Andy entró en el despacho y cerró la puerta tras ella.
McNally: ¿Qué hay de lo mío Sargento Shaw?
Oliver: ¿A qué te refieres?
McNally: ¡No estoy de humor para jueguecitos, Oliver! Sé que has hablado con Luke y que él necesita gente, así es que vuelvo a preguntarte… No, espera cambiaré la pregunta: ¿cuándo se va a hacer efectivo mi traslado?
Oliver: ¿Tantas ganas tienes de dejarnos?
McNally: ¡Pregúntale a tu amiguito!
Oliver: ¿Qué te ha hecho que sea tan terrible?
McNally: Acabo de hablar con él y no tengo ningunas ganas de retomar este tema. Para mí ha terminado.
Oliver: Pero, ¿por qué?
McNally: ¡Se acabó, Ollie! ¿Tanto te cuesta aceptarlo?
Oliver: ¡No quiero dejarte ir! Sabes que te quiero, pero esta no es la solución… Puede que ahora te lo parezca, pero tú corazón está aquí, en esta Comisaría. Si te vas de aquí, no serás feliz.
McNally: Si no me voy de aquí, me volveré loca. Tengo que pensar en mi hijo… No hace falta que pongas cara de sorpresa, sé que Sam te lo dijo.
Oliver: Ese ha sido un golpe duro para él.
McNally: ¿Ah sí?
Oliver: Él volvió de St. Catharines con la idea firme de dejar a Marlo. Quería recuperarte, pero cuando se enteró que estabas esperando un hijo de Collins, el suelo se hundió bajo sus pies.
McNally: ¡No quiero hablar más de esto, Ollie! Ya no es importante saber quién es el padre y ahora tengo otras prioridades –dijo tocándose el vientre-.
Oliver: ¿Qué quieres decir?
McNally: Si de verdad me quieres… ¡déjalo ya! Respeta mi decisión. Por favor, acelera mi traslado –dicho esto se giró y se marchó del despacho-.
Nick: ¿Qué tal las cosas hoy por aquí?
Traci: ¡Ni me hables! Sé que Oliver tenía buenas intenciones cuando obligó a Andy a estar toda la semana con los detectives, pero la situación se está volviendo insoportable. Ayer se pasaron todo el día peleando… y en cuanto a hoy, cuando por un momento me ha parecido que por fin habíamos vuelto a la normalidad, se me ha ocurrido dejarlos solos y cuando he vuelto, el despacho se había convertido en el Polo Sur. Casi prefiero que se estén tirando los trastos a la cabeza a que se ignoren de esa manera.
Nick: ¡Vaya panorama!
Traci: Creo que voy a hablar con Oliver para que la vuelva a la calle. Al menos hasta que consiga su traslado.
Nick: No quiero que se vaya, Tracy. Ya sé que ella cree que es lo mejor, pero Andy se ha convertido en mi mejor amiga y me cuesta dejarla marchar.
Traci: Y a mí… Pero no dejaremos de verla.
Nick: Pero no será lo mismo…
Traci: ¡Lo sé!
Nick: ¿Dónde está?
Traci: Supongo que cambiándose de ropa en el vestuario de chicas. Iba para allá cuando la han llamado al móvil.
Nick: Ok, me voy a cambiar yo también, no quiero hacerla esperar.
Sarah: ¡Hola Andy!
McNally: ¿Sarah? ¡Lo siento! No es un buen momento… Estoy en el trabajo.
Sarah: ¡Disculpa! Supongo que calculé mal la hora. Pensé que ya estarías fuera de la Comisaria. ¿Te llamo luego?
McNally: Creo que no es una buena idea que hablemos.
Sarah: ¿Por qué? Pensé que en estos días pasados nos habíamos hecho buenas amigas.
McNally: No es eso, Sara, sólo que…
Sarah: Lo sé, Andy. Entiendo cómo te sientes.
McNally: Ya me imagino… Sam habrá hablado contigo.
Sarah: Sí, ayer por la noche… pero esta conversación no tiene nada que ver con eso. ¿Sólo quería saber cómo estabas?
McNally: ¡Bien! Dentro de lo que cabe…
Sarah: Ok, con eso me basta… aunque no sé si creerte.
McNally: Ni yo misma sé cómo me siento…
Sarah: Dentro de poco iré a la ciudad y tendremos tiempo de hablar. No quiero perder el contacto contigo, cuñada. Te siento cómo a alguien de mi familia.
McNally: Nunca he estado más lejos de pertenecer a tu familia, Sarah. Tu hermano de encargado de cagarla una y otra vez
Sarah: ¡Conozco a mi hermanito! Viene haciendo eso con la gente que le importa desde siempre.
McNally: Ahora mismo, sólo quiero mantenerme lo más lejos posible de él.
Sarah: Pero, estás embarazada…
McNally: Sí, claro… ¿Él también te explicó eso?
Sarah: Y el niño es de Sam, ¿no?
McNally: ¿Te ha dicho eso tu hermano?
Sarah: No, pero si yo tuviera que poner la mano en el fuego por eso… la pondría.
McNally: No eres tú la que tienes que poner la mano en el fuego… Lo siento, Sarah tengo que dejarte. Espero que tú marido y tus hijas estén bien. Mándame fotos de las niñas.
Sarah: ¡Eso está hecho! Hasta pronto Andy.
Oliver: ¡Vamos para casa, colega! Ya está bien por hoy.
Swarek: Tranquilo, estoy bien, puedo irme a mi casa.
Oliver: ¡Ni lo sueñes! Si aparezco sólo, Celery no me va a dejar entrar.
Swarek: ¡Está bien!
Oliver: Pues entonces, vamos en mi coche. No hace falta que agarres el tuyo ¡Venga, que está comenzando a llover!
Swarek: No, Ollie, después de cenar, me voy.
Oliver: Yo no contaría con eso, amigo –dijo indicándole la puerta del copiloto de su coche-. Aunque yo sólo me encargo de llevarte a casa, después ya te las apañarás con Celery.
Swarek: ¡Ok! –contestó Sam resignado-.
Oliver: Andy me ha dicho que habéis hablado –dijo Oliver arrancando el coche-.
Estaba comenzando a llover de forma violenta en ese momento y vieron como Andy y Nick corrían hacia el coche para no mojarse.
Swarek: Sí, pero no ha ido muy bien. Tengo que pedirte algo…
Oliver: ¿Qué necesitas?
Swarek: Sé que tenías buenas intenciones cuando asignaste a Andy con los detectives esta semana, pero mañana o ella o yo tenemos que salir de ahí. No creo que aguante otro día así.
Oliver: ¿Tan malo ha sido?
Swarek: ¡Peor! Ayer al menos peleábamos, pero hoy sólo me ha ignorado. Me duele ver cuando se comporta como si yo no existiera.
Oliver: Puedo mandarla de nuevo a patrullar.
Swarek: Ella es un imán para los problemas, ya lo sabes. No deberíamos tentar a la suerte ahora que está embarazada.
Oliver: Bueno Sammy, uno nunca está cien por cien seguro en este trabajo…
Swarek: Lo sé, pero me preocupa.
Oliver: Mañana tengo reunión con Callaghan para hablar del traslado de Andy.
Swarek: No lo pares, Ollie. No quiero que se vaya, pero no puedo aguantar más su indiferencia y su cara de odio cuando me mira.
McNally: ¡Hola Tracy! Estás en el manos-libres del celular, estoy conduciendo el coche de Nick.
Traci: Con las prisas por salir a causa de la lluvia se me ha olvidado preguntarte si has llamado al médico.
McNally: Sí, me han dado una cita para el próximo viernes.
Traci: ¿A qué hora?
McNally: A las siete.
Traci: No voy a poder acompañarte, Leo tiene partido
McNally: Era el único hueco que les quedaba hasta dentro de dos semanas, pero lo puedo cambiar.
Traci: No, es importante que te revise lo antes posible. Ya veré cómo lo hago.
Nick: Yo puedo acompañarte si Traci finalmente no puede.
McNally: Ves, Traci ¡Todo arreglado! Ya tengo acompañante.
Traci: ¡Ok, nos vemos mañana!
Celery: No sabía que te gustaba cocinar ¡Gracias por la ayuda! Oliver sólo entra a la cocina para saquear la nevera.
Swarek: ¡Conozco a mi colega! Hahaha.
Celery: Un día duro, ¡eh! –dijo Celery fijándose en los círculos negros, que se habían formado alrededor de sus ojos-.
Swarek: Sí, demasiado. No creo que pueda aguantar otro igual.
Celery: Lo más importante ahora es que te alimentes y que duermas. El futuro te depara cosas importantes: lo he visto –le dijo cogiéndole ambas manos-. Vas a tener algunas dificultades, pero serás muy feliz en el futuro. He visto algo más: vas a ser padre de un niño.
Swarek: ¡Pero eso ya lo sabía!
Celery: Disculpa, creo que no me he explicado bien… El bebé, tú hijo… es un varón.
Swarek: ¿Un varón? Realmente… me da igual. No es importante si es chico o chica, sólo que venga bien.
Celery: Sí, un chico que tendrá la fuerza de su padre y la sensibilidad de su madre. Vas a estar muy orgulloso de ese niño.
¡Toma, bebe esto! Te hará bien –dijo Celery acercándole una taza humeante-.
