Andy se quedó unos instantes expectante esperando la reacción de Sam, pero éste se veía confundido y no acertaba a decir nada.

McNally: ¡Y bien!

Swarek: ¿Embarazada? ¿Tú sabías que estaba embarazada? –preguntó Sam en medio de su confusión. ¿Cómo iba a saber él si su novia estaba embarazada, si ni siquiera la recordaba?-. ¿Cómo…? –acertó a decir-.

McNally: ¿Cómo? Supongo que a estas alturas no tendré que explicarte de dónde vienen los niños, ¿no? –dijo sentándose de golpe en la silla-. Todavía me cuesta creer esto, Sam. Tú nunca quisiste hablar de niños. Te aterrorizaba ser un mal padre. Pero sabes una cosa… siempre pensé que si algún día llegabas a ser padre… sería conmigo –dijo Andy mirando hacia el suelo-. Bueno, no pudo ser… ¡Felicidades! Creo que vas a ser un gran padre.

Swarek: Lo siento, yo… no sé qué decirte. El balazo… estoy confuso.

McNally: Sí, ya… bueno. Ya me lo dijiste cuando volví de estar encubierta. Ella no soy yo. Ella no es complicada –dijo mientras su mirada se volvía triste-.

Swarek: Andy –dijo Sam cogiéndole la mano-. Necesitamos hablar…

McNally: ¿De qué?

Swarek: Yo te amo…

McNally: ¿Y a ella también?

Swarek: Por Dios, ¡no lo sé!

McNally: ¡Dios mío Sam, a qué estás jugando! –exclamó cogiendo las llaves-. Sigue con tu vida que yo seguiré con la mía.

Sam la miró mientras ella salía por la puerta. ¿Iba a convertirse en padre? ¿Por qué no le había dicho nada Marlo? Miró la carpeta que había encima de la mesa plegable. Algo sobresalía. Acabó de sacarlo del envoltorio. Parecía una fotografía en blanco y negro con un punto oscuro en el centro. En la parte superior se podía leer: "Paciente Marlo Cruz – 12 semanas de gestación". ¿Ese era su hijo? ¿Por qué no lograba acordarse de nada? Intentó tranquilizarse mientras esperaba la vuelta de Marlo y Sarah, pero aquello era demasiado importante. Cogió el móvil y le mandó un mensaje a Ollie. Sabía que estaba terminando el turno… Necesitaba hablar con él con urgencia.

Sarah: Bueno hermanito, ya estamos de vuelta. ¿Dónde está Andy? –preguntó mirando por la habitación-.

Swarek: Te espera abajo. En la puerta principal. Dile que se quede las llaves del coche. Yo no lo voy a necesitar durante un tiempo. No va a querer, pero insiste por favor.

Sarah: Ok. Pues me voy –dijo acercándose a Sam para darle un beso-. ¿Y esto? –exclamó reparando en el papel que había encima de la mesa-. ¿Cuándo te han hecho estas pruebas?

Marlo: ¡No toques eso! Esas pruebas son mías –dijo Marlo arrebatándole el papel de la mano a Sarah-.

Sarah: Pero eso… eso es una ecografía –dijo mirando impresionada a Marlo-. Yo tengo tres hijas. Yo sé qué es eso…

Swarek: Sarah por favor… Andy te está esperando. Creo que Marlo y yo tenemos que hablar a solas.

Sarah: Está bien.

Marlo: ¿A qué viene todo esto? –preguntó Marlo cuando Sarah salió-. ¿Por qué tocáis mis cosas?

Swarek: ¿Tus cosas?

Marlo: Sí, mis cosas. No tenéis derecho.

Swarek: ¿De quién se supone que es ese niño? ¿Mío? Porque entonces creo que tengo algún derecho.

Marlo: No tienes porque preocuparte por este niño. Yo ya soy mayorcita. Puedo encargarme sola.

Swarek: Sé que no lo planeamos, pero es de los dos, ¿no?

Marlo: ¿Cómo sabes que no lo planeamos?

Swarek: Yo nunca he querido tener niños, Marlo.

Marlo: ¿De verdad no lo recuerdas? –preguntó Marlo. La amnesia de Sam era su única baza para recuperarlo y tenía que aprovecharla-.

Swarek: ¿Planeamos esto? No…

Marlo: Estás confundido Sam. Tus heridas fueron importantes. Es normal que haya cosas que no recuerdes.

Swarek: Pero… -comenzó a decir Sam sin acertar a decir nada más-.

Marlo: Será mejor que descanses –dijo Marlo mientras lo ayudaba a estirarse en la cama-. Lo verás todo diferente después de dormir un poco.

Swarek: No quiero… no puedo… Ollie va a venir a verme.

Marlo: Sam sé que ahora mismo todo es confuso para ti. Dejemos pasar unos días, todavía tenemos tiempo.

Swarek: ¿Tiempo para qué?

Marlo: Para decidir lo qué queremos hacer.

Swarek: De acuerdo.

Marlo: ¿Quieres que me vaya?

Swarek: Sí, necesito pensar.

Marlo: Te llamaré.


McNally: Siento el paseo. Tenemos que andar cuatro manzanas hasta la comisaria –dijo Andy mientras caminaba demasiado rápido para que Sarah la siguiera-.

Sarah: No pasa nada, pero como sigas corriendo así, vas a llegar sin mí.

McNally: ¡Lo siendo! –exclamó Andy parando en seco-. Me pasa cuando estoy nerviosa.

Sarah: Ese hermano mío…

McNally: ¿Qué? Bueno sí…

Sarah: He visto la ecografía…

McNally: ¡Ah! ¿Sabías algo?

Sarah: ¡No, no tenía ni idea!

McNally: Ni yo y preferiría no haberlo sabido.

Sarah: Esa chica no me gusta.

McNally: Sarah no quiero hablar de ella. No la conozco lo suficiente como para juzgarla.

Sarah: Ni yo tampoco, pero… esos cambios de humor. Mi instinto me dice que ella no es de fiar.

McNally: Bueno… Hemos llegado a la comisaria.


Oliver: ¿Dónde está el fuego, hombre? –preguntó Oliver mientras entraba por la puerta-. ¿Estás sólo?

Swarek: Del todo.

Oliver: Menos mal. Me siento intimidado cuando está aquí Marlo.

Swarek: ¡Está embarazada!

Oliver: ¿Qué?

Swarek: Sí. ¡Sorpresa!

Oliver: ¡Vaya sorpresa!

Swarek: Y yo no recuerdo nada…

Oliver: ¿Qué vas a hacer?

Swarek: No lo sé colega.

Oliver: ¿Qué te ha dicho ella?

Swarek: Me ha insinuado que lo planeamos. ¿Tú puedes creer eso?

Oliver: Me parece muy raro… Tú nunca hablaste de tener hijos en todo el tiempo que nos conocemos, salvo lo que me dijiste en la cabaña. Ese día te abriste a mí como nunca lo habías hecho.

Swarek: ¿De qué hablamos exactamente?

Swarek: Yo no he venido aquí a escucharte deprimido.

Oliver: Oh sí, muy bueno, muy bueno viniendo de ti, tío. Considerando lo deprimido que has estado durante el último año. Desde que te sacaste el uniforme y McNally se fue.

Swarek: Di un solo día en el que me hayas visto deprimido

Oliver: Te he visto deprimido en tu interior.

Swarek: Puede que no tenga sentido, pero aún te diré una cosa, te la diré… Apuesto a que Marlo también lo ve ¿me entiendes? Y eso no es justo. Ya he estado en el lugar de Marlo, con Zoe y no es, no es un buen lugar para estar. Duele y te vuelve loco.

Swarek: La echo de menos tío. No quiero, pero es así. No dejo de pensar en el fututo: hijos, ir al parque los domingos… Una vida de verdad. Algo más que esto… Con ella.

Oliver: Díselo a Marlo.

Swarek: Uaaau. ¿Todo eso te conté?

Oliver: Aparte de eso no sé nada más. Ya sabes lo reservado que eres para estos temas.

Swarek: No sabes cuánto me arrepiento de eso…

Oliver: Nunca supe si habías hablado con Marlo. Sólo lo que me dijiste el día que te dispararon.

Swarek: Cuéntame todo lo que recuerdes. Cualquier cosa. Igual ayuda a que yo me acuerde de algo más.

Oliver: Unos días antes del tiroteo estabas muy raro. Observabas más de lo habitual a Andy. Parecía como si quisieras coincidir con ella. La buscabas…

Swarek: ¿Qué debió pasar por esta cabeza, colega? –preguntó Sam mientras se estrujaba la cabeza con ambas manos-.

Oliver: Yo pensé que estabas buscándola para hablar con ella, para intentar reconciliaros. Pero cuando te pregunté el día antes del tiroteo, lo único que me dijiste es que estabas muy contento, que habías ido a ver a Marlo a casa de su hermana y que me lo explicarías todo el día siguiente, es decir el viernes por la noche, en el Penny. Nunca pudiste contarme nada…

Swarek: Porque al día siguiente me dispararon.

Oliver: Sí.

Swarek: Entonces… entonces, ¿tiene sentido lo que me ha dicho Marlo? -preguntó Sam angustiado-. ¿Yo me sentía feliz porque ella me había dicho que íbamos a ser padres?