Gail: Ha venido Oliver y lo ha mandado a la ducha. Swarek no ha tenido más remedio que irse con la cola entre las piernas.

McNally: No sé si te has dado cuenta, pero no me interesa nada que esté relacionado con Sam Swarek, así es que piérdete.

Gail: ¿Ah, sí? Pues no lo parece en absoluto. He visto cómo lo miras…

McNally: ¿Y cómo lo miro? La única que le echas miraditas eres tú. Siempre fuiste detrás de él, ¿no? Pero te quedaste con las ganas. Nunca conseguiste nada…

Gail: Eso no lo sabes…

McNally: Me da bastante igual, pero si aún estás interesada, me temo que tendrás que pelearte con Marlo, no conmigo.

Traci: ¡Chicas, haya paz! Nos están esperando para el desfile. Será mejor que vayamos.


Oliver volvió del desfile directamente a su despacho. Cuando estaba cerrando la puerta su móvil comenzó a sonar.

Oliver: ¡Hey! ¿Ya me estás echando de menos?

Celery: ¿Pues claro! Eso ya lo sabes… Pero no te llamaba por eso. ¿Cómo está Sam? Cuando se ha ido esta mañana estaba muy raro. Parecía un león enjaulado.

Oliver: Ya, bueno… Me ha dicho que quería comprarle un batido a Andy.

Celery: ¿Un batido?

Oliver: Sí, a mí también me ha parecido raro, pero me imagino que era algún tipo de ofrenda de paz, o algo así.

Celery: ¿Pero está bien?

Oliver: He tenido una pequeña charla con él y creo que está mejor.

Celery: Tráetelo como sea está noche.

Oliver: ¡Eso está hecho!


Andy y Traci entraron riendo al despacho de Detectives. Encima de la mesa de despacho que había ocupado Andy el día anterior, había un paquete de caramelos de menta y jengibre estratégicamente puesto sobre el teclado.

McNally: ¡Eh, te has acordado!

Traci: ¿De qué me he acordado?

McNally: ¡De los caramelos! ¡Eres un cielo! –exclamó colgándose del cuello de Traci y dándole un abrazo-.

Traci: No… creo que te equivocas-dijo girando la cara hacia donde estaba Sam-.

McNally: ¿Entonces? –preguntó mirando a Sam-.

Traci: Entonces… voy a buscar un café. ¿Quieres uno?

McNally: Mejor no, no me está sentando muy bien últimamente.

Traci: Ok, entonces te traeré un té.

McNally: ¿Has sido tú?

Swarek: ¡Culpable! –exclamó Sam levantando ambas manos a modo de rendición-. ¿Yo no tengo recompensa? ¿Un abrazo? ¿Un beso quizás?

McNally: ¿Por qué? –preguntó Andy ignorando los comentarios de Sam-.

Swarek: ¿Es necesaria una razón?

McNally: ¡Odiabas esos caramelos!

Swarek: ¡Y los odio! Pero sé que a ti te encantan, y una vez me dijiste que Traci los tomaba a todas horas cuando estaba esperando a Leo… Además quería disculparme… Le conté a Oliver que estabas embarazada, antes que me dijeras que no se lo explicara –le dijo Sam con cara de arrepentimiento-.

McNally: Ok -contestó Andy mostrándose impasible-.

Swarek: ¿Sólo ok? ¿No te vas a enfadar?

McNally: No… me di cuenta que no vale la pena.

Swarek: ¿Qué nos ha pasado McNally?

McNally: No lo sé, Sam, no tengo esa respuesta… Creo que sólo la tienes tú.

Swarek: No quiero que nos hagamos daño.

McNally: Es tarde para eso… Tú me has hecho mucho daño, pero si te refieres a, a partir de ahora… No vas a tener oportunidad de hacerlo… Supongo que Oliver ya te lo habrá contado: he pedido el traslado.

Swarek: Sí, bueno… Ollie me explicó algo de eso. Pero creo que estás siendo injusta… ¿Qué hay de mi?

McNally: ¿Que qué hay de ti? ¡No sé a qué te refieres?

Swarek: A mí también me has hecho daño…

McNally: ¿Qué yo te he hecho daño? ¿Cuándo? –preguntó Andy comenzando a enojarse-. Por qué ya no me vale que vuelvas a decirme que me necesitabas cuando murió Jerry y que yo me marché. Eso ya lo hablamos antes de que te dispararan y creo que quedó muy claro…

Pero, ¿qué estoy haciendo? –preguntó Andy sentándose en una silla-. Ayer le prometí a Nick que no iba a alterarme: no es bueno para el bebé.

Sam, me fui seis meses a una operación encubierta, y cuando volví me encontré con que habías rehecho tu vida con ella. Encontraste muy fácilmente a alguien que te consolara…

Swarek: Yo… yo no sé qué decir a eso… Quiero que hablemos de ahora, no del pasado.

McNally: ¿Ahora quieres hablar del presente? Disculpa, pero me parece hay algo que no estoy entendiendo…

Swarek: ¿Qué me dices de Nick?

McNally: Tú sabes lo qué es trabajar encubierto… Estás totalmente aislado, tienes una nueva vida, que en realidad no es tu vida… Nick me ayudó a sobrellevarlo. La convivencia nos ofreció la oportunidad de conocernos tanto, que sabíamos lo que el otro necesitaba con tal solo mirarlo.

Swarek: Algo que nunca te ocurrió conmigo, ¿no?

McNally: No… -dijo bajando los ojos-. Tú eres hermético… no quieres que nadie te conozca.

Swarek: Yo he cambiado…

McNally: ¿Seguro? Entonces, ¿por qué no sé nunca qué piensas? ¿Por qué me desconciertas cada vez que dices algo o haces algo? ¿Por qué no eres claro conmigo?

Swarek: ¡Yo soy claro contigo!

McNally: ¡No, no lo eres!

Swarek: Sí que lo soy… Y te lo voy a demostrar. ¡Te amo, McNally! –dijo cogiéndola por los hombros, mientras hacía que ella se levantara-. Pero, ¿cómo crees que me siento cuando te veo con él? ¿Cómo crees que me he sentido cuando te he visto llegar hoy en el coche de Collins?

McNally: ¿Todo esto es por celos?

Swarek: Sí, estoy loco de celos. ¡Ves! El antiguo Sam nunca hubiera aceptado que está celoso…

McNally: ¡Vale! Has aceptado que estás celoso… Pero, ¿dónde nos deja todo esto?

Swarek: Voy a dejar a Marlo… No me voy a desentender del niño, ¡claro! Es mi responsabilidad, pero ni relación con ella se va a terminar.

McNally: Aha… -dijo Andy mirándolo incrédula-.

Swarek: Yo sólo puedo hacer eso por mi parte. Ahora eres tú la que tienes que mover ficha. ¿Estás dispuesta?

McNally: ¡Yo ya moví ficha! ¿Recuerdas?

Swarek: Entonces… todo está claro, ¿no?

McNally: Está claro por mi parte, pero en cuento a ti… No es la primera vez que me dices que vas a dejar a Marlo. Para ser exactos, ya me dijiste que técnicamente no estabais juntos. Sea lo que sea que eso signifique.

Swarek: ¿Yo te dije que técnicamente no estábamos juntos?

McNally: ¿Ahora me dirás que no te entendí bien, o algo parecido? Por favor, Sam no quiero pasar otra vez por esto. ¡Ya sabes cómo acabó la otra vez! La puerta de mi casa no se ha recuperado del portazo que le diste.

Sam la miró. ¿Cuántas cosas no recordaba todavía del último año? Tenía que explicárselo a ella, tenía que contarle que había perdido la memoria.

Swarek: No lo recuerdo, yo…

McNally: ¿Qué no lo recuerdas?

Swarek: Hay cosas que no recuerdo.

McNally: Qué clases de cosas, ¿las que no te interesan?

Swarek: No, un año- balbuceó Sam-

McNally: ¿Un año? ¿No recuerdas lo que ha pasado el último año? ¿Pero recuerdas que me fui encubierta, que has estado saliendo con Marlo, o que vas a tener un hijo con ella? A eso le llamo yo memoria selectiva. No esperaba una excusa tan burda por tu parte…

Y ahora si no te importa, vamos a intentar trabajar un poco. Creo que deberíamos dejar todo esto de una maldita vez. No quiero hablar más de este tema.

Swarek: Este tema como tú lo llamas… es nuestra vida. Por favor, Andy…

McNally: Nuestra vida… Hace tiempo que mataste eso de "nuestra vida". No te preocupes, sólo tienes que fingir un poco más. Dentro de poco estaré trabajando en otra Comisaria.

Swarek: ¡Yo no quiero que te vayas!

McNally: Yo tampoco quiero irme, pero no me das muchas opciones.