Los personajes le pertenecen a Masashi Kishimoto.
Capítulo 4:
Apariencias y verdades.
Lo único que le faltaba esa noche era que volviesen esos dos hijos de puta en busca de más roña. ¡Les arrancaría la cabeza con los dientes! ¡Mierda! No recordaba peor noche en su vida. ¡Ni siquiera cuando derramó cerveza en sus pantalones! ¡Nunca detestó tanto en su vida salir a bailar! Si se hubiera quedado en casa, no estaría allí con ella en sus brazos, inconsciente. ¡Y para colmo! ¡Alguien se estaba acercando! ¿Cuándo sería el día en el que podría salir con sus amigos sin que los problemas lo buscasen? ¡Porque claro, él los problemas trataba de evitarlos a toda costa! ¿Tenía la culpa de recurrir a la salvación de una chica?
Mostró garra cuando se aproximaban las pisadas. Predispuesto a protegerse estaba a punto de saltar cuando oyó la vos más conocida en su vida.
— ¡Naruto, qué mierda! — era Sasuke que venía corriendo a la par de Gaara. Estaba agitado pero era más su cara de preocupación que otra cosa—. Vimos una explosión, ¿estás bien?
Él volvió a relajarse, respirando hondo, agradeciendo de no tener que enfrentarse a alguien de vuelta.
— ¿Qué fue lo que pasó? —Cuestionó Gaara recobrando el aliento—. ¿Y por qué tienes a una chica? Espera… Ella es la que salvamos antes…
—No hay tiempo para explicarlo ahora —dijo, cargando a la chica al estilo nupcial—. Trae el auto Sasuke, necesita atención médica.
Ambos, pelirrojo y moreno, se le quedaron mirando. No comprendían, y los entendía. Él tampoco miraría muy crédulo si alguno de ellos decidiese llevar en su auto a una chica desmayada.
—Les explicaré en el camino.
El volantazo que dio Gaara logró que Sasuke se golpeara la cabeza contra el vidrio.
—Mierda Gaara, avisa antes donde hay que doblar —se quejó el vampiro—. Puta madre —frotó su cabeza.
—Lo siento.
— ¿Así que ella puede usar fuego? —concluyó el pelirrojo.
Durante el trayecto, él se encargó de explicarle bien lo sucedido. No mostraban estar convencidos sobre el suelo y todo eso de las palabras extrañas, pero al demostrarle las quemaduras sus semblantes cambiaron a un cierto deje de credibilidad.
—Mierda. Volver al hospital otra vez y con la misma chica —Sasuke gruñó, histérico.
— ¡Frena! —gritó Naruto al ver que pasaban la entrada del estacionamiento.
—No me grites —Fulminó con su mirada Gaara.
Gaara estacionó y bajaron los tres del auto. Naruto cargando a la chica. Con pasos apurados se adentraron en el edificio. Había menos gente que la otra noche. Una enfermera, al ver las quemaduras se acercó inmediatamente y los llevó a sala de emergencia. Pasaron a un pasillo amplio donde había gente sentada en las butacas, luego pasaron una puerta blanca y había una gran sala con camillas, biombos, aparatos básicos, un mostrador, varias personas heridas y varias personas trabajando.
—Pasen —la camilla tenía el número quince. Acostaron a la chica y la enfermera empezó a revisarla—. ¿Hace cuánto que está inconsciente?
—Veinte minutos.
—Tiene las pupilas dilatadas. ¿Qué pasó? ¿Qué son estas quemaduras? ¿Cómo y con qué fueron producidas? ¿Ingirió alguna bebida, droga? —Decía todo eso mientras conectaba el suero—. Respira por cuenta propia, eso es bueno.
—Estábamos en mi casa y ocurrió un incendio en la cocina. Ella estaba ahí adentro y él se metió para sacarla. Bebimos un poco de cerveza. No ingerimos droga, nada de hecho —respondió Gaara.
La enfermera los miró con cara sospechosa. Pero decidió creerles y seguir con la labor. Anotó unas cosas en la planilla.
—Te llaman en la tres, Hara —pasó otra enfermera por delante de ellos—. Yo me quedo aquí, tú ve.
—Gracias, Sakura— los tres, al oír el nombre, voltearon a ver si era la misma Sakura que iba al bar a espiar a Sasuke. Y si, lo era.
Ahí estaba la chica de peculiares pelos rosas. Vestida con unas zapatillas de goma azules, unos pantalones verdes y una remera lisa verde. Llevaba su pelo recogido en una cola de caballo baja. Tenía grandes ojeras pero una sonrisa que se notaba más que ellas.
—Bien. ¿Qué pasó? —preguntó, revisando los papeles.
—Un incendio en mi casa. Ella estaba ahí y Naruto se metió para sacarla —la cara de incredibilidad era asombrosa.
—La verdad —insistió. Y no era una pregunta.
—Esa es la verdad —corearon los tres.
—No. Las quemaduras de ese nivel no se hacen por un simple incendio. Ustedes dos —señaló a Gaara y a Sasuke— no tienen una pizca de manchas negras en su ropa, ni tampoco huelen a humo. Solo Naruto y ella. No me están diciendo la verdad.
—Abrimos las ventanas —justificó Sakuse.
—La verdad —miró seria.
— ¡Esa es la maldita verdad! —gritó Sasuke, aproximándose un paso a ella, intimidándola.
La sala quedó sumida en un silencio. Varios muchachos del personal de enfermería se quedaron quietos, mirando a los tres con cara atemorizante. Al parecer, Sakura era querida ahí dentro, pues estaban a punto de saltar a defenderla.
—Está todo bien, sigan —Sonrió Sakura haciendo gestos de poca importancia con las manos. Todos dudaron pero de pronto el murmullo volvió a subir el volumen. Ella tomó las cortinas del biombo y las cerró. No dejó nada que ver a los otros. Tomó una silla, se sentó y pidió que se sentaran los pies de la cama.
—Yo sé bien que me ven como una niña idiota —sonrió de lado—. Pero no soy ninguna niña idiota. ¿Comprenden? Se piensan ustedes, que por ser "seres mágicos", tienen poder sobre los demás. Pero déjenme decirles dos cosas: 1) Se equivocan 2) yo no soy una simple humana. —Tan pronto como terminó de hablar, de su mano, surgió una masa luminosa verde. Iluminó los rostros de los cuatro. Se quedaron atónitos. Ella tomó la mano quemada de Naruto y apoyó esa luz en él. La quemadura empezó a cicatrizar y a desaparecer. Así hasta que no quedó nada. Sus caras mostraban asombro — ¿Ya voy a dejar de ser una niña? -cuestionó, mirando de reojo a Sasuke, intentando ocultar esa sonrisita de satisfacción que tenía cuando les cerraba la boca a muchos.
—Eres curandera —dijo Gaara.
—Me sorprenda que lo sepas. Aún más que lo digas con el nombre que realmente es. Otros dicen bruja, pero las brujas y las curanderas somos tan distintas como el agua y el aceite —una sonrisa arrogante se le formó en el rostro.
Espero que les haya gustado.
Dejen un review. No tengo ninguno, aunque sea solo uno me haría muy feliz. Me gustaría que me hagan saber cómo va la historia, si les gusta, si quieren opinar sobre algo.
Nos leemos.
Byee!
