McNally: ¿Algo cómo qué?
Swarek: Creo que media docena estará bien.
McNally: ¿Media docena de qué?
Swarek: De bebés… ¡está claro!
McNally: Tendré algo que decir…
Swarek: Poca cosa realmente…
McNally: ¿Y cómo piensas convencerme de ello?
Swarek: Cuando tengas un niño Swarek, querrás repetir…
McNally: Creo que con un clon tuyo podré lidiar, pero con seis me voy a volver loca –dijo Andy poniéndose las manos en la cabeza-.
Swarek: Las matemáticas no son tú fuerte, Andy…
McNally: ¿Por?
Swarek: Estás hablando de los clones, pero te estás olvidando del original.
McNally: ¿Qué original?
Swarek: Yo.
McNally: Estaba intentando obviar la peor parte –dijo Andy intentando aguantar la risa-. Suerte que los bebés serán McSwarek, hahaha… Esperemos que la parte Swarek sea mucho más pequeña que la parte McNally, hahaha…
Swarek: ¿Qué tienes contra los Swarek?
McNally: Pues que creo que con uno es suficiente…
Swarek: Con que esas tenemos, ¡eh! –dijo Sam haciéndole costillas a Andy-.
McNally: ¡Eh! ¡Eso no es justo! –dijo Andy saliendo corriendo de la habitación en dirección a la sala de estar-.
Swarek: Todavía recuerdo tus puntos débiles…
McNally: ¡Me rindo! –dijo Andy levantando las manos mientras se dejaba caer en el sofá-. ¡No me hagas más costillas!
Swarek: Así es que te rindes, ¡eh! –dijo Sam sentándose al lado de Andy-.
McNally: ¡Sí! ¡Ya sabes que tengo muchas costillas!
Swarek: ¿Sabes? Me va a encantar tener todos esos bebés contigo –dijo Sam mirándola muy fijamente, mientras le rozaba la mejilla con la yema del dedo-.
McNally: Seguramente voy a odiarte cuando llegue el momento del parto. Igual no me quedan muchas ganas de repetir…
Swarek: Tendré que ver cómo te convenzo –contestó Sam, acercándose para besarla-.
Andy vio como él se acercaba y pensó que esta vez no iba a darle la oportunidad de retroceder.
McNally: Yo tengo un par de ideas… -dijo Andy recorriendo la poca distancia que todavía había entre ellos.
Swarek: ¿Ah sí? –acertó a preguntar Sam antes que Andy se abalanzara sobre él-.
Nick: ¿Por qué no has querido volver con Connors? El ha insistido mucho…
Meri: ¡Sólo por compromiso! –contestó Meri mirando distraídamente por la ventanilla del coche-.
Nick: A mi no me ha parecido…
Meri: Creo que tiene algo con Bellamy –dijo Meri intentando fingir un tono de indiferencia-.
Nick: ¡Ah!
Meri: Creo que tu intuición te está fallando…
Nick: Pues a mi me parece que está muy bien. Ayer no parecía muy contento de vernos bailar juntos…
Meri: Eso sería porque tenía envidia de mis clases de baile.
Nick: Sí, creo que tenía envidía… pero no precisamente de las clases de baile, hahaha…
Meri: Nick, no sigas por ahí… No creo que Connors tenga ningún interés por mí, ¿de acuerdo? –dijo Meri girándose hacia Nick y mirándolo fijamente-.
Nick: Ok, ¡lo siento! No quería molestarte…
Meri: No me molestas, Nick… pero no quiero hacerme ilusiones… Él está fuera de mi alcance…
Nick: ¿Por qué? Tú… tú eres preciosa.
Meri: No digas eso… Vas a conseguir que me ruborice –dijo Meri dándole un golpe en el hombro a Nick-. Yo no creo que sea su tipo…
Nick: Pues él se lo pierde… Hay más peces en el río.
Meri: Sí…
Nick: ¿Vas a subir a casa de Andy o te llevo directamente a tu apartamento? –preguntó Nick en un intento de cambiar de tema-.
Meri: Te acompaño a casa de Andy.
McNally: ¡Wow! ¡Madre mía! –exclamó Andy exhausta, mientras reposaba tu cabeza en el pecho desnudo de Sam-.
Swarek: ¿Otra vez con eso? Hahaha…
McNally: ¡No puedo evitarlo! Ha sido…
Sam levantó la cabeza esperando que ella acabara la frase, pero al ver que permanecía silenciosa, hizo un gesto con la cabeza alentándola a que continuara.
McNally: Insuperable…
Swarek: ¿Es una pregunta o una afirmación?
McNally: No lo sé… no me puedo imaginar nada mejor, Sam.
Swarek: Yo creo que practicando podemos mejorarlo… -dijo tocando con su dedo índice la nariz de Andy-.
McNally: Contigo nada es imposible… Pero vas a tener que darme un respiro…
Swarek: ¡Tenemos todo el tiempo del mundo!
McNally: Sí… Soy tan feliz, Sam.
Swarek: Y yo –dijo Sam besando la frente de Andy-.
McNally: Te he echado de menos…
Swarek: Yo también… -dijo Sam acercándola aún más a su cuerpo-. Mi vida se había vuelto del revés desde que me dispararon, pero por fin, ahora todo parece estar de nuevo en su lugar.
McNally: Quiero que comencemos de cero… No más reproches, ni resentimientos… ¿De acuerdo?
Swarek: ¡De acuerdo!
Andy sonrió. Él tenía algo hipnótico que hacía que no se cansara nunca de mirarle. Incluso en los momentos en que estaban enojados, su vista se desviaba sin remedio hacia donde estaba él.
Swarek: ¿En qué estás pensando?
McNally: En que podría estar mirándote siempre. Sobre todo si enseñas esto maravillosos hoyuelos –contestó ella tocándole la mejilla-.
Swarek: ¿Has pensado en algún nombre? –preguntó Sam bajando su mano por todo el cuerpo de Andy hasta llegar a su abdomen-.
McNally: Tengo pensado un nombre de niño y otro de niña… pero aún es pronto…
Swarek: ¿No quieres saber qué es?
McNally: ¡Creo que no! ¿Y tú?
Swarek: A mi me gustaría, pero… -comenzó a decir Sam, pensando de repente en lo que le había dicho Celery, mientras se le hacía un nudo en el estómago-.
McNally: Pero, ¡qué!
Swarek: ¡No, nada!
McNally: ¿Nada? Entonces, ¿por qué te has callado de golpe?
Swarek: Porque creo que tienes razón… igual será mejor mantener la sorpresa hasta el final, ¿no?
McNally: Ahora mismo pienso eso… pero es posible que cuando me hagan la ecografía no pueda aguantar más y acabe preguntando ¿qué es? –dijo Andy llevando su mano donde Sam estaba acariciando su tripita-.
Swarek: Todavía no puedo creer que ahí dentro esté nuestro hijo, ¿no es increíble?
McNally: En unas semanas no te parecerá tan increíble. Ya verás cuando parezca una ballena patosa.
Swarek: Seguirás estando preciosa…
McNally: Eso lo dices ahora, hahaha…
Swarek: No voy a cambiar de opinión…
McNally: ¿Qué hora es? –preguntó Andy de repente dando un respingo-.
Swarek: ¡Ni idea! Mi reloj ha salido volando como es costumbre cuando tú estás cerca –dijo Sam mostrando una gran sonrisa llena de picardía-. ¿Por qué? ¿Quieres saber si ha pasado el tiempo suficiente para un segundo asalto?
McNally: ¡No! ¡Pero me encantaría! –dijo Andy incorporándose-. Quiero decir, que me gustaría mucho otro asalto, pero me temo que tendrá que esperar un poco… ¡Nos tenemos que levantar! –exclamó Andy al encontrar el reloj de Sam-.
Swarek: Pero, ¿qué mosca te ha picado?
McNally: Nick está a punto de llegar…
Swarek: ¿Qué? Todo este revuelo porque Collins, quiero decir Nick, ¿está a punto de llegar?
McNally: Sí, bueno… No hay ningún revuelo… Sólo que no quiero que nos encuentre desnudos sobre el sofá.
Swarek: Pero, ¿tiene las llaves? –preguntó Sam con cara de fastidio-.
McNally: Sí, bueno… pero no las usa cuando sabe que estoy dentro…
Swarek: Qué considerado, ¿no?
McNally: ¿Dónde está mi ropa?
Swarek: ¡Andy!
McNally: Por favor, ¡levántate!
Swarek: ¡Andy! ¡Ven aquí! Tenemos que hablar… sólo será un momento -dijo Sam señalando donde quería que se sentara Andy!
McNally: ¿No podemos hablar en otro momento?
Swarek: ¡No! –exclamó Sam en tono serio-.
McNally: Está bien…
Swarek: Necesito pedirte algo… No quiero a Collins… quiero decir a Nick, merodeando por aquí.
McNally: ¿Qué? ¿Por qué? ¡No me puedes pedir eso!
Swarek: ¿Qué no te puedo pedir eso?
McNally: ¿Otra vez esos estúpidos celos?
Swarek: No son celos…
McNally: ¿Qué no son celos? ¿Y qué nombre le pondrías a esa actitud? Él no representa ninguna amenaza para ti, ya te lo he dicho… Nick y yo sólo somos amigos… No puedo echarle de mi vida porque tú sientas unos celos absurdos que no te dejan pensar.
Swarek: ¡No quiero verle aquí y punto! –dijo Sam de forma drástica-.
McNally: Pues eso va a ser difícil…
Swarek: ¿Por qué?
McNally: Porque él se va a mudar aquí por un tiempo.
Swarek: ¿Qué?
McNally: Lo que has oído…
Swarek: Pero, ¿por qué?
McNally: Porque él está buscando un apartamento por esta zona para mudarse y se está a punto de acabar el contrato de alquiler de donde vive ahora.
Swarek: Y claro, va a estar vivivendo aquí hasta que no encuentre el dichoso apartamento.
McNally: ¡Exacto! Yo le propuse quedarse aquí.
Swarek: ¡Ah! ¿Encima fue idea tuya? ¡Lo que me faltaba!
McNally: Va a ser por poco tiempo… Vamos a acondicionar la habitación de los trastos.
Swarek: ¿Poco tiempo? El que a él le convenga… ¿no?
McNally: ¿Por qué te comportas como un troglodita?
Swarek: ¡No voy a tolerarlo!
McNally: ¿Qué no vas a tolerarlo? ¿Quién te crees que eres? ¿Un marido de la edad media? ¡Ya puedes ir vistiéndote! –dijo Andy lanzándole la ropa a Sam-.
Swarek: ¡No hemos terminado de hablar!
McNally: ¡Contigo no se puede hablar! Sólo quieres imponer las cosas…
Swarek: Pero Andy… -comenzó a hablar Sam cuando se oyó el timbre de la puerta-.
McNally: ¡Ese es Nick!
