos ha pegado un susto, pero ahora todo va bien.

McNally: Me alegro mucho. Siento no haber podido acercarme, pero estaba muy preocupada por Sam.

Dov: ¿Cómo está Sam?

McNally: Mejor supongo. Se acaba de despertar y está comenzando a recibir visitas –dijo Andy sarcásticamente-.

Dov: Eso suena bien.

McNally: Sí, hace un rato ha llegado Marlo.

Dov: ¡Ah Marlo! Hace un rato hemos coincidido en la comisaria.

McNally: Supongo que estaba prestando declaración.

Dov: Sí, eso me ha dicho. La han suspendido.

McNally: ¿Habéis estado hablando?

Dov: Sí bueno, coincidimos en el vestuario de chicas.

McNally: No voy a preguntar qué hacías tú ahí –dijo Andy levantando las cejas-.

Dov: Sólo estaba… ¡No me hagas sentir culpable! Estaba ahí por una buena razón.

McNally: ¡Ya! –dijo Andy con las manos en la cintura, mirando de forma reprobadora a Dov, mientras se permitía el lujo de bromear con alguien por primera vez en muchas horas-.

Dov: ¡No me tomes el pelo!

McNally: Necesitaba hacerlo, llevo horas en tensión.

Dov: Hablando en serio, Andy. ¿Puedo preguntarte una cosa?

McNally: Sí, claro. ¡Adelante!

Dov: ¿Todavía sientes algo por Sam?

McNally: ¿Qué… qué quieres decir?

Dov: Ya sabes. Vosotros estabais bien juntos, pero luego lo dejasteis, tú te fuiste y él comenzó a salir con Marlo y…

McNally: Sé cómo sigue –dijo interrumpiéndole-. No hace falta que me cuentes mi vida… Pasaron los meses y yo empecé con Nick.

Dov: Y bueno. Supongo que ahora sois felices. Cada uno con su pareja y eso.

McNally: ¿Qué me quieres decir, Dov?

Dov: Bueno, como te he dicho antes fui a la comisaría. Chloe me pidió que recogiera unas cosas de su taquilla. Cuando estaba en el vestuario, entró Marlo. Ella iba caminando como un zombie.

McNally: ¿Y?

Dov: Sabes que ella y Chloe tienen la taquilla una al lado de la otra.

McNally: Sí.

Dov: Pues…

McNally: Me estás matando con tanto suspense, Dov. ¿Puedes hacer el favor de terminar lo que has comenzado?

Dov: Mientras recogía las cosas de su taquilla, me ha contado que la habían suspendido. Parecía como ida. Y entonces se le ha caído una cosa.

McNally: ¿Qué cosa?

Dov: Una ecografía.