Hice un extra solo por lo de la semana AkaFuri además por que se me antojo hacer a Akashi como papá con un bebé pequeñito, la mayoria lo hacen cuando ya el hijo de ambos es un niño, simplemente me di el gusto por que amo a Masaaki.

En fin -u- Feliz fin de semana.


Desde que Masaaki había llegado a la vida de ambos prácticamente uno de los dos tenía que pasar tiempo con él bebé mientras el otro se encargaba de las empresas, aunque era difícil despegarse del bebé, prácticamente por que Masaaki era muy apegado a sus dos padres, era tan pequeño pero aun así no soportaba estar separado ni del uno ni del otro.

A Furi le tocaba esa semana, pero decidió llevar a su hijo a la empresa, tenía ganas de ver a su esposo, no soportaba estar en casa solamente y quería que Masaaki viese a su padre Seijūrō. Sabía que a esa hora no faltaba nada para la hora de que todos tomaran un descanso así que ni siquiera las recepcionistas estarían.

Entro al despacho principal con el menor ruido posible, aunque podía confiarse con los ruiditos de bebé de su hijo que emitía de vez en cuando, allí lo vio concentrado en aquellos papeles como si de ellos dependiese la vida y la muerte, había que decirlo: Se veía de alguna manera demasiado sexy así todo concentrado firmando y descartando otros papeles que no le convenían al servicio de la empresa, anotando nombres de las que habría convenio y las que no.

Se quedaría mirándolo todo el día como hasta que un ruido del bebé que estiraba las manitas hacia el pelirrojo hizo que este dejara de concentrarse en lo que hacía y mirar a quienes habían llegado.

-Kōki, Masaaki, que hermosa sorpresa. Realmente no los esperaba- Estaba cansado era verdad, pero siempre el pequeño Masaaki hacia que su corazón pareciese renovarse, amaba a su hijo y lo cargo muy feliz acariciando sus suaves mejillas gorditas.- Eres el pequeño mas adorable que he visto en la vida.-Lo beso con dulzura a lo que el bebé rió y Seijūrō termino mas conmovido aún. Su hijo era el lazo más hermoso que lo unía a su pareja.

El castaño los miraba con infinito amor, su esposo podía parecer frío ante mucha gente, pero con Masaaki todo cambiaba, parecía un niño incluso, le daba tanta felicidad poder presenciar ello.

Y pensar que casi lo pierde por un plan absurdo de alejarse de su esposo.

-Kōki ¿Estás bien?-Se acerco el de mayor altura a su pareja y con un brazo lo tomo de la cintura y lo apegó a él- No creas que es solo la presencia de Masaaki lo que me tiene tan feliz.

-Yo lo sé Sei-Lo beso con ternura- De hecho vinimos aquí porque ambos te extrañamos.

-Y yo a ustedes, son mi vida – El también beso a su pareja pero con una insinuación en aquel beso más apasionada.-Piensa que ahora nunca te dejaré ir.

-Yo nunca me iré. Masaaki deja eso-El pequeño bebé se había echado a la boca la corbata de su esposo quien se reía ligeramente al notar eso.

-Déjalo, es hermoso. Además dos cosas, los bebés tienen más desarrollado el tacto y las cosas las perciben mejor con la boca y lo otro mi corbata está limpia Kōki.

-De acuerdo Sei…solo que te la mojará con su saliva-Sonrió un poco.

-El puede hacer lo que quiera conmigo, igual que tu Kōki, menos abandonarme…

Furi sonrió un poco triste, la verdad se sentía un poco mal por haber hecho todo lo que hizo para alejar a su esposo de él.

-No te abandonaré, lo prometo. –Miro fijamente a aquellos ojos dispares que le provocaban emociones tan fuertes dentro de sí, su corazón empezó a latir como desbocado nuevamente. Pues su marido lo miraba con tanta intensidad y alegría en esa mirada que hasta se sentía como enamorado de nuevo. –Sei… ¿No crees que es mucha presión trabajar en SEIKOU y Akashi corp. a la vez?

-Lo sé, de hecho, estaba pensando en lo mismo-Masaaki empezó a jugar con la boca de su padre agarrándola con sus pequeñas manitas y este le empezó a dar besos apartándole con suavidad las manos-No amor, no hagas eso.-Beso sus cabellos que eran tan finos que parecían pelusita de color castaño pelirrojo- Kōki, voy a vender acciones de mis compañías, de ambas. Quiero pasar más tiempo con ustedes.

-Sei, pero eso es…un poco extremo.

-No me importa ¿Sabes? Cuando te fuiste y no podía encontrarte ¿Sabes lo angustiado que estaba? Sentía que mi corazón no lo iba a soportar, tenia presión y exceso de trabajo y no podía buscarte adecuadamente eso me estaba matando. Mi propio trabajo hacia que me sintiera en una cárcel y que estuviese atado de pies y manos. Yo creía que iba a enloquecer y…

Su esposo se acercó a él y lo beso tiernamente en los labios.

-Perdóname, te hice sentir horrible-Dijo Kōki con los ojos aguados, se sentía muy mal al escuchar a su marido y pensar que le había hecho pasar esas cosas.-No merezco que me ames.

-No Kōki, merezco yo después de todo lo que pasé que me ames, que me des tu amor, te necesito conmigo y las cosas del dinero son basura si no puedo tenerte conmigo y esa es la verdad.

-Ah, Sei…-Lo abrazo no con mucha fuerza para no aplastar al pequeño Masaaki que miraba con curiosidad a ambos padres que se besaban como si no hubiese un mañana, se necesitaban, se amaban demasiado. El castaño amaba tanto a su esposo que no le importaba nada, realmente era un idiota por atreverse a estar sin él. Ahora lo necesitaba como al oxigeno para vivir.

Masaaki hizo un ruido molesto porque sus papás lo estaban ignorando demasiado.

-No seas celoso Masaaki, a ti también te amamos.-Dijo Seijūrō. Ambos padres le dieron un pequeño beso en las mejillas a la vez al bebé quien hizo un gritito feliz y emocionado.

-Tengo una idea Sei…en vez de venderlo todo o casi todo ¿Por qué no lo repartes con tus amigos más íntimos? Y así no toda la carga va sobre tus hombros.

-Es una buena idea. ¿Cierto hijo mío?-El niño miraba a su papá sin comprender pero al verlo feliz sonrió también.

-Tú y Masaaki me matan de ternura.-Menciono el castaño.

-Lo mismo podría decir yo de ustedes, me parecen tan lindos ambos, tú eres mi vida y Masaaki se robo mi corazón, no puedo vivir sin ninguno.

-¿Vamos a comer? Aunque la hora de comer se debe haber acabado.

-Kōki, yo soy el jefe, puedo ir a comer a la hora que quiero, además creo que por hoy es suficiente trabajo. Regresemos a casa.

-¿EEEEEH? ¡No deberías hacer eso! ¡Es injusto para los que trabajan en horario completo!

-Cariño ¿Te olvidas que a veces tengo que quedarme días enteros en viajes de negocios?

-Tienes razón…lo siento.

-Además ya tengo a un buen reemplazante, se negó al principio pero lo convencí.

-¿A quién? –Pregunto un poco con sospecha Kōki pues no se había enterado de nada de ello y le pareció algo extraño por lo demás.

-A Sakurai, sabe administrar muy bien los negocios casi como yo.

A Furi le dio una enorme punzada de celos. Porque ya sabía identificar el sentimiento, pero aun así no sabía controlarse ni medirse cuando lo sentía. Era una emoción demasiado fuerte.

-¿Por qué yo no sabía nada de eso? ¿Se estaban viendo a escondidas?

-No, simplemente el entro a una de las subdirecciones de Akashi corp. y comprobé que es muy bueno administrando, así que lo puse un tiempo a prueba aquí y funciono.

-No lo puedo creer ¡Haces cosas a mis espaldas! –Gruñó molesto su pareja, odiaba no enterarse de las cosas a pesar de que las cosas de la empresa eran llevadas por los dos.-No puedo creer que me hagas esto.

-Cariño, no es a tus espaldas, créeme, te lo iba a contar. Además esto me huele a que estas celoso.

-Quizás, o quizás me duele pensar que lo consideres mejor que yo.-

Masaaki se movió entre los brazos del pelirrojo para buscar los del castaño quien lo tomo sin problemas.

-Pequeño caprichoso-Menciono este mimando al bebé sin mirar al pelirrojo.

-Kōki, no pienses esas cosas, tu eres único para mí. El único que puede estar aparte de ti es mi hijo en mi vida, nuestro hijo.

-Sei…lo siento, es que me dan muchos celos. Sé que no harías nada de eso.-Jugo con las manitas de su pequeño alternándolas con caricias-Solo que el sentimiento de celos es fuerte.

-Lo sé ¿Ahora entiendes como me sentía cuando los demás se acercaban a ti? Temía que los enamoraras como hiciste conmigo.

-Pero yo no soy atractivo como tú Sei, de hecho no creo ser para nada eso.

-Tú me enamoraste cada día con tu forma de ser, eres irremplazable, entiéndelo de una vez. Jamás voy a cambiarte por ninguna persona. Eres a quien yo quiero. Casi te perdí a causa de mi propia manía de querer mantener el control en todo, pero ya no será así, no quiero volver a perderte nunca, por favor Kōki grábate eso en la cabeza. Te amo solo a ti.

Akashi miro de una manera tan intensa a su esposo que este se estremeció, pero a la vez vio que había infinita sinceridad en sus palabras. Era verdad. Su esposo le había demostrado su amor ¿Por qué la desconfianza aun? Se sintió tonto, solo esperaba que su esposo no se le terminase la paciencia con él, porque en verdad este realmente había sido bastante.

-Lo siento yo… ¡Ufff! Masaaki ¿Ya ensuciaste el pañal otra vez? Son tres veces ya en el día.-Dijo Kōki oliendo el olor que desprendía el pequeño quien se reía de la cara de su padre de pelo más oscuro-¡Y no te rías!

-¿Trajiste cambio para Masaaki? Yo lo cambiare.

-¿Seguro? Espero no mueras con el olor que despide. –Le entrego al niño y puso el pañuelo para depositarlo en un lugar del escritorio moviendo algunas cosas.-Lamento si desordeno pero hay que tener espacio.

-Es el deber de un padre saber mudar a su hijo Kōki, no lo digas como si no pudiese hacerlo-Niega- Nuestro Masaaki es prioridad.

-Tienes razón, solo que es raro verlo-Se queda mirando al pelirrojo y le pasa un pañal y toallitas húmedas - Si que lo es.

Akashi limpia con rapidez al pequeño, lo muda y bota lo sucio a un tacho de la basura.

-Le diré a los de limpieza que se lleven pronto eso, ahora vámonos. –Tomo de la mano al castaño teniendo a su hijo en el porta-bebé y salieron de la oficina en rumbo a la salida.

-Sei-Empezó a decir tratando de buscar las palabras adecuadas- Perdona mis celos. –Empezó a jugar con sus dedos mirando al piso-Yo, yo quiero que…

Fue callado con un beso tan demandante que se olvido hasta de respirar, solo correspondió acariciando un poco del rostro de su amado.

-No te preocupes, ya te dije. Mis celos eran peores que los tuyos ¿No recuerdas? Además acuérdate lo que te haré en casa por esto, si sigues dándole vueltas al tema no podrás sentarte en un buen tiempo.

-Quizás eso necesito-Dijo mordiendo ligeramente los labios de Akashi provocándolo seguramente.

-Que cachorro tan pervertido, vamos a castigarte apropiadamente cuando lleguemos a casa. –Desliza una mano suave por el trasero de su pareja haciendo que esta de un salto y Masaaki se termine riendo al ver esa reacción del cachorro. –Y Masaaki está de acuerdo ¿Lo ves?

El castaño se apoya ligeramente en el hombro de su pareja mientras iban saliendo de aquel enorme edificio.

-Ámame siempre.

-Y más que eso haré.-Sentenció el pelirrojo.