Marlo tenía una de las manos de Sam entre las suyas y parecía mirar al infinito. Cuando oyó la puerta, pareció salir de su abstracción y soltó precipitadamente la mano de Sam.
Marlo: Hola –dijo Marlo en voz baja-. Sam ha estado preguntando por ti.
McNally: Tiene mejor color que esta noche pasada. Estaba tan pálido… -dijo incómoda, intentando evitar que su mirada se desviara hasta el vientre de Marlo-.
Andy miró a Sam, pero sus ojos volvieron a Marlo. No parecía haber nada diferente en ella. Su vientre se veía tan plano como siempre. ¿Cuántas semanas de embarazo tendría? Sintió una punzada de celos al imaginar que un pequeño Sam, estaba creciendo en el cuerpo de la mujer que tenía delante.
Marlo: El doctor ha dicho que va bien. Si todo sigue así, lo trasladarán a una habitación de planta dentro de un rato.
McNally: ¡Qué bien! ¿Está dormido?
Marlo: Sí, pero se despierta continuamente. No ha querido que le den ningún sedante y supongo que le debe doler bastante.
McNally: Ese es Sam, ¿no?
Marlo: Sí, supongo que sí –contestó Marlo-. ¿Te hizo eso Ford?
McNally: No –dijo Andy palpándose la herida-. Soy un poco torpe. No me pasa nada en el trabajo y luego me hago daño yo sola en un hospital.
Swarek: ¿Andy, eres tú? –preguntó Sam removiéndose molesto mientras abría los ojos con esfuerzo.
McNally: Hola Sam. Pensaba que no iba a verte despierto.
Marlo: Voy salir un momento ahora que estás aquí –dijo Marlo haciendo una mueca de incomodidad-.
Sam acabó de abrir los ojos y sonrió mostrando sus hoyuelos. Andy lo miró y sintió como se derretía al verlo. Era difícil resistirse a la sonrisa de Sam Swarek.
Swarek: ¿Quién te ha hecho eso? –preguntó Sam intentando incorporarse-. Me han dicho que ese malnacido no te había hecho nada.
McNally: ¡No, no ha sido él! He sido yo. Sólo ha sido un golpe. No tiene importancia.
¡Y tú quédate quieto! ¡No intentes levantarte!
Swarek: Está bien –dijo volviendo a reposar la cabeza en la almohada, mientras intentaba alargar la mano para tocar la ceja de Andy-. Tiene que haberte dolido.
McNally: ¿Me lo dices tú, Sam? Los médicos han estado horas intentando extraerte la bala en el quirófano. ¿No eres consciente de que te ha ido de poco?
Swarek: Si, supongo que estuve cerca.
McNally: No sabes cuánto…
Swarek: Deberías ir a descansar. Tienes mala cara.
McNally: ¡Claro que tengo mala cara! ¿Sabes cuánto he dormido los últimos 2 días?
Swarek: No.
McNally: Nada. Bueno casi nada si soy 100% sincera. Y sabes de quién es la culpa, ¿no? –preguntó Andy señalándolo con un dedo-. Pues imagínatelo.
Swarek: No sabía que llevaba dos días en el hospital… -dijo Sam de manera sarcástica-.
McNally: Sam, no estoy de humor para bromas. ¡Claro, que no llevas dos días en el hospital! Pero parece que olvidas las cosas con facilidad… ¡Qué más da! No creo que sea el momento de discutir eso.
Swarek: Me imagino que las cosas han estado difíciles entre nosotros. No me puedo imaginar cuánto…
McNally: ¿Qué no te puedes imaginar cuánto?
Swarek: Pasaron cosas, ¿no? –preguntó Sam, intentando que Andy le contara alguno de los detalles que Oliver no había querido explicarle.
McNally: ¡Ah, claro! Ahora viene eso de: te marchaste a una operación encubierta y me dejaste sólo cuando más te necesitaba. ¿Por qué siempre tenemos que acabar discutiendo por lo mismo? Pensaba que cuando hablamos la última vez había quedado todo claro, pero veo que seguimos en lo mismo ¡Tengo que irme! –exclamó Andy al ver a Nick a través de la ventana de la habitación-.
Swarek: Me gustaría pedirte que no te fueras, pero necesitas descansar.
McNally: Sí… Preguntaré por ti cada día. ¡Cuídate!
Swarek: ¿No vas a venir a verme más?
McNally: No creo que sea una buena idea –dijo Andy mirando hacia el suelo-. Vas a estar bien con tu hermana y Marlo. Y ahora me tengo que ir. Me están esperando.
Swarek: ¿Quién te va a llevar a casa?
McNally: Un compañero –contestó Andy un poco incómoda, temiendo por la reacción de Sam al saber que esa persona era Nick-.
Swarek: ¿Qué compañero? –preguntó Sam al ver cómo Andy miraba nerviosa hacia la ventana que daba al pasillo-. ¿Es Nick? –volvió a preguntar al ver el perfil de Nick a través de la ventana-.
McNally: Sí, es Nick.
Swarek: Él fue el que disparó a Ford, ¿no? Dile que entre. Si no hubiera sido por él, más gente hubiera resultado herida. Quiero agradecerle…
McNally: ¿Qué quieres agradecerle…? –pregunto Andy nerviosa. No… no creo que sea buena idea. Será mejor que me vaya –dijo dándole un beso en la frente-. Tienes que volver pronto a la Quince.
Sam agarró la mano de Andy y la retuvo entre la suya hasta que la distancia lo hizo imposible.
