LA LEYENDA DE KORRA
Libro 5: Encuentros
Capítulo 3: Desde lo profundo
CARCEL BAJO TIERRA
Zaheer se encontraba en su meditación habitual, visitando el Mundo Espiritual como de costumbre, su cuerpo terrenal seguía flotando mientras su alma se encontraba de viaje.
¿Tenía ya un propósito? Lo había perdido luego de haber sido derrotado por El Avatar, años después ella vino a visitarlo culpándole de sus desgracias y el la ayudó a recuperarse, eso lo tenía claro.
Sabía que sus acciones habían causado consecuencias, el asesinato de la Reina le había traído más problemas de lo que él esperaba, sólo buscaba la libertad de un pueblo oprimido (para el) y terminó desatando un peor caos.
No tenía que estar físicamente presente para la batalla de Korra y Kuvira, él había estado presenciándola como un fantasma, como un espíritu. Sabía que la chica necesitaba más entrenamiento, que debía ser más fuerte y no dejarse amedrentar tan rápido como en su visita.
Él era ante todo, el nuevo Gurú Laghima, ¿pero porque se sentía tan vacío?
Volvió a su cuerpo, a esa cárcel que merecía, a esa prisión sin escape.
- P'Li, ni aún en el Mundo Espiritual te puedo encontrar. Tu muerte me liberó de todas ataduras… pero no hay día que no pase en el que no te extrañe -
Su cuerpo aterrizó, se percató que mientras se encontraba "de viaje" los guardias le habían dejado alimento. Con su Aire Control subió el plato dispuesto a comer, estos viajes espirituales lo dejaban agotado, él no era El Avatar, su poder era limitado.
De pronto su cuerpo se paralizó y cayó con brusquedad al suelo. El plato se rompió produciendo un ruido estruendoso, miró a la comida ¿el alimento? No, no había comido nada. Su cuerpo temblaba, algo estaba pasando, algo muy importante.
- Guardias…- susurró, no podía gritar, no le salía la voz. Su cuerpo temblaba ¿era miedo? Sí, estaba aterrado.
Su alma salió de su cuerpo de forma automática, no se dirigió al Mundo Espiritual como de costumbre, salió de la prisión hacia el cielo. Muy arriba podía ver las montañas, podía ver algunos pueblos y ciudades, se trasladó hacia el desierto, recorrió parte del reconstruido Reino Tierra que ahora estaba en vías de ser una nación independiente.
¿A dónde se estaba dirigiendo? No tenía control alguno, una fuerte ventisca lo llevó a hacia más allá, en pocos segundos estaba en los terrenos de la Nación del Fuego. Finalmente su cuerpo descendió de forma pesada. Zaheer gritaba pero de él no salía ninguna voz, se sentía perdido, asustado. Cerró los ojos por un momento y al abrirlos estaba bajo el agua, bajando a lo más profundo.
Todo se oscureció, no veía nada, sabía que seguía descendiendo y así estuvo hasta que se encontró con un pequeño halo de luz roja parpadeante, se acercó a ella, estaba en una ¿prisión? ¿Era una especie de caja de metal? No quería, pero su cuerpo de forma automática se acercó a ella, no encontraba ventanas, pero el color se ponía cada vez más brillante e intenso.
Tocó la pared y lo sintió
Y sus ojos se abrieron con terror
Y el alma regresó cuerpo regresó como un rayo de luz.
Abrió los ojos.
-GUARDIAS!- Pudo finalmente gritar – GUARDIAS!
Quienes vigilaban la prisión abrieron la celda, lo encontraron tirado en el suelo, húmedo, con lágrimas en los ojos, tiritando.
- Por favor… el Avatar…el viene… traigan a Tenzin-
Cerró los ojos y no supo nada más.
MUNDO ESPIRITUAL
-Aang!?- Korra se había sorprendido por su presencia - ¿Pero qué estás haciendo aquí? ¿Cómo estás aquí?
Ella no entendía nada, obviamente al ser el Avatar era la reencarnación de Aang, por lo que ver a su anterior vida ahí no le cabía en la cabeza. Asami tomó su mano y eso la calmó un poco.
- Perdón por asustarte – comenzó el anterior Avatar – Vine a darme una vuelta a ver a mi amigo – señalando a Socka, no lo veía desde…desde mi muerte y no sabía que había llegado a vivir a este mundo hasta que pude materializarme aquí.
Frente a ellos se materializó un bisonte volador, uno conocido por todos, Appa. Aang los invitó a subir.
- La verdad, Korra – continuó Aang – es que todas las leyes espirituales cambiaron en tu batalla con Kuvira – le dio la señal al bisonte para que comenzar a elevarse – No digo que sea malo, al contrario, tal como te dijo mi hijo, has hecho mucho más que cualquiera de nosotros y estoy orgulloso de ello.
Korra, aún intranquila por la situación, sonrió levemente al enterarse de eso. Durante los últimos años, desde la batalla con Amon, no estaba segura si estaba desempeñando bien su papel. Después del incidente con el veneno de parte de Zaheer, sintió por un largo tiempo que había fracasado como Avatar, que ninguno de sus predecesores estaría bien con ella. Se volteó para ver a Asami, pero ella estaba fascinada viendo el Mundo Espiritual, a los espíritus volaban a su lado. Su corazón se aceleró, el verla la tranquilizaba pero le producía al mismo tiempo severas inseguridades.
Al cabo de un rato, Appa comenzó a descender en lo que parecía ser un pequeño pueblo con diversos tipos de animales antropomorfos. Todos caminaban a dos patas, tenían colores variados, tamaños distintos.
-¿Dónde estamos? – Preguntó Korra
- En lo que sería la ciudad central de este sector del Mundo Espíritu- Comenzó Aang - es un tanto complicado de explicar, pero al parecer, estamos viendo como la sociedad se mueve en este lado del universo.
- ¿No hay problema con que estemos nosotros?- Preguntó Asami, un tanto nerviosa al desconocer este mundo.
Aang se bajó primero y ayudó a los demás a descender.
- La verdad no lo creo – dijo – Socka y yo somos espiritus, Korra es el actual Avatar, y tú, Asami. Eres su compañera, por lo que lo espíritus no te harían daño. Ellos pueden sentir los sentimientos de los demás, saben si alguien de afuera les quiere hacer daño y ahí se pueden volver hostiles. Sin embargo, este no es el momento- sonrió. – ahora síganme, quiero aprovechar de visitar a un viejo amigo.
El grupo entró a lo que parecía una posada, los espíritus reconocieron a Korra y a Aang, a quienes saludaron alegremente, Socka y Asami se sentían observados por parte de ellos, como si los estuvieran juzgando, era un poco incomoda la situación, pero al segundo los abrazaron como si fuesen parte de la familia.
- HUMANOS- gritó uno desde otra habitación – NO SON BIENVENIDOS, FUERA!- Salió un espíritu humanoide con forma de lémur gigante, con cara de pocos amigos, pero de inmediato sonrió y se acercó a abrazar a Aang. – Apestoso, me alegro que te dignaras a darnos una visita, ha pasado mucho tiempo.-
Korra se sorprendió al reconocerlo de las memorias de Wan, el primer avatar.
El espíritu estaba a cargo de la posada, les dio a todos cuatro habitaciones en el segundo piso, según él, era una temporada baja, por lo que podían quedarse el tiempo que quisieran.
Entrada la noche, Korra no podía descansar, sentía que tenía un enorme peso en ella, no podía dejar de sentirse culpable frente a lo que sucedía con Asami, aun cuando esto no fuera su culpa.
Sonó la puerta.
- Puedo entrar?- Era la voz de Aang – te gustaría ir a dar una vuelta?
- Creo que si, me haría bien
Ambos avatares se encontraron en un paraje nocturno del pueblo, estaba vacío, sin la bulla de la tarde.
- Noto que has estado preocupada, Korra – comenzó de la nada - ¿sucede algo?
Ella no sabía cómo contarle, ni siquiera ella tenía claro que era lo que pasaba por su cabeza.
Caminaron en silencio un buen rato, el cielo estaba oscuro, no había luna pero si habían puntos luminosos que se movían sin cesar, parecían estrellas, y si lo eran, eran muy hermosas.
- No estoy seguro si alguno de mis anteriores almas puede responder a lo que pasa en tu corazón, Korra – ella lo miró sorprendida – tu eres yo, yo soy tu, todos somos tú y tú eres todos nosotros – siguió – no sé si alguien del pasado sufrió lo mismo que tú, probablemente sí, pero supo cómo llevarlo a cabo. – Aang no la miraba con reproche – Sé que es lo que sientes, Asami es una buena chica, ella te calma y eso es importante, te preocupas si es que siente lo mismo por ti. Las dudas nunca son buenas, Korra, aún en lo que se refiere al corazón o la guerra, nunca debes dudar. -
Ambos se quedaron sentados mirando el cielo en silencio por el resto de la noche.
CIUDAD REPUBLICA (pronto Ciudad Futura)
No se habían podido ver con Opal desde hace días, más encima se acercaba su cumpleaños y no tenía dinero para poder regalarle algo. Definitivamente Bolin no la estaba pasando tan bien. No podía pedirle consejo a Mako, ahora estaba muy ocupado aprendiendo a ser Jefe de la Policia, no podía preguntarle a Korra porque no tenía idea donde estaba (extrañamente tampoco sabía dónde estaba Asami).
Estaba desempleado, la paga militar en el ejército de Kuvira no era mucha y como se cambió de bando en la guerra…ya no tenía nada.
Definitivamente no era un buen momento para ser Bolin, se sentía terriblemente inútil y solitario.
Casi sin esperanzas llegó a las nuevas oficinas de Varrick, no le quedaba de otra.
El excéntrico inventor lo recibió con los brazos abiertos
- Bolin! Me alegra que estés aquí- comenzó apenas lo vio - justo estaba pensando en pedir de tu ayuda, verás, estoy en proceso de construcción de …- se dio cuenta de lo cabizbajo que se encontraba su amigo - ¿sucede algo?-
- Sé que me voy a arrepentir de esto, Varrick, pero creo que eres el único en el que puedo pedirle esto. ¿Me darías trabajo?-
- ¿Sabes algo de tecnología?-
-Nope-
-¿Sabes cómo se manejan los artefactos que tengo aquí?-
-Eeeh… Nope-
- ¿Sabes interpretar planos de construcción?-
- ...no...-
- ¡ESPLENDIDO! – Gritó el inventor – Es hora entonces que comiences a aprender, y conmigo vas a aprender mucho.
- ¿Aun cuando no sé nada de como haces estas cosas? – Bolin se sentía un tanto desanimado.
Varrick lo contrató de inmediato, la paga era bastante buena, demasiado buena para ser verdad, pero ya había trabajado con él en el pasado como una estrella de cine como Nuktuk, pero ¿más allá de eso? Claro, escapar de forma épica de Kuvira no cuenta.
Se fue a una habitación a buscar unos planos que su "nuevo" jefe le había pedido. El problema era que eran tantos que no sabía cuál necesitaba. Para peor comenzaba a sentirse estresado y tenía ganas de quemar todo.
- ¿Te sientes bien?- una voz femenina le habló por sorpresa – Zhu Li estaba tras de el
- Hola Zhu Li, la verdad no lo estoy. Me siento un poco perdido tras la guerra – Se sentó en una silla, apoyándose con los hombros, mirando al enorme estante de planos – y la verdad es que no sé muy bien que hacer aquí-
Ella se sentó a su lado, le ofreció una taza de café que aceptó con gusto.
- Aunque no lo creas, Bolin, antes de trabajar para Varrick, también me sentía perdida, no había hecho mucho en mi vida. Claro, tenía buenos grados en la academia, había inventado un par de cosas pero nada más allá, además fueron tiempos mucho más fáciles. – tomó un sorbo de su taza y continuó – Luego lo conocí a él, tú me viste como su asistente y la verdad yo estaba bien de esa forma, me encantaba que estuviese tan loco y viese la vida como una fiesta y competencia. Aprendí mucho con él, más de lo que yo ya sabía. No debes rendirte – le sonrió – yo te puedo ayudar si quieres – se levantó y buscó el plano – tienes que confiar en que puedes llegar más lejos de lo que tú crees. -
Por primera vez en días, Bolin se sintió mucho más aliviado.
MUNDO ESPIRITUAL
Korra y Aang comenzaron un pequeño entrenamiento de control en un terreno vacío del pueblo, para ella era interesante poder hacerlo con una persona que tuviese sus mismas habilidades, era un buen desafío.
- Muy bien Korra, ahora lánzame una bola de fuego-
Asami estaba sentada mirando el entrenamiento, Socka estaba comiendo un plato de pollo frito
- ¿No se supone que en El Mundo Espiritual no es tan necesario comer?- le preguntó divertida la chica.
- No es necesario, pero llevas tanto tiempo muerto que cuando comes, sueles olvidarte de todo lo demás – Comió otro pedazo y luego miró a Asami – ¿Cuándo le diras a Korra?-
- ¿De qué hablas? – preguntó nerviosa
- Soy idiota pero no tanto – se rio Socka – Es fácil darse cuenta como la miras, como la tratas, te preocupas por ella más de lo que te preocupas de ti misma –al ver que ella iba a responder – No te estoy juzgando, yo encuentro que está bien – Como espíritu uno es libre de sentir, ver, apreciar lo que estando vivo no se puede. Tarde o temprano vas a tener que decirle, Asami -
Ambos siguieron viendo el entrenamiento en silencio
CARCEL BAJO TIERRA
- ¿Me habías llamado, Zaheer?- Tenzin estaba a una distancia prudente, aun cuando su interlocutor estaba encadenado, el viejo maestro aire no olvidaba lo que le había hecho sufrir 3 años atrás.
Zaheer estaba sentado, con la mirada un poco perdida.
- Está así desde que lo encontramos gritando, parece haber perdido la razón- dijo el guardia
Tenzin decidió acercarse, se agachó y buscó la mirada en el prisionero.
- Korra me contó como la ayudaste a recuperarse, aun cuando no olvido todo lo que tú y tu banda hicieron, te estoy agradecido que la hicieras volver.
Los ojos de Zaheer se volvieron a su interlocutor, en ellos había miedo.
- Tenzin…- comenzó – El Mal Primigenio está amenazando con liberarse, si lo hace… todo estará perdido.
-¿De qué hablas? – le espetó – Vaatu no puede volver hasta dentro de muchos años, la convergencia armónica está MUY lejana-
- No hablo de Vaato, Tenzin, hablo de algo muchísimo más antiguo- suspiró – yo lo vi, me atrajo a él, creo que quiere que yo sea tu testigo de nacimiento.
El ambiente se puso cada vez más tenso, Tenzin palideció, en algún lugar de su mente, un nombre apareció en su cabeza.
- Pero eso es imposible, es una leyenda de antes de la creación del Avatar, es una leyenda de un poco antes de la Raava y Vaatu!-
EN EL FONDO DEL MAR
La prisión que anteriormente irradiaba la luz roja comienza a expandirse, comienza a romperse y luego una explosión, produciendo un terremoto acuático que derivaría a en un tsunami en un pueblo pesquero de la Nación del Fuego.
Bajo el mar, un huevo negro comienza a abrirse.
- LIBRE – se escucha una voz
CONTINUARA
Y bueno, seguimos escribiendo y actualizando rápido, esto de haber estado sin escribir durante tantos años afecta parece gracias por sus reviews ya que animan a continuar.
Trataré de hacer cada capítulo un poco más largo que el anterior para que me quepan todas las ideas que tengo para poder transcribir (sino, tendría que hacer un 6° libro)
