Oliver: ¡Bienvenida! –dijo Oliver haciendo gestos a Andy para que entrara en el despacho-.

McNally: ¡Gracias! ¿Querías verme?

Oliver: Hoy te vas a quedar haciendo trabajo de oficina.

McNally: ¡Pero Oliver…!

Oliver: Y el lunes te incorporas en la Thirty Three.

McNally: ¿Ya? ¿Tan pronto?

Oliver: Es lo que querías, ¿no?

McNally: Sí, pero me sorprende que sea tan pronto.

Oliver: Tú querías irte y yo he decidido no poner obstáculos a tu salida.

McNally: Gracias Ollie.

Oliver: ¡Te echaremos de menos!

McNally: ¿Sam lo sabe?

Oliver: Sí, se lo comenté cuando salimos del hospital.

McNally: ¡Ah!

Oliver: ¿Por qué?

McNally: No, por nada…

Oliver: Si te arrepientes, aquí te estaremos esperando con los brazos abiertos…

McNally: Yo también os echaré de menos, Ollie –dijo dándole un abrazo a Oliver-.


Traci: ¡Buenos días, Swarek!

Swarek: ¡Nash!

Traci: ¿Y esa sonrisa?

Swarek: ¿Uno no puede venir contento al trabajo?

Traci: ¡Sí, claro! Pero hacía tiempo que no te veía tan contento…

Swarek: Tengo buenas razones.

Traci: ¿Ah sí? ¿Una de ellas es un bebé que viene en camino?

Swarek: ¿Tú sabías que yo era el padre?

Traci: Andy es mi mejor amiga…

Swarek: ¿Y por qué no me dijiste nada?

Traci: No era yo la que tenía que decírtelo…

Swarek: ¡Entiendo! –dijo Sam-. Tienes razón… No eras tú la que tenía que decírmelo, pero me hubiera ido bien un poco de ayuda. Ya sabes que a veces Andy es un poco terca.

Traci: Sí, lo sé…

Swarek: Bueno, ahora ya lo sé –dijo mientras se le iluminaba la cara al ver cómo Andy se acercaba-.

Traci: ¡Buenos días, Andy!

Swarek: ¡Hola Andy! Te he traído un batido –dijo Sam sin poder dejar de mirarla con la boca abierta-.

McNally: Sí, ya veo –dijo Andy mirando hacia su escritorio-. ¡Gracias! Y más caramelos…

Swarek: Collins dijo que habías acabado con ellos…

McNally: Sobreviví a base de ellos el otro día en la fábrica… ¡Umm! –exclamó Andy al probar el batido-. ¡Calabaza, mi preferido! Voy a echar de menos estas cosas…

Traci: ¿Por qué?

McNally: El lunes me incorporo a mi nuevo destino. Oliver me lo acaba de decir…

Traci: ¿Tan pronto?

Swarek: ¡Ah, el traslado! –dijo Sam mirando hacia el suelo-.

McNally: Sí, pero tú ya lo sabías, ¿no? –preguntó Andy con cara triste mientras miraba a Sam-.

Swarek: Ollie me lo dijo el día que tú estabas en el hospital…

McNally: Bueno, pues ya lo sabemos todos… ¿Qué te parece si quedamos todos esta noche en el Penny? –preguntó Andy mirando a Tracy-.

Traci: Es una buena idea… No hay nada que celebrar, pero va a ser nuestra última noche juntos.

McNally: ¡No exageres Traci! Sólo es un traslado, no me voy del país…

Traci: Lo sé, pero no será lo mismo a partir de ahora… -dijo Traci con voz triste-.

McNally: Pero nos seguiremos viendo fuera del trabajo…

Traci: ¡Tienes razón! –dijo Traci abrazando a Andy-. Leo tiene partido… pero en cuanto acabe, mi madre puede quedarse con él. Cuenta con Steve y conmigo. ¿Te apuntas, Swarek?

Swarek: No creo que pueda…

McNally: ¿Pero vas a acompañarme a la revisión?

Swarek: Sí, pero luego tengo cosas que hacer –contestó Sam de manera un tanto esquiva-.

Traci: ¡Venga! ¿No puedes cambiar de planes?

Swarek: ¡Lo intentaré!


Oliver: ¡Qué sorpresa! No me habías dicho que pensabas pasarte por la Comisaría...

Celery: Bueno, se me ha ocurrido a última hora. Quería saber cómo estaba Sam. Ayer fue el primer día que no vino a dormir a casa

Oliver: ¡Me voy a poner celoso!

Celery: ¿De verdad?

Oliver: ¡No hombre, es Sam! Hahaha…

Celery: Ya sabes que Sam no tiene nada que hacer… -dijo Celery dándole un beso-.

Oliver: Bueno, lo intuía… pero está bien que le digan a uno estas cosas…

Celery: Te lo diré más a menudo…

Oliver: Si quieres ver a Sam… creo que está en la cocina.

Celery: ¡Gracias!


Swarek: ¿Te ha contado Callaghan cuáles van a ser tus funciones a partir del lunes?

McNally: Quiere que sea su mano derecha –dijo Andy cogiendo su té de hierbas del microondas-.

Swarek: ¡Ah, ya veo!

McNally: ¿Qué quiere decir eso? –preguntó mientras se sentaba en una silla-.

Swarek: Nada…

McNally: ¡Cómo qué nada! ¿Lo habrás dicho por algo?

Swarek: Lo único que quería decir es… que finalmente ha conseguido lo que siempre ha querido: tenerte en exclusiva para él.

McNally: ¿No estarás insinuando que él todavía tiene sentimientos por mí?

Swarek: ¡No lo estoy insinuando, estoy seguro! ¿Sabe que estás embarazada?

McNally: ¡Oh por Dios, Sam!

Swarek: ¿Lo sabe?

McNally: ¡Claro que lo sabe! Era injusto aceptar su propuesta sin decírselo antes. ¿Por qué te cae tan mal?

Swarek: ¡No me cae mal!

McNally: Pues lo disimulas estupendamente…

Swarek: Y entonces… ¿en qué consiste eso de ser su mano derecha?

McNally: Quiere que sea su persona de confianza y que estudie para el examen de Detective.

Swarek: ¿Vas a estudiar para el examen? Siempre pensé que no estabas interesada en eso.

McNally: Yo pensé que tú tampoco lo estabas… Y cuando volví de la operación encubierta me encontré con esa sorpresa, bueno, realmente me encontré con varias sorpresas…

Swarek: A veces las circunstancias hacen que cambiemos nuestra forma de pensar… dijo Sam pensativo-.

McNally: Si no lo hago ahora, no lo voy a poder hacer en mucho tiempo… Voy a tener unos meses de tranquilidad hasta que nazca el bebé.

Swarek: Eso es verdad… cuando nazca todo va a ser mucho más complicado. ¿Se lo has dicho a tus padres?

McNally: Mi padre está fuera, en un crucero. Se lo diré en cuanto vuelva.

Swarek: ¿Y tú madre?

McNally: ¡Quiere matarte! Yo si fuera tú, vigilaría tus espaldas.

Swarek: ¿Tan mal se lo ha tomado?

McNally: Cree que me has destrozado la vida… que no es el momento. Obviamente, está exagerando un poco.

Swarek: Yo no hice sólo todo el trabajo…

McNally: ¡No, está claro! –exclamó Andy ruborizada-. No lo hiciste tú sólo… Pero para ella soy su niñita pequeña e indefensa y tú eres el hombre que me va a hacer daño y me va a destrozar la vida…

Swarek: Creo que nunca le caí demasiado bien.

McNally: No, en eso tienes toda la razón…

Swarek: Puedo ayudarte con el examen, si quieres…

McNally: ¡Gracias, lo tendré en cuenta! –dijo Andy sintiendo como su estómago se revolvía por enésima vez ese día-.

Swarek: ¿Qué pasa? ¿Te encuentras bien?

McNally: Desde que estoy embarazada, no logro que nada permanezca en mi estómago mucho rato. Es un verdadero fastidio…

Swarek: Leí que algunas mujeres están en esa situación durante el primer trimestre, incluso un poco más de tiempo, pero lo normal es que termine el malestar al comenzar el segundo semestre.

McNally: Pues espero que yo sea de las normales. Me voy a volver loca si esto dura mucho más. Por cierto, ¿cuándo leíste eso?

Swarek: Bueno… Hace como una semana…

McNally: ¡Ah claro, Marlo! –dijo Andy con cara de fastidio-. Supongo que ahora eres un experto en la materia.

Celery: ¡Hola! ¡Ups! ¿Interrumpo?

McNally: ¡Hola Celery! ¡No, no interrumpes nada! Yo ya me iba… No sé para qué insisto en venir a la cocina, si todo lo que tomo acaba saliendo precipitadamente de mi cuerpo.

Celery: ¡Ay, lo siento! ¡Felicidades! No por las náuseas, sino por el embarazo –dijo dándole un abrazo-.

McNally: ¡Gracias!

Celery: Yo puedo prepararte algo, si quieres… Tengo una mezcla de hierbas que creo que podría irte bien…

McNally: ¡Claro! Toda ayuda es bienvenida. Por cierto, esta noche vamos al Penny a tomar algo. Hoy es mi último día aquí. Me gustaría que vinierais tú y Ollie.

Celery: ¡Eso está hecho!

McNally: Bueno, os dejo. Creo que tengo que hacer una nueva visita al cuarto de baño. ¡Nos vemos esta noche!

Celery: Veo que las cosas han mejorado entre vosotros- dijo Celery en cuanto Andy salió de la cocina-.

Swarek: Sí, todo está mucho mejor…

Celery: ¿Cómo te sientes por el traslado? No hemos hablado de eso…

Swarek: ¡No quiero que se vaya! Pensaba que ahora que las cosas están mejor entre nosotros… ella se replantearía el traslado, pero está decidida a hacerlo.

Celery: Intenta ver la parte positiva… puede ser bueno para vosotros que os deis un poco de espacio.