Los personajes le pertenecen a Masashi Kishimoto.

Capítulo 6:

Lazos Antiguos.

La mañana siguiente se había despertado en una camilla. Sentía su cuerpo adolorido y magullado. Pero cuando se tocaba las zonas de dolor no sentía nada. Escuchó voces, ajetreo, sonidos de teléfono y un aparato que repetía constantemente pi-pi-pi. Miró a su izquierda, encontrándose con un monitor que medía sus pulsaciones. Tenía un suero inyectado en su brazo derecho. Vio una enfermera pasar rápidamente y no pudo detenerla para preguntarle qué estaba pasando. Apoyó los pies en el frío suelo. Tenía su vestido debajo de la bata de hospital. Sus zapatos estaban bajo la silla ubicada frente a ella. Observó sombras tras las cortinas del biombo.

— ¿Te sientes bien? —escuchó una voz femenina.

Giró su cabeza, observando a la chica de raros pelos rosas que acaba de entrar a su "habitación". Tenía una café en lata. Usaba el mismo uniforme. Las ojeras indicaban que había pasado toda la noche en vela.

— ¿Dónde estoy? —fue lo único que pudo decir. Intentó unir los cabos sueltos de la noche anterior. Recordaba la disco, las personas… los tipos del otro día, el fuego… La pelea… Y luego nada. Una laguna en su mente.

—Es el hospital central —respondió—. Te trajeron aquí.

— ¿Quiénes?

— Tres chicos —dejó la lata sobre una mesita de luz que estaba al lado de la cama—. Ahora te revisaré.

La chica se acercó hasta ella y tanteó las zonas más dolorosas. Intentaba con mucho esfuerzo evitar que viera el tatuaje de su pierna. Le dolía casi todo el cuerpo, pero no comprendía cómo no podía tener algún rasguño o quemadura. Algo no estaba bien.

— Soy Sakura —le dijo la enfermera—. Necesito saber tu nombre para poder completar la planilla.

Dudó unos segundos que parecieron eternos. Se mordió los labios. ¿Qué decirle? Tranquilamente podía inventar un nombre cualquiera. Pero tal vez le pedirían el nombre de algún familiar o alguien que estuviera a su cuidado. ¿Qué tanto podía confiar en una simple enfermera? Decir su nombre era una posibilidad de ser descubierta. Se volvió a morder los labios, antes de darse cuenta de que ella estaba viendo el tatuaje en su pierna. Inmediatamente se tapó con la sábana. ¿Tanto pánico iba a tener? Sakura podría pensar que era solo un tatuaje. Por el cielo, debía calmarse.

— Hinata —respondió dando un largo suspiro.

— ¿Tienes apellido? —preguntó la otra, sospechosa.

Vio los ojos verdes. Estos ya no eran los mismos que antes. Ahora, en su mirada, había algo oculto. Un brillo de curiosidad mezclado con certeza. Como mira un detective al sospechoso en el momento justo que deja de serlo para convertirse en el culpable. Era una mirada felina, la misma cuando un gato acecha al ave para cazarlo. ¿Qué significaba?

— Hyuuga —respondió, tragando duro.

— ¿Qué? —se alejó rápidamente de ella.

Algo no estaba bien. Mejor dicho, nada. ¿Qué tanto sabía esta persona? ¿Por qué se había quedado helada cuando le dijo su apellido? ¿Ella sabría algo? Tenía millones de dudas en su mente. Estaba preocupada porque algo saliera mal. Estaba sola en una ciudad desconocida. ¿A quién recurrir si la atrapaban? ¿A sus difuntos familiares?

Que chiste.

— Aguarda un segundo, por favor —le dijo con la intención de levantarse, pero ella le tomó la muñeca con fuerza. Cualquier mínimo error podría matarla.

— ¿A dónde vas? —cuestionó un poco asustada.

—Tengo que hacer una llamada —le dijo Sakura.

— ¿A quién? —volvió a cuestionar, ejerciendo más fuerza.

— Hinata... soy Haruno.

Finalmente, apareció quien estaba buscando.


— Ve a la mesa tres, Naruto —le dijo Sasuke con mal humor.

Anoche no había dormido bien. Siempre que la l}Luna Llena se estaba aproximando su humor cambiaba drásticamente. Y, sumándole a eso, el hecho de no poder descansar lo suficiente por estar salvando a una muchacha que, aparentemente no hacía otra cosa que meterse en líos.

Estaba anotando en el cuaderno las cosas que hacían falta comprar: vasos, platos, cubiertos, saleros, mantelería. Una larga lista de precios muy altos. No entendía como el viejo podía mantener todo ese lugar. Si bien era popular, entre seres mágicos y mortales, aún así los gastos a veces superaban las ganancias. Algo ya le olía a dinero sucio. En fin, problemas del jefe no suyos.

— Te están llamando, Sasuke —le dijo Gaara, quien pasaba por su lado con una orden de pastas.

Era cierto. Su teléfono estaba sonando. Miró a Gaara de reojo, que aúne estaba esperando a que contestara.

—Entrego esta orden y me encargo. Atiende.

Agradeció con una sonrisa y se fue a la parte de atrás. Pasando por la cocina, saludando a Jiraiya —aparte de ser el dueño y jefe del lugar, le gustaba estar en la cocina—, salió por la puerta trasera que daba a un callejón.

— Hola —dijo, sin mirar el número en pantalla.

—Hermanito —escuchó del otro lado.

— ¡Itachi! —Exclamó, sorprendido — ¿Dónde estabas? No avisaste nada de que te ibas a ir otra vez de viaje —dijo, intentando no enfadarse.

Su hermano, Uchiha Itahi, era un vampiro al igual que él. Era el mayor. Y, como contrario a él, a Itachi le gustaba tomarse la vida de un vampiro muy en serio. Y no en el sentido de "debo encargarme de algunos asuntos importantes como Vampiro"; no. Sno en plan de "tengo todo el tiempo del mundo": Literalmente, si no te atravesaban el pecho con una daga sagrada o te rociaban con agua bendita o pisabas terreno santo, nada, absolutamente nada podía matarlo. Y por estas razones, desaparecía cuando quería, avisando muy pocas veces.

— Es que no sabía cuando iba a volver así que no quería alarmar a nadie.

— Pensamos que habías tenido una pelea con los Inuzuka, esos perros.

— Tranquilo. Estuve viajando un poco por Europa. Ya sabes, para sacar la tensión.

Sonrió un poco. A veces su hermano era tan cambiante. Un día podía estar ocupado, haciendo las cosas a la velocidad de la luz, y al otro día podía estar acostado en una hamaca paraguaya en alguna parte de Latino américa con un a bebida exótica en su mano.

—Llegué anoche a casa y no estabas. ¿A dónde fuiste? —Itachi preguntó más con curiosidad que con preocupación, aunque había un deje de este.

—Han pasado muchas cosas esta semana.

El rostro de la chica apareció en su cabeza. Y en su mente se escuchaba la narración de Naruto: "…Ella parecía que volaba mientras todo se prendía fuego… Parecía uno de los poderes antiguos…". Chasqueó la lengua. Se veía obligado a meter a su hermano en esto. También recordó lo que anoche Gaara había leído.

— Itachi — le llamó—. Necesito pedirte un favor.

—Dime.

—Hay algo que quiero que investigues: los Hyuuga. Su historia, de dónde son, sus poderes, todo en relación a ellos. Y algo más: La Corte de los Tres Orígenes —con la última oración un sabor amargo le quedó en la boca —. No me cierra algo, Itachi. ¿Por qué motivo los Orígenes desaparecieron sin dejar rastro de La Noche de las Luces Verdes?

Después de decir las palabras no escuchó respuesta alguna. Solo algunas cosas que caían. Luego, un pitido, y finalmente, la voz de Itachi:

— ¿Dónde mierda te has metido, Sasuke? —preguntó molesto—. ¿Por qué de repente me preguntas estas cosas?

Sabía que su hermano estaba enojado. Pero no entendía la causa. ¿Acaso había algo que le estaba ocultando y no quería decírselo? No importaba qué tanto le costara, pero él necesitaba las respuestas, rápido. Los sucesos peligrosos en la ciudad, la aparición de esta chica, la leyenda de los Hyuuga, su parentesco con los Haruno, el fuego. Todo parecía un rompecabezas cuyas piezas estaban dispersas en el tiempo. Él necesitaba unirlas.

— Es complicado de explicar. Lleva tiempo y…

Se detuvo en seco cuando escuchó el golpe de los tachos de basura caerse. Rodaron un par de botellas vacías hasta sus píes. Sonrió de lado.

— Hermano, te llamo después. Debo volver al trabajo —colgó sin esperar respuesta.

Guardó su móvil en el bolsillo trasero. De su cinturón sacó lo que parecía una daga pequeña, con un mango de plata e incrustado un zafiro. Pero cuando la sopló se convirtió en un sable filoso.

— Ya pueden salir.


¡2016! ¡Y VAMOS A POR MÁS! Espero que hayan tenido unas fiestas muy lindas. Yo la pasé con mi mejor amigo y bueno, acá en Argentina es Verano y el clima acompañó muy bien. Feliz año nuevo a todos.

Perdón por tardar tanto. Mi computadora (la cual se creó en la era de los dinosaurios) se quemó. Y sí, yo escribía todo ahí. Resulta que un viejo amigo de mi abuelo es experto en todo lo que es tecnología y pudo recuperar todos los archivos. Y bueno, justo hoy recién los instaló en la Notebook.

¡Espero que les haya gustado, sé que es corto!

¿Quién o quiénes son los que están tras Sasuke?

Respondiendo a las preguntas:

Agualuna: "…¿es tuya o es una adaptación? ¿o te basaste en algún libro?..."

La idea es mía. Todo lo que estoy creando sale de mi cabeza. Lo único que debo decir es que la idea de que Konoha sea una Isla donde conviven seres mágicos y humanos la saqué de Strike the Blood (Anime que recomiendo). Konoha debía estar y no sabía en qué contexto formarla, así que se me ocurrió esa idea. Luego, el desarrollo de personajes y todo es de mi propiedad.

Espero que les gustara este capítulo. ¡Muchas gracias por sus reviews! ¡Dejen uno, ayudan mucho!

Nos vemos.

Byee!