Oliver: Te veo feliz, amigo mío.
Swarek: ¡Lo estoy! He dormido en casa de Andy.
Celery: ¿Qué? –exclamó Celery entrando en el comedor con una bandeja-.
Swarek: No es lo que estáis pensando… Ayer le preparé la cena y luego estuvimos estudiando juntos. Luego me quedé dormido en el sofá.
Celery: Pero esa es una muy buena noticia…
Oliver: ¡Buenísima!
Swarek: Me ha dicho que te agradeciera la infusión, pero que te llamará ella misma…
Celery: Ok… creo que la próxima semana iré a verla a donde trabaja ahora. Quiero verlo por mi misma…
Oliver: Qué quieres, ¿bendecirlo o algo así?
Celery: ¡Algo así! –dijo guiándole un ojo-.
Oliver: ¿Y cómo están las cosas entre vosotros?
McNally: Siento que las cosas están mejor, pero en algunos momentos siento que todavía no confío del todo en él.
Traci: Bueno, él ha dado el paso de acercarse a ti…
McNally: La última vez que se acercó ya sabes lo qué pasó…
Traci: Sinceramente, no entiendo muy bien lo qué paso…
McNally: ¡Ni yo! Se acercó a mí, volvimos y luego resultó que él jugaba a dos bandas.
Traci: Pero por más veces que me lo cuentas, siento que eso no es propio de Sam.
McNally: Yo también pensaba que él no era así, pero ahora ya no sé qué pensar. Entiende que las circunstancias hacen que, pese a que lo amo con locura, todavía no confíe en él.
Swarek: Creo que mejor, pero siento que ella no confía en mí.
Celery: Bueno, han pasado muchas cosas Sam, su vida se ha vuelto del revés… Ella ahora mismo debe estar muy descolocada.
Swarek: ¡Mi vida también se ha vuelto del revés! ¿Por qué nadie me entiende a mí?
Traci: ¡Claro que te entiendo Andy! Sé que crees que tu vida está hecha un lío, pero ese niño que está aquí –dijo Traci acariciando la barriga de Andy- hará que olvides todas las cosas malas que te han pasado.
McNally: Lo sé, Traci. Al principio me costó aceptarlo, pero sé que sin esté niño ahora mismo estaría totalmente perdida.
Traci: ¿Cómo van esas nauseas?
Swarek: Lo peor son las nauseas. Se me rompe el corazón cuando la veo de esa manera a causa del embarazo.
Celery: ¿Le están ayudando las hierbas?
Swarek: Sí, ahora ya sólo las siente por la mañana.
McNally: Fue tan dulce esta mañana. Entró en el lavabo cuando estaba con mis problemas matutinos y me puso una toalla mojada en la nuca.
Traci: ¿De verdad? Eso no lo hacen muchos hombres…
McNally: Me hizo el desayuno y me dejó una nota con una rosa roja. Lo vi cuando salí de la ducha.
Swarek: Le dejé una nota diciéndole que volvería para prepararle la cena.
Celery: ¡Bien hecho! Ahora más que nunca necesita alimentarse bien.
Oliver: Y Andy no es conocida por sus habilidades culinarias…
Swarek: Suerte que tiene a Collins –dijo Sam sarcásticamente-.
Celery: ¿Él estaba allí?
Swarek: No, se ha ido de fin de semana… Pero la llamó en cuanto llegó a Hamilton-.
Celery: ¡Ese es mi teléfono! –dijo Celery corriendo hacia el recibidor-.
La habitación quedó en un silencio tenso, hasta que Oliver se atrevió a hacer una pregunta.
Oliver: ¿Cómo te sientes acerca de Collins?
Swarek: Siento que es imposible luchar contra él. Es el perfecto amigo, novio y yerno que todas las madres quieren que tengan sus hijas. Mantiene la nevera de Andy llena, la acompaña cuando va de compras, le lleva las bolsas, entra a todas las tiendas que ella quiere… ¡Imposible! Él está en subido en un pedestal. Es imposible luchar contra eso.
Celery: ¿Por qué quieres luchar contra eso? –preguntó Celery desde el quicio de la puerta-. Por cierto, era Andy –dijo Celery señalando su celular-.
Swarek: ¿Te ha dicho algo?
Celery: Estaba con Traci. Me ha dado gracias por las hierbas… Le he dicho que podía haber venido a comer…
Swarek: Y te ha dicho que tiene que estudiar…
Celery: Sí, que tiene examen del primer parcial en tres semanas.
Swarek: ¡Ya! ¡Está obsesionada con el examen!
Oliver: No sé a quién me recuerda… -dijo Oliver mirando hacia otro lado-.
Swarek: Yo necesitaba no pensar en muchas cosas…
Oliver: ¡Quizás a ella le pasa lo mismo!
Swarek: ¿De quién quiere olvidarse? ¿De mi?
Traci: ¿Así es que el hombretón quiere hacerte la cena?
McNally: Eso parece…
Traci: ¡Pues déjale! Y si después quiere hacerte algo más, pues… ¡Déjale también! Hahaha…
McNally: No creo que estemos en ese punto, Traci.
Traci: Bueno, quizás no todavía… pero esa cenita puede ayudar.
Swarek: ¿Por qué me has preguntado antes que por qué quiero luchar contra Collins? ¿Crees que no debería hacerlo?
Celery: Definitivamente, no. Es más, deberías verlo cómo un aliado no como un rival.
Swarek: ¿Cómo un aliado? Si lo que tengo ganas de hacerle en cuanto le veo es… Mejor que no te diga lo que tengo ganas de hacerle…
Celery: Hahaha… Él se está comportando como un buen amigo, está cuidando de ella.
Oliver: A mí tampoco me gustaría que un amigo tuyo cuidara de ti.
Celery: ¡Dejad de comportaros como hombres prehistóricos! ¿Lo siguiente que vas a decirle a Sam es que coja a Andy y la lleve a su cueva tirando de su pelo?
Oliver: Bueno, dicho así suena un poco mal, pero Collins no debería meterse entre ellos dos.
Celery: ¡No creo que lo esté haciendo! ¡Es su amigo! ¡No puede dejarla sola ahora…
Swarek: ¡Ella no está sola!
Celery: No, ella tiene a sus amigos, pero Sam, ¡no te ha tenido a ti hasta ahora! ¡Es el primer día que has pasado un rato con ella!
Swarek: Lo sé, pero…
Celery: Y no creo que la culpa sea de Collins.
Oliver: Igual deberías aprovechar ahora que no está Collins…
Celery: ¡Ollie! ¡Deja a Collins de una vez en paz!
Oliver: ¿Dónde has dicho que está, Sammy?
Swarek: En Hamilton… Y nunca adivinarás quién ha ido con él.
Oliver: Epstein y Diaz.
Swarek: ¡Aparte de ellos!
Oliver: ¿Las novatas?
Swarek: ¿Alguien más?
Oliver: ¡Ni idea!
Swarek: ¡Connors!
Oliver: ¿Connors ha ido de fin de semana con las novatas?
Celery: Ollie, ¿Connors es el chico ese tan guapo y tan alto que me presentaste el otro día?
Swarek: ¿Tú también, Cellery?
Andy llevaba horas intentando estudiar, pero el cosquilleo en su estómago debido a los nervios no le dejaba concentrarse. ¿Cómo era posible que ese hombre tuviera ese efecto en ella? Debía centrarse en los libros. Calculaba que él no volvería hasta un par de horas más tarde y tenía que aprovechar el tiempo que le quedaba. Volvió su vista hacia la libreta y empezó a garabatear dibujos incoherentes.
Sam aparcó su camión y apagó el contacto. Era un poco pronto para la cena, pero estaba deseando volver a verla, así es salió del coche y se dirigió hacia la casa de Andy.
El golpeteo de los nudillos en la puerta la sacó de su ensimismamiento. Dejó la libreta con su colección de dibujos inconexos y fue a abrir.
McNally: ¡Hola!
Swarek: ¿Has mirado antes de abrir?
McNally: ¡Claro! –dijo Andy mintiendo-.
Swarek: ¿Seguro?
McNally: ¡Sabía que eras tú!
Swarek: ¡No lo vuelvas a hacer!
McNally: Ya sé… Podría ser un ladrón, o algo peor.
Swarek: ¿Puedo entrar?
McNally: Sí has venido a hacerme la cena… ¡Sí! En caso contrario… ¡me lo pensaré!
Swarek: He venido a hacerte la cena y lo que tú quieras…
McNally: Esto… será mejor que entres antes que te resfríes –dijo Andy embarazosamente sofocada-. Aquí hay corriente.
Swarek: Lo que tú desees… –susurró Sam en su oreja cuando entró por la puerta-.
Andy suspiró. Le temblaban las piernas, pero intentó que él no lo notara.
Swarek: ¿Has estudiado mucho? –preguntó mirando la libreta-.
McNally: Sí, bastante.
Swarek: ¡Bonitos dibujos!
McNally: Sí, bueno… estaba pensando en la decoración de la habitación del niño –dijo Andy mintiendo-.
Swarek: ¿La habitación del niño? ¿Has comenzado con eso?
McNally: ¡Sí! ¿Quieres verla?
Sam asintió con la cabeza y sonrió enseñando sus hoyuelos. Sabía que iba a tener un hijo, en realidad, dos, pero todavía lo sentía muy lejano y no se había parado a pensar en todo lo que necesitarían sus hijos cuando nacieran.
McNally: Espero que el bebé tenga esos maravillosos hoyuelos.
Swarek: ¿Qué prefieres que sea niño o niña?
McNally: ¡Me da igual! ¿Y a ti?
Swarek: ¡No sé!
McNally: Bueno, tú juegas con ventaja. Con un poco de suerte tendrás la parejita, ¿no?
Swarek: Andy, no peleemos… yo no busqué esto.
McNally: Yo tampoco, pero ahora que está aquí –dijo tocando su barriga- no lo cambiaría por nada del mundo.
Swarek: ¿Puedo? –preguntó señalando la zona que ella estaba tocando-.
