Swarek: ¿Ellos están juntos?

Oliver: Ya te he dicho que ellos tenían que simular que eran una pareja.

Swarek: No te estoy preguntando eso, Ollie.

Oliver: ¡Qué más te da!

Swarek: ¿Eso es un sí?

Oliver: No sé, hombre… Ellos estuvieron juntos pero ahora no sé. Hace un tiempo que no voy a tomar una copa al Penny después del trabajo. Ya sabes Celery me tiene muy ocupado.

Sam sonrió por un momento, ya era hora que su amigo fuera feliz, pero al instante su cara se volvió seria.

Swarek: ¿Cuándo empezaron? ¿Estando encubiertos?

Oliver: Sammy ya es suficiente. No te castigues más con todo esto.

Swarek: Quiero saberlo. Si fui tan idiota como para dejar que esto pasara, me merezco sufrir escuchándolo.

Oliver: Está bien, hermano…

Cuándo ella volvió lo último que esperaba es que tú estuvieras con otra persona. Nick y ella estaban muy unidos. Durante seis meses sólo se habían tenido el uno al otro y eso se notaba. Yo le pedí una y otra vez que luchara; y por un momento creo que estuvo a punto de hacerlo, pero ella no se quiso interponer en la relación que tú tenías con Marlo.

Swarek: La dulce Andy haciendo siempre lo que es debido…

Oliver: Con el tiempo una cosa llevó a la otra y Andy y Nick comenzaron a salir.

Ahora ya lo sabes todo…

Swarek: Sí.

Oliver: ¿Y ese libro? –pregunto Oliver cambiando de tema-.

Swarek: Me lo ha traído Traci. Andy lo compró hace tiempo.

Oliver: Igual deberías llamarla para agradecérselo.

Swarek: Estaría bien, ¿no?


McNally: ¿Cómo está Sam? –preguntó Andy poniéndose de rodillas sobre la cama.

Traci: Muy recuperado. Lo vi francamente bien. Pero ya lo sabes, ¿no? Oliver te mantiene informada…

McNally: Sí, pero no es lo mismo…

Traci: Pues entonces haz una visita al hospital. Ya sabes, sólo está a cuatro manzanas de la comisaría.

McNally: ¿Estaba Marlo?

Traci: Andy, por favor… ¿para qué preguntas?

McNally: Ves. Esa es la razón principal por la que no voy al hospital.

Traci: ¿No crees qué es más importante Sam, que el hecho que ella esté allí? Además no te quejes. Ella está allí, pero tú también podrías estar allí. Creo que tendríais que hablar y aclarar todo este lío. Él se va a ir durante semanas a casa de su hermana. Te va a ser difícil hablar con él cuando esté allí.

McNally: ¿Y qué quieres que le diga? ¡Eres un cabrón que has estado jugando a dos bandas!

Traci: Por ejemplo… Está lo bastante recuperado como para escuchar eso.

El móvil de Andy comenzó a vibrar bajo su pierna. Miró la pantalla y vio la llamada entrante de Sam.

McNally: Es Sam –dijo Andy señalando la pantalla-.

Traci: ¡Contesta!

McNally: ¿Sam?

Swarek: ¡Hola McNally!

McNally: ¿Estás bien?

Swarek: Sí. Hoy me han dejado pasear por el pasillo con mi inseparable amigo el suero.

McNally: Me alegro. No te imagino en una cama tanto tiempo.

Swarek: Si es en buena compañía… Creo que tú y yo pasábamos mucho tiempo allí.

McNally: ¿Me has llamado para hablarme de tus habilidades amatorias?

Swarek: Nunca tuve queja por tu parte…

McNally: En serio Sam, ¿me has llamado para eso?

Swarek: Alguien me ha traído un libro y me he dado cuenta que te echo de menos. ¿Por qué no vienes a verme?

McNally: No creo que sea buena idea –contestó pensando en Marlo-.

Swarek: Pero… ¿por qué?

McNally: ¿Me preguntas por qué?

Swarek: ¡Por favor, McNally!

McNally: Lo pensaré.

Swarek: Está bien. Esta tarde es un buen momento.


Andy respiró profundamente y entró en el hospital. El olor a desinfectante revolvió su estómago y la sensación de nauseas se intensificó. Comenzó a andar rápidamente en busca del lavabo y en su carrera chocó con alguien que caminaba distraído.

McNally: ¡Lo siento!

Nick: ¡Andy!

McNally: Lo siento, necesito… un lavabo con urgencia.

Nick: ¡Ven por aquí!

Nick la acompañó hasta la puerta, pero cuando Andy intentó entrar, una señora muy amable la detuvo diciendo que acaba de fregar y que no podía pasar.

Andy se quedó mirando a Nick con cara de desesperación.

Nick: ¡Vi otro en la planta donde está Swarek! ¿Te encuentras bien? Estás muy pálida.

McNally: He tenido mejores momentos.

Nick esperó pacientemente mientras ella estuvo dentro. Cuando ella salió visiblemente recuperada la miró y la sonrió.

Nick: ¿Mejor?

McNally: Sí. Nunca me han gustado los hospitales. Este olor tan desagradable…

Nick: No sabía que ibas a venir. Si me lo hubieras dicho te hubiera acercado.

McNally: Ha sido una decisión de última hora.

Nick: ¿Estás bien? Yo… Estos días no he querido presionarte mucho, porque te he visto rara, pero ahora que estamos aquí… Bueno ya sabes que si necesitas hablar…

McNally: ¡Lo sé! Pero ahora mismo no sabría por dónde empezar.

Nick: Me imagino…

McNally: Hace una semana era una persona feliz y ahora –dijo Andy entre sollozos, mientras las lágrimas asomaban en sus ojos-.

Nick: Ven, vamos a sentarnos –dijo Nick acompañándola a una de las sillas del pasillo-.

Sam estaba impaciente. Andy no le había asegurado que iba a ir a visitarlo, pero tenía la esperanza que así fuera. Marlo había ido al médico, aunque no había querido concretarle para qué, sólo le había dicho que a lo que él ya sabía, pero en realidad no lo sabía, porque en esos últimos días no había logrado recordar nada más.

Salió de la habitación. Los paseos por el pasillo habían sido la primera cosa positiva en muchos días. Aunque todavía caminaba con esfuerzo, esos pequeños desplazamientos hacían que se sintiera un poco más libre. Miró al fondo del pasillo. Todavía era un gran reto llegar hasta allí, pero cada vez ese reto le costaba menos. Intentaba evitar los paseos cuando había mucha gente, porque todavía se sentía inseguro con los movimientos bruscos que hacía la gente sana sin darse cuenta. Miró de nuevo su objetivo y vio a Nick sentado en una silla. Enfrente de él, estaba Andy. Ella hablaba con él mientras Nick cogía sus manos. Un instante después los dos se fundieron en un abrazo.