Oliver: ¿Has dormido bien?
Swarek: Como un angelito... No recordaba haber dormido tanto en mucho tiempo. Creo que el té de hierbas de Celery hizo bien su trabajo.
Oliver: Tengo que hacerte una pregunta que me mortifica desde ayer… Ahí va: ¿no hay ninguna posibilidad que el hijo de McNally sea tuyo?
Swarek: ¡Ojalá! Pero ella y yo no tenemos nada que ver hace muchos meses…
Oliver: ¡Pero no lo recuerdas!
Swarek: No, no lo recuerdo
Oliver: Entonces, ¡puede ser!
Swarek: Supongo, pero ¿no crees que Andy me hubiera dicho algo? –preguntó Sam inquieto-. ¿A qué viene todo esto, colega?
Oliver: No sé… Ayer cuando hablé con ella dijo algo sobre que ya no era importante saber quién era el padre. Cuándo después le pregunté, me dijo que no quería hablar más del tema ¡Tienes que recordar cómo sea!
Swarek: ¡Lo sé! –exclamó Sam sonriendo ante la posibilidad remota que el bebé que Andy esperaba fuera suyo-.
Oliver: ¿Por qué no dejas de ser tan terco y vas a un especialista? Estoy convencido que Celery te va a ayudar con sus hierbas, pero cualquier ayuda extra podría acelerar el proceso.
Swarek: Confío en Celery… Sé que lo voy a conseguir. Ella me contó cosas ayer mientras cocinábamos…
Me dijo que mi hijo iba a ser un varón –dijo sonriendo y mostrando sus hoyuelos-.
Oliver: ¿Por qué no le preguntas a McNally? Igual malinterpreté sus palabras, pero nunca se sabe…
Swarek: ¡Claro! Es lo primero que voy a hacer ahora cuando llegue a la oficina.
Oliver: ¿De verdad?
Swarek: No, Oliver. ¿Cómo le voy a preguntar eso?
Oliver: Tienes que contarle lo de tu memoria.
Swarek: ¡No! Es demasiado tarde para eso. No serviría de nada, no me creería… -dijo Sam pensando en la reacción de ella cuando había intentado contárselo-.
Oliver: ¡Puedo hacerlo yo!
Swarek: Sí, claro. Ella se va a tomar muy bien que se lo ocultara a ella y te lo contara a ti y a Monica… Sé que tiene que saberlo, pero antes tengo que responderme muchas preguntas…
McNally: ¡Gracias por quedarte conmigo y por cuidarme! Eres el mejor amigo del mundo…
Nick: Ya verás cuando te pase la factura del terapeuta. Ese sofá tuyo no es el más cómodo del mundo…
McNally: ¡Lo sé! Pero todavía no he tenido tiempo de comprar una cama para la habitación de invitados.
Nick: Hoy va a ser el gran día, ¿no?
McNally: Sí. Oliver me prometió darme una respuesta sobre mi traslado.
Nick: Sabes que no queremos que te vayas, ¿no?
McNally: Pero…
Nick: No, déjame terminar –la interrumpió Nick, posándose su dedo índice sobre sus labios-. Pero respetamos tu decisión.
McNally: ¡Lo sé!
Nick: Me gustaría estar ahí, ahora que vas a necesitar que te mimen…
McNally: Y lo estarás…
Oliver: ¡McNally a mi despacho! ¡Ahora! –gritó Oliver desde el balcón de su despacho en cuanto vio aparecer a Andy por la puerta de entrada.
McNally: ¿Dónde está el fuego? –preguntó Andy al entrar en el despacho-. ¿Sabes algo de mi traslado?
Oliver: No. A partir de hoy, vuelves a la calle. Patrullarás con Collins.
McNally: ¿Y mi rookie?
Oliver: ¡No tientes a la suerte, McNally! No estás en condiciones de guardar espaldas ahora mismo, más bien que te la guarden.
McNally: Pero…
Oliver: ¡Pero nada!
McNally: ¿Por qué, Oliver?
Oliver: ¿Cómo?
McNally: ¿Hace un par de días estaba baja de forma y ahora ya puedo salir a la calle? ¿Qué ha cambiado? ¡Ah, sí espera! ¿Tu amiguito ha ido a quejarse al despacho del jefe?
Oliver: Si te refieres a Sam cuando hablas de mi amiguito, la respuesta es no. Sam no se ha quejado de nada, pero me ha dicho que las cosas estaban demasiado calentitas en el despacho de Detectives –dijo obviando que la misma Traci había ido también a hablar con él sobre el mismo tema-.
McNally: ¡Aha! Lo que yo decía. Ha ido a quejarse…
Oliver: ¡No! Él sólo…
McNally: Pero por mi mejor –dijo Andy interrumpiendo a Oliver-. Estoy de nuevo en la calle –dicho esto se giró y salió del despacho-.
Oliver: ¿Se puede saber qué haces con eso?
Swarek: ¿De qué estás hablando? –preguntó gritando de manera considerable-.
Oliver: ¡De esto! –dijo Oliver arrancando un auricular de la oreja de Sam-.
Swarek: ¡Ahhh! ¿Qué haces?
Oliver: ¿Ahora escuchas música mientras trabajas?
Swarek: No hombre, ¿cómo crees?
Oliver: Entonces, ¿qué haces?
Swarek: Shhh –susurró Sam llevándose a Oliver a un rincón-.
Oliver: ¿Te has vuelto loco? ¿Dónde me llevas?
Swarek: A un lugar donde no pueda escucharnos nadie.
Oliver: ¡Vale! Aquí no puede escucharnos nadie –dijo parando en seco a Sam en un rincón delante de los vestuarios-.
Swarek: He pinchado las emisoras.
Oliver: ¿Para qué?
Swarek: Quiero asegurarme que McNally está bien.
Oliver: No puedes negarlo. Estás loco y verdaderamente enamorado de ella, amigo mío.
Swarek: Ya me estoy arrepintiendo de haber deseado que ella saliera. He sido un egoísta –dijo haciendo un puchero-. Tengo un mal presentimiento colega.
Oliver: Ella estará bien.
Swarek: Pero ya sabes que ella atrae a los problemas.
Oliver: Collins está con ella. Él no dejará que le pase nada.
Swarek: Sí, Collins… –dijo mostrando un gesto de dolor en su cara-. Él es realmente un gran policía. Me salvó la vida. Ford podría haberme rematado con facilidad. Yo estaba totalmente indefenso…
Oliver: Lo sé, pero no pienses en eso. McNally no puede tener una mejor pareja hoy. Todo estará bien. Anda, deja los malditos auriculares y vamos a tomarnos un café.
Swarek: ¡Hecho! -exclamó Sam deseando relajarse un poco-.
Oliver: Chico, no sabes lo sólo que se siente uno en el despacho –dijo Oliver levantándose después de estar quince minutos hablando con Sam en el office de la estación-. Será mejor que volvamos al trabajo.
Swarek: Sí. Será mejor…
De repente el vello de la nuca de Sam se erizó. El silencio que reinaba hasta ese momento en la estación se volvió primero un murmullo y al segundo siguiente una confusión de voces que iban en aumento según pasaba el tiempo. Traci apareció corriendo por el pasillo hasta ese momento desierto.
Traci: ¡Sargento, Swarek! ¡Un tiroteo! Hay un agente herido.
Swarek: ¿Qué? ¡No puede ser! ¿Cuándo? –preguntó Sam de manera incoherente mientras volvía a ponerse el auricular en su oreja-.
Oliver: ¡Hazme un resumen de la situación! ¡Rápido! –exclamó Oliver al ver que Traci se quedaba inmóvil por unos segundos-.
Traci: No sé mucho todavía. Peck y Moore han acudido a una llamada de alguien, que ha denunciado que había movimientos sospechosos en una fábrica abandonada. Hace un rato que no responden y dos patrullas más han ido al lugar de apoyo.
Swarek: ¿Quién? –preguntó Sam temiendo la respuesta de Traci, antes siquiera de haber terminado de hacer la pregunta-.
Traci: Díaz y Epstein –Traci hizo una pausa-. McNally y Collins…
Swarek: ¿Qui… quién ha reportado el herido? –preguntó cerrando los ojos-.
Traci: Collins.
Oliver: ¡Maldita sea! –exclamó Oliver pensando en lo que eso podía representar-. ¿No sabemos nada más?
Traci: No. Se han perdido todas las comunicaciones. Sólo sabemos que todos los efectivos han entrado en la propiedad.
Oliver: ¿No se ha quedado nadie fuera, de apoyo?
Traci: Parece ser que no. Nadie responde a las llamadas.
Oliver: ¡Tracy avisa a las fuerzas de asalto y ponlos en antecedentes! Nos vamos para la fábrica.
Swarek: Yo también…
Oliver: Tú no vas a ningún lugar –dijo Oliver corriendo hacia el estacionamiento-. Es tu tercer día aquí. Todavía no estás cien por cien operativo.
Swarek: Me da igual –contestó siguiéndolos por el pasillo-. No voy a hacer ninguna locura.
Oliver: Sammy –dijo parándose un momento-. Te conozco. Vas a querer entrar en acción y todavía no estás preparado-.
Swarek: ¡Ollie, por favor! –exclamó Sam suplicando a Oliver-.
Oliver: ¡Está bien! Pero te quiero tranquilito, dentro del perímetro de seguridad. Cómo te muevas un milímetro de esa posición, te vuelves derecho a la estación.
