McNally: ¡Claro! Pero no te hagas muchas ilusiones. Todavía no se nota gran cosa.

Swarek: No importa… -dijo acercando la mano a su barriga- pero quiero tocarla.

McNally: Supongo que a Marlo ya se le nota, ¿no?

Swarek: Sí, su cuerpo está cambiando.

McNally: Ya me imagino… –dijo Andy con una mueca de dolor-. ¿Cuándo tenéis la segunda ecografía?

Swarek: La semana que viene… Andy, ¡no hagas esto! –dijo Sam cogiéndola de los hombros-. ¡No quiero que hablemos de ella!

McNally: ¡Está bien! En realidad, yo tampoco quiero hablar de ella… ¡Me hace daño!

Swarek: ¡No quiero que nada te haga daño!

McNally: Un poco tarde, ¿no? –dijo zafándose de sus manos, mientras se giraba de espaldas a él-.

Swarek: ¡No puedo hacer nada, Andy! Va a tener un hijo mío y tengo que hacerme cargo.

McNally: ¡Claro! Cómo de mi hijo, ¿no?

Swarek: Sabes que contigo es diferente…

McNally: ¿Ah sí? ¿Y por qué es diferente?

Swarek: Porque te amo.

McNally: ¿Y a ella no?

Swarek: ¡No!

McNally: Es la primera vez que eres tan taxativo, cuando te pregunto sobre esto…

Swarek: ¡Ahora estoy seguro!

McNally: Ya veo… Bueno, será mejor que cambiemos de tema.

Swarek: No me crees, ¿verdad?

McNally: Es tu vida…

Swarek: Una vida en la que quiero que estés tú.

McNally: Ya veremos, Sam…

Swarek: Bueno, al menos no has dicho no. Tu respuesta me da esperanzas…

McNally: Ya… bueno… -dijo abriendo la puerta que tenía delante-. Esta va a ser la habitación del bebé.

Swarek: ¿Amarilla?

McNally: Sí, pero es un amarillo muy tenue, ¿no te gusta?

Swarek: Bueno…sí… está bien. No entiendo mucho de estas cosas –dijo rascándose la cabeza-.

McNally: No quería que fuera un color de niño o de niña y me pareció la mejor opción. La pintamos la semana pasada.

Swarek: Tú y Collins, supongo –dijo Sam haciendo una mueca-.

McNally: Y Traci, Steve… hasta Leo puso de su parte… pero un momento, ¿exactamente qué te pasa con Nick?

Swarek: A mi nada, ¿por qué?

McNally: Por el tonito de tu voz, por la manera que dices "Collins" –dijo exagerando la voz al pronunciar el apellido de su amigo-. Deja de llamarlo por su apellido… se llama Nick, ¿sabes?

Swarek: ¡Lo sé! Pero él está ocupando mi puesto.

McNally: ¿Tu puesto? ¿Y cuál se supone que es tu puesto?

Swarek: ¡El de padre de tu hijo!

McNally: ¡Ah! El padre de mi hijo… Creo que te estás equivocando… tienes que agradecerle a él, saber que vas a ser padre –dijo con las manos en la cintura-. Si hubiera sido por mi, nunca lo hubieses sabido.

Swarek: ¿No querías decírmelo?

McNally: ¡No!

Swarek: Pero, ¿por qué? –dijo Sam con una mirada llena de dolor-.

McNally: Me hiciste mucho daño, Sam.

Swarek: ¡Lo siento! Yo no quise…

McNally: Bueno… Ya pasó, ¿no? ¡No hablemos de eso!

Swarek: ¡La fastidié! –dijo Sam cogiéndola de las manos- pero a partir de ahora a lo que único que voy a dedicar mi vida es a haceros felices a ti y al bebé.

McNally: Espero que esta vez cumplas tu promesa…

Swarek: ¡Lo haré!

McNally: Ten por seguro que yo dedicaré la mía a recordarte que me hiciste una promesa.

Sam la miró y subió las manos por los brazos de ella hasta situarlas en sus hombros, las dejó allí durante unos instantes hasta que movió su mano izquierda hasta su nuca, la acarició y acercó su cara hacia la suya, hasta que quedaron ambos a escasos centímetros. Sus bocas casi podían tocarse, pero Sam quedó paralizado ante un posible rechazo de ella, aún así, decidió jugárselo todo a una carta y se lanzó sobre sus labios. Al principio él sólo se atrevió a darle un beso suave, sólo una caricia, pero entonces ella entreabrió los labios y supo que estaba perdido.

Estuvieron unos segundos besándose, de pie en la habitación que iba a ser de su hijo, hasta que Sam sólo tuvo ganas de cogerla en brazos y llevarla a la habitación, pero entonces comprendió que ella no estaba todavía preparada para eso y que pese a que no tenía ganas de parar, debía hacerlo. Se separó de ella y rozó su labio con el dedo índice.

Swarek: Al final no has acabado de enseñarme la habitación…

McNally: ¡Es verdad! –dijo ella con la voz entrecortada- separándose con gran dificultad de él.

Swarek: ¿Vas a hacer algo más en la pared?

McNally: Sí, compré unas cenefas con dibujos de colores… Estaba esperando a que la pintura estuviera totalmente seca para ponerlas.

Swarek: ¿Te apetece que lo hagamos juntos?

McNally: ¡Claro!


Meri: Estás muy pensativo…

Nick: ¿Sí? Yo estaba pensando exactamente lo mismo de ti.

Meri: ¡Qué va! –dijo Meri haciendo un gesto con la mano para quitarle importancia a la situación-.

Nick: Pues lo disimulas muy bien… -dijo Nick girándose discretamente hacia donde estaba mirando Meri-.

Meri: Estoy alucinando… Bellamy está literalmente encima de Connors.

Nick: Bueno, déjalo… ¡Ya es mayorcito!

Meri: No me fío de ella… La conozco de la Academia y entre tú yo –dijo acercándose a Nick-. Esta loca.

Nick: A él no parece importarte…

Meri se apartó disimuladamente para mirar a la pareja que estaba en la barra de la cafetería. ¿Por qué era tan condenadamente guapo? Sabía que él nunca iba a ser para ella, pero se contentaba con mirar.

Meri: Ya… pero no me encaja con lo que me han contado.

Nick: ¿Y sé puede saber qué te han contado los de esa red que espionaje que tienes? Hahaha… -dijo Nick riendo a carcajadas, lo que hizo que captaran la atención de la otra pareja-.

Meri: Que nunca sale con policías… Enfermeras, doctoras, maestras… pero nunca policías… -dijo Meri murmurando mientras volvía a acercarse a Nick-.

Nick: No te gires, ¿de acuerdo?

Meri: ¿Por qué? –preguntó Meri haciendo lo contrario a lo que había dicho Nick y encontrándose cara a cara con Connors, que se había acercado hasta la mesa que Meri y Nick compartían-.

Connors: ¿Podemos? –preguntó Jamie señalando las sillas que estaban vacias en su mesa, mientras Vanessa Bellamy la miraba con cara de querer matarla-. Creo que os lo estáis pasando muy bien por aquí, ¿no? –dijo Jamie levantando una ceja en forma burlona-.

Nick: Meri me acaba de explicar un chiste… dijo Nick con cara divertida-.

Meri: ¿Yo? No yo…

Connors: Puedes contárnoslo a Bellamy y a mí…

Meri: No tenía ninguna gracia –dijo Meri lanzándole una mirada asesina a Nick-.

Connors: Pues no lo parecía viendo cómo se ha reido Collins…

Meri: Le he dado pena. Soy una inútil contando chistes.

Bellamy: En eso tiene razón… Vives no tiene ninguna gracia… dijo apoyando su codo en el hombro de Jamie Connors en un gesto de coqueteo-.

Nick: Pues a mi no me lo parece –dijo Nick colocándole a Meri un mechón de pelo detrás der la oreja mientras esta se ruborizaba-.


Andy observó mientras Sam trabajaba concentrado con los trozos de madera blanca. Por qué él se había separado de ella de esa manera. Se habían besado, y cuando creía que iba a cogerla en brazos y llevarla a la cama, él había puesto espacio entre ellos y se había limitado a preguntar si iba a hacer algo más con la pared del bebé. Negó con la cabeza. Él le había dicho que la amaba, pero estaba claro que él no estaba seguro de ello.

Swarek: ¿No me vas a ayudar con esto? –preguntó sonriendo y enseñando sus hoyuelos-.

McNally: Esto no entraba en el trato. Me has preguntado si quería que pusiéramos las cenefas, que por cierto han quedado muy bien… pero nadie ha dicho nada de montar la cuna. Tú te has metido solito en ese problema.

Swarek: Es que no las venden, ya sabes… de una pieza.

McNally: ¡Claro! Pero entonces no tiene gracia…

Swarek: Ya me imagino el momento… Entraste en la tienda y le dijiste al vendedor: quiero una cuna a piezas y a ser posible, la más difícil de montar que tenga.

McNally: Hahaha… realmente no fue así… Le dije que al padre del bebé se le daban bien las herramientas… y me vendió esta.

Swarek: Y el vendedor consiguió por fin, desprenderse de la cuna que nunca había logrado vender…

McNally: Pues ahora que lo dices… si que parecía contento, sí.

Swarek: Seguro que su jefe le ha recompensado debidamente…

McNally: Yo pensaba que también iba a tener mi recompensa…

Swarek: ¿Ah si? –preguntó levantando la vista y mirándola fijamente-.

McNally: Alguien me ha dicho que iba a hacerme la cena y no ha cumplido.

Swarek: ¡La cena! Se me había olvidado por completo… ¿Qué hora es?

McNally: ¡Las diez!

Swarek: ¿Las diez? ¿Por que no me has avisado?

McNally: Estabas tan absorto con la cuna que no he querido molestarte.

Swarek: Pero… ¡tienes que comer!

McNally: He tomado algo mientras tú trabajabas

Swarek: ¡Ah! ¡Muy bonito! Me tienes trabajando como un esclavo y no me das ni un vaso de agua, hahaha…

McNally: Bueno, últimamente ha engordado un poco Inspector Swarek…

Swarek: ¿Qué? –dijo levantándose y quedando a la misma altura que ella-.

McNally: Pues eso… que el único que ha ganado peso con el embarazo has sido tú…