McNally: ¿Y por qué no es posible, Oliver?
Oliver: Sargento, Sargento Shaw.
McNally: Vale, lo qué tu digas… Pero, ¡responde a la maldita pregunta!
Oliver: Ya te he dicho que ahora mismo no hay plazas disponibles.
McNally: Hace ya un mes que hice la solicitud… ¡Cómo es posible! ¿No hay plazas o ni siguiera lo has intentado?
Oliver: ¿Por qué dices eso?
McNally: Porque parece que me estés dando largas.
Oliver: No te estoy dando largas, pero creo que te equivocas, solicitar un traslado no es la solución Andy.
McNally: McNally, Agente McNally.
Oliver: Un traslado no es la solución, Agente McNally.
McNally: ¿Marlo se fue a Inteligencia y yo no puedo cambiar de Comisaría?
Oliver: Ella estaba estudiando para Detective y consiguió la plaza. ¿Quieres ir tú también a Inteligencia?
McNally: ¿Bromeas?
Oliver: Entonces no tenemos nada más que hablar.
McNally: ¡Volveré mañana! Y pasado mañana y al siguiente… Y así hasta que me hagas caso.
Oliver: ¡Cómo quieras…! Eres bienvenida a mi despacho. Y hablando de despachos… Esta semana te vas a quedar en la oficina para dar soporte a los Detectives. Te veo baja de forma últimamente.
McNally: ¿Qué? ¿Por qué?
Oliver: ¿Por qué? ¿Por qué? Porque cada día estás más flaca. No entiendo esa manía de las mujeres con las dietas.
McNally: ¡Yo no estoy haciendo dieta!
Oliver: ¡Pues lo que sea!
McNally: Pero, ¡no es justo!
Oliver: Sea justo o no… ¡Aquí mando yo!
McNally: ¿Y qué pasa con Duncan? Yo soy su oficial de entrenamiento.
Oliver: Esta semana se encargará Collins.
McNally: Oliver me ha destinado a la oficina esta semana.
Traci: ¿Y eso?
McNally: Dice que estoy baja de forma.
Traci: Muy bien no estás, para qué engañarnos.
McNally: Vale. Yo no tengo la culpa de estar vomitando desde hace un mes. Dentro de poco tendré que llevar tirantes para que no se me caigan los pantalones.
Traci: No, si se confirma lo que sospechamos. Entonces comenzarás a engordar y tendrás otro tipo de problemas con los pantalones.
McNally: No me lo recuerdes…
Traci: ¿Ya te has hecho la prueba?
McNally: No.
Traci: ¿Dónde está?
McNally: En mi bolso.
Traci: ¿Cuántos días vas a seguir paseándola? Cuándo te decidas a hacértela va a estar mareada, jajaja…
McNally: Por favor, Traci… ¡No te rías! –exclamó mientras la cogía del brazo, para guiarla al sitio donde iban a sentarse en la reunión general del comienzo de turno-.
Traci: Es que es verdad… No conozco a nadie que tenga menos curiosidad para saber si está embarazada.
McNally: ¡Shhhh… No digas esa palabra!
Traci: ¿Embarazada?
McNally: ¡Por favor, Trace! Esto está lleno de gente. ¿Quieres que se entere todo el mundo?
Oliver: McNally, Nash… ¿Algo que queráis compartir con los demás?
McNally: No, Ol… Sargento Shaw –contestó Andy visiblemente nerviosa-.
Oliver: Buenos días a todo el mundo. Hoy es un día importante para nuestra comisaría. Hace poco más de un mes, sucedió algo aquí que nos estremeció a todos y que estuvo a punto de acabar con la vida de uno de los nuestros. Hoy nuestro compañero, el Detective Sam Swarek se incorpora definitivamente al servicio activo. Por favor, démosle la bienvenida que se merece.
Todos los miembros de la reunión se levantaron y comenzaron a aplaudir y vitorear a un Sam que en ese momento entraba por la puerta. Andy miró con espanto a Tracy sin apenas poder asimilar lo que estaba pasando.
Swarek: No me avergoncéis de… de esta manera. Yo no hice nada. El que salvó muchas vidas aquí fue el agente Collins. Por favor, pido un aplauso para él.
Traci: ¿No me dijiste que todavía no volvía? –preguntó Traci dándole un codazo a Andy-.
McNally: Eso me dijo su hermana…
En ese preciso momento los ojos de Sam se fijaron en ella. Fue sólo un momento, pero Andy notó como las piernas comenzaban a temblarle de tal manera, que se negaban a aguantar el peso de su cuerpo y tuvo que sentarse en la silla.
Traci: ¿Estás bien?
McNally: ¿Qué voy a hacer Trace? ¿Cómo voy a poder soportar esto?
Oliver: Te veo bien Sammy. Un poco flaco, pero bien –dijo Oliver cerrando la puerta de su despacho-.
Swarek: Me he estado cuidando. Ya sabes, comida sana, un poco de ejercicio…
Oliver: Me alegro que hayas vuelto. Ya se te echaba de menos.
Swarek: Ya tenía ganas de volver…
Oliver: ¿Cómo va lo tuyo? ¡Ya sabes, lo de la memoria!
Swarek: Igual. Sin novedades.
Oliver: ¿No recordaste nada?
Swarek: Sólo pequeños flashes sin sentido.
Oliver: ¿Has tomado alguna decisión?
Swarek: No. No, todavía.
Oliver: Bueno. Pues nos lo tomaremos con calma. Trabajo en la oficina y nada de estrés por el momento.
Swarek: Me parece que ya no estoy tan emocionado con mi vuelta…
Oliver: He asignado a McNally a la oficina durante esta semana.
Swarek: ¿Por qué? ¿Está bien? Me ha parecido algo demacrada. Como si hubiera perdido algunos kilos.
Oliver: No acaba de estar bien desde el tiroteo.
Swarek: ¿Sabes por qué?
Oliver: No. Parece enferma. Igual el estrés. No sé…
McNally: Ollie lo ha hecho expresamente. ¡Lo voy a matar! ¿Cómo se le ocurre? No sólo no me concede el traslado, sino que me pone a trabajar en la oficina toda la semana –dijo Andy mientras paseaba de lado a lado del vestidor de mujeres visiblemente enfadada-. Pero, ¿quién se ha creído que es?
Traci: ¡Tranquilízate! No es bueno que te pongas así. Ya sabes, por el… -dijo mientras se señalaba la tripa-.
McNally: ¿Cómo quieres que me tranquilice?
Traci: ¿Vamos a trabajar?
McNally: Dame dos minutos.
Andy se sentó en el banco. Se palpó el abdomen. Estaba en un callejón sin salida. Alguien entró en el vestidor y la sacó de su ensimismamiento.
Swarek: ¡McNally! –dijo Sam con su habitual voz ronca-. ¡Cuánto tiempo!
Andy dio un respingo y se giró lentamente hacia donde estaba él.
McNally: ¡Swarek!
Swarek: ¿Sólo Swarek? ¿Ya no soy Sam?
McNally: ¡Tengo que ir a trabajar!
Swarek: ¡Espera! –dijo Sam cogiéndola del brazo-.
McNally: ¡Me estás hacienda daño!
Swarek: Disculpa, solo quería…
Sam la miró. No se había equivocado en lo más mínimo en su apreciación. Ella parecía demacrada, incluso enferma.
Swarek: ¿Estás bien? Pareces…
McNally: ¡Estoy estupendamente!
Swarek: Pues no lo parece.
McNally: ¡Gracias por el cumplido! Yo no seré tan maleducada como tú. Te veo bien, muy bien, Sam Swarek.
Andy lo miró fijamente. Sam había perdido un poco de peso, pero su apariencia era muy saludable. Estaba bronceado. Como si hubiera vuelto de unas vacaciones en una isla paradisiaca y no de una baja por un disparo.
Swarek: Tenemos una conversación pendiente…
McNally: ¡Ah sí! Déjame que recuerde. Tú me dijiste que me amabas…
Swarek: Sí.
McNally: Y luego te pregunté si también amabas a Marlo y tú me contestaste que no lo sabías…
Swarek: Andy, hay una cosa que debería contarte…
McNally: ¿Ha cambiado algo?
Swarek: Andy, por favor… ¡escúchame!
McNally: ¡Te he preguntado si ha cambiado algo!
Swarek: No.
McNally: Entonces creo que no tenemos nada de qué hablar.
