Sam había hablado durante horas con Oliver y Celery. La charla le había ayudado a tranquilizarse, pero seguía hecho un lío: cómo podía sentirse si se había ido a dormir enamorado de Andy y se había despertado con un balazo en el estómago, saliendo con otra mujer a la que no recordaba, con un hijo en camino y con Andy totalmente fuera de su vida. De repente oyó un zumbido que provenía de su chaqueta de cuero.

Swarek: ¡Hola "Square"!

Sarah: ¡Hola hermanito! Estaba un poco preocupada, llevo horas llamándote a casa y a tu móvil.

Swarek: ¡Lo siento! No estoy en casa… Y el móvil estaba en la chaqueta…

Sarah: ¿Interrumpo algo? ¿Estás con Andy?

Swarek: No -dijo sentándose a la cama de la habitación de invitados-.

Sarah: ¡Espero que no estés con Marlo!

Swarek: No, no estoy con Marlo.

Sarah: ¿Estás bien? Tú voz suena triste.

Swarek: Andy está embarazada, hermanita.

Sarah: ¿Voy a ser tía por partida doble?

Swarek: No, me temo que no. No vas a tener dos sobrinos.

Sarah: Te fuiste de St. Catharines dispuesto a hacer las paces con Andy y a decirle a Marlo que aunque te ibas a hacer cargo del niño, no querías continuar la relación con ella. Ahora entiendo cómo te sientes… Esto cambias tus planes, ¿no?

Swarek: Un poco.

Sarah: Pero tú la amas y ella… yo veo en su forma de mirarte, que ella también te ama.

Swarek: McNally siempre tuvo predilección por las causas perdidas, pero eso que ella sintió un día por mi se rompió, por mi culpa…. Yo lo maté. Ahora lo único que siente por mi es odio.

Sarah: Del amor al odio hay un paso hermanito.


Sam apenas pudo dormir esa noche. Tuvo la sensación de mirar el reloj despertador millones de veces antes de que amaneciera. Esperó pacientemente a que Oliver y Celery se levantaron y aceptó un zumo de naranja, antes de salir corriendo con la excusa que tenía que pasar por su casa a cambiarse de ropa. Antes de irse, tuvo que prometer a Celery que volvería para la cena y para quedarse a dormir.

Aparcó junto a su puesto de batidos preferido, pero después de un buen rato se dio cuenta que ella no iba a aparecer por allí. Cuando llegó al estacionamiento de la Comisaría, se quedó en el coche con un batido de calabaza en la mano. Esperó estoicamente a que ella apareciera por el camino peatonal, pero no había ni rastro de Andy. Quince minutos antes del comienzo del turno, la vio bajar del coche de Collins. ¡Maldita sea! No había contado con él cuando había decidido esperarla esa mañana.

La vio pasar sin bajar del coche, esperó un minuto y entró en la Comisaría. Decidió tirar el batido en la papelera de recepción.


Luke: ¡Llegas pronto!

McNally: ¿Y tú? ¿No habrás dormido aquí?

Luke: Estoy deseando acabar con el maldito caso McRae.

McNally: Yo que pensaba que venías por mi…

Luke: También. Estoy decidido a conseguir tu traslado… Pero creo que antes me tenías que contar algo…

McNally: ¿Podemos ir al despacho de homicidios?

Luke: ¡Claro!


Traci: ¿Has visto a Andy?

Nick: Sí, está con Callaghan en el despacho.

Traci: ¿Cómo está? Ayer no quiso quedarse en casa y me he sentido culpable toda la noche por no haber insistido más…

Nick: Me quedé a dormir con ella, no podía dejarla así…

Traci: ¿Qué?

Nick: Tranquila Traci, he dormido en el sofá. Bueno… al menos un rato. Me he cansado de oírla llorar en su habitación y no he tenido más remedio que ir y hacerle ver, que alguna le cueste, tiene que sobreponerse y no continuar compadeciéndose de sí misma. Si sigue así va hacer daño al niño…

Traci: ¿Y lo has conseguido?

Nick: Creo que sí. Parece que ha cogido las riendas de su vida de nuevo.


McNally: Voy a ir al grano… ¡Estoy embarazada!

Luke: ¿Swarek?

McNally: ¿Cómo?

Luke: ¿Swarek ha vuelto a fastidiarla?

McNally: ¿Por qué dices eso?

Luke: Estoy sumando dos más dos. ¿Por qué sino habrías pedido el traslado?

McNally: ¡Pues solo debe ser obvio para ti!

Luke: ¿Por qué…? ¿No se va a hacer cargo?

McNally: No quiero hablar de eso…

Luke: No hace falta que me contestes, tú cara lo dice todo.

McNally: Por favor, no quiero que te metas. Yo puedo hacerlo sola.

Luke: ¡Cómo quieras! Pero le vendría bien que alguien le partiera la cara… A ver si así aprende de una vez.

McNally: No es la primera oferta que recibo, Nick quería hacerle saltar todos los dientes.

Luke: Hahaha… Bueno, si decides aceptar la oferta me avisas.

McNally: Sí, lo hare… -dijo quedándose pensativa-. Entonces… supongo que ya no me quieres en tu equipo

Luke: ¿Quién ha dicho eso?

McNally: Dentro de unos meses voy a parecer a una ballena. No voy a poder patrullar, ni siquiera atarme los cordones de los zapatos sin ayuda.

Luke: Sólo quiero tú cabeza, Andy, no tú cuerpo, hahaha… No, hablando en serio. Quiero que me ayudes, que seas mi persona de confianza… Quiero que seas mi sombra, que llegues donde yo no puedo llegar… No vas a tener que salir a la calle, pero necesito que te comprometas a estudiar y a aprobar el examen para Detective. Vas a tener que sacrificar una parte de tu tiempo libre, pero va a acabar valiendo la pena… ¿Estás dispuesta?

McNally: Nunca me planteé ser Detective. Tracy quiso serlo desde el preciso momento que pisó la Academia, pero yo… yo siempre pensé que me retiraría vestida de uniforme. Pero las cosas cambian, ¿no?

Luke: Sí. Y el sueldo es infinitamente mejor. Ahora tienes que pensar en tu hijo.

McNally: Los horarios también son peores. También tengo que pensar en eso…

Luke: ¡Eso es negociable!

McNally: ¿Negociable? Recuerdo verte muy poco cuando vivíamos juntos y trabajabas en un caso.

Luke: ¡Tienes razón! Hay cosas más importantes que el trabajo. Con el tiempo me he dado cuenta…

McNally: Y a Traci no le está yendo tan mal…

Luke: ¿Eso es un sí? –preguntó Luke acercando su mano a la Andy-.

McNally: ¡Eso es un sí! -contestó Andy estrechando la mano de Luke para sellar el pacto-.

Luke: ¡Bienvenida!

McNally: Todavía falta Oliver.

Luke: Él no puede retenerte en tu contra…


Sam llevaba un rato mirando fijamente la puerta cerrada del despacho de homicidios. No lo había hecho desde que Andy y Luke se habían encerrado dentro. De repente notó cómo alguien le tocaba el hombro.

Oliver: Sam, colega, ¡tienes una pinta horrible! Parece que hayas dormido con la ropa puesta. ¿No ibas a cambiarte a casa?

Swarek: Sí, pero al final he tenido que cambiar de planes.

Oliver: ¿Qué se supone que tenías que hacer a las seis de la mañana?

Swarek: ¡Comprar un batido!

Oliver: ¿Comprar un batido? Sam… me estás asustando. Pensé que con todo lo que hablamos ayer por la noche…

Swarek: ¡Estoy bien!

Oliver: ¡No, no estás bien! ¡Date una ducha, ya! ¡Y espabila! Si no, no tendré más remedio que recomendar que te vea un terapeuta.

Swarek: ¡No, Ollie! –dijo Sam intentando no levantar la voz, para que la conversación pasara inadvertida para la gente que se encontraba cerca de ellos-. Sólo quería comprar un batido para McNally. Sé que a ella le gustan mucho los de calabaza ¡Eso es todo!

Oliver: ¡Está bien! Ve a tomar una ducha. El desfile está a punto de comenzar.


Sam comenzó a andar hacia el vestuario mientras Andy salía del despacho. Ambos se miraron pero no se dijeron nada. Sam no quería hacer enfadar más a Ollie, así que sólo hizo un leve movimiento de cabeza para saludarla y no perder ni un minuto más de tiempo. Ya tendría tiempo para hablar con ella luego –pensó-. Andy apartó la mirada rápidamente de él, una vez le hubo devuelto el saludo con otro movimiento de cabeza.


Traci: ¿Y bien? ¿Qué te ha dicho Callaghan?

McNally: ¡Qué cuenta conmigo!

Traci: ¿Has aceptado?

McNally: Sí. No me lo puedo creer… ¡pero sí! –dijo gritando, mientras daba dos giros-.

Traci: ¡Eh, loca! ¿Qué haces?

McNally: Uff ya no me acordaba que no podía hacer estas cosas, sin marearme un poco más que antes –dijo Andy sentándose a una silla-.

Traci: Hoy empieza una nueva vida para ti.

Gail: ¡Eh! ¿Qué os pasa a vosotras con tanto secretito? Lleváis unos cuantos días cuchicheando más de la cuenta –dijo Gail acerándose a ellas-.

Traci: ¿Nosotras? Estás imaginando cosas para variar…

Gail: ¡Claro! Bueno, lo que vosotras digáis… Hablando de cuchicheos… Habéis visto a Swarek, parece que esta noche no ha pasado por su casa.