Swarek: Yo no logro ver la parte positiva a esto… ¡No necesito espacio! Voy a perderme tantas cosas estando separado de ella…
Celery: Pero no sólo te vas a perder cosas, ¿no? No sólo se trata del embarazo.
Swarek: No, no sólo se trata del embarazo, quiero estar con ella. Estoy enamorado de ella…
Celery: Tienes que conseguir que ella vuelva a verte como te veía antes. Y que se dé cuenta que la amas.
Swarek: Eso no va a ser fácil… ¡No sé cómo lo voy a hacer!
Celery: Porque no comienzas por decirle que no quieres que se vaya…
Swarek: No puedo pedirle eso. Esta es una buena oportunidad para ella… Además va a estar más segura en el nuevo trabajo. En la nueva Comisaría no saldrá a patrullar.
Celery: Podrías hablar con Oliver… Y que aquí estuviera en la misma situación…
Swarek: Ella sentiría como que tiene un trato de favor y nunca lo aceptaría. Tengo que admitir que allí estará mucho más segura. Ella es un auténtico imán para los problemas…
Celery: Tienes razón en eso. El otro día estuvo cerca…
Swarek: Sí –dijo Sam pensativo-. Por cierto Celery, hay algo que me preocupa...
Celery: ¿Qué pasa, Sam?
Swarek: Tú me dijiste que iba a tener un hijo varón… pero… -dijo Sam con la voz quebrada-.
Celery: Pero… tanto Andy como Marlo están embarazadas…
Swarek: Sí. Y tengo miedo… Me da pánico que les pase algo a alguno de los dos bebés.
Celery: No lo sé, Sam… -dijo Celery cogiéndole las manos entre las suyas-. Yo sólo veo un bebé… Pero no soy infalible… a veces me equivoco. No te angusties, por favor…
Swarek: Sí, seguro que es eso. Puedes haberte equivocado… ¿por qué tenía que pasar nada malo? Las dos están sanas…
Celery: ¡Exacto! Pero no hablemos más de esto… -dijo Celery intentando disimular su preocupación-. ¿Vas a ir esta noche al Penny?
Swarek: No creo que pueda… Marlo parece que va a volver antes de lo previsto a la ciudad y he quedado con ella… Aunque todavía me tiene que confirmar que podemos quedar esta noche.
Celery: ¡Entiendo! Pero creo que a Andy le gustaría verte esta noche…
Swarek: A mí también me gustaría estar esta noche con ella, pero si Marlo llama no puedo decirle que no. Tengo que hablar con ella y explicarle todo… Ella tiene que saber que Andy está esperando un hijo mío y que sigo enamorado de ella…
Celery: Tienes razón, pero…
Swarek: Pero… intentaré hablar con ella y luego acercarme al Penny.
Detective: ¡Hey! –dijo el Detective al ver entrar a Traci y Andy por la puerta-. El teléfono y el móvil de Swarek echan humo-. ¿No sabréis dónde está? Le he dejado unas cuentas notas encima de su mesa…
McNally: Creo que está en la cocina.
Detective: Yo ya me voy… ¿Se lo podéis decir? Parecía urgente.
Traci: ¿Cómo que ya te vas? ¡Qué horas son estas! Sólo llevas una semana aquí y eres el único que cumple con el horario, hahaha… Los que llevamos más tiempo aquí deberíamos aprender de ti.
Detective: Sólo tenéis que proponéroslo…
Traci: ¡Tienes razón! Bueno, no te preocupes por Swarek. Yo se lo digo… -dijo Traci mirando el montón de notas de la mesa de Sam-.
McNally: ¿Personal o profesional? –preguntó Andy al Detective-.
Detective: Personal, supongo. No tenía pinta de ser nada de trabajo.
McNally: ¡Ahh!
Traci: ¡Ni lo pienses! –dijo Traci mirando primero a Andy y después a las notas-.
McNally: Podría equivocarse y ser algo de trabajo.
Traci: Pues si es algo de trabajo, mañana será otro día. Sam y tú tenéis cita con el ginecólogo.
McNally: ¡Es verdad, ya no me acordaba! Me voy al vestuario. Si viene Sam…
Traci: Le diré que estás cambiándote de ropa, no te preocupes.
Swarek: ¿Qué te pasa Andy?
McNally: Nada –dijo Andy mirando por la ventanilla del coche-.
Swarek: ¿Seguro? No has dicho nada desde que hemos salido de la Comisaría. El médico ha dicho que todo está bien, así es que no hay de qué preocuparse.
McNally: No estoy preocupada…
Swarek: Ya has visto lo que te ha dicho sobre las náuseas y los mareos.
McNally: Sí, lo mismo que dijiste que habías leído…
Swarek: Sí.
McNally: Con un poco de suerte en dos meses estoy curada. ¿Qué son dos meses…? ¡Nada! –dijo sarcásticamente-.
Swarek: Si pudiera ponerme en tu lugar, lo haría…
McNally: Un poco tarde para eso.
Swarek: ¿Qué quieres decir? Según creo fue cosa de los dos, ¿no?
McNally: Sí, pero ahora soy yo la que está sufriendo las consecuencias.
Swarek: ¿Las consecuencias? ¡Vamos a tener un hijo!
McNally: Un hijo que tú nunca has querido.
Swarek: ¿Por qué dices eso?
McNally: Porque, porque lo sé…
Swarek: Quizá no había pensado nunca en serio en ello, pero ahora que está aquí no lo cambiaría por nada del mundo.
McNally: Siempre sabes qué decirle a una mujer para tenerla contenta, ¿no?
Swarek: No siempre, tú no pareces nada contenta ahora mismo.
McNally: Será que no lo estoy…
Swarek: Ya me dijo Ollie que tuviera paciencia con las hormonas…
McNally: ¡Ah, claro! ¡Ahora todo es culpa de las malditas hormonas!
Swarek: Pues si no son las hormonas ya me dirás qué es, porque ahora mismo estoy más bien perdido.
McNally: ¡Cómo siempre! –exclamó Andy volviendo a acentuar el tono sarcástico-.
Swarek: Tienes ganas de pelea y no sé por qué –dijo Sam haciendo uno de sus mejores pucheros-. Estás rara… ¿Seguro que no ha pasado nada?
McNally: No, ¿por qué? ¿Te sientes culpable por algo?
Swarek: ¿A qué viene esa pregunta?
McNally: No viene por nada, Sam ¡Déjalo!
Swarek: Está bien… ¿Dónde quieres que te deje?
McNally: En el Penny… ¿No te acuerdas? Nos vamos a reunir todos allí.
Swarek: Es verdad…
McNally: ¿Y tú?
Swarek: ¿Yo qué…?
McNally: ¿Vas a venir?
Swarek: No puedo… tenía un compromiso previo… quizás más tarde.
McNally: ¡De acuerdo! –dijo Andy volviendo a mirar por la ventanilla al ver que habían llegado al Penny-. Pues entonces esto es una despedida, ¿no?
Swarek: Intentaré acercarme, ¿ok? Además, como le has dicho antes a Tracy, no te vas a otro país. No te vas a librar tan fácilmente de mí… No me voy a perder nada de este embarazo.
McNally: Está bien –dijo bajándose del coche-. Nos vemos en algún momento…
Swarek: Antes de lo que te esperas –contestó Sam mostrando sus hoyuelos-.
Andy lo miró y le devolvió una sonrisa cansada. Ella no quería que a Sam sólo le preocupara no perderse nada de su embarazo, quería que quisiera estar con ella, pero parecía que a él sólo le preocupaba su hijo. Se giró y vio como el camión de Sam se alejaba. Sin poder evitarlo, las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas. Se escondió en un rincón en las sombras, fuera de la vista de la gente que pasaba. Sacó un pañuelo y se secó las lágrimas. Respiró hondo, deshizo el camino hecho unos minutos atrás y abrió la puerta del Penny.
Traci: ¡Deja de mirar la puerta, Andy! ¡Diviértete un poco!
McNally: Primero ¡No estoy mirando la puerta! y segundo ¡me estoy divirtiendo!
Traci: No me mientas… Llevas toda la noche con la vista clavada en la entrada.
McNally: ¿Crees que va a venir?
Traci: Ya sabes lo que ha dicho…
McNally: Está con Marlo.
Traci: ¿Qué? ¿Te lo ha dicho él?
McNally: ¡No! Cuando he salido del vestuario he vuelto al despacho y he mirado las notas.
Traci: ¿Has mirado las notas? ¡No deberías haberlo hecho!
McNally: Tienes razón… Me hubiera evitado un disgusto.
Traci: ¡Venga, vamos a bailar un poco!
McNally: ¿Y si nos vamos para mi casa?
Sam salió de la casa de Marlo. La conversación había sido mucho más sencilla de lo que había pensado. Sin duda, Marlo no era Andy, todo era fácil con ella. Demasiado, pensó.
Se había hecho tarde, miró el reloj. Marlo se había molestado en hacer la cena y no le había parecido bien marcharse antes de cenar. Sólo hacía una semana desde la última vez que la había visto, y por esa razón le había sorprendido cómo había cambiado su cuerpo en esos pocos días. Su silueta se había redondeado y se adivinaba una ya una ligera barriguita.
Sacó su móvil del bolsillo y lo dejó al lado del cambio de marchas de su camión. Una luz roja parpadeaba. ¡Maldita batería! –pensó. Otra vez estaba a las últimas y había olvidado coger el cargador del coche. El símbolo de un mensaje pendiente de leer se podía ver la parte superior de la pantalla. Era de Oliver, de un par de horas antes, informándole que la fiesta se trasladaba a casa de Andy. Sólo esperaba que no fuera demasiado tarde.
