Sam pasó por delante de la casa de Andy montado en su camión. El coche de Collins estaba estacionado delante de la puerta de entrada. Siguió por la calle hasta encontrar un lugar en la esquina donde poder aparcar. Paró el motor y esperó. ¡Maldito Collins! –pensó- ¿es que ese hombre no se podía separar por un momento de ella?

Tras un momento en el vehículo intentando canalizar sus celos, abrió la puerta del camión y se dirigió hacia el portal donde vivía Andy. De repente oyó risas y vio cómo se abría la puerta del edificio. Casi por instinto se escondió en la entrada de una tienda frente al edificio de Andy. Peck agarraba a Holly Stewart, mientras Epstein, Price y Diaz parecían tararear una canción en un estado de alegre embriaguez. Sam sonrió desde la penumbra. Parece que la fiesta ha sido todo un éxito –pensó mirando las ventanas iluminadas del salón de Andy-. Esperó un par de minutos mientras ellos desaparecían calle abajo y volvió a mirar hacia arriba. La luz del salón se apagó y acto seguido se encendió la luz del dormitorio de Andy. Se quedó paralizado. Todo parecía indicar que la fiesta se había transformado en una celebración privada. Luchó entre las ganas de subir y montar una escena y las de volver a su camión. Respiró hondo y siguió andando hacia su vehículo con un nudo en la garganta. Sería mejor que volviera a casa antes que cometiera alguna locura que Andy no le perdonara en la vida.


Celery: ¿Has oído ese ruido? –preguntó Celery incorporándose en la cama-.

Oliver: ¿Qué ruido? –dijo Oliver dándose media vuelta.

Celery: Estoy segura que he oído algo.

Oliver: ¡Celery, acuéstate! Es sábado y sólo son las siete y media –dijo Oliver abriendo un ojo para mirar el reloj despertador-.

Celery: Pero Oliver…

Oliver: ¡Anda, duérmete! Que seguro que sólo ha sido una pesadilla.

Celery: No ha sido ninguna pesadilla… Estoy segura…

Oliver: ¡Está bien! Iré a ver… –dijo Oliver levantándose atropelladamente de la cama-.

Celery: ¡Ten cuidado! Puede ser un ladrón –susurró Celery-.

Oliver: Está bien cariño –contestó Oliver agachándose para darle un beso a Celery-. Pero en cuanto compruebe que estás equivocada, a dormir. Sam va a venir a desayunar y no es de los que desayuna tarde precisamente.

Celery: Espero equivocarme... pero estoy segura que he oído un ruido.

Oliver comenzó a caminar hacia la puerta sigilosamente. Al acercarse a la entrada oyó un ruido. Quizá Celery estuviera en lo cierto –pensó-. Encendió la luz del porche y escuchó como si alguien frotara la pared. ¿Quizá el gato del vecino se había vuelto a escapar? Abrió la puerta rápidamente para sorprender al intruso, pero el sorprendido fue él.

Oliver: ¿Sam? Pero… pero, ¿qué haces? –preguntó Oliver al ver el estado en el que se encontraba su amigo. ¿Se puede saber qué haces en el suelo? No está haciendo calor precisamente…

Sam se encontraba sentado en la pared de la entrada e intentaba incorporarse, pero su estado no se lo permitía. La barba incipiente comenzaba a asomar en su piel, lo que le sumado a la falta de sueño le daba un aspecto de agotamiento.

Swarek: ¡No sé! Yo… yo no quería molestar –dijo intentando volver a levantarse sin éxito-.

Oliver: ¡Venga! ¡Agárrate a mí! Yo te ayudaré… -dijo Oliver agachándose para sujetar a Sam por debajo del brazo.

Celery: ¿Qué pasa? –preguntó una voz agazapada detrás de la puerta-.

Oliver: Es Sam, Celery. ¡Anda, ven a ayudarme!

Celery: ¿Sam? Pero… -dijo Celery asomando la nariz por la puerta-.


Nick: ¡Hey! –dijo Nick al ver cómo salía Andy de su habitación-.

McNally: ¡Lo siento! No quería despertarte…

Nick: No, no me has despertado. Llevo un rato dando vueltas.

McNally: Damos un poco de pena… Entre el sofá que te va a destrozar la espalda y mis náuseas matutinas, no tenemos desperdicio. Y eso que lo tuyo tiene solución… yo no tengo problema en compartir la cama contigo.

Nick: Tampoco me quedo cada día… Y además, no quiero molestarte…

McNally: Tú no molestas, Nick. El único que corre peligro si duerme conmigo eres tú, hahaha… Últimamente me muevo más que un ventilador mientras estoy durmiendo.

Nick: No será para tanto…

McNally: ¿Aún sigues pensando en mudarte a este barrio?

Nick: Sí, esa es la idea.

McNally: ¿Cuándo termina tu alquiler?

Nick: En un par de meses…

McNally: Ya no te queda nada… ¿Has visto algo que te guste?

Nick: ¡No, todavía!

McNally: Mi propuesta sigue en firme.

Nick: Y ya sabes que no puedo aceptarla. ¿Qué quieres que haga yo aquí cuando te reconcilies con Sam?

McNally: Eso no va a pasar ni en un millón de años…

Nick: ¿Por qué dices eso?

McNally: Porque… porque… es lo que siento.

Nick: No estás así sólo por las náuseas, ¿no? Ayer en el Penny, no eras la de siempre… En un principio pensé que era por el traslado, pero luego me di cuenta que esperabas a alguien que nunca apareció.

McNally: No, nunca apareció… Aunque yo tuve esperanzas que lo haría hasta casi el final –dijo Andy mientras las lágrimas resbalaban por sus mejillas-.

Nick: ¿Por qué? ¿Qué tenía que hacer que fuera tan importante?

McNally: ¿Quedar con Marlo?

Nick: ¡Uf! Siento haber metido la pata… Mi pregunta era retórica… No pensé que conocieras la respuesta –dijo Nick apenado-.

McNally: Él no tiene ninguna intención de volver conmigo, Nick. Quiere estar cerca de mí durante el embarazo, pero nada más…

Nick: Cuando él te mira, yo veo más cosas que eso. Creo que te equivocas, Andy.

McNally: Pues lo disimula estupendamente…

Nick: ¿Qué te parece si vamos de compras? –preguntó Nick intentando distraerla un poco-.

McNally: ¿Qué? ¡A los hombres no os gusta ir de compras!

Nick: A mí sí –dijo Nick mintiendo.-

McNally: Hay una mujer cerca de aquí que va a ser muy afortunada cuando te encuentre.

Nick: ¿Cerca de aquí, dices? ¿Ves por qué tengo que mudarme a tu barrio?


Celery: ¿Qué ha pasado? Parece que le haya pasado un camión por encima.

Oliver: ¡No lo sé! No dio tiempo a que me contara gran cosa., además… en su estado tampoco me podría haber dicho gran cosa. A ver qué nos cuenta después de la ducha.

Celery: Sea lo que sea, tiene que ver con Andy, me juego lo que sea…

Oliver: No me gusta verlo así.

Celery: A mí tampoco… Pero está bien que demuestre sus sentimientos.

Oliver: ¿A costa de beberse hasta el agua de los floreros?

Celery: ¡Cómo sea! Sólo te pido una cosa, Ollie. No lo presiones… deja que sea él el que nos cuente qué ha pasado.

Ambos se giraron cuando oyeron el crujido de las pisadas en las escaleras.

Swarek: ¡Lo siento! No quería asustaros.

Oliver: No te preocupes… Estábamos despiertos, ¿verdad Celery?

Celery: ¡Sí, claro! Sabemos que te gusta desayunar pronto.

Swarek: ¿Sabéis que mentís fatal?

Oliver: Bueno, la verdad es que ayer nos fuimos a dormir tarde y todavía estábamos dormidos.

Swarek: ¡Ah sí! La despedida de Andy –dijo Sam con una mueca de dolor-.

Oliver: ¿Viste mi mensaje? ¡Pensé que ibas a pasarte!

Swarek: Creo que no llegué a tiempo…

Oliver: ¿Y decidiste emborracharte sólo?

Celery: ¡Ollie! –exclamó Celery lanzándole una mirada asesina a Oliver-.

Swarek: ¡No me emborraché! ¡Sólo fueron un par de copas!

Oliver: ¿Un par? ¡Échale unos cuantos pares más!

Celery: ¡Qué más da cuantas fueran, Ollie! ¡Tómate esto, Sam! –dijo acercándole un tazón-. Te sentará bien…

Oliver: ¿Entonces?

Celery: ¡Ollie! ¡Déjalo respirar!

Swarek: Andy estaba rara… No habló nada de camino al médico. Yo pensé que estaba nerviosa por la visita, pero cuando salimos de la consulta, pese a que el ginecólogo nos dijo que todo está bien, ella seguía sin hablar. Intenté hablar con ella, pero ella sólo quería pelear.

Oliver: Ya te dije lo de las hormonas…

Celery: ¡Qué manía con las dichosas hormonas!

Swarek: Celery tiene razón… creo que no era eso, amigo.

Oliver: ¿Y qué era?

Swarek: ¡Ojalá lo supiera! –dijo Sam encogiendo los hombros-.

Oliver: ¿Y por eso te emborrachaste?

Celery: ¡Ollie, por favor! ¡Cómo tengo que decirte las cosas!

Swarek: ¿Cómo fue la fiesta de despedida? –preguntó Sam con cara triste-.

Oliver: ¡Bien, supongo! Estuvimos cantando, bailando, bebiendo… Todos menos Andy… Ella sólo zumo de manzana.

Celery: Ella estuvo mirando toda la noche hacia la puerta, estaba esperando que aparecieras.

Swarek: ¡Lo intenté! Pero Marlo había preparado la cena y me pareció de mala educación no quedarme.

Celery: ¿Cómo está ella?

Swarek: ¡Bien! Ya se le comienza a notar la barriguita… Y no hubo nada dramático entre nosotros dos, cuando le hablé sobre mis sentimientos, sólo entendimiento… A veces echo de menos esas cosas con Andy…

Oliver: Pero es eso precisamente lo que siempre te ha gustado de ella…

Swarek: ¡Lo sé! Pero ahora mismo me gustaría que las cosas fueran más fáciles.

Oliver: Y si todo fue tan fácil con Marlo, ¿por qué no te pasaste por la fiesta?

Swarek: No vi tú mensaje hasta que llegué al camión, y ya hacía como dos horas que lo habías enviado…

Oliver: Te envié el mensaje cuando salimos hacia el piso de Andy, pero sólo nos quedamos como una hora, ya no estamos para esos trotes.

Celery: ¡Eh, habla por ti abuelito!

Swarek: ¿Así es que pasaste el rato dormitando en el sofá de Andy? –dijo Sam sonriendo ante la última frase de Celery-.

Oliver: ¡Tampoco tanto!

Swarek: ¿Cómo es que fuisteis para su casa?

Oliver: Fue idea de Andy.

Celery: Creo que quería estar en un ambiente más íntimo, para contarle a todo el mundo que estaba embarazada.

Swarek: No sabía que quería contarlo…

Celery: Dijo que era un poco pronto, pero que eran sus amigos y no quería que se enteraran por otras personas.

Swarek: Me parece bien… ¿Y qué dijo la gente?

Oliver: No se lo esperaban… pero todos llegaron a las conclusiones equivocadas…

Swarek: ¿Qué quieres decir?

Celery: ¡Ollie, ve a preparar café anda!

Oliver: Pero, ¿por qué? –preguntó antes de salir con la cola entre las piernas al ver la cara de enfado de Celery-.

Swarek: ¿Qué ha querido decir Ollie?

Celery: ¡Nada importante, Sam! ¡Lo importante es saber cómo te sientes tú!

Swarek: Ellos pensaron que el niño era de Collins, ¿no?

Celery: ¿Qué más da eso ahora? Los que realmente importáis sabéis la verdad…

Swarek: ¿Ella no lo desmintió?

Celery: Quiero ayudarte, Sam. Y hablar de esto es totalmente innecesario ahora mismo…

Swarek: Está bien… Cuando llegué a casa de Andy, el coche de Collins estaba aparcado en la puerta y se me hizo un nudo en el estómago…

Celery: ¿Pero subiste?

Swarek: Iba a hacerlo, pero vi que se marchaban todos… Y cuando… cuando mire hacia arriba… hacia el piso de Andy vi que se había apagado la luz de la sala de estar y se había encendido la de su habitación… y él… él estaba allí con ella… ellos estaban solos.