Swarek: Pues en eso tienes razón… Cada día estás más delgada… Pero aquí estoy yo para cuidarte –dijo Sam rozando la mejilla de Andy con la yema de sus dedos-.
McNally: ¡No soy una niña pequeña!
Swarek: A veces te miro y me parece que lo eres… Una niña pequeña e indefensa…
McNally: Pues te equivocas… No soy pequeña ni estoy indefensa.
Swarek: Ya… ¡Bueno…! Será mejor que me vaya –dijo Sam mirando su reloj-.
McNally: Sí, no te recomiendo otra noche en ese sofá…
Swarek: Y en la cuna no quepo…
McNally: ¡No! Hahaha… Y la cuna ni tan siquiera está ensamblada…
Swarek: No… ¿Mañana tienes algo que hacer?
McNally: En realidad… sí.
Swarek: Ah… bueno… entonces, nada… -dijo Sam con cara de resignación-.
McNally: Tengo una cita ineludible… -contestó Andy mirando hacia la pila de libros-.
Swarek: ¡Ah… los libros! –exclamó Sam aliviado-.
McNally: ¿Qué sinó?
Swarek: Entonces… ¿qué te parece si te traigo el desayuno?
McNally: ¿El desayuno? ¿Puede ser mejor el almuerzo? Quiero estudiar un rato más y me acostaré tarde…
Swarek: Ok…
McNally: Me conozco yo tú hora de desayuno… y necesitaré dormir hasta un poco más tarde… ¿Lo entiendes?
Swarek: ¡Claro! Vendré a la hora del almuerzo. De hecho un poco antes, para que me dé tiempo a cocinar. ¿Eso te dará tiempo para dormir lo suficiente?
McNally: Eso será perfecto…
Swarek: Pues nada –dijo Sam cambiando el peso de su cuerpo de una pierna a otra, sin saber muy bien qué hacer-. Creo que va siendo hora que me marche… si no es que prefieres que te ayude a estudiar…
McNally: Será mejor que no. Ahora mismo sólo serías una distracción, hahaha…
Swarek: ¿Una distracción, yo? Pero si ni notarás que estoy aquí…
McNally: ¡Sam!
Swarek: ¡Está bien! Me voy… Nos vemos mañana –dijo Sam acercándose a Andy y dándole un beso en la mejilla muy cerca de la comisura de los labios-.
Andy se quedó paralizada mientras él desaparecía por el pasillo camino del ascensor. Se acababa de ir y ya lo echaba de menos. Suspiró resignada y volvió para dentro mirando con desgana los libros. Finalmente se acercó a la encimera, cogió su celular y comenzó a escribir a Nick.
McNally: ¿Qué tal tu día?
Esperó cinco minutos a que Nick le contestara, pero no hubo respuesta. Finalmente renunció y cogió un libro con hastío. Respiró hondo y evocó un poco de concentración. Tenía que estudiar un poco antes de acostarte, no podía perder más tiempo.
Sam condujo hasta su casa con una sonrisa en la boca. Las cosas no habían salido del todo cómo él quería, pero se acercaban bastante. Al día siguiente tendría otra oportunidad para seguir acercándose a ella. Tenía que ser poco a poco, dándole el espacio que ella todavía necesitaba. Recordaba cómo se había sentido al tocar la barriga de ella, sabiendo que su bebé estaba ahí creciendo. No podía ni imaginarse cómo se sentiría cuando la pancita ya comenzara a notarse. Estaba entusiasmado con ese niño que apenas tenía el tamaño de un frijol.
Nick miró su móvil para consultar la hora. Hacia rato que apenas estaba logrando matener sus párpados abiertos. Era casi medianoche. Viendo la animación que reinaba en la mesa donde se congregaban sus amigos, aquello no tenía ninguna intención de terminar pronto. Volvió a tocar la pantalla táctil y vio el icono de un mensaje entrante.
Nick: ¿Aún estás despierta?
McNally: Sí.
Nick: ¿Sola?
McNally: Sola
Nick: No quise llamar, por si molestaba…
McNally: Tú nunca molestas… tonto.
Nick: ¿Qué tal con Swarek?
McNally: Bien, supongo…
Nick: ¿Supones?
McNally: Bueno… él mantiene las distancias.
Nick: ¿Y tú no quieres que las mantenga?
McNally: Depende de si pienso en ello, o me dejo llevar sin pensar…
Nick: ¿Por qué sois tan complicadas?
McNally: ¿Hay cierto resentimiento en esa pregunta? ¿O son imaginaciones mías? ¿Todo bien con Meri?
Nick: Sí, cómo siempre.
McNally: ¿Sin novedades?
Nick: ¿Por qué? ¿Debería haberlas?
McNally: Mañana tú y yo tendremos una conversación seria…
Nick: ¿Tengo que preocuparme?
McNally: No, claro que no.
Nick: Creo que yo también tendré una conversación seria contigo... Así que prepárate.
Meri volvió a mirar a Nick desde la pista de baile. Hacia un rato que él parecía desconectado de lo que pasaba a su alrededor. Todo el grupo estaba ahora bailando, mientras Nick tecleaba sin parar su celular. Por un instante levantó la cabeza de lo que estaba haciendo, y pareció extrañado al ver que se había quedado solo. Giró la cabezó y los localizó en el otro lado de la sala. Sus miradas se cruzaron y él le sonrió. Meri levantó la mano invitándole a unirse al resto y Nick comenzó a levantarse de su silla confirmando lo que había pensado un rato antes: esa noche iba a hacerse muy larga.
Swarek: ¡Hola! ¿Cómo está la mamá más guapa del mundo esta mañana?
McNally: Con ojeras, me temo –contestó Andy invitándole a entrar-.
Swarek: ¿Estuviste estudiando hasta muy tarde?
McNally: Sí, un poco…
Swarek: Creo que lo llevas muy bien, no vas a tener problemas para aprobar.
McNally: Sí, ya… todos decís lo mismo, pero necesito asegurarme… No quiero fallar, porque sólo voy a tener una oportunidad. Después con un bebé va a ser imposible.
Swarek: ¡No vas a fallar!
McNally: ¿Estás tiritando?
Swarek: Hoy hace un frío de mil demonios.
McNally: Y tú como nunca tienes frío, no te abrigas lo suficiente. ¿Te parece que esa cazadora que llevas es suficiente?
Swarek: En teoría sí, pero no contaba con aparcar tan lejos.
McNally: ¿Quieres que te preste un jersey?
Swarek: ¿De Coll.. de Nick? –preguntó Sam haciendo una mueca-.
McNally: ¡Sí, claro! ¡No creo que logres ponerte uno mío!
Swarek: ¡No, da igual! Aquí hace calor.
McNally: Pues no está encendida la calefacción… Con el embarazo siempre tengo calor.
Swarek: ¿De verdad? Antes siempre tenías frío.
McNally: Ya te comenté que habían cambiado muchas cosas…
Meri: Por favor… ¿Quién me mandaría beber tanto ayer por la noche?
Bellamy: ¡Eso digo yo! Me fastidiaste mi plan con Connors…
A Meri se le removió el estómago, no precisamente por la cantidad de alcohol que había ingerido la noche anterior.
Meri: ¿Por qué dices eso?
Bellamy: Mucho tontear con Collins, pero a la hora de la verdad, fui yo quien tuvo que acompañarte a la habitación.
Meri: ¡Yo no tonteé con Collins!
Bellamy: ¿Ah no?
Meri: Recuerdo perfectamente lo que pasó… Nick y yo sólo estuvimos bailando.
Bellamy: ¿Bailando? ¡No os sacábais las manos de encima!
Meri: ¡Insististeis en ir a un local de salsa! ¡La salsa se baila así! Yo sólo le estoy enseñando a bailar… nada más que eso…
Bellamy: ¡Ya! ¡Nada más que eso! Tonteas con Collins y le haces ojitos a Connors. No te creas que no me he fijado. Te advierto –dijo Bellamy levantando el dedo índice a modo de amenaza -. Haz lo quieras con tu vida, pero deja de fastidiarme las cosas con Connors, ¿de acuerdo?
Meri: Eso será si Connors está interesado en ti, ¿no?
Bellamy: ¿Bromeas? ¡Claro que está interesado en mí!
Meri: Pues entonces… ¡ya estás tardando! –dijo Meri mientras alguien llamaba a la puerta-.
Bellamy: ¡Ya voy yo! ¡Tú vístete!
Meri: ¿Y tú vas a salir así a abrir la puerta? –preguntó al ver a Bellamy en ropa interior-.
Bellamy: ¡Tengo un presentimiento! –dijo susurrando-.
Meri: ¡Ya veo!
Bellamy: ¡Agente Connors! ¿Qué le trae hasta mi habitación?
Connors: ¡Umm! –exclamó mirándola de arriba a abajo-. ¿Estáis bien? –preguntó entrando a la habitación mientras Meri corría a refugiarse en el lavabo-.
Bellamy: ¡Más que bien! Pero mucho mejor ahora que estás aquí…
Connors: ¿Y Vives? –preguntó haciendo un barrido de la habitación con la mirada-.
Bellamy: ¡Por ahí anda! No te preocupes por ella, mejor preocúpate por mi…
Connors: ¿Te encuentras mal?
Bellamy: ¡No! ¿Tengo pinta de encontrarme mal? –preguntó Vanessa rozando la cara de Jamie con la uña de su dedo índice-.
Connors: Sólo he venido a avisaros que nos tenemos que ir –dijo Jamie en un tono gélido-.
Bellamy: Ya que estás aquí podrías ayudarme a subir la cremallera…
Meri salió del lavabo con una toalla enrollada en el cuerpo después de una ducha express. No se había lavado el pelo para no demorarse demasiado, pero de todos modos le parecía que había pasado una eternidad desde que se había metido en la ducha. No esperaba que hubiera ninguna visita en la habitación después de todo ese tiempo, así es que se quedó petrificada al ver a Connors subiendo la cremallera del vestido de punto de Vanessa.
Meri: Esto… lo siento… No quería interrumpir.
McNally: ¡Ha quedado preciosa! –dijo Andy mirando la cuna desde todas las perspectivas-.
Swarek: Bueno, he de reconocer que hiciste una buena elección…
McNally: ¿Ya no me recriminas que fuera difícil de ensamblar?
Swarek: No, no te lo recrimino, pero he sudado lo mío, hahaha…
McNally: Ya sabes lo que se dice: las cosas que más valen la pena son las que más cuestan…
Swarek: Tienes razón –contestó Sam acercándose mucho a Andy-. Creo que tendremos que ir pensando en algo para amortizarla… –dijo Sam señalando la cuna-.
