Nick: ¿Por qué no has querido ir a comer con ellos? ¿Por qué has puesto la excusa que nos habían invitado a una barbacoa?

McNally: Pues… porque quiero hablar tranquilamente con Sarah, sin tener a Sam revoloteando alrededor.

Nick: ¿No crees qué es más importante que hables con Sam?

McNally: ¿De qué exactamente?

Nick: ¿De vosotros?

McNally: ¡No hay nosotros!

Nick: ¿Tú has visto cómo miraba la ropita del bebé cuando se la estabas enseñando a Sarah?

McNally: ¡Ahí está el problema! ¡La ropita del bebé! ¡Sólo está interesado en mí por el bebé!

Nick: ¡No seas injusta, Andy! ¿No has visto su cara con la ropa pre-mama? Cuando te mira todo encaja…

Andy lo miró con cara de incredulidad. Nick se equivocaba, estaba segura de ello.


Sarah: ¿Qué pasa entre vosotros? –preguntó Sarah desperezándose en el sofá de Sam-.

Swarek: ¡No lo sé, Sarah! Vamos a tener un hijo, pero ella está viviendo con Collins.

Sarah: ¿Y le has preguntado?

Swarek: ¡No! ¡Cómo crees!

Sarah: ¿Qué cómo creo? Estás muerto de celos por la relación de ellos dos y… ¿no le preguntas?

Swarek: Bueno, lo he intentado… pero para ella parece que toda esta situación es de lo más normal…

Sarah: Quizás porque realmente lo es…

Swarek: ¿Qué quieres decir?


Nick: ¿Cuándo has quedado con Sarah?

McNally: El lunes después del trabajo.

Nick: Estás nerviosa…

McNally: ¿Por qué? ¿Por quedar con Sarah?

Nick: No, por el nuevo trabajo...

McNally: Un poco, pero más que nervios siento una gran responsabilidad. Luke ha apostado por mí y no quiero decepcionarlo.

Nick: ¡Lo vas a hacer muy bien! Si Luke ha confiado en ti, es porque sabe que puedes hacerlo. No te preocupes ahora por esto.

McNally: ¿Qué voy a hacer sin vosotros? ¡Os voy a echar de menos!

Nick: Nosotros también… ¡Anda, dame un abrazo!


Sarah: ¡Andy! –exclamó Sarah en cuanto vio salir a Andy por la puerta de la comisaria-.

McNally: ¡Eh! ¿Cómo has llegado aquí? Pensaba que íbamos a quedar en la cafetería…

Sarah: Me ha traído Sam –dijo Sarah señalando hacia el estacionamiento-. Entre tú y yo, creo que quería ver con sus propios ojos, que te había ido bien en tu primer día.

Andy miró hacia allí y saludó a Sam con la mano.

McNally: Si no se atreve a preguntármelo, puedes decirle que me ha ido bien.

Sarah: Pero, ¿qué os pasa a vosotros dos?

McNally: ¡No lo sé! –dijo Andy mirando hacia el suelo-.

Sarah: ¡Venga vamos a tomar algo! A ver si arreglamos el mundo…

Sam las miró sentado desde su camión. Se la veía bien… pero, ¿por qué iba a estar mal? Ella había escogido su camino y aunque le pesara reconocerlo, trabajar con Luke no era tan malo. El que estaba realmente jodido era él… La jornada de trabajo se le había hecho eterna. ¡Oh Dios, cuanto la echaba de menos! Tenía que conseguir que ella volviera como fuera, de lo contrario iba a volverse loco.

McNally: Así es que te ha traído Sam, ¡eh!

Sarah: Sí, él ha vuelto a ser el hermano protector que solía ser –contestó Sarah con una mirada soñadora-.

McNally: Es bueno tener a alguien que cuide de una, ¿no?

Sarah: Sí, estoy de vuelta a mi adolescencia, hahaha… Y me ha hecho prometer, que le voy a avisar cuando terminemos para que pase a recogernos…

McNally: Nick también me ha obligado a prometerle que le llamaría para lo mismo –dijo Andy mirando hacía su infusión de hierbas-.

Sarah: Veo que tú también tienes a tu protector particular.

McNally: Sí, Nick es un cielo…

Sarah: ¿Vivís juntos?

McNally: Más o menos.

Sarah: ¿Qué es eso de más o menos?

McNally: Bueno, realmente no vivimos juntos… pero algunos días él se queda conmigo para hacerme compañía.

Sarah: ¡Ah! Para hacerte compañía… claro.

McNally: ¿Por qué? ¿Te parece raro?

Sarah: No, ahora que lo dices… Pero tú estás esperando un bebé de Sam y él no acaba de entender que estés más tiempo con Nick que con él.

McNally: ¡Ah, claro! ¡Él no entiende…! ¿Y yo tengo que entender que él esté más tiempo con Marlo que conmigo? –dijo Andy, soltando la pregunta sin pensar-.

Disculpa… No debí decir eso… No tengo ningún derecho a juzgar lo que hace Sam con su vida.

Sarah: Él ha roto con Marlo. Entre ellos ya no queda nada, sólo el niño que están esperando, si es que se puede decir la palabra "sólo" cuando se trata de un hijo.

McNally: ¿Ah, otra vez han roto? ¡Qué novedad! Mira Sarah, no me interesa saber nada más de la relación que tienen esos dos, sólo me hace daño…

Sarah: ¡Pero es la verdad! Él me dijo…

McNally: ¡Me da igual lo que te dijo! ¡Por favor, respétame! ¡No quiero hablar más sobre eso!

Sarah: Está bien, Andy… Pero por favor, hablad, vais a tener un hijo, necesitáis compartir muchas cosas…

McNally: Yo no voy a impedir que él me vea… antes, en el centro comercial, le he dicho que mi casa estará siempre abierta para él.

Sarah: Ahora sólo hace falta que el terco de mi hermano dé el paso…


Swarek: ¿Sabes cuántos días han pasado? –preguntó Sam dando un portazo al entrar en el despacho de Oliver-.

Oliver: ¿De qué estás hablando, Sammy?

Swarek: ¡De McNally, claro!

Oliver: ¡Ah claro, de McNally! –dijo Oliver levantando los ojos del documento que estaba leyendo-.

Swarek: ¡Tres semanas!

Oliver: ¿Ya han pasado tres semanas?

Swarek: Sí, con sus días y sus noches… y no se ha cometido ningún delito en el que hayamos tenido que trabajar coordinados con la Thirty Three. ¿No te parece increíble?

Oliver: ¡Sí, increíble!

Swarek: Y no es que yo esté deseando que se cometan delitos, pero creo que esto no había pasado nunca desde que estoy en esta comisaría…

Oliver: ¡Dónde vamos a llegar a parar! –exclamó Oliver poniéndose las manos en la cabeza-.

Swarek: Ollie, ¡no te rías de mí!

Oliver: Es que pareces muy desesperado, hahaha…

Swarek: ¡Y lo estoy! ¡Hace tres semanas que no la veo!

Oliver: Bueno, eso no es verdad, Sammy…

Swarek: ¡Eso no cuenta!

Oliver: ¿Espiarla no cuenta?

Swarek: ¡Sólo han sido unas cuentas veces!

Oliver: ¿Unas cuántas veces? ¡Lo haces cada día, Sammy!

Swarek: ¡Casi cada día!

Oliver: Pero si hasta lo hiciste los dos días que te quedaste haciendo vigilancia nocturna en el piso franco. Preferiste ir a ver cómo llegaba al trabajo antes que ir a dormir un poco antes del siguiente turno.

Swarek: No sé para que te cuento las cosas, Ollie…

Oliver: Todavía la lleva y la recoge del trabajo…

Swarek: ¿Collins? ¡Sí, cada día!

Oliver: ¿Y cómo te sientes acerca de eso?

Swarek: Un poco mejor desde que Sarah me explicó… Pero no puedo evitar ver que él tiene todo lo que yo quiero. Los veo juntos, y se les ve tan felices…

Oliver: La verdad es que los recuerdo siempre jugando y riendo como niños…

Swarek: Siento celos por esa conexión que tienen… Pero tengo que reconocer que Collins está cuidando de ella y en el fondo le agradezco lo que está haciendo…

Oliver: … Aunque te gustaría estar haciéndolo tú.

Swarek: Sí.

Oliver: Sólo es cuestión de tiempo, Sammy… Estoy seguro que las aguas tarde o temprano volverán a su cauce.

Swarek: La echo de menos, Ollie…

Oliver: Hahaha… Bueno, no tendrás que esperar mucho tiempo más. Mañana es la reunión quincenal de coordinación…

Swarek: … Y a esa reunión nunca viene Callaghan… Siempre manda a alguien en su lugar.

Oliver: ¡Exacto!


Sam se levantó después de dormir de un tirón por primera vez en semanas. Estaba exultante ante la idea de volver a verla. Estaba un poco harto de espiarla de lejos a escondidas. Aquello iba a ser diferente… Esas reuniones normalmente eran largas y la mayoría de las veces se prolongaban hasta el mediodía. Era la excusa perfecta para invitarla a comer y comenzar a derribar las murallas que parecía que se alzaban a su alrededor. Sonrió y salió por la puerta, no antes sin asegurarse que había cogido la infusión que Celery le había dado para Andy. Decidió hacer una parada en el puesto de batidos y entró silbando en la Comisaría con un par de vasos en la mano.

Traci: ¡Eh! ¡Qué madrugador! Y que contento estás… Hacía tiempo que no te veía así.

Swarek: ¡Hoy puede ser un gran día, Traci! – dijo cogiéndola por los hombros-.

Traci: ¡Ah! Es bueno saberlo…

Swarek: ¡Créeme! Y tú, ¿qué haces por aquí tan pronto? ¡No me lo digas! Has quedado con alguien, ¿no?

Traci: ¿Cómo lo sabes?

Swarek: ¡Lo sé todo, Nash! –dijo Sam guiñando el ojo y mostrando sus hoyuelos con una gran sonrisa. De repente escuchó una voz y su cara se volvió pálida-.