Swarek: Marlo, no te pongas así –dijo cogiéndola por los hombros-. Sólo te he dicho que estoy cansado… Nada más.

Marlo: A mí no me ha parecido eso.

Swarek: Pues estás viendo cosas donde no las hay.

Marlo: Sam, voy a estar tres semanas fuera por un caso. Sólo quería que habláramos antes, pero no quiero presionarte.

Swarek: ¿Vas a estar fuera de la ciudad?

Marlo: Sí.

Swarek: ¿Y no va a ser demasiado? ¡Estás embarazada!

Marlo: ¿Y? Estoy embarazada, no enferma.

Swarek: Lo sé… no debí hacer ese comentario.

Marlo: No pasa nada. Me alegro que lo hayas hecho. Es la primera vez que muestras interés por tu hijo.


McNally: ¿Los has visto?

Traci: ¡Cómo para no verlos! –exclamó Traci de manera sarcástica-.

McNally: Tanta prisa por salir, ¿para qué? ¿Para presumir delante de todo el mundo lo mucho que se aman? ¿Es necesario que se besen en el estacionamiento?

Traci: ¿Esos celos otra vez, Andy?

McNally: No puedo evitarlo –dijo Andy derrumbándose en el asiento del coche-.


Swarek: Bueno, sí… Es que todavía me cuesta creerlo. Sólo tienes que dejar que me acostumbre.

Marlo: ¡Claro! Supongo que a todo el mundo le pasa al principio.

Swarek: ¿Tú estás bien?

Marlo: Sí. Ninguna molestia.

Swarek: Me alegro. He leído que muchas mujeres lo pasan muy mal durante los primeros meses.

Marlo: ¿Has estado leyendo?

Swarek: ¡Bueno sí, un poco!

Marlo: ¡Me alegro!

Swarek: Creo que uno no está nunca lo suficientemente preparado.

Marlo: No, es verdad… Entonces… ¿qué quieres que hagamos?


Traci: Quiero que te tranquilices –dijo Traci estacionando el coche a un lado de la calle-. Esto no es bueno para el niño. Ahora iremos a mi casa, intentarás relajarte con Leo y con Nick, si eso es posible, hahaha…Creo que te irá bien para que te distraigas y dejes de pensar en esto. ¿De acuerdo?

McNally: Sí.

Traci: Pero si prefieres que deje por hoy la clase de baile, no hay ningún problema. Tú estás por encima de todo.

McNally: No. Está bien. Creo que me irá bien distraerme un poco.

Traci: Vale –dijo Traci cogiéndola de las manos-. Mañana pediremos cita para ir al médico. La prueba es bastante segura, pero aunque sea muy pronto tienes que comenzar con los controles.

McNally: Sí.


Swarek: Sí quieres, vamos a comer algo.

Marlo: Realmente pareces agotado.

Swarek: No, de verdad, podemos ir…

Marlo: Mejor márchate a casa. Pero me tienes que prometer una cosa. Vamos a estar en contacto. Quiero que hablemos cada día.

Swarek: Claro.


Nick: ¿Qué ha pasado? ¡Pensaba que no ibas a llegar nunca! Se me estaban acabando las ideas con Leo.

McNally: ¡Lo siento!

Nick: ¡Eh! ¿Qué pasa? –preguntó Nick, cogiendo la barbilla de Andy y obligándola a mirarlo a los ojos-.

McNally: Ha dado positivo.

Nick: Ya veo.


Celery: Sam, ¡qué sorpresa! –dijo Celery al abrir la puerta de la casa-. ¡Qué alegría de verte! Ya me ha comentado Ollie que te has incorporado hoy –siguió diciendo mientras lo invitaba a entrar-.

Swarek: Sí bueno, si a eso se le dice trabajar. Sólo me han dejado hacer el papeleo.

Celery: Tienes que ir poco a poco. Sufriste un trauma importante.

Swarek: Sí, pero es como si hubiesen pasado mil años… -dijo con la mirada perdida-.

No quiero molestar. Siento presentarme sin avisar antes, pero quería hablar con Oliver. ¿No está?

Celery: Tú nunca molestas, Sam. Sí, sí que está. Él sólo está dándose una ducha. ¿Quieres algo mientras lo esperas? ¿Una cerveza?

Swarek: ¡Uy, no! Dejé eso por un tiempo. Nada de alcohol por el momento. Mi estómago todavía no está en plena forma. ¿Tienes algo menos fuerte?

Celery: ¿Una limonada? La he hecho yo.

Swarek: ¡Perfecto! –contestó Sam mientras Celery desaparecía de camino a la cocina-.

Había visto bastante a Celery tras el accidente. Ella acompañaba a Ollie la mayoría de las veces que éste iba a visitarlo, aunque siempre desaparecía de manera discreta para que ellos pudieran hablar. También había ido con Ollie las veces que lo habían visitado en St. Catharines. No obstante, aunque seguía sin recordarla, sentía paz cuando estaba cerca de ella, a diferencia de lo que le pasaba cuando estaba en compañía de Marlo.

Celery: ¡Toma!

Swarek: ¡Está buenísima! Tiene algo que no logro identificar. Ya me darás la receta.

Celery: Es un secreto, pero haré una excepción contigo… Jengibre y menta.

Swarek: ¡Claro! Jengibre y menta –dijo quedándose pensativo-.


Flashback – Quince meses antes.

Swarek: Voy a tener que prohibirte esos malditos caramelos japoneses. Al menos cuando nos toque patrullar juntos.

McNally: ¿Porqué? ¡Están buenísimos! Son de jengibre y menta.

Swarek: Estarán buenísimos, pero esto ya es vicio.

McNally: Eres un exagerado, sólo me he comido tres.

Swarek: ¿Cajas?

McNally: ¡No caramelos!

Swarek: ¡Sí, claro! Y yo me lo creo.

McNally: Son muy saludables. Ayudan a hacer una buena digestión. Traci me dijo que ella los tomaba continuamente durante el embarazo…

Swarek: ¿Qué? –preguntó Sam mientras se atragantaba con el batido que estaba tomando-.

McNally: ¿Estás bien?

Swarek: ¿Tú… tú no estarás?

McNally: ¡Qué!

Swarek: Ya sabes… -dijo Sam haciendo un gesto de vientre abultado-.

McNally: ¿Embarazada? ¡No! Pero ha sido divertido ver cómo te atragantabas con el batido, hahaha…

Swarek: ¡Muy graciosa! ¡Menos mal! –exclamó Sam resoplando de alivio-.

McNally: Cómo que ¡menos mal! ¿Qué tendría de malo?

Swarek: Bueno, ya sabes… No llevamos mucho tiempo juntos.

McNally: ¡Aha, sí, sí, claro!

Swarek: Es algo de lo que deberíamos hablar algún día, pero no ahora, ¡eh!

Andy lo miró divertida. Sam se había quedado blanco mientras intentaba darle explicaciones.

McNally: ¡Te amo, Sam Swarek!

Swarek: ¿Qué? –preguntó incrédulo-.

McNally: ¡Que te amo!

Swarek: ¿Ah?

McNally: No espero que me digas lo mismo, pero ahora que he conseguido decirlo una vez, no voy a poder parar de hacerlo.

Sam la sonrió mostrando sus hoyuelos, entre divertido y asustado.

Swarek: ¡Vamos, arranca el coche! Tenemos que trabajar un poco.


Celery: ¡Eooo, Sam! –dijo Celery pasándole una mano por delante de la cara para captar su atención-.

Swarek: ¡Lo siento! Tu limonada me ha recordado algo que pasó hace un tiempo.

Celery: ¿Has recordado algo nuevo?

Swarek: No, esto fue algo que pasó antes de la muerte de Jerry.

Celery: Por la cara de tonto que tenías, seguro que era algo relacionado con Andy…

Swarek: Soy como un libro abierto, ¡eh!

Celery: Un poco. Se nota que la sigues queriendo. Y ella también te quiere. Nos estuvo preguntando por ti a diario mientras estabas en el hospital y después, Sarah me explicó que también la llamaba cada día a St. Catharines.

Swarek: ¿De verdad? –preguntó Sam con una gran sonrisa, que pronto se volvió en una mueca de dolor-. Pero no puede ser… Todo se ha puesto en contra de nosotros. Esta vez la he perdido para siempre.

Celery: ¡Lucha por ella! Que Marlo esté embarazada, no quiere decir que tengas que vivir con ella. Puedes hacerte cargo del niño de muchas maneras.

Swarek: Bueno, no sólo es eso… Las cosas se han complicado un poco más.

Celery: ¡Vaya, lo siento!

Swarek: Creo que no tengo muchas opciones.

Celery: Siempre hay una opción… Y en cuanto a lo de la memoria, ¿por qué no lo explicas y te pones en manos de algún profesional?

Swarek: Me arrepiento de no haberlo hecho al principio. Fui un tonto al involucrar a Ollie y a Monica. Ellos podrían ser expedientados ahora por ocultar la verdad.

Celery: Seguro que a ellos no les importa si con eso tú te recuperas.

Swarek: Me tienes que prometer una cosa –dijo Sam cogiéndole ambas manos-. No le insinúes nada a Ollie, sobre explicar esto ahora. Es capaz de hacer una declaración y eso le podría perjudicar mucho profesionalmente. Él es un magnífico Sargento. Sería una pena que fuera degradado por esta tontería.

Celery: ¡No es una tontería, Sam! El te quiere como un hermano, haría cualquier cosa por ti.

Swarek: Lo sé. Y porque yo siento lo mismo por él, no quiero que explique nada. Yo sé que recordaré…

Celery: Entonces… Yo intentaré ayudarte. Deja que te prepare una pócima.

Swarek: ¡Seguro!

Oliver: ¡Eh! ¿Qué pasa aquí, Sam? –preguntó Oliver en tono de broma-. ¿Te quedas un momento a solas con Celery y ya te estás intentando ligar a mi mujer?