Swarek: ¡Eh, hermano no confundas las cosas! –exclamó Sam soltando rápidamente las manos de Celery-.
Oliver: Ya sé que tengo una mujer preciosa, pero tú vida ya es lo bastante complicada, hahaha…
Celery: ¡No bromees, hombre! No ves que Sam no está bien.
Oliver: Colega, ¿qué te pasa?
Celery: ¡Os dejo! Así podéis hablar tranquilamente.
Swarek: Ay Ollie, ¿qué voy a hacer con mi vida? –preguntó Sam al borde del llanto-.
Oliver: Me estás asustando… ¡Nunca te había visto así!
Swarek: Yo… yo no debería haber venido. ¡No te preocupes! –dijo Sam levantándose-.
Oliver: ¿Qué no me preocupe? ¿Cómo quieres que no me preocupe?
Swarek: Ollie, ¡no sabía adónde ir! No quería ir a casa y sentirme solo.
Oliver: Esta noche te quedarás aquí.
Swarek: No Ollie, ¿cómo crees? No voy a venir a molestaros…
Oliver: No voy a aceptar un no como respuesta. Celery y yo ya lo habíamos hablado y ella cree que puede ayudarte a recuperar tu memoria.
McNally: Los niños son agotadores… ¡No puedo más! –dijo Andy derrumbándose en el sofá-.
Nick: Yo de ti no me confiaría, sólo ha ido a buscar otro juego a su habitación.
Leo: ¡Tía Andy, tía Andy! ¿Podemos jugar con los muñecos de StarWars? –preguntó Leo apareciendo en el salón con una caja repleta de muñecos-. El tío Sammy y yo siempre jugábamos con ellos.
McNally: ¡Claro Leo! Aunque yo no sé si voy a saber…
Leo: ¿Por qué ya no viene el tío Sammy? ¿Ya no me quiere?
McNally: ¡Claro que te quiere! Pero un señor le hizo daño y ha estado mucho tiempo malito. Cuando le vea mañana, le diré que venga a verte
Leo: Él ya no es tu novio, ¿verdad? –preguntó Leo con un puchero en la cara-. ¿Ahora tu novio es el tío Nick?
Nick: ¡Venga, Leo tengo una idea! ¿Por qué no vamos a tu habitación y te leo ese libro que tienes de StarWars? Se ha hecho tarde… Va a llegar tu madre y como vea que estás despierto, nos va a dejar sin cenar a todos durante una semana, hahaha… -dijo Nick mientras jugaba a perseguir a Leo, lo cogía en brazos y lo lanzaba al espacio con el consecuente regocijo del niño-.
Leo: ¡Vale, tío Nick! Hahaha… Pero sólo para que mamá no nos deje sin cenar una semana, hahaha… Buenas noches tía Andy –dijo Leo corriendo hacia el sofá donde estaba Andy y dándole un beso-.
McNally: ¡Buenas noches Leo!
Aquella escena le era dolorosamente familiar, sin poder evitarlo, comenzó a recordar…
Flashback – Catorce meses antes.
Leo: ¿Quién es él? –preguntó Leo señalando a Sam-.
McNally: Es un amigo mío. Se llama Sam.
Leo: ¿Eres su novio?
Swarek: ¡Bueno, sí, eso creo!
Leo: ¡Ahhh! Eres el primer novio que conozco de tía Andy.
Swarek: ¿Ah sí?
Leo: Sí.
McNally: ¡Leo!
Leo: ¡Podéis daros besitos! Ya estoy acostumbrada con mamá y tío Jerry. Ellos están todo el día dándose besitos.
Swarek: Gracias Leo, lo tendré en cuenta –contestó Sam mientras una gota de sudor le caía por la frente-.
Leo: ¿También eres policía? –siguió preguntando mientras miraba fijamente a Sam.
Swarek: Sí.
Leo: ¡Ok! –exclamó Leo satisfecho-. Entonces vamos a jugar –dijo Leo corriendo de camino a su habitación-.
McNally: ¿Cómo que crees? ¿Eso es una respuesta?
Swarek: No sé… Ese chiquillo me he puesto más nervioso que en los interrogatorios de la Comisaría.
McNally: Hahaha, ¿estás sudando? Pues todavía no ha comenzado lo mejor, ahora va a volver con todos los juguetes que quepan en sus manitas.
Swarek: ¿Y tendré que jugar con él?
McNally: ¡Pues claro! Y prefiere a los chicos. Jerry se pasa horas jugando con él en el suelo.
Swarek: ¡Es la última vez que le dices a Traci que le vamos a hacer de niñera!
McNally: ¿Por qué?
Swarek: Esto me supera. ¡Yo no sé jugar con los niños!
McNally: ¡Ya te acostumbrarás!
Andy miró como Leo volvía con una caja llena de juguetes. Tal y como le había pronosticado a Sam, Leo mostró su predilección por jugar con él, dejando que Andy observara divertida, las miradas de Sam solicitando auxilio. Cuando finalmente se hizo la hora de acostar a Leo, éste y Sam ya se habían hecho buenos amigos y fue difícil conseguir que el niño quisiera irse a la cama.
Swarek: ¡No puedo más! Jugar con un niño es agotador.
McNally: ¡Qué esperabas! ¿Nunca has jugado con niños?
Swarek: No mucho, en realidad, sólo con las niñas de Ollie.
McNally: Ellas te adoran.
Swarek: Bueno, sí… Pero ellas sólo se dedicaban a querer peinarme y a que les ayudara a vestir a sus muñecas. Nada tan agotador como esto.
McNally: ¿De verdad? ¿Ellas te peinaban?
Swarek: Sí bueno, yo entonces llevaba el pelo un poco más largo –dijo Sam señalando su cabeza-.
McNally: Umm – murmuró Andy acurrucándose en el sofá junto Sam-. Nuestro merecido descanso de los Dioses.
Swarek: ¿Nuestro? Bueno, yo me lo merezco… pero tú realmente no has hecho mucho aparte de mirar.
McNally: ¡He hecho la cena!
Swarek: ¡Ah sí, ahora lo recuerdo! ¡Tú eres la que has quemado la cena!
McNally: ¡Serás! –exclamó Andy poniéndose a horcajadas encima de él-. Si se ha quemado, es porque no podía apartar los ojos de ti. Estabas muy tierno jugando con Leo.
Swarek: ¿Ah sí? ¿Estaba muy tierno? –preguntó comenzando a besarla-.
McNally: Mucho –contestó Andy devolviéndole el beso-.
Poco a poco fueron deslizándose por el sofá sin dejar de besarse, hasta quedar totalmente acostados uno encima del otro. Tan enfrascados estaban en lo que hacían, que no oyeron como se abría la cerradura de la puerta de entrada.
Traci: Espero que Leo esté ya en la cama. Podría esperar esto de una niñera adolescente, pero de vosotros… -¿No os da vergüenza? –preguntó Traci con la manos en la cintura-.
Nick: ¿Por qué sonríes de esa manera?
McNally: Estaba recordando algo…
Nick: ¿Te apetece hablar?
McNally: ¡Sí, claro!
Nick: ¿Así es que la prueba ha dado positiva? Bueno, es algo que ya nos imaginábamos, ¿no?
McNally: Sí, pero ahora es real. Ya no hay lugar para las especulaciones.
Nick: Mejor. Ahora tienes que hablar con Sam.
McNally: ¡Sam ya lo sabe! Estaba allí cuando me estaba haciendo la prueba.
Nick: ¡Esa es una muy buena noticia!
McNally: ¿Tú crees? Porque él no ha movido ni un músculo cuando se ha enterado.
Nick: Puede que le esté costando asimilar la noticia.
McNally: Ha asimilado muy rápido la noticia… Tanto que cree que el niño es tuyo.
Nick: ¿Mío? ¿Por qué?
McNally: Pues no lo sé, pero así están las cosas.
Nick: ¿Se ha vuelto loco? ¿Cómo puede creer que el niño es mío? ¿Este hombre no sabe sumar dos más dos?
McNally: Parece ser que no –dijo Andy con lágrimas en los ojos-.
Nick: ¡Le voy a dar una paliza! –exclamó Nick levantándose del sofá-. Siento que vuelva de una baja médica, pero le voy a hacer saltar todos los dientes. Cuando acabe con él va a venir a pedirte perdón y a suplicarte que le dejes hacerse cargo del niño.
McNally: ¡No Nick! No quiero eso –dijo Andy intentando agarrar a Nick-. Ven, vuelve a sentarte a mi lado.
Nick: ¡Pero él tiene que asumir su responsabilidad! ¡Las cosas no pueden quedar así!
McNally: Van a quedar así. Él tuvo su oportunidad y la perdió…
Nick: Sabes que puedes contar conmigo, ¿no? Me encantaría que el niño fuera mío, pero lamentablemente no lo es –dijo Nick acariciándole la mejilla a Andy-.
McNally: Lo sé… Sé que estarás ahí cuando te necesite.
